Sinopsis
Durante las vacaciones de verano, Maks (Konrad Kąkol), un adolescente de 16 años, y su hermana mayor Emma (Katarzyna Łubik), de 19, se trasladan a una casa rural polaca para cuidar de su abuela Hanna (Monika Niemczyk), cuya salud se encuentra muy deteriorada.
La casa, que durante la infancia había representado un espacio familiar y protector, se convierte en un lugar sofocante y extraño. La abuela apenas reconoce a sus nietos y manifiesta comportamientos cada vez más inquietantes.
Emma, que atraviesa una crisis personal tras el final de su carrera deportiva, busca refugio en las drogas. Maks, por su parte, observa cómo la relación con su hermana comienza a transformarse, pasando de la rivalidad habitual entre hermanos a una intimidad que amenaza con traspasar límites prohibidos.
El calor del verano, el aislamiento, la enfermedad y el despertar de una sexualidad confusa construyen una atmósfera donde el afecto familiar y el horror comienzan a confundirse.
Sick es el debut en el largometraje de la cineasta polaca Agata Trzebuchowska, conocida internacionalmente por protagonizar Ida (2013), dirigida por Paweł Pawlikowski.
El cartel de Sick muestra una serpiente desprendiéndose de su piel. Después de ver la película, esa imagen adquiere un significado particularmente inquietante. La extraordinaria recuperación de la abuela, las sustancias con las que parece intoxicar a sus nietos y la progresiva transformación de los vínculos familiares encuentran en la muda de la serpiente una posible explicación simbólica.
Pero ¿quién está mudando realmente de piel? ¿La anciana que recupera su vitalidad o los jóvenes que abandonan definitivamente los límites de su relación fraternal?
Hablando de la película...
La recuperación espectacular de la abuela podría ser
precisamente la primera pista de que podríamos estar ante una forma de vampirismo,
aunque no necesariamente el vampirismo tradicional de sangre y colmillos.
Lo inquietante es la inversión dónde una
anciana que debería encontrarse cada vez más debilitada comienza a recuperar su
vitalidad mientras los dos jóvenes se adentran en una situación física y
emocional cada vez más perturbadora.
Porque, si existe esa conexión, la película adquiere
una dimensión todavía más siniestra.
El parasitismo espiritual y la energía sexual.
La abuela podría representar tres cosas
simultáneamente. El
vampirismo energético: recupera la vitalidad mientras los nietos quedan
atrapados en una situación cada vez más extraña. La
sexualidad como instrumento de dominación: la atracción entre los hermanos
podría formar parte de una influencia que no comprenden ni controlan. La
transmisión de algo oscuro entre generaciones: la casa familiar deja de
ser un refugio y se convierte en el lugar donde reaparecen impulsos reprimidos.
Preguntas que me provoca la película. ¿La abuela provocaba
deliberadamente esa atracción incestuosa entre los hermanos o se
aprovechaba de algo que ya estaba latente entre ellos. ¿Quién se alimenta de quién?
En Sick, la abuela recupera la vida mientras sus
nietos parecen perder el control de la suya. Lo verdaderamente perturbador no
es lo que sucede, sino descubrir quién está alimentando a quién.
La casa está despertando a una sexualidad perturbadora que no se limita a los dos hermanos. Porque se puede llegar a pensar que la casa fuera el verdadero centro de esa corrupción
familiar. La abuela podría ser su origen, su beneficiaria o simplemente otra
persona atrapada en ella.
El desenlace resulta todavía más perturbador. Los
hermanos consiguen matar a la abuela y, aparentemente liberados de su
influencia, terminan manteniendo relaciones sexuales en medio del bosque.
Quizá la abuela nunca fue la causa, sino el
catalizador de algo que ya existía. O quizá su influencia continúa incluso
después de desaparecer.
En cualquier caso, el bosque, que podría representar
un espacio de liberación, se convierte en el escenario donde finalmente se
consuma el tabú.
Si tuviera delante a
Agata Trzebuchowska, directora de Sick, intentaría hacerle cinco preguntas que
fueran más allá de las habituales sobre el rodaje, los actores o las
influencias cinematográficas.
SICK — Cinco preguntas para Agata Trzebuchowska
1. La abuela y el vampirismo energético
La abuela experimenta una recuperación física
extraordinaria mientras sus nietos se adentran en una espiral de
comportamientos perturbadores. ¿Concibió usted a esta anciana como una especie
de vampiro que se alimenta de la energía vital y sexual de los jóvenes, o
representa algo más profundo relacionado con la vejez y el miedo a la muerte?
2. La sexualidad y los límites familiares
La relación entre Maks y Emma evoluciona hacia
una atracción incestuosa. ¿Pretendía mostrar un deseo que ya existía entre los
hermanos o una transformación provocada por la presencia de la abuela y la
atmósfera de la casa?
3. El bosque y el desenlace
Después de matar a la abuela, los hermanos
consuman su relación sexual en medio del bosque. ¿Debemos interpretar ese
desenlace como una liberación de las fuerzas que los dominaban o, por el
contrario, como la demostración de que han heredado aquello que intentaban
destruir?
4. De Ida a Sick: la mirada de una cineasta
El público internacional la conoció como
protagonista de Ida, una película marcada por el silencio, la identidad, la
religión y los secretos familiares. En su debut como directora de
largometrajes, Sick, vuelve a explorar los vínculos familiares, pero desde el
horror corporal y la transgresión. ¿Existe una conexión artística entre ambas
películas o considera que Sick representa una ruptura con aquella experiencia?
Emma, la
seducción y la autodestrucción
Emma la describo como una «Lolita», su comportamiento provocador, con esa mezcla de seducción, desafío y aparente despreocupación por las consecuencias. Pero hay una diferencia fundamental: Emma no es una niña. Además, el alcohol y los ansiolíticos añaden una dimensión psicológica de evasión, desinhibición, vulnerabilidad o una necesidad de escapar de su propia realidad.
¿Emma está
seduciendo a su hermano o también está siendo arrastrada hacia una situación
que no controla?. Porque, en una película titulada Sick (Enfermo),
todavía tenemos que averiguar quién está verdaderamente enfermo: la abuela, los
hermanos o toda la estructura familiar.
Estamos en 2026, en una sociedad en la que el cine
parece haber derribado prácticamente todos los tabúes. Su película aborda el
incesto, la decadencia física, la sexualidad y la violencia familiar. ¿Qué
necesidad artística o qué reflexión sobre nuestra sociedad la llevó a contar
precisamente esta historia? ¿Qué quería aportar al espectador que no se hubiera
explorado anteriormente?.
A ver de gustarme no me ha gustado a mi ver el incesto por tabú, como si nos ponemos
serios ninguna aberración sexual.
El cine puede abordar comportamientos profundamente
perturbadores sin que eso signifique justificarlos. Pero también es legítimo
preguntarse si una película los explora con profundidad o si se limita a
utilizarlos como recurso para escandalizar.
Sick no me ha gustado. No porque considere que el cine
deba evitar determinados temas, sino porque me pregunto qué aporta su
representación. El incesto, la enfermedad, la violencia y la degradación de los
vínculos familiares se acumulan en una historia que busca incomodar al
espectador. Pero ¿esa incomodidad conduce a alguna reflexión o se convierte en
un fin en sí misma?
¿Era necesaria esta película en 2026?
No como una sentencia de censura, sino como una
pregunta sobre su necesidad artística.
Sick está bien realizada, no lo discuto. La directora
sabe construir una atmósfera inquietante y mantener la incertidumbre sobre lo
que sucede en aquella casa.
Sin embargo, lo que verdaderamente despertó mi interés
no fue la relación entre los hermanos, sino el personaje de la abuela. Su
extraordinaria recuperación física, su comportamiento cada vez más extraño y la
posibilidad de que se estuviera alimentando de la energía vital de sus nietos
me parecieron los elementos más sugerentes de la historia.
Esperaba descubrir hacia dónde conduciría la directora
a este personaje, qué escondía aquella anciana y hasta dónde llegaría su
transformación.
¿Esta película era necesaria? y ¿por qué alguien ha sentido la necesidad de
contarme esta historia?
Y aquí volvemos a Agata Trzebuchowska.
Me resulta fascinante el contraste entre su
interpretación en Ida y su debut como directora en Sick.
En Ida, una joven descubre los secretos de su familia
mientras se enfrenta a una decisión espiritual. En Sick, dos jóvenes se
enfrentan a una familia donde los límites morales parecen desintegrarse.
En ambas películas encontramos la familia, los
secretos, la sexualidad y la pérdida de la inocencia, aunque tratados desde
universos cinematográficos radicalmente diferentes.
Eso no significa que Sick sea autobiográfica, y sería
injusto deducir experiencias personales de su argumento. Pero sí podemos
preguntarnos por qué estos temas le interesan como creadora.
Creo que este cartel nos permite añadir una
dimensión que hasta ahora no habíamos considerado suficientemente en nuestra
interpretación de Sick. La muda de la piel como símbolo de transformación,
rejuvenecimiento y abandono de una identidad anterior.
Y hay algo que me llama especialmente la
atención: el cartel no muestra una serpiente viva enroscada, amenazando con
morder. Nos presenta su cuerpo en un momento de transformación, con la piel
desprendiéndose.
La serpiente como clave de Sick
Veo cuatro posibles conexiones con lo que hemos
comentado:
1. La abuela que muda de piel
La abuela pasa de una situación de deterioro físico
a una recuperación aparentemente milagrosa. Como la serpiente que abandona su
antigua piel, parece desprenderse de la vejez. Pero hay una diferencia esencial mientras la serpiente
muda para crecer, la abuela rejuvenece mientras sus nietos se
precipitan hacia la degradación.
2. El líquido blanquecino
El líquido con el que la
abuela parece intoxicar a sus nietos resulta especialmente sugerente. Las letras blancas del título del cartel tienen una
apariencia viscosa, casi orgánica. Podrían evocar secreciones corporales,
veneno o alguna sustancia relacionada con la transformación.
3. La serpiente y la sexualidad
Sin embargo, en la simbología cultural, la
serpiente aparece frecuentemente asociada a la tentación, el deseo sexual, la
transgresión, el pecado y la inmortalidad, precisamente porque abandona su piel sin morir.
4. La muerte de la abuela y la consumación del
incesto
Esta es, para mí, la conexión más inquietante.
Los hermanos matan a la abuela, pero después
consuman su relación sexual en el bosque.
¿Y si la verdadera muda de piel no fuera la de la
anciana, sino la de los nietos?
¿Y si, al matar a la abuela transmite algo a Maks?
Y, por cierto... ¡Descifrar una película no
significa necesariamente reconciliarse con ella!