Kakeru (Sheep in the Box) vista en Sitges 2026.
Exceptuando los puntos humorísticos del padre no puedo decir que me salga del cine habiendo visto un peliculón, considerando mi entusiasmo por el cine asiático. Y eso que la película plantea temas que hoy en día ya se están hablando, sin embargo la película no ha conseguido emocionarme cinematográficamente. Y, por supuesto, no vamos a convertirla en una obra maestra solo porque sea japonesa y nada menos de Koreeda.
Sinopsis:
En un futuro cercano, una pareja marcada por la pérdida de su hijo acepta acoger en casa a un niño humanoide creado a su imagen con inteligencia artificial. Lo que empieza como un intento desesperado de aliviar el dolor se convierte en una nueva vida familiar, tan luminosa como inquietante. ¿Puede la tecnología devolvernos a quienes amamos?
Hablando de la película…
Una película puede plantear cuestiones muy actuales sobre la inteligencia artificial, las relaciones humanas, la identidad o los vínculos afectivos y, sin embargo, no conseguir que esas ideas se transformen en una experiencia cinematográfica memorable. La idea es cómo aceptamos la inteligencia artificial aplicada a Re-robots de personas, familiares fallecidos y que los puedes volver a tener, comprándolos al peso.
Lo que plantea Sheep in the Box es verdaderamente inquietante. La posibilidad de convertir el duelo en una operación comercial. Ya no se trataría solamente de recordar a nuestros muertos, sino de recuperarlos mediante una reproducción artificial.
Aparecen tres cuestiones que merecen una reflexión.







































