Acabo de ver esta película interesante y en la segunda parte parece que se cae el guión. No digo que la segunda parte sea aburrida, sino que el guion parece desmoronarse y deja de entenderse lo que sucede.
Y son dos cosas muy diferentes. En el cine fantástico y de ciencia ficción, un director puede permitirse romper la lógica narrativa, introducir elementos inexplicables o dejar preguntas sin respuesta. Pero existe una diferencia fundamental entre crear un misterio y perder la coherencia del relato. Una película no tiene por qué explicarlo todo, pero sí debería proporcionar al espectador suficientes elementos para construir una interpretación. Por tanto, podría existir una intención filosófica detrás del cambio de rumbo. Pero una intención filosófica no justifica automáticamente un guion confuso.
SINOPSIS — El Exterior . Víctor Moreno (2026)
Ana Lima participa en un ambicioso proyecto científico que pretende preparar al ser humano para vivir y reproducirse en Marte. Para ello, se somete a un experimento de aislamiento en una instalación situada en un paisaje desértico, donde debe afrontar exigentes pruebas físicas y psicológicas.
Su rutina, marcada por los protocolos médicos, la tecnología y la vigilancia, comienza a alterarse cuando una misteriosa mujer aparece fuera de los límites del experimento.
A partir de ese encuentro, Ana inicia un recorrido en el que las fronteras entre la realidad, la percepción y lo desconocido se vuelven cada vez más difusas, poniendo en cuestión tanto los objetivos de la misión como su propia experiencia.
Hablando de la película...
La aparición de la mujer misteriosa y la cabra puede funcionar dentro de una narración que empieza a desdibujar los límites entre el experimento científico y la supervivencia. Incluso me parece sugerente que la protagonista salga de un entorno artificial, diseñado para reproducir las condiciones de otro planeta, y se encuentre con elementos tan terrenales como una mujer y una cabra. Pero entonces aparece esa luz azul y, aparentemente, se convierte en la solución para dar el salto a Marte.
Y aquí encuentro la pérdida del conflicto humano. Una historia que podía explorar el aislamiento, la supervivencia y los límites psicológicos termina desplazándose hacia un fenómeno extraordinario. ¿Y si ese viaje a Marte no fuera físico, sino mental? ¿Y si la protagonista nunca hubiera abandonado realmente el experimento? No afirmo que sea la explicación del director, pero sería una posibilidad que permitiría conectar ambas mitades.
La película introduce cuestiones científicas, médicas y reproductivas que después parecen quedar abandonadas en favor de un espectáculo visual. La ecografía. No es un detalle cualquiera. Introducir una ecografía en una historia sobre la colonización de Marte abre una cuestión extraordinaria: ¿estamos hablando de transportar seres humanos a otro planeta o de conseguir que la humanidad pueda reproducirse allí? Los medicamentos. ¿Qué función cumplen? ¿Son tratamientos para soportar las condiciones del experimento, para controlar el organismo o forman parte de un proyecto reproductivo? La película debería permitirnos relacionarlos con lo que sucede después. La creación de nuevos seres humanos en Marte. ¡Aquí está la gran cuestión! Porque una cosa es conquistar un planeta y otra muy distinta es convertir el cuerpo humano, especialmente el femenino, en un instrumento para garantizar su colonización. En definitiva, la protagonista podría dejar de ser una exploradora para convertirse en un recurso biológico al servicio de un proyecto científico, pero no desarrolla suficientemente las implicaciones humanas de semejante proyecto.
¡Los drones! ¡Ya tenemos otro elemento para nuestra investigación sobre el guion desaparecido de El exterior! Un dron que parece buscar a una persona introduce inmediatamente una expectativa narrativa. El espectador empieza a hacerse preguntas: ¿quién lo controla?, ¿por qué la buscan?, ¿quieren rescatarla, vigilarla o impedir que escape? Si después esos drones desaparecen sin consecuencias apreciables, el recurso queda bastante descolgado. Sin embargo, parece que Víctor Moreno va abriendo puertas narrativas y después no termina de atravesarlas.
Sigo teniendo la impresión de que la primera mitad promete una película de ciencia ficción y la segunda se transforma en una experiencia sensorial, sin haber preparado suficientemente esa transición. Porque quizá ahí esté lo que me ha molestado, no que la película sea extraña, sino que abandone las preguntas que ella misma nos había invitado a formular.
Austeridad. La diferencia entre la austeridad cinematográfica como decisión artística y la austeridad como consecuencia de un presupuesto limitado. La cabina, casi teatral, no me parece necesariamente un defecto. Al contrario, podría funcionar extraordinariamente bien para contar una historia de aislamiento psicológico.
Me viene a la memoria Moon (2009). Gran parte de su fuerza reside en un protagonista aislado, un espacio reducido y un conflicto humano que se va revelando progresivamente.
Me planteo y si la película hubiera terminado dentro de aquella cabina, desarrollando el conflicto de la ecografía, los medicamentos y la reproducción humana, te habría parecido más interesante que ese viaje final a Marte. Porque sospecho que el verdadero universo de esta película podía estar dentro de aquella cabina.
La nube radiactiva del marketing. Después de haber consultado los amplios comentarios de la película, leo que valoran precisamente aquello que a mi me decepcionó. Puedo aceptar que un director no quiera explicármelo todo. Lo que no puedo aceptar tan fácilmente es que abandone los conflictos que él mismo ha construido. También puede ser obvio que algunos críticos disfruten sinceramente de un cine que a ti no me convence.
He visto El exterior, he aceptado algunas de sus propuestas, he reconocido sus posibilidades y he identificado los puntos donde, para mi, deja de funcionar. No voy a los festivales para endulzarles el café a los directores. Voy a descubrir qué me cuentan sus películas y cómo me lo cuentan.
El exterior, una cosa es invitar al espectador a completar una película con su imaginación y otra muy distinta es pedirle que escriba el guion que el director ha dejado sin resolver.

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