¿Qué se ha publicado hoy (22 de diciembre de 2025)?
Trump nombró a Jeff Landry como enviado especial para Groenlandia, destacando que entiende la importancia estratégica de la isla para la seguridad nacional estadounidense y que trabajará para “avanzar los intereses de su país”.
El cargo es voluntario y no oficial, no es un puesto diplomático formal acreditado ante Dinamarca o Groenlandia, pero Landry ha dicho que es un honor servir en esa función y que su objetivo es hacer de Groenlandia parte de Estados Unidos.
¿Cuál ha sido la reacción internacional?
🇩🇰 Dinamarca ha expresado su enfado y convocó al embajador estadounidense, calificando la medida de “inaceptable” y exigiendo respeto por su soberanía territorial.
🇬🇱 Líderes groenlandeses también rechazaron la intención de anexión, reiterando que Groenlandia no está a la venta y que su futuro debe decidirlo su propia población.
🌍 Otros países europeos y aliados compartieron la postura de Dinamarca enfatizando el respeto al derecho internacional y a la integridad territorial.
Contexto geopolítico
Trump ya había expresado en varias ocasiones que considera a Groenlandia de enorme importancia estratégica por: su ubicación en el Ártico, la presencia de recursos naturales, su valor militar y geoestratégico frente a potencias como Rusia y China.
Esta acción representa una nueva intensificación de las tensiones diplomáticas entre EE. UU. y Dinamarca, y un recordatorio de que el interés por el Ártico no es solo económico o climático: también es una pieza importante en el ajedrez geopolítico global.
¿Por qué en Navidad?
Porque es el mejor momento para que una bomba haga “puff” y no “boom”. Navidad es el mes perfecto para movimientos incómodos: redacciones con menos personal, diplomacias en “modo bajo consumo”, opinión pública distraída entre cenas, viajes y turrones y Europa especialmente relajada institucionalmente. No es casualidad. Es una técnica vieja como la política: anunciar lo conflictivo cuando nadie quiere conflicto.
Así que sí: el timing es quirúrgico, no inocente.
¿Y Jeff Landry? ¿Negociador nato o emisario con guion cerrado? Aquí hay que ser clara: Landry no es un diplomático clásico.
Hablando del Ártico...
Lo que SÍ es: Un político duro, ideológico, alineado con el ala más combativa del trumpismo. Alguien cómodo en el conflicto, no en la sutileza. Un perfil que no va a “escuchar sensibilidades groenlandesas” con café caliente y sonrisas.
Lo que NO es: No es un negociador fino estilo Kissinger. No es un mediador cultural. No es alguien elegido para tender puentes.
Es un enviado para marcar territorio, no para consensuarlo. Más mensajero de intención que arquitecto de acuerdo.
Entonces… ¿por qué él y no otro?
Porque Trump no está enviando a alguien a negociar Groenlandia. Está enviando a alguien a decir en voz alta lo que antes se decía en privado. Landry cumple tres funciones simbólicas:
- Interna (EE. UU.)
- Señal a su electorado: “Sigo pensando en grande. Incluso en Navidad.”
- Externa (Dinamarca / Groenlandia)
- “No es una broma de 2019. Ahora va en serio. Tanto como para nombrar a alguien.”
- Geopolítica (Rusia / China)
- “Estamos aquí. No os relajéis con el Ártico mientras Europa brinda con cava.”
¿Es un buen momento para hacer un “viajecito tan helado”?
Desde el punto de vista humano: No. Es casi grosero.
Desde el punto de vista político: Es perfecto.
El frío no importa. El hielo tampoco. Lo que importa es quién se mueve cuando los demás están quietos.
Lectura en clave “teatro ártico”
Esta escena tiene algo de comedia negra: Mientras las familias se reúnen, los gobiernos bajan la guardia, y el mundo entra en modo “pausa”… alguien levanta la mano y dice: “Oye, por cierto, Groenlandia.”
No es que Landry sea un gran negociador. Es que no lo han enviado a negociar. Lo han enviado a normalizar la idea de la anexión, a ponerla otra vez en la conversación global, aprovechando el silencio navideño. Y eso, en términos estratégicos, es bastante más inquietante que una broma de sobremesa.
Una vez leí o me comentaron que en una sala de reunión para llegar a un acuerdo modificaban el aire acondicionado a frio o a calor a tope. Lo cierto es que de una manera o otra favorecía los acuerdos.
El aire acondicionado como arma diplomática (o cómo el termostato ha cerrado más acuerdos que muchos ministros) No es leyenda urbana. En negociación, la temperatura importa. Mucho.
Frío moderado = acuerdos más racionales
Cuando una sala está ligeramente fría: la gente se mueve menos, habla más despacio, piensa con más cautela, y es menos impulsiva.
Conclusión: más autocontrol, menos estallidos emocionales. Por eso muchas salas de juntas, organismos internacionales y bancos centrales están… fresquitas. No para fastidiar, sino para enfriar las pasiones.
Calor = prisa, cansancio y concesiones
Cuando una sala está demasiado caliente: el cuerpo se incomoda, aparece el deseo de terminar rápido, baja la paciencia, y aumenta la voluntad de “firmar lo que sea e irnos”.
Conclusión: el calor cansa y hace ceder. Esto se ha usado, con más o menos mala fe, en: negociaciones laborales, interrogatorios, largas reuniones nocturnas, incluso rodajes de cine (para que el equipo no discuta 😏).
Ahora volvemos a Groenlandia (porque todo vuelve)
Cuando yo digo: “Qué curioso que esto pase en Navidad…”
Y lo uno a: frío real (Groenlandia), frío simbólico (distancia emocional), frío diplomático (enviado duro, no conciliador)…lo que estoy describiendo es una negociación sin negociación. No buscan consenso. Buscan acostumbrar al cuerpo (político y mediático) a la idea. Como con el aire acondicionado: primero molesta, luego te adaptas, y al final ni te das cuenta.
Trump no ha subido el aire acondicionado. Ha sacado la reunión directamente al congelador.
Y ha dicho: “A ver quién aguanta más.”
“A veces no se gana una negociación hablando, sino ajustando el termostato.”
Entre rompehielos, rutas marítimas, banderas plantadas en el fondo del océano, resorts imposibles y diplomacias navideñas, este libro observa el Ártico como lo que es hoy: un tablero geopolítico donde el hielo se derrite y las intenciones se disfrazan.



No hay comentarios:
Publicar un comentario