FICHA TECNICA
Título internacional: License to Live
Título en español: Licencia para vivir / Permiso para vivir
Título original: Ningen gōkaku (ニンゲン合格)
País: Japón
Año de producción: 1998
Estreno en Japón: 23 de enero de 1999
Duración: 109 minutos
Género: Drama familiar con elementos de comedia negra
Dirección y guion: Kiyoshi Kurosawa
Fotografía: Junichirō Hayashi
Montaje: Masahiro Ōnaga
Dirección artística: Tomoyuki Maruo
Música: Gary Ashiya
Canción principal: Tsukikage no Revue (Moonlight Review), interpretada por Yoriko Dōguchi
Producción: Daiei, con la colaboración de Twins
Distribución en Japón: Shochiku
Formato original: Color, 35 mm
Reparto principal:
Hidetoshi Nishijima — Yutaka Yoshii
Kōji Yakusho — Fujimori
Shun Sugata — Shinichirō Yoshii, padre de Yutaka
Lily — Sachiko, madre de Yutaka
Kumiko Asō — Chizuru Yoshii, hermana de Yutaka
Shō Aikawa — Kazaki
Yoriko Dōguchi — Miki
Ren Ōsugi — Murota
La película fue filmada en 1998, aunque su estreno comercial japonés se produjo en enero de 1999; de ahí que aparezca fechada indistintamente en uno u otro año. Kadokawa y JFF Theater la catalogan actualmente como producción de 1999.
Sinopsis
Yutaka sufrió un accidente de tráfico cuando tenía catorce años y permaneció en coma durante una década. Al despertar, su cuerpo tiene veinticuatro años, pero su memoria y su manera de comprender el mundo continúan detenidas en la adolescencia.
La familia que espera encontrar ya no existe como él la recuerda. Sus padres se han divorciado, su hermana ha construido otra vida y la antigua propiedad familiar ha sido transformada por Fujimori, un estrafalario amigo de su padre, en un negocio bastante precario.
Yutaka intenta recuperar los diez años perdidos y reunir de nuevo a su familia. Para conseguirlo se aferra a uno de sus recuerdos más felices: el pequeño rancho de ponis que sus padres administraban durante su infancia. Está convencido de que, si reconstruye aquel lugar, también podrá reconstruir su hogar. Pero el tiempo no se deja ordenar con la misma facilidad que unas tablas, una valla o un establo.
Anécdotas del rodaje y del director
Una película rodada con absoluta libertad
En un encuentro celebrado años después con Hidetoshi Nishijima y Kōji Yakusho, Kurosawa recordó que la filmó en 1998, cuando todavía alternaba el cine con numerosas producciones de V-Cinema. Explicó que hizo License to Live con la misma libertad con la que había trabajado en Cure. Disfrutando del acto de rodar y sin preocuparse demasiado por la recepción posterior.
Esa despreocupación quizá explique su tono tan inclasificable. Es una historia profundamente triste, pero está atravesada por un humor seco, situaciones absurdas y personajes que parecen vivir fuera de cualquier norma social.
La primera colaboración con Hidetoshi Nishijima
Fue la primera película de Nishijima con Kiyoshi Kurosawa. El actor recordaba encontrarse rodeado por lo que consideraba el “equipo de estrellas” del director: Kōji Yakusho, Shō Aikawa, Kumiko Asō, Ren Ōsugi, Yoriko Dōguchi y Shun Sugata.
Nishijima contó también que, pese a estar trabajando con intérpretes mucho más veteranos, el ambiente era extraordinariamente relajado y que acudir al rodaje le resultaba especialmente feliz.
La sorpresa de Kōji Yakusho
Yakusho, que acababa de protagonizar Cure, quedó sorprendido al leer el guion. No esperaba que Kurosawa, asociado entonces al thriller, al cine criminal y al terror, hubiera escrito un drama familiar de aquellas características.
Sin embargo, la familia de License to Live no está tan alejada del universo del director. Sus miembros se mueven por habitaciones, terrenos y descampados como si fueran fantasmas incapaces de reconocerse.
Un reparto perteneciente al universo Kurosawa
Kurosawa reunió aquí a varios de sus intérpretes habituales. Kōji Yakusho aporta a Fujimori una combinación magnífica de rudeza, humor y ternura; Ren Ōsugi encarna la culpa convertida en resentimiento, y Shō Aikawa aparece muy lejos de los personajes duros del cine de yakuzas que interpretaba habitualmente.
También participaron varios colaboradores de Cure, el músico Gary Ashiya y parte del equipo de producción.
Una importante trayectoria internacional
La película formó parte de la competición del 11.º Festival Internacional de Cine de Tokio y fue presentada en el 49.º Festival Internacional de Berlín.
El significado del título original
Ningen gōkaku podría traducirse de manera aproximada como aprobado como ser humano o apto para ser humano. No se refiere únicamente a tener permiso para vivir, sino a superar una especie de examen invisible que demuestre que una persona ha existido realmente.
Por eso el título dialoga directamente con la pregunta que Yutaka formula al final. No quiere saber si ha vivido mucho, sino si su paso por el mundo ha contado para alguien.
Cinco escenas clave
A partir de aquí se revelan momentos importantes del argumento y de su desenlace.
1. El despertar y la ausencia de la familia
Yutaka abre los ojos después de diez años esperando, de manera natural, encontrar a su familia. Sin embargo, quien aparece es Murota, el hombre que provocó su accidente.
Murota intenta cerrar el pasado entregándole dinero. Para él, el despertar de Yutaka no es únicamente un milagro. Supone la reaparición de una culpa que creía enterrada. Desde el principio, Kurosawa invierte lo que debería ser una escena feliz y la transforma en una situación fría e incómoda.
2. El regreso a una casa irreconocible
Fujimori lleva a Yutaka hasta la antigua propiedad familiar. El lugar de su infancia ha sido invadido por un estanque de pesca, objetos abandonados, desperdicios y actividades de dudosa legalidad.
La casa continúa allí, pero ha dejado de ser un hogar. Es el primer descubrimiento doloroso del protagonista. Los espacios pueden sobrevivir mientras desaparece todo aquello que les otorgaba significado.
3. El encuentro con su madre
Yutaka busca a Sachiko esperando recuperar inmediatamente su relación con ella. Pero su madre ya ha atravesado el duelo, se ha separado de su marido y ha construido una existencia propia.
Ella no lo rechaza, pero tampoco puede convertirse otra vez en la madre que él recuerda. Cuando le pide que viva su propia vida, le está diciendo una verdad necesaria y terrible. Recuperar la conciencia no significa recuperar el pasado.
4. La reconstrucción del rancho y la familia frente al televisor
La llegada del caballo impulsa a Yutaka a reconstruir el antiguo rancho de ponis. No está levantando únicamente un negocio. Intenta reproducir materialmente el recuerdo de cuando su familia permanecía unida.
Durante unos instantes parece conseguirlo. Su madre y su hermana regresan y todos se reúnen frente al televisor, preocupados por la noticia del barco en el que podría viajar su padre. Es uno de los pocos momentos en que la familia comparte el mismo espacio y la misma preocupación.
Pero la unión resulta pasajera. Como tantas cosas en la película, solo puede contemplarse a través de una pantalla y está condenada a desvanecerse.
5. La destrucción del sueño y la pregunta final
Murota, incapaz de soportar que Yutaka parezca haber construido una vida mientras él continúa dominado por la culpa, destruye el rancho. Al principio Yutaka intenta detenerlo, después comprende que aquel lugar era una reproducción artificial de su infancia y participa en su demolición.
Por primera vez deja de mirar hacia atrás. Decide marcharse con Fujimori y comenzar una vida que no dependa de recuperar a su familia. Pero, justo cuando parece preparado para vivir por sí mismo, un accidente absurdo y brutal acaba con él.
Atrapado bajo los electrodomésticos abandonados, Yutaka pregunta a Fujimori si ha existido realmente. La respuesta de este onfirmándole que sí ha existido contiene toda la película.
Hablando de la película…


















