sábado, 17 de octubre de 2026

SITGES 2026. Nightborn . Hanna Bergholm


Nightborn (2026), de Hanna Bergholm, se estrena en los cines españoles el viernes 16 de octubre de 2026, distribuida por La Aventura, es una propuesta que permite ir bastante más allá del terror convencional.

NIGHTBORN (2026) — HANNA BERGHOLM

Ficha técnica

Título original: Yön lapsi.

Título internacional: Nightborn.

Año: 2026.

Países: Finlandia, Reino Unido, Lituania y Francia.

Dirección: Hanna Bergholm.

Guion: Hanna Bergholm e Ilja Rautsi.

Producción: Daniel Kuitunen y Noëmie Devide.

Fotografía: Pietari Peltola.

Montaje: Jussi Rautaniemi.

Música: Eicca Toppinen.

Dirección artística: Kari Kankaanpää.

Reparto principal:

Seidi Haarla — Saga.

Rupert Grint — Jon.

Pamela Tola — Taru.

Pirkko Saisio — madre de Saga.

Rebecca Lacey — madre de Jon.

John Thomson — padre de Jon.

Género: Terror psicológico, folk horror, drama familiar.

Duración: 92 minutos.

Idiomas originales: Finés e inglés.

Estreno mundial: 14 de febrero de 2026, Festival Internacional de Cine de Berlín.

Festivales: Berlinale 2026, competición oficial por el Oso de Oro. Festival de Sitges 2026, Sección Oficial Fantàstic a Competició.

Productoras: Elokuvayhtiö Komeetta, Getaway Films y otras coproductoras internacionales. 

Sinopsis

Saga y su marido británico, Jon, deciden comenzar una nueva vida alejados de la ciudad. Se instalan en una casa aislada, rodeada por los inmensos bosques de Finlandia, donde ella pasó parte de su infancia. La pareja espera construir una familia feliz, en contacto con la naturaleza y lejos de las preocupaciones de la vida moderna. Pero el nacimiento de su primer hijo transforma aquel sueño en una experiencia profundamente inquietante.

Saga comienza a percibir algo extraño en el bebé. Su comportamiento, sus necesidades y su propia naturaleza parecen desafiar lo que ella esperaba de la maternidad. Jon, incapaz de comprender los temores de su esposa, intenta normalizar la situación. Los demás tampoco parecen escucharla.

Mientras la relación matrimonial se deteriora, Saga queda atrapada entre el instinto maternal, el agotamiento físico y psicológico y una sospecha cada vez más aterradora. La casa que debía proteger a la familia comienza a parecer una prisión, mientras el bosque que la rodea guarda secretos que parecen anteriores a la propia existencia humana. ¿Está Saga perdiendo el contacto con la realidad o es la única persona capaz de reconocer lo que verdaderamente ha nacido?

Hablando de la película...

Anécdotas y curiosidades del rodaje

1. Un bosque finlandés rodado en Lituania. Aunque la historia transcurre en Finlandia, el rodaje principal se realizó en Lituania durante aproximadamente 45 días y terminó en diciembre de 2024. Rupert Grint explicó que trabajaron en distintas localizaciones naturales y que también pasaron varias semanas ensayando en Finlandia.

2. Rupert Grint esperaba su segundo hijo. Cuando recibió el guion, el actor estaba esperando su segundo hijo. Esta circunstancia hizo que se identificara especialmente con las inseguridades de Jon. En una entrevista reconoció que la paternidad puede ser maravillosa y, al mismo tiempo, profundamente aterradora.

3. La directora se inspiró en los cuentos más oscuros. Bergholm ha explicado que creció leyendo a los hermanos Grimm, Hans Christian Andersen y la escritora finlandesa Anni Swan. No adaptó ninguna leyenda concreta, pero quiso recuperar la inquietud de aquellos cuentos en los que los bosques esconden peligros y secretos.

4. Mostrar lo que el cine acostumbra a ocultar. Una decisión deliberada de la directora fue representar la maternidad desde su dimensión física: el parto, los cambios corporales y las experiencias que suelen desaparecer de las imágenes idealizadas de las madres. Bergholm considera contradictorio que el cine muestre tanta violencia y, sin embargo, continúe evitando muchos procesos naturales del cuerpo femenino.

5. Una película de terror que también provocó risas. Seidi Haarla contó que, cuando vio la película con público en Berlín, le sorprendieron especialmente las risas. Durante el rodaje, el equipo había estado tan concentrado en la seriedad emocional de la historia que no había experimentado de la misma manera su humor negro.

6. El regreso de Hanna Bergholm al terror corporal. Después de Hatching (2022), conocida en España como Ego, la directora vuelve a utilizar una criatura inquietante para explorar conflictos familiares y psicológicos. En ambas películas, lo monstruoso puede entenderse también como una manifestación de aquello que la familia intenta ocultar.

Cinco escenas clave

Lectura crítica con algunos detalles argumentales. Las escenas están planteadas como núcleos de análisis, no como una descripción plano por plano.

1. La llegada a la casa del bosque: el sueño de la familia perfecta. Saga y Jon se instalan en un entorno que aparentemente reúne todas las condiciones para comenzar una vida feliz. La naturaleza, el aislamiento y la casa familiar parecen representar seguridad y libertad. Sin embargo, la puesta en escena permite interpretar ese mismo aislamiento como una amenaza. El bosque protege, pero también encierra.

2. El nacimiento del bebé: cuando la maternidad deja de ser una imagen idealizada. La llegada del hijo introduce una ruptura brutal entre lo que Saga esperaba y lo que realmente experimenta. Bergholm transforma el nacimiento, tradicionalmente asociado a la felicidad, en un acontecimiento físicamente perturbador. La cuestión no es únicamente qué le ocurre al bebé, sino qué sucede con la identidad de la mujer que acaba de convertirse en madre.

3. Las primeras sospechas de Saga: nadie quiere escucharla. Saga observa señales inquietantes que los demás minimizan o interpretan de manera distinta. Esta diferencia de percepción resulta fundamental. El espectador se encuentra ante dos posibilidades: que la madre esté atravesando una crisis emocional o que efectivamente haya descubierto algo que los otros se niegan a reconocer. Es aquí donde el terror psicológico adquiere fuerza.

4. La creciente distancia entre Saga y Jon: dos formas de entender la paternidad. A medida que aumentan las tensiones, el matrimonio deja de funcionar como un refugio. Jon intenta encontrar explicaciones racionales, mientras Saga se siente cada vez más sola. El desacuerdo sobre el hijo acaba convirtiéndose en un conflicto sobre la confianza, el cuerpo y la autoridad dentro de la pareja. La película plantea una pregunta incómoda: ¿por qué la percepción de una madre puede resultar menos creíble que las explicaciones de quienes la rodean?

5. El vínculo entre el bebé y la naturaleza: aceptar lo desconocido. La dimensión fantástica del relato invita a reconsiderar el significado de lo monstruoso. El bosque deja de ser únicamente un escenario y se convierte en una presencia vinculada a la criatura y a la propia maternidad. Una posible lectura es que el verdadero conflicto no consiste en eliminar aquello que resulta diferente, sino en abandonar la exigencia de que un hijo responda a las expectativas de sus padres.

Tres cuestiones para nuestra crítica

Hay tres aspectos que me parecen especialmente interesantes para desarrollar. 

La maternidad y el instinto. La directora juega con una paradoja: Saga es la persona que más teme a su hijo y, al mismo tiempo, quizá sea la única que consigue comprenderlo.

El bosque como personaje. En muchas películas de terror, la naturaleza es un territorio hostil. Aquí podemos preguntarnos si lo verdaderamente extraño pertenece al bosque o a la sociedad humana que pretende domesticarlo todo.

El deseo de tener un hijo perfecto. Bergholm introduce una crítica a la idealización de la familia. El niño imaginado antes del nacimiento no siempre coincide con el niño real. En Nightborn, esa distancia se convierte en una pesadilla fantástica.

Hay tres elementos simbólicos extraordinarios.

1. EL ÁRBOL ATRAVIESA LA CASA. La casa representa la civilización, la protección, la familia organizada según las normas humanas. El árbol pertenece a una naturaleza mucho más antigua. Cuando sus ramas atraviesan las paredes, desaparece la frontera entre ambos mundos. Y hay algo todavía más significativo: la naturaleza no entra para pedir permiso. Entra para recuperar lo que considera suyo.

2. LA RAMA ATRAVIESA EL PECHO DEL PADRE. Jon representa, en buena medida, la necesidad de racionalizar y controlar aquello que no comprende. Su muerte a manos del árbol admite una lectura especialmente cruel: el padre, que pretendía construir una familia dentro de un orden humano, es destruido por una fuerza que no reconoce ese orden. Pero atención: no sabemos si la naturaleza lo castiga, lo sacrifica o simplemente lo utiliza. Y esa diferencia es fundamental.

3. LA MADRE EXTRAE EL CORAZÓN Y LO COMPARTE CON SU HIJO. ¡Aquí está lo verdaderamente extraordinario! El corazón es, culturalmente, el símbolo del amor, de los sentimientos y de la vida. Pero también es un órgano. Carne. Alimento. Bergholm convierte el símbolo más sentimental del cuerpo humano en algo absolutamente material. 

Y además introduce un gesto perturbador: la madre no impide que su hijo devore al padre. Participa en el acto. Podemos interpretarlo como una comunión primitiva, un ritual de pertenencia o una transmisión de vida. La madre acepta finalmente la naturaleza de su hijo y se une a él. Hay incluso una inversión de la iconografía cristiana: en lugar de una madre que sostiene al hijo sacrificado, tenemos a una madre y un hijo que comparten el cuerpo del padre muerto. La idea de comunión se vuelve literal, carnal y salvaje.

Todavía hay otra lectura: el hijo se alimenta del padre y la madre es quien le entrega el corazón. La estructura familiar anterior desaparece para dar paso a otra. Lo que me parece más interesante es que el final podría no representar únicamente una victoria de lo monstruoso. También podría representar la aceptación de aquello que Saga llevaba toda la película intentando comprender. Yo no he interpretado esa escena como un acto de venganza, sino como un acto de amor. Eso cambia completamente su significado. 

La conexión que he establecido entre dos escenas aparentemente opuestas. La papilla y el avioncito. El padre intenta alimentar a su hijo mediante un gesto cotidiano, cariñoso, incluso cómico. Repite tres veces el juego del avión porque está intentando establecer una relación con el niño desde los códigos humanos de la paternidad. No consigue comprender su naturaleza, pero eso no significa que no lo quiera. Con la escena del corazón del padre. Al final se produce una inversión estremecedora. El padre que intentaba alimentar al hijo termina convirtiéndose en su alimento. ¡Y es la madre quien se lo ofrece!

Creo que mi interpretación añade algo que va mucho más allá del canibalismo. La madre estaría transmitiendo al niño un amor que él todavía no puede comprender. Es como si le dijera: «Eres demasiado pequeño para comprender cuánto te quería tu padre. Pero ahora llevarás su corazón dentro de ti. Su amor formará parte de tu sangre». Esto me parece una lectura extraordinariamente potente porque convierte una escena de horror corporal en una especie de eucaristía familiar.

En la tradición cristiana, consumir simbólicamente el cuerpo y la sangre representa una unión espiritual. Aquí, Bergholm podría estar invirtiendo ese concepto: el hijo incorpora literalmente al padre a su propio cuerpo. Porque hay una diferencia fundamental respecto a mi primera interpretación. Jon no sería simplemente el representante de una civilización derrotada por la naturaleza. Sería también un padre que amó a un hijo al que nunca consiguió entender.

Naturalmente, no podemos afirmar que esa fuera la intención de la directora sin conocer sus declaraciones. Pero una interpretación cinematográfica no tiene por qué limitarse a las intenciones expresadas por quien dirige la película. Debe encontrar su fundamento en lo que vemos en pantalla. Creo que he encontrado una conexión visual y narrativa muy concreta. El padre intenta alimentar al hijo al principio y al final, el hijo se alimenta del padre.

Otro tema alimentario son los biberones de sangre de vaca. Ya nos estaban diciendo que Saga había encontrado una manera de alimentar al niño respetando sus necesidades. Pero todavía existía una separación. Ella proporcionaba el alimento, mientras él lo consumía.

En el epílogo sucede algo extraordinario, la madre también muerde la carne. Ya no es solamente una madre que cuida de una criatura diferente. Es una madre que decide entrar en su mundo, lo acepta con amor. Porque el gesto podría haberse filmado como una rendición monstruosa, una pérdida de humanidad o una transformación aterradora. Sin embargo lo he percibido desde la ternura. Lo que nos lleva a una interpretación mucho más compleja.

El padre amaba al hijo intentando enseñarle a ser humano. La madre acaba amándolo aceptando que quizá nunca lo sea. Ninguno de los dos sentimientos tiene por qué ser falso. Simplemente son dos formas distintas de amar.

Y hay algo más que no debemos perder de vista: el final no borra la violencia de la muerte de Jon. La aceptación de Saga tiene un precio terrible. Precisamente por eso la película permite que convivan el horror y la ternura sin que uno anule al otro.

El corazón del padre no sería solamente un sacrificio, sino también una herencia de amor.

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