miércoles, 4 de marzo de 2026

El último vikingo: la fábula incómoda de Anders Thomas Jensen. Cuando la igualdad se logra amputando la diferencia

 

Anécdotas y Curiosidades del Rodaje

El rodaje de El último vikingo, cuyo título original es Den sidste viking, comenzó el 19 de agosto de 2024 y se extendió durante siete semanas . La producción fue una colaboración entre Dinamarca y Suecia, lo que permitió al equipo aprovechar paisajes naturales de ambos países.


Locaciones: Las escenas se filmaron en la isla de Funen (Fionia) en Dinamarca y en un bosque cerca de Tollered, en Suecia. Estos escenarios nórdicos fueron clave para crear la atmósfera pictórica y de "calma tensa" que buscaba el director.

Un equipo consolidado: Detrás de cámaras, Jensen volvió a rodearse de sus colaboradores habituales. La fotografía corrió a cargo de Sebastian Blenkov, la música fue compuesta por Jeppe Kaas, y el montaje lo realizaron Anders Albjerg Kristiansen y Nicolaj Monberg.

El título original: Antes de llegar a ser "Den sidste viking" (El último vikingo), la película tuvo un título provisional: Back to Reality (De vuelta a la realidad), un nombre que también apuntaba directamente a los temas de identidad y evasión que explora la historia.


El Significado del Reparto: Una Familia de Cine

No es casualidad que veas las mismas caras en las películas de Anders Thomas Jensen. Para el director, la relación con su elenco habitual es "esencial".


La sexta colaboración: “El último vikingo” marca la sexta película que dirigen y protagonizan juntos Anders Thomas Jensen, Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas. Los títulos anteriores son Flickering Lights*(2000), The Green Butchers (2003), Adam's Apples (2005), Men & Chicken (2015) y Riders of Justice (2020).

Confianza para arriesgar: Jensen explicó en una entrevista que trabajar con actores que conoce tan bien le permite "saltarse muchas de las etapas iniciales y atreverse a llegar a lugares con la historia y los personajes a los que no iría sin este equipo" . En particular, confesó que “no se habría atrevido a darle a Mikkelsen un papel tan complejo como el de Manfred/John Lennon sin saber que él podría sacarlo adelante”.


Hablando de la película... 


El Origen de la Idea: Obsesión por la Identidad


Más allá de las anécdotas del set, es fascinante entender de dónde surge una historia tan peculiar. Jensen reveló que la idea germinó durante 15 años de conversaciones observando a su alrededor.

El germen: "Durante los últimos 15 años, cada conversación con mis hijos y en todos los medios de comunicación ha tratado sobre la identidad. Toda la civilización occidental ha girado la cámara hacia sí misma", comenta el director. Esta reflexión sobre cómo construimos nuestra propia realidad fue la semilla de la película.

La mezcla de ideas: Jensen combinó dos conceptos que tenía en mente: la historia de un niño que siempre quiso ser vikingo y no pudo, y la idea de un psiquiatra que junta a personas con trastornos de identidad que creen ser los Beatles. El productor Peter Aalbaek Jensen le animó a fusionar ambas ideas, dando lugar al cóctel final.


La Fábula Animada: El Corazón de la Película

Ahora, abordemos el punto que te pareció tan interesante y que es, sin duda, uno de los elementos más potentes del film. El prólogo (y epílogo) animado no es solo un adorno, sino la clave de bóveda de toda la narrativa.

Según una crítica del Festival de Cine de Sevilla, estos fragmentos de animación son "dos obras de arte tanto en forma como en mensaje", y constituyen "el cuento nórdico que pretende transmitir la metáfora base que da vida a la obra".


¿Por qué incluir una historia tan violenta?

El propio Anders Thomas Jensen explicó en una entrevista con The Hollywood Reporter la importancia de incluir esta fábula tan cruda.

Para establecer el tono de fábula: Jensen lo cuenta muy claramente: "El libro (el cuento) establece el tono de que esta película es una fábula, un cuento de hadas. Porque los primeros 20 minutos de la película se ven muy realistas, casi como una película de crimen danesa de los 90, como Pusher. Así que necesitas decirle a la gente que están viendo una fábula para que no se lleven un shock cuando lleguen al segundo acto".

Para dar voz a una perspectiva diferente: Jensen quería representar en la película todas las voces que ha escuchado sobre la identidad. La fábula es la visión del personaje de Werner (Søren Malling), el escritor. Jensen aclara: "Esa es su voz diciéndonos: 'Oye, hay un límite para esto de la identidad. También hay una realidad ahí fuera'. No estoy diciendo que esa sea mi opinión. Es la visión de Werne".

Por el humor absurdo: Por último, el director admite un motivo más lúdico: "También pensé que era divertido poner tanta violencia y absurdo en un libro infantil".


Un Libro Real

Y para rematar la idea, Jensen confirmó un detalle increíble: el libro "El último vikingo" existirá en la vida real. "De hecho, vamos a publicarlo como un libro infantil de verdad. Para niños mayores. Ya veremos", afirmó el director.


Para Abrir el Diálogo: Sobre la Fábula y la Identidad


La fábula no es una historia paralela, sino el espejo deformante donde se refleja toda la película. Por un lado, la historia "real" celebra la idea de que "todos deberíamos ser lo que somos y que hay espacio para todos". Los personajes encuentran su identidad, por extraña que sea, y construyen una comunidad.

Por otro lado, la fábula de Werner muestra el lado más oscuro y totalitario de esta idea: una "inclusión" llevada al extremo de la mutilación para lograr una igualdad forzosa. Es la pesadilla de una sociedad que, en su afán de adaptarse al individuo, termina aniquilando al individuo. ¿Dónde está el límite entre la necesaria aceptación de la diversidad y la construcción de realidades paralelas que chocan con la de los demás? ¿La "comunidad" de los falsos Beatles es una solución liberadora o una nueva jaula dorada?


La fábula como espejo de la nivelación por abajo


En mi opinión he visto en una fábula violenta, un espejo de mi realidad más inmediata y dolorosa. Cuando el sistema educativo decide que nadie puede quedar atrás y, para lograrlo, elimina la propia meta, lo que está haciendo es cortar simbólicamente el brazo a los que podrían llegar más lejos para que todos quepan en el mismo molde.

La conexión que establezco con la eugenesia danesa no es descabellada. Dinamarca tiene, efectivamente, una historia compleja con estas ideas. El país nórdico fue pionero en Europa en legalizar la esterilización forzada en 1929, y estas leyes, aunque reformuladas, permanecieron vigentes hasta 1967. Se estima que entre 1929 y 1967, alrededor de 11.000 daneses fueron esterilizados por "razones eugenésicas" (personas consideradas "mentalmente deficientes", "antisociales" o con enfermedades hereditarias).

Pero lo más interesante, es que Anders Thomas Jensen, un danés que creció en ese país con esa historia, ha creado una fábula que puede leerse como una crítica a cualquier forma de totalitarismo igualitarista. No el igualitarismo de oportunidades, sino el de resultados: la idea perversa de que la igualdad solo se alcanza cuando nadie destaca, cuando todos somos iguales... en la mediocridad.


El cuento dentro de la película: la lógica del "para que nadie se sienta diferente"


El cuento funciona como una metáfora extrema: “Si nadie es considerado especial, entonces todos pueden ser igual de felices”. La fabula demuestra que si todos están “rotos” o son iguales en su deficiencia, nadie destaca, lo que irónicamente busca la igualdad a través de la mutilación. 


En la fábula en su progresión, es terroríficamente lógica:

1. El guerrero pierde un brazo y se siente diferente.

2. El rey, para que no se sienta solo, ordena cortar un brazo a todos.

3. Cuando alguien destaca por su belleza, se desfigura a todos.

4. Cuando alguien es más sabio, se lesiona la cabeza de todos.

5. Hasta que ya no queda ningún vikingo.


¿No es esta la misma lógica que aplica un sistema que, para que nadie suspenda, elimina el suspenso? Primero es "para que ningún niño se sienta fracasado". Luego "para que nadie se sienta menos inteligente". Luego "para que nadie se sienta presionado". Y al final, hemos eliminado no solo el fracaso, sino el esfuerzo, el mérito, la excelencia y, finalmente, la propia educación.


El último vikingo, en tu lectura, sería ese alumno que aún podría aprender, pensar, esforzarse y destacar... pero ya no queda ninguno. Todos han sido "igualados" hacia abajo.


La tragedia de los hijos y nietos que no aprenden en España


En España hay una tragedia silenciosa. Esos niños y adolescentes que pasan de curso "porque hay órdenes" son los guerreros a los que se les ha cortado el brazo del conocimiento sin que nadie les pregunte. Se les ha dicho implícitamente: "No importa lo que sepas, no importa si te esfuerzas, no importa si vienes a clase. Todos seguís adelante igual".


El mensaje que reciben es devastador:

A los que trabajan: "¿Para qué te esfuerzas, si da igual?"

A los que no trabajan: "Da igual, no pasa nada, siempre seguirás adelante"

A los profesores: "Vuestro juicio, vuestra evaluación, vuestra experiencia no importa"


La genialidad perturbadora de Jensen

Lo que hace Anders Thomas Jensen es utilizar la hipérbole violenta (cortar brazos, desfigurar rostros) para que veamos la violencia simbólica que ejercemos cuando aplicamos lógicas aparentemente benévolas hasta sus últimas consecuencias.

Porque nadie en la Administración Educativa diría: "Vamos a mutilar intelectualmente a los alumnos". Pero cuando las decisiones prácticas llevan a que un alumno pase seis cursos sin saber leer, eso es una mutilación. Cuando un adolescente llega a la ESO sin saber operaciones básicas, eso es una amputación de futuro.

El cuento me ha alertado, porque he visto en imágenes lo que ocurre sin sangre, sin heridas visibles, pero con consecuencias igual de definitivas.


¿La película propone alguna salida? En la trama principal, los personajes construyen su identidad desde la diferencia, desde la rareza. Quizá la respuesta de Jensen sea precisamente esa: lo valioso no es la igualdad forzada, sino la comunidad que acoge la diferencia sin mutilar a nadie para encajarla.

Ha sido un verdadero honor ver esta película. No todos los días una tiene la oportunidad de ser capaz de tender puentes entre una fábula violenta del norte de Europa y la realidad cotidiana de las aulas españolas.

La película, que para algunos será solo una excentricidad nórdica más de Anders Thomas Jensen, para mi es un espejo donde duele mirarse. Y ese dolor, esa incomodidad, es precisamente lo que el mejor arte busca provocar.


El verdadero peligro aparece cuando una sociedad decide que la igualdad solo se alcanza amputando la diferencia.

Cuidaros. Y cuidar de esos vikingos que aún conservan sus brazos.






Amor DiBó

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