miércoles, 23 de septiembre de 2026

JFF Theater. License to Live (Licencia para vivir) . Kiyoshi Kurosawa


FICHA TECNICA

Título internacional: License to Live
Título en español: Licencia para vivir / Permiso para vivir
Título original: Ningen gōkaku (ニンゲン合格)
País: Japón
Año de producción: 1998
Estreno en Japón: 23 de enero de 1999
Duración: 109 minutos
Género: Drama familiar con elementos de comedia negra
Dirección y guion: Kiyoshi Kurosawa
Fotografía: Junichirō Hayashi
Montaje: Masahiro Ōnaga
Dirección artística: Tomoyuki Maruo
Música: Gary Ashiya
Canción principal: Tsukikage no Revue (Moonlight Review), interpretada por Yoriko Dōguchi
Producción: Daiei, con la colaboración de Twins
Distribución en Japón: Shochiku
Formato original: Color, 35 mm

Reparto principal:
Hidetoshi Nishijima — Yutaka Yoshii
Kōji Yakusho — Fujimori
Shun Sugata — Shinichirō Yoshii, padre de Yutaka
Lily — Sachiko, madre de Yutaka
Kumiko Asō — Chizuru Yoshii, hermana de Yutaka
Shō Aikawa — Kazaki
Yoriko Dōguchi — Miki
Ren Ōsugi — Murota

La película fue filmada en 1998, aunque su estreno comercial japonés se produjo en enero de 1999; de ahí que aparezca fechada indistintamente en uno u otro año. Kadokawa y JFF Theater la catalogan actualmente como producción de 1999. 

Sinopsis

Yutaka sufrió un accidente de tráfico cuando tenía catorce años y permaneció en coma durante una década. Al despertar, su cuerpo tiene veinticuatro años, pero su memoria y su manera de comprender el mundo continúan detenidas en la adolescencia.

La familia que espera encontrar ya no existe como él la recuerda. Sus padres se han divorciado, su hermana ha construido otra vida y la antigua propiedad familiar ha sido transformada por Fujimori, un estrafalario amigo de su padre, en un negocio bastante precario.

Yutaka intenta recuperar los diez años perdidos y reunir de nuevo a su familia. Para conseguirlo se aferra a uno de sus recuerdos más felices: el pequeño rancho de ponis que sus padres administraban durante su infancia. Está convencido de que, si reconstruye aquel lugar, también podrá reconstruir su hogar. Pero el tiempo no se deja ordenar con la misma facilidad que unas tablas, una valla o un establo.


Anécdotas del rodaje y del director

Una película rodada con absoluta libertad

En un encuentro celebrado años después con Hidetoshi Nishijima y Kōji Yakusho, Kurosawa recordó que la filmó en 1998, cuando todavía alternaba el cine con numerosas producciones de V-Cinema. Explicó que hizo License to Live con la misma libertad con la que había trabajado en Cure. Disfrutando del acto de rodar y sin preocuparse demasiado por la recepción posterior.

Esa despreocupación quizá explique su tono tan inclasificable. Es una historia profundamente triste, pero está atravesada por un humor seco, situaciones absurdas y personajes que parecen vivir fuera de cualquier norma social.

La primera colaboración con Hidetoshi Nishijima

Fue la primera película de Nishijima con Kiyoshi Kurosawa. El actor recordaba encontrarse rodeado por lo que consideraba el “equipo de estrellas” del director: Kōji Yakusho, Shō Aikawa, Kumiko Asō, Ren Ōsugi, Yoriko Dōguchi y Shun Sugata.

Nishijima contó también que, pese a estar trabajando con intérpretes mucho más veteranos, el ambiente era extraordinariamente relajado y que acudir al rodaje le resultaba especialmente feliz. 

La sorpresa de Kōji Yakusho

Yakusho, que acababa de protagonizar Cure, quedó sorprendido al leer el guion. No esperaba que Kurosawa, asociado entonces al thriller, al cine criminal y al terror, hubiera escrito un drama familiar de aquellas características.

Sin embargo, la familia de License to Live no está tan alejada del universo del director. Sus miembros se mueven por habitaciones, terrenos y descampados como si fueran fantasmas incapaces de reconocerse.

Un reparto perteneciente al universo Kurosawa

Kurosawa reunió aquí a varios de sus intérpretes habituales. Kōji Yakusho aporta a Fujimori una combinación magnífica de rudeza, humor y ternura; Ren Ōsugi encarna la culpa convertida en resentimiento, y Shō Aikawa aparece muy lejos de los personajes duros del cine de yakuzas que interpretaba habitualmente.

También participaron varios colaboradores de Cure, el músico Gary Ashiya y parte del equipo de producción.

Una importante trayectoria internacional

La película formó parte de la competición del 11.º Festival Internacional de Cine de Tokio y fue presentada en el 49.º Festival Internacional de Berlín.

El significado del título original

Ningen gōkaku podría traducirse de manera aproximada como aprobado como ser humano o apto para ser humano. No se refiere únicamente a tener permiso para vivir, sino a superar una especie de examen invisible que demuestre que una persona ha existido realmente.

Por eso el título dialoga directamente con la pregunta que Yutaka formula al final. No quiere saber si ha vivido mucho, sino si su paso por el mundo ha contado para alguien.



Cinco escenas clave

A partir de aquí se revelan momentos importantes del argumento y de su desenlace.

1. El despertar y la ausencia de la familia

Yutaka abre los ojos después de diez años esperando, de manera natural, encontrar a su familia. Sin embargo, quien aparece es Murota, el hombre que provocó su accidente.

Murota intenta cerrar el pasado entregándole dinero. Para él, el despertar de Yutaka no es únicamente un milagro. Supone la reaparición de una culpa que creía enterrada. Desde el principio, Kurosawa invierte lo que debería ser una escena feliz y la transforma en una situación fría e incómoda.

2. El regreso a una casa irreconocible

Fujimori lleva a Yutaka hasta la antigua propiedad familiar. El lugar de su infancia ha sido invadido por un estanque de pesca, objetos abandonados, desperdicios y actividades de dudosa legalidad.

La casa continúa allí, pero ha dejado de ser un hogar. Es el primer descubrimiento doloroso del protagonista. Los espacios pueden sobrevivir mientras desaparece todo aquello que les otorgaba significado.

3. El encuentro con su madre

Yutaka busca a Sachiko esperando recuperar inmediatamente su relación con ella. Pero su madre ya ha atravesado el duelo, se ha separado de su marido y ha construido una existencia propia.

Ella no lo rechaza, pero tampoco puede convertirse otra vez en la madre que él recuerda. Cuando le pide que viva su propia vida, le está diciendo una verdad necesaria y terrible. Recuperar la conciencia no significa recuperar el pasado.

4. La reconstrucción del rancho y la familia frente al televisor

La llegada del caballo impulsa a Yutaka a reconstruir el antiguo rancho de ponis. No está levantando únicamente un negocio. Intenta reproducir materialmente el recuerdo de cuando su familia permanecía unida.

Durante unos instantes parece conseguirlo. Su madre y su hermana regresan y todos se reúnen frente al televisor, preocupados por la noticia del barco en el que podría viajar su padre. Es uno de los pocos momentos en que la familia comparte el mismo espacio y la misma preocupación.

Pero la unión resulta pasajera. Como tantas cosas en la película, solo puede contemplarse a través de una pantalla y está condenada a desvanecerse.

5. La destrucción del sueño y la pregunta final

Murota, incapaz de soportar que Yutaka parezca haber construido una vida mientras él continúa dominado por la culpa, destruye el rancho. Al principio Yutaka intenta detenerlo, después comprende que aquel lugar era una reproducción artificial de su infancia y participa en su demolición.

Por primera vez deja de mirar hacia atrás. Decide marcharse con Fujimori y comenzar una vida que no dependa de recuperar a su familia. Pero, justo cuando parece preparado para vivir por sí mismo, un accidente absurdo y brutal acaba con él.

Atrapado bajo los electrodomésticos abandonados, Yutaka pregunta a Fujimori si ha existido realmente. La respuesta de este  onfirmándole que sí ha existido contiene toda la película.


Hablando de la película… 


Un cuerpo de veinticuatro años con catorce años de vida

El coma no es únicamente el punto de partida argumental. Kurosawa convierte a Yutaka en un desplazado temporal. Su cuerpo pertenece al presente, pero sus emociones, sus recuerdos y su concepto de familia continúan detenidos diez años atrás.

Sus antiguos amigos son adultos, mantienen relaciones sentimentales y han aprendido las reglas de una sociedad que Yutaka desconoce. Él corre, come, pregunta y observa con una espontaneidad casi infantil. Hidetoshi Nishijima no interpreta a una persona con discapacidad intelectual, sino a alguien a quien le han robado el proceso gradual de madurar.


El regreso del muerto

Durante diez años, su familia ha aprendido a vivir sin él. Aunque Yutaka seguía respirando, sus padres y su hermana ya habían realizado una especie de funeral emocional. Se habían despedido, habían abandonado la esperanza y habían seguido caminos separados.

Su despertar los obliga a enfrentarse nuevamente a una vida que habían apartado. Por eso sus reacciones parecen distantes e incluso crueles. Yutaka vuelve esperando ser recibido como un hijo recuperado, pero descubre que se ha convertido en una presencia incómoda dentro de unas vidas reconstruidas.

Kurosawa plantea algo muy duro: una persona puede regresar físicamente y, sin embargo, encontrar que el lugar que ocupaba ha desaparecido.


La familia no puede reconstruirse como un decorado

Yutaka cree que la felicidad estaba asociada al rancho de ponis. Si reconstruye el establo, las vallas y el pequeño negocio, piensa que sus padres y su hermana regresarán.

Pero confunde el escenario con la experiencia. El rancho no creó aquella familia; únicamente fue el lugar donde convivió durante una etapa que su memoria ha idealizado. Pretender reproducirlo equivale a levantar un decorado y esperar que los antiguos actores regresen para representar la misma obra.

La aparición del caballo parece casi milagrosa, como si el pasado hubiera venido a buscarlo. Sin embargo, ese animal también terminará siendo una carga que debe transportar hacia otra vida.

Fujimori: el padre que no pertenece a la familia

Fujimori es posiblemente el personaje más entrañable de la película. Es desordenado, brusco, poco responsable y vive rodeado de chatarra, pero es el único adulto que permanece junto a Yutaka.

No intenta convertirse en su padre ni darle grandes lecciones. Simplemente lo acompaña, lo alimenta, discute con él y termina aceptando sus proyectos disparatados. Entre ambos surge una relación familiar que no depende de la sangre, sino de la presencia.

Kōji Yakusho introduce un humor maravilloso. Fujimori puede parecer un personaje cómico, pero acaba siendo la única persona capaz de ofrecerle a Yutaka aquello que necesita. La certeza de que alguien lo ha visto vivir.


Un paisaje construido con los restos de otras vidas

El estanque de pesca, los electrodomésticos usados, las construcciones improvisadas y los vertidos ilegales forman un paisaje de objetos desechados. Yutaka también parece haber sido depositado allí después de que la sociedad y su familia reorganizaran sus vidas.

Kurosawa sitúa el drama lejos de los espacios japoneses modernos y ordenados. Esta periferia está hecha de restos restos industriales, familiares y humanos. No obstante, Yutaka intenta transformar esos residuos en algo nuevo.

La tragedia es que finalmente muere aplastado por los mismos objetos abandonados que rodeaban su existencia. El decorado deja de ser fondo y se convierte en verdugo.


¿Es un final desesperanzado?

Yutaka muere justo cuando ha comprendido que debe abandonar el pasado. A primera vista, Kurosawa parece castigar al personaje en el momento en que por fin aprende a vivir.

Sin embargo, su muerte no anula el proceso anterior. Durante el tiempo que permaneció despierto, Yutaka reconstruyó vínculos, puso en movimiento a una familia paralizada y creó una relación auténtica con Fujimori. En su funeral, todos vuelven a reunirse. Es una reunión terrible y tardía, pero demuestra que su existencia ha dejado una huella.


Conclusión

License to Live utiliza una situación extraordinaria para hablar de algo cotidiano. Nuestra necesidad de saber que hemos ocupado un lugar en la vida de los demás.


¿Realmente existí?

La frase japonesa Chanto sonzai shita? admite matices como ¿Existí de verdad? o ¿Mi existencia fue real?, pero debemos respetar la traducción de JFF Theater

Como en todas las películas de Kiyoshi Kurosawa ésta es una película que me he reído porque el protagonista corre como un niño de 14 años, hace bromas, se enfada como un adolescente. me ha enternecido como aprecia todo lo que le rodea, pero... el vacío y en un segundo la tragedia sin avisarnos, la imprime Kurosawa con una maestría inigualable. 

Ahí se encuentra su maestría inigualable. Kurosawa consigue que nos riamos con la vida justo antes de recordarnos que puede desaparecer en un instante.


El culpable que no soportó la felicidad de su víctima

Murota pagó durante diez años los gastos médicos de Yutaka. Tal vez creyó que, mediante el dinero, estaba cumpliendo su condena y saldando su deuda. Pero cuando Yutaka despierta, la culpa que había mantenido controlada regresa convertida en un odio brutal. Murota encontrarse con un joven lleno de esperanza le resulta insoportable. La culpa de Murota le ha podrido el alma.


Yutaka pasó diez años en coma, pero despertó con ganas de vivir. Murota permaneció despierto durante esos diez años, pero fue él quien dejó de vivir.






Amor DiBó

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