miércoles, 15 de octubre de 2025

SITGES 2025: Dawning de Patrik Syversen


Dawning - Demring

Director: Patrik Syversen  

Guion: Patrik Syversen

Productores: Patrik Syversen, Andreas Johannessen, Kristin Emblem (y otros)

Cinematografía: Andreas Johannessen

Montaje / Edición: Erlend Mjømen Knudsen & Patrik Syversen  

Música / Banda sonora: Øystein Greni  

Diseño de sonido / efectos de sonido: Anders Mørk (entre otros)  

Duración: Aproximadamente 108 minutos  

País de producción: Noruega  

Idioma original: Noruego 

Festivales y estrenos destacados:

Premiére en Fantastic Fest (Texas) en 2025  

Seleccionada para Sitges International Fantastic Film Festival  

Estreno teatral en Noruega el 3 de octubre de 2025  

Compañías productoras / participación internacional: Einar Film, Planete Sauvage, SpectreVision (empresa de producción de género vinculada con Elijah Wood)


Sinopsis


Tres hermanas se recluyen en la casa de vacaciones familiar después de que la hermana menor sufre su segundo intento de suicidio.  

Cuando reciben noticias de que su madre, con la que tenían una relación abusiva, ha fallecido, las dos hermanas mayores deciden ocultárselo a la menor para no perturbarla.  

Pero el silencio, las mentiras y los secretos comienzan a tensar los lazos entre ellas. Y cuando un visitante misterioso aparece inesperadamente, la frágil estabilidad del hogar y los afectos empieza a resquebrajarse.  


La película va desarrollándose con una atmósfera contenida y progresivamente inquietante: lo que parece empezar como un drama familiar va incorporando elementos del horror psicológico, el suspense y lo perturbador.  


Hablando de la película…

Aquí algunas observaciones relevantes y «anécdotas» sobre Dawning:

Hibridación de géneros. Syversen ha dicho que no quería hacer un “horror típico”, sino combinar elementos del drama de cámara con el horror. Es decir: primero drama, luego ir introduciendo lo inquietante.  

Estética visual: blanco y negro + color. La primera parte está rodada en blanco y negro, para transmitir austeridad, silencio y tensión; los flashbacks se colorean, marcando rupturas temporales.  

Influencias cinematográficas. En reseñas se alude a Bergman, Haneke, a un cine escandinavo austero e introspectivo, al uso del silencio, la cámara como dispositivo de alienación.  

Producción con SpectreVision. La productora de Elijah Wood (SpectreVision) está involucrada como coproductora / productora ejecutiva, lo que le da al proyecto un vínculo con el cine de género contemporáneo estadounidense.  Personal para el director. En entrevistas Syversen califica esta película como su obra más personal hasta la fecha, aunque la historia en sí es ficticia; los temas de la película – dinámicas familiares, trauma no dicho, protección que se vuelve aislamiento – le importan mucho.  

Estreno y recepción previa. Fue seleccionada para su estreno en festivales de género destacados (Fantastic Fest y Sitges).  

Ritmo deliberado / paciencia narrativa. Algunas reseñas mencionan que la película tarda en “acelerar” — pero ese tempo lento es parte de su propuesta: dejar que el malestar se instale.  

Simbolismos y ambigüedad. Se hablan de recursos simbólicos (campanas de iglesia, rótulos tipo crucifijo, rupturas de tiempo) que dan al film una dimensión “cósmica” o existencial además del drama familiar. 


Un invitado en Dawning menciona Coherence (2013), dirigida por James Ward Byrkit. Como ejemplo o metáfora, porque la idea de “otras versiones de uno mismo coexistiendo” encaja simbólicamente con el tema del filme: la culpa, el trauma y las versiones ocultas de una misma familia o identidad.


Además, tiene mucho sentido que en Dawning se mencione, ambas exploran realidades fracturadas, solo que una desde la ciencia ficción y la otra desde el trauma psicológico y familiar.


Las hermanas


La hermana que al principio aparece como la más frágil, casi ausente, rendida ante la vida, es precisamente la que, cuando estalla la violencia o “la masacre”, activa un instinto feroz de supervivencia. Esa inversión de roles funciona casi como un golpe moral o filosófico.

Quien parecía dispuesta a morir, en realidad lucha con más energía que nadie por seguir viva.

Y quienes se creían “fuertes”, las que querían protegerla, quedan desbordadas por la irrupción del horror y su propia hipocresía emocional.

Desde una lectura simbólica podría leerse así: el deseo de morir era en realidad un grito por una vida auténtica. El instinto de supervivencia, en cambio, surge cuando el peligro le da un sentido brutal y concreto a esa existencia que antes era puro vacío. En otras palabras, la muerte “externa” reaviva la voluntad de vivir que la depresión había dormido. Y esa ironía, tan cruel como humana, le da a la película un peso trágico: el horror exterior como detonante del renacimiento interior.


“El virus del bien: cuando la empatía abre la puerta al horror”


La hermana que se erige como voz de la empatía, la que predica la “ayuda al prójimo” y al mismo tiempo oculta la muerte de la madre, encarna una forma muy reconocible de autoengaño moral. Quiere mantener la armonía, proteger, hacer “lo correcto”… pero lo hace desde la negación de la verdad. El impulso de “salvar” al otro puede ser una forma refinada de no enfrentarse a uno mismo. El hecho de que sea ella quien convence a las demás de ayudar al desconocido, ese elemento perturbador que rompe el falso equilibrio familiar, completa el círculo irónico:

Su deseo de ayudar acaba desencadenando la destrucción.

La mentira protectora que pretendía preservar la paz doméstica acaba exponiendo a todas al horror.

Hay algo muy escandinavo y muy humano en esa contradicción: la compasión como disfraz del miedo, la moralidad como cortina ante la culpa.


La marginalidad masculina dentro del universo femenino


Ese momento, con las dos hermanas enfrentadas y el hombre atrapado entre ambas, funciona casi como una miniatura teatral del caos moral y emocional de la película.

La disposición visual, ellas cara a cara, él en el centro, físicamente desplazado del eje narrativo, es un ejemplo  muy revelador. Lo mandan callar “como a un perro”. Ahí se revela algo más profundo que un simple gesto de desprecio.

El hombre representa la voz racional, la que intenta poner orden o mediación. Pero en ese entorno dominado por los silencios, las mentiras y las heridas no resueltas, la razón es inútil, incluso molesta.

Su intento de hablar es interrumpido porque la palabra, en Dawningya no sirve para reparar nada. El lenguaje ha perdido su poder, y lo único que queda es el ruido emocional, la marea del trauma.

Y claro, el paralelismo simbólico es potente: el hombre, reducido a la condición de espectador mudo, se convierte en reflejo del espectador mismo, que asiste impotente al desmoronamiento de una familia y de una moral que ya no pueden sostenerse con palabras.


La ausencia de teléfono fijo


La ausencia del teléfono fijo es más que un detalle logístico: es una metáfora.

Representa la ruptura con lo estable, lo anclado, lo “fijo”, esa red doméstica que antes daba seguridad y continuidad familiar.

Los móviles, en cambio, son personales, portátiles y frágiles: cada uno tiene el suyo, su propia “línea de realidad”. Pero basta con perderlo, para quedar incomunicado incluso dentro de una casa llena de gente.

El hogar, que debería ser un refugio, se convierte en una zona muerta, desconectada del mundo.

Y los personajes, atrapados allí, dependen de dispositivos individuales que desaparecen justo cuando más los necesitan, como si la tecnología los castigara por haber roto la comunicación esencial entre ellos.

No hay “línea fija” porque tampoco hay vínculo fijo entre los miembros de la familia.


El visitante no trae la violencia: solo la desenmascara


Ese “intruso”, o “visitante”, no es tanto un individuo como una presencia catalizadora. Representa la irrupción de lo real: aquello que las hermanas han intentado reprimir, la culpa, la muerte y el pasado. Toma cuerpo y actúa. Es un instrumento del desorden moral que ya reinaba en la casa.

En Dawning, el horror no viene de fuera; ya vivía en la casa, solo estaba esperando una excusa para manifestarse.

El día en que muere la madre, las tres hijas acaban muriendo también. Syversen lo plantea: la madre muere fuera de campo, pero su sombra sigue viva en las hijas, que han interiorizado su culpa, su represión y su violencia.

El visitante, entonces, funciona casi como un ángel exterminador o una encarnación del trauma heredado.









Amor DiBó 

Instagram: @amordibo

Youtube: @amordibo

No hay comentarios: