jueves, 14 de mayo de 2026
PARLANChINES. Estrenos de Películas 16 de Mayo 2026
El amigo inesperado (Le Répondeur) de Fabienne Godet. La externalización de nuestra presencia emocional
El amigo inesperado. Una voz prestada en tiempos de identidades alquiladas
FICHA TÉCNICA
Título original: Le Répondeur
Título en español: El amigo inesperado
Dirección: Fabienne Godet
Guion: adaptación de la novela Le Répondeur de Luc Blanvillain
Género: Comedia dramática / reflexión contemporánea sobre identidad y comunicación
País: Francia
Año: 2025
Duración: Aproximadamente 1h 40 min
Basada en: la novela Le Répondeur
Reparto principal: Salif Cissé, Denis Podalydès, Aure Atika, Clara Bretheau
Sinopsis
Un escritor agotado emocionalmente, incapaz de gestionar su vida personal y profesional, encuentra una solución insólita: contratar a un imitador vocal para responder llamadas y mensajes en su nombre. Lo que comienza como una ayuda práctica acaba convirtiéndose en una invasión silenciosa de su propia identidad. El sustituto no solo aprende a copiar la voz, también las emociones, las dudas y las relaciones del original. Poco a poco, la frontera entre ayudar… y ocupar el lugar de otro empieza a desaparecer.
5 escenas clave
1. La primera llamada “perfecta”
El imitador responde una llamada íntima y nadie detecta el engaño. La escena funciona como una bofetada suave: comprendemos que la identidad moderna ya no depende del cuerpo, sino de la voz y de la gestión emocional.
2. El escritor descubre que “su copia” lo hace mejor que él
Uno de los momentos más incómodos y brillantes de la película. El sustituto logra resolver conflictos familiares y laborales con más empatía que el original. Ahí aparece el miedo contemporáneo: ¿y si nuestra versión artificial resulta más eficiente que nosotros?
3. La seducción a través del oído
La película recuerda algo que el siglo XXI parecía haber olvidado: una voz puede enamorar. Como en la radio clásica o en Cyrano de Bergerac, las palabras viajan directamente a la imaginación. No hace falta presencia física para provocar deseo, ternura o dependencia emocional.
4. El momento en que el impostor empieza a disfrutar demasiado
La copia deja de ser un trabajador y comienza a saborear la vida ajena. La película entra aquí en terreno casi psicológico: asumir otra identidad puede convertirse en una droga emocional.
5. El descubrimiento final
Cuando la verdad amenaza con salir a la luz, la película plantea una pregunta inquietante: ¿nos molesta el engaño… o nos molesta descubrir que necesitábamos ese engaño para sentirnos acompañados?
Anécdotas del rodaje y curiosidades
Fabienne Godet ya había trabajado anteriormente temas relacionados con la fragilidad emocional y la identidad contemporánea. Aquí mezcla comedia y reflexión tecnológica sin caer en la ciencia ficción dura.
La película adapta la novela Le Répondeur, escrita antes de la explosión masiva de la IA conversacional actual. Lo curioso es que hoy parece casi una predicción social.
El trabajo vocal fue fundamental en el rodaje. Los actores tuvieron que trabajar ritmos, silencios y respiraciones para que la imitación resultara creíble incluso sin apoyo visual.
Denis Podalydès, actor veterano de la Comédie-Française, aporta una mezcla muy eficaz de vulnerabilidad intelectual y ego herido.
Parte de la gracia de la película está en que evita el gran dramatismo tecnológico. No habla de robots futuristas, sino de algo mucho más cercano y reconocible: la delegación emocional.
Hablando de la película…
viernes, 8 de mayo de 2026
Japón. “Una sociedad con alma de cristal dentro de un cuerpo social de acero.”
Una sociedad con alma de cristal dentro de un cuerpo social de acero.
El cine japonés contemporáneo muchas veces convierte problemas sociales cotidianos en auténticas tragedias existenciales silenciosas. Y lo hace sin grandes discursos. Mientras una parte del cine español todavía necesita verbalizar mucho el conflicto, discusiones, explosiones emocionales, personajes explicando lo que sienten, el cine japonés suele mostrar una bandeja de comida intacta, un alumno mirando la ventana, un traje negro repetido cien veces, un silencio incómodo en un ascensor, o alguien durmiendo en el metro. Y con eso ya te está hablando de agotamiento, alienación, presión colectiva, miedo al fracaso, soledad moderna, desaparición emocional.
Por eso muchas películas japonesas dejan una sensación rara que aparentemente “no pasa nada”… pero sales con una tristeza pegada al cuerpo. Además, Japón tiene una capacidad muy particular para convertir lo estructural en íntimo. La demografía contamina en la cocina, el trabajo dinamita el erotismo en el dormitorio, la presión escolar crea un “queso de gruyere” en la salud mental y la vergüenza social estigma la identidad.
En España solemos hacer más cine de conflicto interpersonal. Japón muchas veces hace cine de fricción invisible entre individuo y sistema. Y hay otro detalle fascinante: Japón no siempre filma la rebelión. A veces filma simplemente el desgaste.
Eso en Occidente cuesta más porque culturalmente esperamos héroes, catarsis, denuncias claras y finales liberadores. El cine japonés en cambio puede terminar con alguien simplemente continuando su rutina y ahí está precisamente la tragedia.
Películas como Drive My Car, Una hija en Tokio (A Missing Part)), Shoplifters, Perfect Days, Monster, o incluso Tokyo Sonata hablan muchísimo de eso, personas intentando seguir funcionando mientras por dentro algo ya se ha roto.
Y creo que por eso conecto con ese cine. Porque no miro solo la superficie narrativa. Suelo detectar la tensión invisible que hay debajo de los personajes. Probablemente esa sensación que tengo sea la clave. Japón me parece muchas veces un laboratorio humano llevado al extremo de ciertas ideas modernas.
Muchos sociólogos, filósofos y psicólogos llevan décadas observando Japón casi como una “sociedad adelantada”. Hiperurbanización, envejecimiento, aislamiento social, digitalización emocional, sustitución del contacto humano, agotamiento laboral, caída de natalidad, relaciones afectivas más frías, identidades muy disciplinadas, presión por encajar. Japón parece haber llevado ciertos mecanismos de civilización moderna “hasta el final del túnel”. Es como si el individuo estuviera continuamente limando sus bordes para no alterar la armonía colectiva.
Muchos directores japoneses parecen decir que “la sociedad funciona… pero las almas están cansadas”. Japón reduce muchísimo ese “caos humano regulador” y el resultado puede ser una sociedad elegantísima… pero emocionalmente contenida hasta extremos difíciles de comprender desde fuera. Por eso a veces el cine japonés parece casi extraterrestre para un espectador occidental. No porque los japoneses “sientan menos”, sino porque muchas emociones han sido educadas para no desbordarse públicamente. Quizás lo más inquietante sea que muchas tendencias occidentales actuales, móviles, aislamiento, hipercontrol social, fatiga mental, relaciones digitales, hacen pensar que partes del mundo se están “japonizando” lentamente. Es cuando Japón deja de parecer exótico y empieza a parecer un espejo adelantado del futuro.
El país que su gente ha sido moldeada por los terremotos, tifones, volcanes, tsunamis y han aprendido a recuperarse pronto, con coraje, con poder para levantarse en cualquier circunstancia. Porque la colectividad es más importante que el individuo, como un Ejército.
Japón se entiende como una adaptación permanente a la fragilidad. Todo puede romperse mañana.
Por eso desarrollaron tanto la disciplina, la previsión, el control emocional, la rapidez para reconstruir, la obediencia colectiva, y la importancia del grupo en armonía. Porque cuando millones de personas viven en espacios reducidos y además bajo amenaza natural constante, el caos individual puede poner en peligro al conjunto. El lema es “aprende a convivir sin romper la armonía”. Conceptos como: Mono no aware: la tristeza suave de las cosas pasajeras y Wabi-sabi: la belleza de lo imperfecto y transitorio nacen de convivir con un mundo inestable.
Como resultado yo la defino: Una sociedad con alma de cristal dentro de un cuerpo social de acero.
Amor DiBó
Instagram: @amordibo
Youtube: @amordibo
jueves, 7 de mayo de 2026
BCN FILM FEST 2026. Magallanes, Palestine 36 y CowGirl con Daniel Padilla
martes, 5 de mayo de 2026
BCN FILM FEST 2026. Un Taxi en Tokio de Yōji Yamada (Tokyo Taxi)
FICHA TÉCNICA
Título original: Tokyo Taxi
Dirección: Yōji Yamada
Guion: Yōji Yamada, Yûzô Asahara
Historia original: Christian Carion, Cyril Gély (basada en Un paseo con Madeleine)
Producción: Shunsuke Fusa
Música: Taisei Iwasaki
Fotografía: Masashi Chikamori
Montaje: Hiroshi Sugimoto
País: Japón
Duración: 91–103 min (según fuente)
Género: Drama / Road movie / Vejez y memoria
Productora: Shochiku
Estreno: 2025 (Japón) / 2026 (España)
Reparto principal: Chieko Baishō – Sumire Takano. Takuya Kimura – Koji Usami. Aoi Yū – Sumire joven. Takaya Sakoda. Yûka. Runa Nakashima. Misuzu Kanno. Lee Jun-young. Takashi Sasano
Sinopsis:
Un taxista tokiota recibe el encargo de trasladar a una anciana de 85 años hasta una residencia. Lo que debería ser un trayecto rutinario se transforma en un viaje lleno de desvíos, geográficos y emocionales, cuando la mujer decide volver a visitar los lugares clave de su vida.
A lo largo del trayecto, la pasajera reconstruye su pasado: amores, pérdidas, decisiones y cicatrices. El taxi se convierte así en un espacio íntimo donde dos desconocidos conectan y donde el tiempo deja de ser lineal para convertirse en memoria viva.
Premios y reconocimientos
Japan Academy Film Prize (2026):
Mejor Actriz: Chieko Baishō
Mejor Actor Revelación: Runa Nakashima
Nominaciones múltiples (película, guion, música, fotografía, etc.)
Blue Ribbon Awards (2026):
Mejor Director (Yamada)
Nikkan Sports Film Awards (2025): Mejor película, actor y actriz
Anécdotas del rodaje
Remake consciente: Yamada no hace copia, sino reinterpretación cultural de la película francesa Un paseo con Madeleine, trasladando el viaje emocional al contexto japonés.
Rodaje híbrido: muchas escenas dentro del taxi se realizaron con tecnología de producción virtual, combinando realismo y control técnico del entorno.
Localizaciones reales: se rodó en barrios auténticos de Tokio como Shibamata, reforzando el carácter de “memoria urbana”.
Película nº 91 del director: un dato casi poético, tratándose de una historia sobre el paso del tiempo.
Anécdotas de actores y director
Chieko Baishō, Actriz icónica del cine japonés, vuelve a encarnar la vejez con una mezcla de fragilidad y lucidez que recuerda su trabajo en Plan 75. Su interpretación fue tan potente que le valió el premio a Mejor Actriz en la Academia Japonesa.
Takuya Kimura. Reencuentro con Yamada tras casi dos décadas sin trabajar juntos, lo que añade una capa emocional extra al proyecto.
Yōji Yamada. Considerado uno de los grandes cronistas del Japón cotidiano, vuelve a su tema favorito: la dignidad de lo simple. Su cine siempre ha explorado el paso del tiempo, pero aquí lo hace desde una mirada casi testamentaria.
Hablando de la película…
¿Porqué los profesores no llevan Uniforme…? En 2026
Vamos al grano: no, los policías de paisano no van a solucionar el problema irresoluble. La Policía tiene su propia crisis de autoridad y de salud mental Los datos que aporta El Periódico (abril de 2026) son demoledores:
- Más de 200 policías se han suicidado en los últimos siete años.
- El suicidio es ya la principal causa de muerte de los agentes en activo.
- Ellos mismos denuncian "silencios y olvidos institucionales".
- Sus problemas: ansiedad, depresión, falta de comprensión de mandos, dificultad de conciliación, falta de reconocimiento.
¿Cómo va a resolver un colectivo así la crisis de autoridad en las aulas? ¿Cómo va a infundir respeto quien no recibe respeto de sus propias instituciones? ¿Cómo va a mediar en conflictos quien arrastra un desgaste emocional que le lleva al suicidio?
PARLANChINES. Estrenos de Películas 8 de mayo 2026
participa con sus recomendaciones, de los Estrenos de Películas del 8 Mayo 2026
BCN FILM FEST 2026. Wasteman de Cal McCau con Anna Bayón
Wasteman | BCN Film Festival – Zona Abierta
Director: Cal McCau
Año: 2.025
País: Reino Unido
Thriller carcelario que demuestra que, incluso en los entornos más hostiles, la inteligencia suele imponerse a la intimidación y la fuerza bruta.
Taylor es un preso a punto de obtener la libertad condicional y reencontrarse con su hijo, al que no ve desde que ingresó en prisión. Sin embargo, todo se complica con la llegada de Dee, un nuevo compañero de celda conflictivo. Manipulador, violento y con una insaciable ansia de poder, Dee intentará hacerse con el control del tráfico de drogas a cualquier precio… y con Taylor a su lado.
Nos encontramos ante la película con la que su director, Cal McCau, ha obtenido el premio a Mejor debut en la dirección en los British Independent Film Awards 2025. Este asfixiante thriller, con escenas muy explícitas y cargadas de violencia, dista bastante de ser una de las películas del año; sin embargo, posee un innegable componente adictivo que atrapa al espectador desde el inicio.
Un magnífico Tom Blyth interpreta al maléfico Dee de forma hipnótica, como ya nos tiene acostumbrados. Su personaje está lleno de matices y reúne todos los elementos del villano por excelencia: psicótico, impulsivo y dominado por el odio y la ira, logrando que no sintamos ninguna empatía hacia él. Por su parte, David Jonsson cumple correctamente en el papel de Taylor, un personaje muy marcado por su adicción, como así lo podemos ver en su comportamiento de ir drogado en todo momento.
El ritmo del filme es frenético y absorbente, pero no alcanza los ingredientes necesarios para consolidarse como un gran thriller carcelario. Se echan en falta mayor dramatismo y carga emocional, así como una mayor profundidad en los personajes. La inclusión de flashbacks habría enriquecido notablemente la historia, permitiendo conocer mejor aspectos como los delitos de Dee o el origen de su carácter violento. Asimismo, se percibe cierta limitación en los escenarios, ya que la narración se mantiene casi exclusivamente dentro del entorno carcelario.
En conclusión, si buscas una película que retrate con crudeza y realismo la vida en prisión, casi con un enfoque documental, esta propuesta puede resultar de tu interés.
⭐️⭐️⭐️ ½ (3 ½ /5)
Anna Bayón
Instagram: @cine-anabayon
lunes, 4 de mayo de 2026
La violencia con el hombre. El mismo lenguaje visual de dominación en el cine… cambiando el sujeto. Parte 2.0
La violencia con la mujer en el cine desde los años 40 del Siglo XX. Parte 1.0
Como ya planteé en la Parte 1.0. Dejo aparcado este tema porque sería motivo de una tesis doctoral, que estoy segura, debe estar ya circulando por la Red. Pero abro otro melón y es que te podría decir que no me gusta para nada como las mujeres, en el cine, toman la iniciativa con la misma estética que lo hacían los hombres. Empujan al hombre contra la pared, lo besan sin pedir permiso, con cierta violencia en esa iniciativa.
Si, yo me quejaba de que las películas antiguas primero era la bofetada y luego llegaba el beso, como... te perdono la vida y te tienes que rendir a mi "pasión-violenta. “Te someto, luego te deseo y eso lo justifica todo”, Me desagrada igualmente esa feminidad masculinizada tan brutal. Muchas ficciones han adoptado el mismo lenguaje visual de la dominación… cambiando el sujeto. Y eso tiene implicaciones interesantes y problemáticas.
1. El gesto: de quién lo hace… a cómo se representa
Ese momento que describo: empujar contra la pared, besar sin previo acuerdo, invadir el espacio físico, no es neutro. Es un código muy reconocible del cine clásico y del thriller erótico del Siglo XX.
Cuando lo hacía el hombre se leía como pasión dominante o como romanticismo agresivo.
Cuando lo hace ahora una mujer muchas veces se presenta como empoderamiento. Aquí está la grieta, el gesto sigue siendo el mismo.
2. ¿Empoderamiento… o repetición del modelo?
Hay dos formas de leerlo. La mujer toma la iniciativa. Rompe el rol pasivo tradicional. Decide sobre el deseo. Esto sería liberador. Y otra lectura sería mantener la lógica de imposición física. El consentimiento se vuelve ambiguo. Se copia una estética de dominación. Es decir, no se cambia el modelo… se invierte el actor. Y eso puede resultar incómodo porque no hay diálogo, no hay construcción del deseo, hay una especie de “asalto emocional estilizado”
Antes, él empujaba contra la pared y el cine lo llamaba amor. Ahora, ella empuja contra la pared y el cine lo llama libertad. Pero en ambos casos, la pared sigue ahí. Y nadie pregunta, si el otro quería estar contra ella.
“La nueva iniciativa femenina en el cine: ¿liberación o copia del viejo gesto masculino?” no basta con cambiar quién actúa… hay que cambiar cómo se ama en pantalla.
El problema real. Es que el deseo sigue representándose como conquista física. El cine, durante décadas, ha asociado la intensidad a brusquedad, pasión a pérdida de límites y amor a invasión. Antes, la violencia venía con traje de hombre y el cine la llamaba pasión. Ahora se pone tacones y el cine la llama iniciativa.
El cine ha aprendido a cambiar de protagonista, pero aún no ha aprendido a cambiar de gesto. Cuando una mujer empuja en 2026, el espectador trae una historia de opresión real. Hay un camino más interesante, desobedecer al gesto. El cine que realmente innova no invierte el modelo, lo abandona. Por ejemplo, el deseo en Retrato de una mujer ardiendo (2019) no empuja contra ninguna pared. Es pura mirada, permiso, espera. No necesita violencia para ser intenso.
Aquí tienes una selección de películas:
Es el ejemplo perfecto de cómo el cine adoptó la "feminidad masculinizada". Aunque la famosa escena es un trío, el imaginario colectivo asocia esta película con la mujer (Denise Richards, Neve Campbell) tomando la iniciativa sexual de forma depredadora y manipuladora. Aquí, la mujer no solo empuja: usa la seducción como un arma de dominación (aunque con un giro de thriller). Es la materialización de "la mujer copia el gesto masculino" dentro de una fantasía de poder heterosexual.
Esta es una película rara pero muy interesante. En ella, el deseo y la violencia son indistinguibles. Hay una escena brutal que describe la crítica : la chica captura una rana, la acaricia, y de repente le arranca la cabeza de un mordisco. Con la sangre del animal aún en la boca, el chico se acerca y la besa apasionadamente mientras tienen sexo.
Directamente alude a mi queja sobre "la bofetada y luego el beso". Aquí no es una bofetada, es algo mucho más visceral. Se pregunta: ¿Es esto liberación femenina? No. Es la representación de que el deseo sigue estando ligado a la transgresión y a una violencia primitiva, pero ahora ejecutada o iniciada por la chica.
Aunque aquí la violencia no es sexual sino de defensa personal, es útil porque condensa la otra cara de la moneda. En una escena, el exnovio (violento) la acorrala y ella le golpea y amenaza con matarle si vuelve .
Contraste clave: Mientras que en `Wild Things` la mujer usa el gesto masculino para seducir, aquí la mujer rechaza ser víctima con violencia física. Es el límite de "la iniciativa femenina": ¿dónde termina el empoderamiento y empieza la copia de la brutalidad masculina?
Es una película incómoda, pero en el sentido opuesto. En lugar de glorificar la pasión violenta, la ridiculiza. Hay una escena donde dos chicas intentan besarse apasionadamente. La crítica señala que fue "uno de los peores besos de la historia del cine", con lenguas moviéndose de forma torpe y una chica diciendo que sabe a "babosa" .
Aquí no hay violencia. Hay torpeza. Es una reflexión metalingüística: cuando una mujer intenta copiar el gesto "seguro y dominante" del hombre, el resultado es grotesco y artificial. Cuestiona si ese gesto tiene sentido sin el poder patriarcal que lo sostenía.
Esta película india no tiene la escena del empujón exactamente. Muestra el sistema patriarcal como una prisión. La protagonista es llevada a un ritual de "exorcismo" para curar su deseo de amar a quien quiere.
Si comparas la rebeldía de esta chica, que nunca empuja a nadie, simplemente se niega a bajar la mirada, con la de Wild Things, ves la diferencia entre resistencia y imitación. Podemos decir que el cine occidental confunde imitar la violencia con ser libre.













