jueves, 30 de abril de 2026

The Drama la nueva película de Kristoffer Borgli protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson


The Drama la nueva película de Kristoffer Borgli protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson.

Imagina que tu futura pareja te confiesa algo imperdonable la víspera de la boda. ¿Te casas? Esa es la pregunta incómoda que lanza The Drama


Lo positivo: Talento, riesgo y una química magnética


La mayoría de las críticas destacan el talento de los protagonistas y la audacia de la propuesta, aunque sea incómoda, es por ello que ha generado reacciones muy polarizadas entre la crítica. 


Actuaciones estelares. Este es el punto de consenso más fuerte. Tanto Zendaya como Robert Pattinson están siendo alabados. Zendaya ofrece la mejor actuación de su carrera hasta la fecha, aportando una vulnerabilidad delicada y una profundidad matizada a su personaje. Robert Pattinson es descrito como fenomenal, interpretando a un hombre que se desmorona con una energía visceral y nerviosa. Su química en pantalla es extraordinaria, aunque no sea la típica romántica. Los críticos hablan de miradas cortantes, silencios asfixiantes y una conexión que hace que sea imposible apartar la vista de la pantalla.


Una propuesta original y provocadora. La película no es un drama romántico al uso. Es una comedia negra retorcida que mezcla el humor incómodo con la tensión psicológica. La dirección de Kristoffer Borgli, conocido por Dream Scenario, es segura y crea una experiencia que el público no olvidará fácilmente. La banda sonora de Daniel Pemberton también recibe elogios.

Varios críticos la definen como la película de cita más original de los últimos años, aunque avisan de que dará mucho de qué hablar y discutir de camino a casa.


Lo negativo: Un malestar que roza lo gratuito


Hablando de la película... 

Aquí es donde la película divide a la audiencia. El principal punto de discordia es un giro de guion de alto riesgo que no termina de convencer a todos y que ha generado incluso controversia fuera de la pantalla. La revelación del secreto oscuro del personaje de Zendaya (que implica la posibilidad de un tiroteo escolar) es el centro de la historia. Este tema se siente como un simple recurso narrativo en lugar de ser desarrollado con la profundidad que merece.

La película intenta usar el humor negro, pero al tratarse de un tema tan sensible y actual en Estados Unidos, el chiste no funciona de una manera apropiada.

A pesar de las buenas actuaciones, la experiencia es agotadora donde la pareja protagonista parece necesitar terapia desesperadamente. 

El revuelo no es solo cinematográfico. Un ensayo personal del director **Kristoffer Borgli**, escrito en 2012, ha resurgido en redes sociales. En él, detalla una relación que tuvo cuando tenía veintitantos años con una adolescente, lo que ha provocado un intenso debate sobre la ética y el consentimiento, proyectando una sombra incómoda sobre la película .


Un aspecto que leí es que hay una masculinidad tóxica. A ver, yo soy mujer y me entero que mi futuro marido ha tenido la misma intención que confiesa el personaje de Zendaya y entraría “en modo pánico” por si no debería casarme hasta tener las ideas claras. Jajajajaj


La masculinidad tóxica al revés


Normalmente, cuando hablamos de masculinidad tóxica en el cine, el hombre es el que guarda el secreto oscuro, el que es emocionalmente inaccesible, el que ha hecho algo imperdonable en su pasado (violencia, infidelidades, crímenes). La mujer es la que descubre la verdad y tiene que decidir si "lo arregla" o se va.


Aquí, Borgli le da la vuelta a todo.  La que tiene el secreto monstruoso es Zendaya. Es ella quien confiesa , en ese tono casual que desconcierta, que de adolescente fantaseó con algo atroz. No es el hombre el depredador potencial, es la mujer. El personaje de Pattinson es el que reacciona como la esposa tradicional. Él es el que primero se queda en shock, luego intenta racionalizarlo ("fue hace años, eras otra persona"), después busca consuelo en los amigos, y finalmente... ¿decide casarse igual? Es él quien hace el esfuerzo emocional de entender y perdonar.


¿Dónde está la masculinidad tóxica entonces?


Varios críticos ven en la reacción de Pattinson, pero no de la manera esperada. Él hace lo que se espera del hombre bueno actual. Intentar ser comprensivo, no juzgar, apoyar incondicionalmente, pero por dentro está destrozado y confuso. La toxicidad estaría en esa presión social para que el hombre trague sus emociones y finja que todo está bien para no parecer frágil, inseguro o poco feminista.


El final de la boda. Cuando él sale y entra por la puerta, riéndose nervioso, intentando seguir el ritmo... es la imagen de alguien que ha decidido reprimir su malestar para no arruinar el evento. Eso es tóxico, pero para él mismo. Se está traicionando por quedar bien.


Mi comentario es la clave ”Si yo fuera la mujer y mi futuro marido confesara lo mismo, me lo pensaría. Exacto, ese es el chiste que Borgli que se atreve a contar y que nadie quiere oír.  En el discurso público actual, asumimos que los hombres son los peligrosos, los que tienen sombras oscuras, los que hay que investigar antes de comprometerse. Pero si la mujer es la que confiesa algo así... ¿La reacción social sería la misma? ¿Habría el mismo escándalo? ¿Se cancelaría la boda? ¿O se diría "fue hace años, era una adolescente, no le demos más vueltas"? Borgli invierte los roles. Aquí es Zendaya quien guarda un pasado perturbador, y Pattinson quien hace el rol de novia comprensiva que traga sus dudas para no fastidiar el cuento de hadas. 


Pero al final reímos con ganas… 


El uso del "abre puerta/cierra puerta" es un recurso clásico del vodevil y del teatro de enredo (desde Feydeau hasta los Hermanos Marx) que Borgli traslada al drama psicológico con un efecto brillantemente disonante.

 

El "equívoco" como catarsis

Mientras que gran parte de la película se siente agotadora y fría, esa secuencia es una válvula de escape cómica que varios críticos pasaron por alto.


El ritmo de puertas. Pattinson entrando y saliendo, Zendaya intentando explicar lo inexplicable, los invitados reaccionando con segundos de retraso... Es una coreografía del caos que funciona por su precisión mecánica. No es un humor intelectual, es humor de situación.


Toda la película se basa en la incomunicación de la pareja, y aquí ese fallo se extrapola al ámbito social. Nadie escucha bien, nadie entiende el contexto, y las medias verdades se convierten en mentiras monumentales. Borgli borda éste climax sinsentido.


Después de tanta tensión y oscuridad, ese final caótico pero divertido puede interpretarse como una liberación, como un alivio sin sentido. La vida es un desastre, la comunicación es imposible, así que mejor reírse. Es un final mucho más esperanzador de lo que parece.


Aunque la película se juega el tipo con un giro perturbador que no convencerá a todos, el clímax en la boda es una lección de comedia de enredo. Es ese contraste entre el drama asfixiante y el vodevil lo que hace que The Drama sea una propuesta tan inclasificable y, para quien la acepte, tan divertidamente incómoda.







Amor DiBó 

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