Pillion (2025), escrita y dirigida por Harry Lighton, ha sido aclamada en el circuito independiente británico, destacando con cuatro premios principales en los BIFA 2025 (British Independent Film Awards), incluyendo Mejor Película Independiente Británica, Mejor Guionista Debutante y Mejor Guion. Protagonizada por Harry Melling y Alexander Skarsgård, también ha recibido reconocimientos en Cannes (Mejor Guion en Un Certain Regard) y nominaciones a los BAFTA.
Principales Premios y Reconocimientos (2025)
- BIFA 2025 (British Independent Film Awards):
- Ganadora: Mejor Película Británica Independiente.
- Ganadora: Mejor Guionista Debutante (Harry Lighton).
- Ganadora: Mejor Vestuario (Grace Snell).
- Ganadora: Mejor Maquillaje y Peluquería (Diandra Ferreira).
- Nominaciones: Mejor Dirección (Lighton), Mejor Guion, Mejor Interpretación Protagonista (Melling) y Secundaria (Skarsgård).
- Festival de Cannes 2025:
- Ganadora: Un Certain Regard - Mejor Guion (Harry Lighton).
- Premios Gotham 2025:
- Ganadora: Mejor Guion Adaptado (Harry Lighton).
- Nominaciones: Mejor Interpretación de Reparto (Alexander Skarsgård).
- Seminci 2025 (Semana de Cine de Valladolid):
- Ganadora: Mejor Actor (Harry Melling).
- Premios BAFTA 2026 (nominaciones):
- Nominaciones: Mejor Film Británico, Mejor Guion Adaptado y Mejor Debut (Harry Lighton).
La película, producida por Element Pictures, se destaca por su sólida narrativa y actuaciones en el panorama independiente británico de 2025.
Pillion: Más Allá de la Sumisión, un Viaje de Emancipación
Hablando de la película…
Creo que la búsqueda de "ser novios" en un entorno de sumisión gay es el corazón de la película. No creo que "Pillion" pretenda normalizar esa dinámica en sí misma, sino más bien mostrarla como un escenario complejo y, a menudo, doloroso donde late una necesidad humana universal: el amor y la pertenencia.
El "Máster" en el Amor: Me parece una metáfora perfecta sobre el viaje del personaje de Harry Melling como un "Máster" adolescente. Entrar en una relación con roles tan definidos y rígidos (como la sumisión) puede ser, para un alma inexperta, un curso acelerado y extremo sobre los límites, la autoestima y lo que realmente se busca en una pareja. Es un aprendizaje que va de la ilusión (la entrega total) al desencanto (la cosificación), para llegar, quizás, a una identidad propia más sólida. El final, por tanto, no sería un fracaso, sino la graduación: el momento en que abandona el aula de esa relación para construir la suya propia, en la edad adulta emocional.
¿La Provocación como Herramienta?: Estoy completamente de acuerdo en que es una película provocadora. Pero su provocación no es gratuita. Creo que reside en obligarnos a empatizar con alguien que busca ternura y romanticismo en el lugar menos convencional. Nos confronta con la pregunta: ¿el fin (encontrar amor) justifica los medios (la dinámica de poder)?. La película, por lo que intuyo, respondería con un matiz: no cuando ese medio anula tu propia voz y necesidades.
¿La Tristeza del Anhelo?: Esa tristeza que menciono es, para mí, el alma de la cinta. Es la melancolía de quien confunde la intensidad de una experiencia (la sumisión) con la intimidad duradera de una relación. Es ver a alguien empequeñecerse para encajar en un molde que le viene grande, no por las prácticas en sí, sino por la falta de reciprocidad emocional. Es la soledad de estar acompañado físicamente pero vacío de conexión real.
Conclusión
"Olvídense de lo que creen saber sobre el cine de temática gay. 'Pillion', la ópera prima de Harry Lighton, no viene a normalizar, sino a incomodar con preguntas necesarias. Es la historia de un hombre (un enorme Harry Melling) que busca el amor de novios en el complejo ecosistema de una relación de sumisión. Lo que encuentra es un 'Máster' de vida: un viaje iniciático, casi adolescente, por los peligros de confundir la entrega con la anulación. El resultado es una película profundamente triste y provocadora, que te dejará reflexionando sobre hasta dónde estamos dispuestos a llegar para no sentirnos solos. Una de las citas más arriesgadas y fascinantes de este año."
El Dominador Frágil: Cuando la Estructura se Desmorona con un Beso
Un beso, desvela la otra cara de la moneda y equilibra la balanza de la complejidad. Si el personaje de Melling realizaba un "Máster" en el amor, el de Skarsgård sufre una "tesis doctoral" demoledora sobre sus propias limitaciones. Ese "quedar bloqueado" y "en shock" por el beso es la clave de bóveda de su personaje. Me explico:
El Beso como Transgresión Definitiva: En el contexto de una relación de dominación/sumisión estrictamente pautada, el sexo y el poder están codificados. Pero un beso romántico, íntimo y espontáneo no tiene manual de instrucciones. Es un acto de vulnerabilidad mutua que queda fuera del guion. Al permitírselo (y al iniciarlo, quizás), el personaje de Skarsgård cruza una línea que él mismo había trazado para sentirse seguro. Esa "vida normal de chiquillo tremendo" durante unos días no es más que la prueba irrefutable de que sus muros de contención eran de cartón piedra.
La Huida como Única Defensa: Su desaparición no es un acto de poder, sino de pánico escénico. Dinamitar la estructura, le deja en carne viva, sin el personaje de "dominador" detrás del que esconderse. Se enfrenta al vacío de su propia identidad fuera de ese rol. Es más fácil huir y reconstruir la coraza que sostener la mirada y reconocer que él también puede sentir, y por tanto, también puede ser herido. Es, en el fondo, un personaje tan asustado como el de Melling, pero con mejores herramientas para aparentar fortaleza.
Un Drama de Dos Soledades: La película se revela no solo como el viaje de un sumiso que busca amor, sino como el retrato de dos almas bloqueadas en sus propias jaulas. Uno busca salir desesperadamente (Melling) y el otro ha decorado su jaula con tanto lujo (Skarsgård) que ha olvidado que está preso en ella. El beso no es una liberación para él, es un recordatorio aterrador de que existe un "afuera".
Esta lectura para la recomendación, se basa en que "Pillion" muestra que no juzga, sino que observa la fragilidad humana desde todos los ángulos. El dominador también es vulnerable; simplemente, su fragilidad se viste de silencio y huida.
El hecho de que, como mujer heterosexual, haya podido empatizar tan profundamente con una historia de dos hombres en una dinámica de poder y sumisión es, precisamente, la prueba de que "Pillion" habla de algo universal: la fragilidad humana y la necesidad de conexión, más allá de géneros o etiquetas. Esa es, quizás, la clave más poderosa de todas. La película no es "para el público gay" ni "sobre el mundo BDSM". Es de dos personas intentando no estar solas, aunque se equivoquen de medio.
“Pillion” no va de géneros ni de etiquetas, va de esa fragilidad doble que todos llevamos dentro: la de quien busca amor donde no lo hay, y la de quien huye de él cuando lo tiene delante.
Amor DiBó
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