Agradecimiento a JFF Theater
Quiero agradecer especialmente a JFF Theater, la plataforma de la Fundación Japón, la posibilidad de descubrir gratuitamente esta película de Kiyoshi Kurosawa en su versión japonesa original.
Desde el 2 de septiembre, la plataforma ofrece Bright Future, Pulse y License to Live, tres obras que permiten recorrer diferentes momentos de la filmografía de un director que sabe convertir la soledad, el miedo y la incomunicación en imágenes difíciles de olvidar.
En tiempos de catálogos enormes donde muchas películas pasan inadvertidas, iniciativas como JFF Theater no solamente ofrecen cine: recuperan obras, las contextualizan y permiten que nuevos espectadores puedan encontrarlas.
Kiyoshi Kurosawa no promete que exista un futuro brillante. Nos pregunta si sabremos reconocerlo cuando aparezca flotando ante nosotros.
Ficha Técnica
Título internacional: Bright Future
Título original: Akarui Mirai (アカルイミライ)
Traducción: Futuro brillante
Año de producción: 2002
Estreno en Japón: 18 de enero de 2003
País: Japón
Dirección: Kiyoshi Kurosawa
Guion: Kiyoshi Kurosawa
Producción: Takashi Asai
Fotografía: Takahide Shibanushi
Montaje: Kiyoshi Kurosawa
Música: Pacific 231 — Shigeomi Hasumi y Takemasa Miyake
Diseño de producción: Yasuaki Harada
Vestuario: Michiko Kitamura
Sonido: Hiromichi Kohri
Duración: 115 minutos en su versión japonesa original; existe un montaje internacional de 92 minutos.
Género: Drama, cine existencial, retrato generacional con elementos fantásticos.
Reparto principal: Joe Odagiri: Yūji Nimura . Tadanobu Asano: Mamoru Arita . Tatsuya Fuji: Shinichiro Arita . Takashi Sasano: señor Fujiwara . Marumi Shiraishi: señora Fujiwara . Sayuri Oyamada: Miho Nimura . Ryō Kase: Fuyuki Arita . Kenichi Matsuyama: Jun
La película participó en la Sección Oficial a competición del Festival de Cannes de 2003. Actualmente JFF Theater ofrece gratuitamente la versión estrenada en los cines japoneses, que se presenta por primera vez en streaming fuera de Japón.
Sinopsis
Yūji Nimura y Mamoru Arita son dos jóvenes que trabajan en una fábrica dedicada al lavado de toallas. Realizan una labor repetitiva y sin horizontes mientras acumulan un malestar que ninguno de los dos sabe expresar.
Mamoru cuida en su apartamento una extraña medusa venenosa a la que intenta acostumbrar progresivamente al agua dulce. Cuando el dueño de la fábrica empieza a entrometerse en sus vidas, la violencia contenida termina atravesando la historia. Mamoru será detenido y Yūji quedará al cuidado de la medusa y de una última indicación de su amigo: seguir adelante.
La aparición de Shinichiro, el padre de Mamoru, ofrece a Yūji la posibilidad de construir una relación diferente. Sin embargo, los personajes de Bright Future parecen incapaces de encontrar un lugar estable: avanzan, retroceden y se dejan llevar por una corriente cuyo destino desconocen.
Hablando de la película...
En Bright Future, Kiyoshi Kurosawa abandona aparentemente el terror de Cure o Pulse, pero conserva aquello que vuelve tan inquietante su cine: la impresión de que algo invisible está contaminando la vida cotidiana.
Aquí el fantasma es el futuro.
Yūji y Mamoru no son jóvenes sin sentimientos. Son jóvenes incapaces de traducir lo que sienten. Trabajan, duermen, contemplan objetos y soportan las aproximaciones de los adultos con una mezcla de indiferencia y hostilidad. No tienen grandes ambiciones, pero tampoco aceptan el mundo que les ofrecen. Su violencia nace de esa ausencia de salida.
Joe Odagiri construye a Yūji mediante el cuerpo: la espalda encorvada, la mirada que se pierde, los movimientos repentinos y una somnolencia que parece más espiritual que física. Duerme porque permanecer despierto le obliga a enfrentarse a una realidad en la que no sabe cómo vivir.
Tadanobu Asano convierte a Mamoru en una presencia mucho más enigmática. Parece tranquilo, protector y hasta cariñoso con la medusa, pero bajo esa calma existe una decisión secreta. Kurosawa no explica psicológicamente su violencia. No ofrece una causa tranquilizadora que permita al espectador archivar el crimen y olvidarlo.
La película también enfrenta a dos generaciones. Shinichiro desea comprender a su hijo cuando ya es demasiado tarde y acaba trasladando ese afecto hacia Yūji. Pero ni siquiera su generosidad consigue cerrar la distancia. Los adultos quieren ayudar a los jóvenes, aunque continúan hablándoles desde un mundo que estos ya no reconocen como propio.
Resulta especialmente importante el negocio de recuperación de aparatos electrónicos de Shinichiro. Son objetos desechados que todavía pueden desmontarse, repararse o aprovecharse. Yūji también parece uno de esos objetos abandonados: alguien a quien la sociedad considera inútil, aunque quizá todavía pueda encontrar otra función y otra forma de vida.
Kurosawa rueda una ciudad gris, industrial y despersonalizada, pero introduce en ella una criatura luminosa. La medusa es bella, peligrosa, frágil y capaz de adaptarse. No pertenece al agua dulce y, sin embargo, aprende a sobrevivir en ella. Frente a los seres humanos paralizados, la naturaleza continúa transformándose.
Cinco escenas clave
1. Las señales de Mamoru
Mamoru establece dos gestos para comunicarse con Yūji: uno significa esperar y el otro avanzar. Es un lenguaje mínimo, casi infantil, pero posee más claridad que todas las conversaciones entre los personajes.
Cuando las palabras han perdido su utilidad, un simple movimiento de la mano puede decidir el futuro de otra persona.
2. Yūji llega a casa de Fujiwara
Yūji se dirige a la vivienda de su jefe cargado de rabia y con una intención que Kurosawa deja bastante clara. Sin embargo, al entrar descubre que Mamoru ya se le ha adelantado.
La escena no convierte el asesinato en espectáculo. Lo verdaderamente perturbador es comprobar que ambos jóvenes habían llegado, por caminos silenciosos, al mismo punto de violencia.
3. El último encuentro con Mamoru
Durante la visita en prisión, Mamoru vuelve a utilizar su señal: esta vez indica a Yūji que avance. Poco después, su muerte transforma aquel gesto en una orden, una despedida y una herencia.
Pero ¿hacia dónde debe avanzar Yūji? Kurosawa no se lo explica ni a él ni al espectador.
4. La liberación de la medusa
La medusa escapa del acuario y alcanza el sistema fluvial de Tokio. Aquella criatura que Mamoru había intentado adaptar al agua dulce consigue sobrevivir, reproducirse y transformar el medio que parecía destinado a matarla.
Es el sueño de Mamoru continuando sin él y también una revolución que no necesita dirigentes.
5. Los jóvenes con camisetas del Che Guevara
En el plano final, un grupo de muchachos camina sin rumbo aparente por la calle. Llevan camisetas con el rostro del Che Guevara, probablemente sin comprender por completo su significado político.
El propio Kurosawa explicó que esos jóvenes reconocen instintivamente en la imagen del Che algún tipo de rebelión capaz de expresar su insatisfacción, aunque carezcan de una conciencia política concreta. No tienen un proyecto, pero saben que algo no funciona.
Anécdotas y curiosidades
Aunque suele clasificarse como una película de 2003 por su estreno comercial y su participación en Cannes, fue producida y rodada en 2002. Por eso pueden encontrarse ambos años en distintas fichas.
Kiyoshi Kurosawa asumió tres funciones fundamentales: dirección, guion y montaje. Esa participación explica la particular organización del relato, que parece avanzar mediante interrupciones, silencios y conexiones imprevistas.
Bright Future fue la primera película de Kiyoshi Kurosawa seleccionada para competir por la Palma de Oro en Cannes.
La versión japonesa dura aproximadamente 115 minutos. La versión internacional fue reducida a unos 92. JFF Theater está proyectando la versión íntegra estrenada originalmente en Japón, un detalle muy importante para comprender el ritmo y las relaciones entre los personajes.
Joe Odagiri se encontraba todavía al comienzo de su carrera cinematográfica. Su interpretación fue uno de los trabajos que consolidaron su imagen como actor capaz de encarnar personajes jóvenes, marginales y difíciles de descifrar.
Tatsuya Fuji, que interpreta al padre de Mamoru, es conocido internacionalmente por protagonizar El imperio de los sentidos de Nagisa Ōshima.
El vestuario desgastado, amplio y deliberadamente descuidado fue diseñado por Michiko Kitamura. La ropa refuerza la sensación de que los jóvenes están construyendo una identidad con los restos que les deja el mundo adulto.
La película fue rodada parcialmente en vídeo digital. Esa textura contribuye a su atmósfera urbana, fría y ligeramente irreal. El Festival de Róterdam la definió como una obra cercana a la ciencia ficción y como una llamada a las «pequeñas revoluciones».
Nimura sueña el futuro . Bright Future
El sueño de Nimura no parece una simple consecuencia de su cansancio o de su desinterés por el mundo. En varias ocasiones, las imágenes que aparecen mientras duerme contienen indicios de aquello que todavía no ha sucedido. Es como si pudiera contemplar fragmentos del futuro, aunque al despertar fuera incapaz de comprenderlos o de impedirlos.
Kiyoshi Kurosawa convierte entonces el sueño en una zona intermedia: no pertenece completamente al presente, pero tampoco es todavía el futuro. Nimura recibe señales, del mismo modo que recibe los gestos de Mamoru, pero no sabe interpretarlas. Puede ver lo que se acerca, aunque carece de las herramientas necesarias para actuar.
Esta idea vuelve irónico el título Bright Future. Nimura quizá tenga acceso al futuro antes que los demás, pero verlo no significa comprenderlo. El porvenir se presenta como una sucesión de imágenes luminosas, extrañas e inquietantes, semejantes al resplandor de la medusa.
Y hay algo todavía más interesante: mientras los adultos intentan planificar el futuro con trabajos, obligaciones y consejos, Nimura lo percibe involuntariamente mientras duerme. El joven aparentemente más desconectado del presente podría ser el único capaz de soñar aquello que está por venir.
Tu observación añade una clave muy valiosa: Nimura no duerme porque no tenga futuro; quizá duerme porque el futuro ya está entrando en sus sueños.
Amor DiBó
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