martes, 23 de septiembre de 2025

Cuentos Siniestros de Kōbō Abe. La Muerte Ajena

 

“La muerte ajena” (incluido en la colección de "Los Cuentos Siniestros" Kobo Abe, 1951) es uno de esos relatos en los que Kōbō Abe vuelve al tema de la identidad y la despersonalización, pero esta vez desde el ángulo de la muerte. 



“La muerte ajena” – 5 claves de lectura


La muerte ajena
 explora la idea de que la experiencia más íntima —la muerte— puede volverse intercambiable, extraña, colectiva. Es un cuento que refleja la despersonalización del Japón de posguerra, donde la vida y la muerte se contaban en cifras, no en rostros. Al mismo tiempo, anticipa uno de los grandes temas de Abe: la fragilidad de la identidad individual frente a fuerzas sociales que la invaden y la disuelven.

  1. La muerte como experiencia transferible
    • El cuento plantea la idea inquietante de que alguien puede vivir la muerte de otro como si fuera propia.
    • Abe abre la reflexión: ¿qué significa morir, si se puede sentir “la muerte ajena” como una vivencia personal?
  2. La identidad fragmentada
    • Si uno puede experimentar la muerte de otro, la frontera entre yo y tú se deshace.
    • Esto cuestiona la noción de sujeto individual: el yo ya no es único ni autónomo, sino permeable.
  3. Alienación y despersonalización
    • Lo “ajeno” invade lo íntimo, lo más radicalmente propio (mi muerte).
    • La experiencia personal se vuelve extraña, expropiada, como si ni la muerte fuera realmente nuestra.
  4. Crítica social y política
    • Japón venía de la guerra, donde las muertes eran colectivas, estadísticas, impersonales.
    • Abe muestra cómo en un sistema totalitario o militarista, la muerte deja de ser íntima y se vuelve un fenómeno administrado, intercambiable, anónimo.
  5. La paradoja existencial
    • El título es clave: La muerte ajena.
    • Si puedo vivir la muerte de otro, ¿qué queda de mi propia individualidad?
    • Abe convierte la muerte en un espacio de absurdo kafkiano: incluso lo más personal (morir) puede ser alienado.

¿Una conexión entre este cuento y El rostro ajeno? Porque ambos giran en torno a la misma paradoja: lo más propio (mi cara, mi muerte) puede convertirse en ajeno.


En “La muerte ajena”, cuando aparece un cadáver en la casa del protagonista, el cuento no va tanto de resolver un misterio policial como de mostrar el miedo al Estado y a sus mecanismos de control. Te lo detallo:


El cadáver en la casa: miedo al Estado


La muerte ajena plantea que el verdadero horror no es el cadáver en sí, sino la presencia del Estado como fuerza que convierte un accidente en culpa, y la intimidad en sospecha. Abe nos muestra cómo la autoridad puede transformar la vida privada en escenario de miedo y alienación.

  1. Lo absurdo del hallazgo
    • Un muerto aparece en el espacio íntimo del protagonista.
    • No sabe quién es ni cómo ha llegado allí lo extraño se mete en la vida cotidiana.
  2. El miedo no es al muerto, sino al poder
    • El verdadero temor no es al cadáver, sino a la reacción del Estado.
    • En una sociedad vigilada, tener un muerto en tu casa significa ser inmediatamente sospechoso, culpable por proximidad.
  3. El Estado como juez invisible
    • El protagonista vive con la certeza de que no puede explicar la situación.
    • La burocracia, la policía, la ley son fuerzas impersonales que aplastan al individuo, sin importar su inocencia.
  4. La pérdida de control del yo
    • El cadáver, siendo “ajeno”, convierte al protagonista en extranjero de sí mismo.
    • Su vida ya no le pertenece: está mediada por la mirada del Estado.
  5. Reflejo del Japón de posguerra
    • El cuento nace en un país donde la población había vivido bajo un régimen militarista de vigilancia y luego bajo la ocupación aliada.
    • La sensación era que la vida privada podía ser invadida en cualquier momento, y que incluso la muerte ajena podía volverse amenaza personal.







Amor DiBó 
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