lunes, 19 de octubre de 2026

SITGES 2026. Cold War . Longman Leung

FICHA TÉCNICA 

Director: Longman Leung

Año: 2026

Duración: 117 minutos

Género: thriller político y policial

Tercera entrega de la saga Cold War, aunque cronológicamente es una precuela.
Sinopsis

La trama enfrenta a cuatro grandes poderes: la policía, las familias empresariales, las organizaciones criminales y las autoridades británicas. El secuestro de un magnate desencadena una lucha por el control del Hong Kong que está a punto de cambiar de manos. La desaparición de M. B. Lee en 2017 provoca la reapertura de un expediente secreto de 1994. Además, la película es una precuela de Cold War (2012) y Cold War 2 (2016).


Hablando de la película… 


¡Ah, ahora entramos en lo verdaderamente interesante de Cold War 1994!. Señalo dos aspectos que me parecen fundamentales para analizar la película.

1. El policía prácticamente indestructible.

Aquí veo una concesión clarísima al cine de acción de Hong Kong. El protagonista recibe una paliza detrás de otra, parece físicamente derrotado y, sin embargo, vuelve a levantarse. No creo que debamos juzgar esas escenas con criterios estrictamente realistas. El director necesita un héroe que mantenga la tensión y proporcione espectáculo.

2. La lucha por el poder es mucho más interesante que las peleas.

Aquí estoy más cerca de lo que me ha llamado la atención. Los policías, los servicios secretos británicos, las grandes familias económicas y una China que, aunque no siempre aparezca representada de manera evidente, condiciona el futuro de todos.

Y hay un detalle que considero importantísimo el expediente de 1994 que se consulta desde 2017, es que Hong Kong ya llevaba veinte años bajo soberanía china. Eso convierte la película en algo más que una historia ambientada en el pasado. Nos invita a pensar que hay acontecimientos cuya verdadera trascendencia solo se descubre muchos años después.


Creo que podemos encontrar las claves políticas más interesantes de la película.

¿Quién manda realmente en Hong Kong cuando los británicos están a punto de marcharse?

Porque la película parece plantear que el poder no desaparece con la transferencia de soberanía,  continua el vasallaje, simplemente cambia de manos, y algunos personajes están dispuestos a traicionar a cualquiera para conservarlo. Lo interesante es que el vasallaje no necesita manifestarse mediante amenazas constantes. Puede funcionar a través de favores, lealtades, deudas y secretos compartidos.


En la película, yo distinguiría tres niveles de poder. El poder visible. La policía de Hong Kong, que aparentemente administra la seguridad y el orden. El poder económico. Las grandes familias empresariales, que disponen de recursos e influencia para condicionar las decisiones. El poder oculto. Los servicios de inteligencia y los intereses políticos que intentan determinar quién conservará el control cuando cambie la soberanía.


on el protagonista no estamos ante un policía que simplemente representa la ley, sino ante un hombre que tiene su propio código de honor. Y ese código puede llevarlo a colaborar con alguien que, oficialmente, pertenece al mundo que debería combatir. Hay una mujer vinculada a una organización mafiosa. Los dos se rascan la espalda. Esto nos conduce a una pregunta: ¿quién tiene más honor, el que cumple las órdenes de sus superiores o el que traiciona esas órdenes para no traicionar sus principios? Él es responsabilizado de las decisiones equivocadas de un superior dentro de la policía. El superior conserva su autoridad, mientras que el subordinado soporta las consecuencias. Son dos personajes situados en lados opuestos de la ley que comparten una vulnerabilidad. Tal vez por eso pueden reconocerse ciertas cualidades y ayudarse en medio de las jerarquías que gobiernan Hong Kong.


¡Y aparece el padre del protagonista! Porque ahora tenemos tres generaciones simbólicas de lealtad: la institución policial del pasado, el policía del presente y el Hong Kong que está a punto de cambiar.

El padre, antiguo policía retirado, cuida de su hijo después de una agresión violenta.  Antes de marchar su padre le recuerda que «Lo más peligroso es la policía». Ahora el padre, un antiguo policía, no está defendiendo la institución. ¡Está advirtiendo a su hijo de ella! Así que el protagonista puede defenderse de los delincuentes, sobrevivir a los atentados y enfrentarse a las organizaciones mafiosas, pero quizá no pueda protegerse de las decisiones de sus propios superiores.


En el Hong Kong de 1994 la policía no era simplemente una organización encargada de perseguir delitos, también formaba parte de una estructura de poder sometida a enormes tensiones. Vemos que son consultados por su disposición a obedecer órdenes incluso cuando su legitimidad resulte dudosa. No están buscando necesariamente buenos policías. Están buscando policías obedientes. Para mí, ahí aparecen tres ideas cinematográficas muy interesantes. La dignidad frente al ascenso, prefiere renunciar al poder antes que comprometer sus principios. La lealtad horizontal frente a la vertical. Elige a sus compañeros, no la obediencia incondicional a sus superiores. La rehabilitación frente al castigo. Recupera a quienes habían sido excluidos, en lugar de abandonarlos para proteger su carrera.


¡Ahora entramos en la parte histórica que puede ayudarnos muchísimo a comprender Cold War 1994! 

Los británicos no se marcharon de Hong Kong porque perdieran una guerra en 1997, sino porque vencía un contrato territorial firmado cien años antes. Pero la historia es bastante más complicada, porque no todo Hong Kong estaba sujeto a ese contrato.


1. ¿Cómo llegó Hong Kong a manos británicas?


Esta es la cronología esencial:

1842. China pierde la Primera Guerra del Opio. El Imperio británico obtiene la isla de Hong Kong mediante el Tratado de Nankín. La cesión era indefinida, no un alquiler.

1860. Gran Bretaña obtiene parte de Kowloon. Después de la Segunda Guerra del Opio, China cede también territorio continental frente a la isla.

1898. El acuerdo decisivo: 99 años. Gran Bretaña obtiene en arrendamiento los Nuevos Territorios, una extensa zona necesaria para la expansión y defensa de Hong Kong. El plazo termina el 30 de junio de 1997.

1941–45 Ocupación japonesa. Durante la Segunda Guerra Mundial, Japón ocupa Hong Kong. Después de la rendición japonesa, vuelve la administración británica. Aquí surge una pregunta lógica: si la isla de Hong Kong y parte de Kowloon habían sido cedidas sin límite de tiempo, ¿por qué los británicos entregaron todo el territorio? Porque en el siglo XX las tres zonas ya constituían una unidad económica, urbana y administrativa prácticamente inseparable. Además, China reclamaba la devolución completa y rechazaba la legitimidad de los tratados coloniales.


2. La negociación que decidió el futuro


En 1982, la primera ministra británica Margaret Thatcher viaja a Pekín para negociar con Deng Xiaoping, el dirigente que impulsaba la apertura económica china. China deja clara su intención de recuperar la soberanía sobre Hong Kong en 1997.

En 1984 se firma la Declaración Conjunta Sino-Británica, que establece la devolución y un principio extraordinariamente importante: «Un país, dos sistemas».

Hong Kong pertenecería a China, pero conservaría durante 50 años, hasta 2047, su sistema capitalista, sus tribunales y un alto grado de autonomía, excepto en defensa y asuntos exteriores. Ahora fíjate en la fecha de tu película: 1994. Estamos exactamente en medio de los años en que los británicos preparan su retirada y China prepara su llegada. Por eso las luchas de poder entre policías, empresarios y servicios secretos que has descrito tienen un contexto histórico muy concreto, aunque sus personajes y conspiraciones sean ficticios.



3. De 1994 a 1997: los años decisivos


Hay un personaje histórico que debemos conocer: Chris Patten. Fue el último gobernador británico, entre 1992 y 1997. Impulsó reformas electorales para ampliar la participación ciudadana antes de la entrega. China se opuso a parte de esas reformas, porque consideraba que alteraban los acuerdos de transición. En 1994, precisamente, se aprobó una reforma electoral después de casi dos años de enfrentamientos políticos. El 30 de junio de 1997 se celebró la ceremonia de despedida británica y, a medianoche, Hong Kong pasó a soberanía china. Pero los hongkoneses no pudieron votar en un referéndum para decidir si querían ese cambio. Fue un acuerdo entre Londres y Pekín.


4. ¿Qué sucedió después? De 1997 a 2026


2003. Unas 500.000 personas protestan contra un proyecto de ley de seguridad nacional. El Gobierno acaba retirándolo.

2014. La Revolución de los Paraguas reclama elecciones más democráticas. Miles de personas ocupan calles durante semanas.

2019. Estallan enormes protestas contra un proyecto que permitiría extraditar sospechosos a China continental. Las movilizaciones se amplían a demandas democráticas y se producen graves enfrentamientos con la policía.

2020. Pekín impone una Ley de Seguridad Nacional. Se producen detenciones y restricciones a la actividad de organizaciones opositoras.

2024. Hong Kong aprueba otra ley de seguridad, conocida como Artículo 23, que amplía los delitos relacionados con sedición, espionaje e interferencia extranjera.

2026. Las grandes manifestaciones prácticamente han desaparecido. Los grupos prodemocráticos tienen una presencia política muy reducida y existen restricciones importantes sobre la disidencia.



5. ¿Y actualmente los ciudadanos de Hong Kong están enfrentados con China?


Aquí conviene distinguir entre los ciudadanos y sus distintas posiciones. Hay hongkoneses que apoyan una mayor integración con China, otros que valoran principalmente la estabilidad económica y otros que desean conservar una identidad política y unas libertades diferentes de las de China continental. El Gobierno de Hong Kong y Pekín defienden las leyes de seguridad como necesarias para recuperar la estabilidad después de las protestas y proteger la soberanía nacional.


En cambio, organizaciones de derechos humanos y gobiernos occidentales consideran que esas leyes han restringido profundamente la libertad de expresión y la participación política. El Instituto Reuters documentó en junio de 2026 la presión sobre los periodistas y el aumento de la autocensura. Por tanto, la ausencia de manifestaciones masivas no significa necesariamente que hayan desaparecido las discrepancias. Tampoco podemos suponer que todos los hongkoneses piensen igual.


6. Y ahora volvamos a Cold War 1994


Después de conocer esta cronología la escena final adquiere un significado muy interesante. Los tres británicos sentados ante los altos cargos policiales podrían representar, cinematográficamente, el intento de asegurar lealtades antes de abandonar Hong Kong. Lo que sí existió fue una intensa disputa sobre las instituciones, el sistema electoral y quién tendría influencia después de 1997. Por lo tanto el policía protagonista no quiere servir a los británicos ni a las familias poderosas. Quiere servir a una idea de la policía que considera honorable. El año 2047 será cuando se cumplan los cincuenta años del compromiso de mantener el sistema diferenciado de Hong Kong. No significa que ese día vaya a producirse automáticamente otro traspaso, pero plantea interrogantes sobre el futuro de su autonomía.


Me gustaría terminar con una pregunta para nuestra conversación cinematográfica: ¿no resulta curioso que una película realizada en 2026 vuelva a 1994, cuando el espectador ya conoce lo que sucedió en Hong Kong durante 2019 y los años posteriores?


Entre las compañías que han participado figuran Edko Films, de Hong Kong. Wanda Pictures, de China continental. Shanghai Ruyi Film & TV Production, de China continental. China Film Group, vinculada al sector cinematográfico estatal chino. ¿Por qué me parece interesante? Porque estamos ante una película financiada parcialmente desde China que reconstruye un momento muy delicado de la administración británica. 


Una hipótesis cinematográfica: ¿está la película ofreciendo una visión crítica del poder colonial británico que encaja con la interpretación histórica promovida desde China? El argumento oficial registrado en China presenta al protagonista como un policía decidido a descubrir la verdad y preservar la prosperidad y estabilidad de Hong Kong.


¡Pues ahí tenemos una de las claves más interesantes de Cold War 1994!  China está ausente como personaje, pero presente como destino histórico.


Estamos en 1994. Todo el mundo sabe que los británicos tendrán que marcharse en 1997. Las grandes familias empresariales, los mandos policiales y los servicios de inteligencia se mueven en un escenario cuyo futuro ya está decidido. Sin embargo el guion concentra la corrupción, las manipulaciones y las luchas por el poder en las estructuras vinculadas a la administración británica. China no necesita intervenir directamente en la trama para que el espectador tenga presente su futura llegada.

China, posiblemente, no haya olvidado ni perdonado a los británicos las humillaciones sufridas durante las guerras del Opio. Más que una venganza eterna, quizá se trate de una voluntad de restablecer el orgullo nacional. Aquellos acontecimientos no son para China simplemente un episodio de los libros de historia: forman parte de su memoria nacional y de lo que se conoce como el «siglo de la humillación». Y todavía en febrero de 2026, un documento oficial chino sobre la seguridad de Hong Kong comenzaba recordando la Guerra del Opio de 1840. ¡Casi dos siglos después!

Y aquí volvemos a recomendar la película  Cold War 1994 de Longman Leung

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