sábado, 8 de noviembre de 2025

AFFBCN 2025. Dito (Here) de Takashi Yûki


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DitO (2024)

Dirección: Takashi Yuki
Guion: Kenji Qurata
Países: Japón / Filipinas
Idiomas: Tagalo, japonés
Género: Drama familiar / deportivo / intercultural
Duración: 115 min aprox.
Año de estreno: 2024
Distribución: Japan Foundation Manila – AFFBCN 2025

Sinopsis

Un ex boxeador japonés, Eiji Kamiyama, busca redimirse en Filipinas tras años de derrotas personales y profesionales. Cuando su hija Momoko aparece para comunicarle la muerte de su madre, ambos se ven obligados a convivir en un país ajeno, donde ni siquiera comparten el idioma ni la forma de entender el mundo.

El boxeo, convertido en religión vital, estructura su relación: cada entrenamiento, cada golpe recibido y cada caída se transforma en un rito de purificación. Pero la redención se complica cuando ambos son engañados por otros japoneses asentados en Filipinas, lo que los obliga a mirar su propia identidad como extranjeros dentro y fuera de su cultura.

A medida que aprenden tagalo para sobrevivir y comunicarse, el idioma se vuelve símbolo de integración, de un “aquí” (dito) que ya no es solo un lugar geográfico, sino un estado emocional. La historia culmina en La Trinidad, provincia de Benguet, donde padre e hija intentan construir un nuevo comienzo entre los colores vivos de un barrio que recuerda a las favelas brasileñas: un caos bello, tan precario como lleno de vida.



Anécdotas y curiosidades

Rodaje en localizaciones reales: las escenas en La Trinidad (Benguet) fueron filmadas con habitantes locales que no son actores profesionales, aportando veracidad al retrato social.

Decisión lingüística: el director insistió en que ninguno de los personajes japoneses pronunciara una palabra en español, a pesar de la presencia colonial española en Filipinas, para subrayar que su integración pasa por el tagalo, no por un pasado común impuesto.

El título doble: DitO significa “aquí”, pero también puede leerse como “Do it”, una llamada al acto, al movimiento, al renacer, jugando con el bilingüismo del propio relato.

Influencias visuales: Yuki se inspiró en la Ciudad de Colores de Baguio, famosa por sus murales en pendiente, para representar la esperanza dentro del caos.

Simbolismo del color: los tonos vivos de las casas contrastan con la gama apagada del gimnasio de boxeo, marcando el tránsito entre el encierro y la apertura, entre el ring y la vida real.


Hablando de la película...

Temas y claves interpretativas

El boxeo como religión de vida: no es un deporte, sino una teología del esfuerzo. Cada combate es una misa, cada derrota, una crucifixión íntima.

Padre e hija en busca del “aquí”: ambos representan la pregunta central del film. ¿A dónde pertenecemos?, que solo se responde al aprender a comunicarse, primero con palabras (tagalo), luego con gestos, y finalmente con silencios.

Derrota y dignidad: Takashi Yuki establece un paralelismo entre la caída del boxeador y el Japón derrotado en la Segunda Guerra Mundial: la identidad reconstruida sobre la humillación y el deseo de redención.

Colonialismo y engaño: los japoneses que explotan o engañan a sus propios compatriotas en Filipinas funcionan como un espejo crítico: la opresión no siempre viene del extranjero, sino de uno mismo.

Paisaje emocional: los escenarios filipinos, la ciudad de colores, los tejados ondulados, la pobreza convertida en arte urbano, proyectan el estado interno de los personajes: un mundo roto que se empeña en seguir siendo bello.


5 escenas clave de DitO (2024)


El ring como altar (secuencia inicial)

Eiji entrena solo en un gimnasio improvisado en Filipinas. El ring, sin público, está lleno de goteras y luz amarillenta. Se venda las manos lentamente, como si rezara. Cada golpe al saco suena como una plegaria rota.

Símbolo: el boxeo como misa privada, acto de fe sin iglesia ni comunidad. Eiji no pelea contra nadie, sino contra su propia desaparición. El silencio posterior es casi sagrado: ahí empieza la penitencia.
La película declara que no hay redención sin cuerpo, y que el cuerpo, golpeado, sudado, fracasado es el único templo posible.


El reencuentro con Momoko (la carta y el silencio)

Momoko llega desde Japón, lleva una carta que anuncia la muerte de su madre. La entrega a su padre sin palabras; él apenas la mira. Ninguno entiende el idioma del otro, ni literal ni emocionalmente.

Símbolo: la carta representa el pasado (Japón), el silencio representa el presente (Filipinas). Dos lenguajes distintos, dos derrotas cruzadas.
Aquí comienza el verdadero combate: no el físico, sino el del amor que no se sabe decir. En el silencio entre ambos está el peso de la guerra perdida, de los años sin perdón.


La trampa de los compatriotas (la derrota dentro del propio bando)

Eiji y Momoko confían en unos empresarios japoneses que le prometen un combate importante. Acaban estafados y sin dinero. La humillación es doble: ser engañados por los suyos.

Símbolo: Japón traiciona a Japón. La idea de “honor nacional” se desmorona. El extranjero no es el filipino, sino el compatriota corrupto.
Takashi Yuki abre una herida histórica: el trauma de la Segunda Guerra Mundial sigue latiendo, no como culpa colectiva sino como mecanismo de repetición. Los personajes reviven la derrota imperial, pero en clave íntima.


Aprender tagalo (el idioma como redención)

Momoko empieza a hablar con los vecinos y a asistir a clases de tagalo. Su padre, torpemente, la sigue. En una escena conmovedora, ella le traduce a un niño que quiere entrenar con él.

Símbolo: el idioma como llave para existir “aquí”. Hablar tagalo no es integración lingüística, sino espiritual: aceptar la realidad presente sin nostalgia.
Cuando Eiji pronuncia su primera frase entendible en tagalo, el espectador siente que ha ganado su primer combate real. La palabra sustituye al golpe: ha aprendido a “estar aquí”.


La Trinidad: la ciudad de colores (la resurrección)

Padre e hija se trasladan a La Trinidad, provincia de Benguet. Las casas pintadas en tonos vivos cubren las colinas como un mosaico imperfecto. Eiji entrena a jóvenes del barrio; Momoko lo observa, ya sonriente.

Símbolo: los colores como antídoto de la derrota. La favela filipina se convierte en paisaje de esperanza, donde el fracaso no se esconde sino que se ilumina.
El film termina sin grandeza ni victoria, pero con algo más poderoso: la aceptación. “Aquí” (dito) ya no es un lugar, sino un estado de alma. El hombre que quiso redimirse en el ring termina redimido en la vida cotidiana.







Amor DiBó
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