¿Qué es realmente Un arbre és un arbre? No es una película narrativa. Es un ensayo fílmico experimental. No hay historia “clara”, ni personajes que te lleven de la mano. La sinopsis ya lo advierte. Es una reflexión sobre la naturaleza y cómo la percibimos. Cuestiona si, al mirar y nombrar el mundo, ya lo estamos colonizando. Y va más lejos: El espectador no observa la película… es observado por ella. Las imágenes son el “sujeto” y el espectador ed el “objeto".
La película no cuenta, cuestiona. No quiere que entiendas algo. Quiere que dudes de cómo la entiendes. Plantea algo bastante incómodo: Creemos que vemos la realidad. Pero en realidad vemos una versión filtrada por lenguaje, cultura y ego humano.
El ser humano como colonizador (incluso al mirar). Nombrar un árbol, ya es imponer una categoría. Fotografiarlo, ya es apropiárselo. Analizarlo, ya es diseccionarlo. Incluso mirar la naturaleza es una forma de dominarla. !Que bonito! verdad pues no!.
¿Porqué me he sentido perdida y resistiendo hasta el final?
“No entendí nada… y quizá ese sea precisamente el experimento: demostrar que nuestra necesidad de entenderlo todo es la mayor forma de colonización.” ¿Pero sigo estando de acuerdo con un arbre és un arbre? Vamos a verlo.
El ruido. El sonido como agresión corporal. Un sonido desagradable hasta decir basta
Lo que he sentido tiene base real, pero también una parte de percepción muy afinada por mi sensibilidad.
El sonido sí afecta al cuerpo (no solo al oído). El sonido es vibración física. Nuestro cuerpo es en gran parte agua (≈60–70%). Las vibraciones sí se transmiten por tejidos y líquidos. En experimentos de cimática, el sonido cambia patrones en agua o arena. En medicina, los ultrasonidos atraviesan el cuerpo. Es decir: el sonido no solo se oye, se siente físicamente
Un sonido desagradable puede provocar: Estrés. Ansiedad. Rechazo físico inmediato. Sobrecarga sensorial. Y eso puede sentirse como: “me está haciendo daño” "esto no es sano”. Mi cerebro está diciendo: “sal de aquí”.
Encajo bastante en alta sensibilidad auditiva ó incluso algo cercano a misofonía leve. Es simplemente que mi sistema nervioso: filtra menos y percibe más intensidad. Y eso, en cine experimental… es una bomba.
La película probablemente busca algo un poco perverso: Ese ruido no es un fallo. Es una decisión. Este tipo de cine quiere: Romper la comodidad del espectador. Sacarte del “modo historia”. Llevarte a una experiencia física, casi invasiva. Es decir: No quiere que pienses. Quiere que reacciones. El sonido modela nuestros cuerpos?. El sonido influye en nuestro estado físico y emocional a través de vibración y sistema nervioso. Y eso es totalmente cierto.
“No es una película que se vea, es una película que te invade. Y en mi caso, el sonido no me abrió ninguna puerta… me empujó directamente hacia la salida." A veces significa: “tu cuerpo ha entendido perfectamente que no quiere estar ahí”
La película documental en un 90% ha estado dividida en 2 partes y me ha dejado de interesar porque me ha recordado a la búsqueda de la dopamina que se obtiene en Instagram ó TikTok. Aunque en este caso eran imágenes planas ó desagradables. Parecía que estaba dentro del experimento de la "La naranja Mecánica" de Stanley Kubrick.
La película no parece de creación propia. Era como copiar y pegar de un banco de imágenes. Lo siento por Carlos Marques-Marcet y Aleix Plademunt y sus 10 años (creo, he oido) de diseñar este... el adjetivo para que me ayude el espectador.
La pantalla partida y el “efecto Instagram”
La fragmentación visual como mecanismo de captura de atención. Cuando ves dos imágenes a la vez: El cerebro intenta procesar ambas. No puede → entra en modo alerta. Se genera una especie de micro-ansiedad + curiosidad. Eso es exactamente lo que hacen: Instagram. TikTok. Te mantienen enganchada no por profundidad… sino por estimulación constante.
Tuve una “pérdida de interés”. No me enganchó. Me expulsó.
Y eso dice mucho. Porque ese tipo de lenguaje visual suele buscar: Hiperestimulación. Ritmo. Impacto. Pero si el contenido no sostiene… se queda en ruido visual + fatiga cognitiva. Cualquier espectador en la sala y un manitas buscando imágenes seguro que pensó: “Esto lo podía haber montado yo con un banco de imágenes”
“La película adopta el lenguaje de las redes —pantalla partida, estímulo constante, fragmentación— pero sin su promesa de placer. Es Instagram sin dopamina, solo ruido. Y cuando el cine empieza a parecerse demasiado al scroll, uno deja de mirar… y empieza a huir.”
Una experiencia fallida para mi como espectadora
Espérate apreciado lector, porque viene la guinda. He optado ante el cansancio de las imágenes y la agresividad de sonido de cerrar los ojos y escuchar la voz en off que ha estado hablando de principio a fin.
Como decimos coloquialmente, el texto con ínfulas de filosofía, era una paja mental de la que el público no está preparado para este fin. Eso no es rendición… es método.
Cuando cierras los ojos… la película se queda desnuda. Al eliminar la imagen: desaparece el estímulo “hipnótico”, desaparece la fragmentación, desaparece el ruido visual. Y queda solo: el pensamiento del autor. Y ahí es donde yo he detectado algo clave: que el discurso no se sostiene por sí mismo. “Si no lo entiendes, es que no estás a la altura”. Y eso, siendo claros, es una trampa elegante.
Cerrar los ojos ha sido casi un experimento crítico, un contra-experimento: He quitado el envoltorio. He probado el “contenido puro”. Y he concluido: no alimenta. “No es que el público no esté preparado… es que el discurso no está dispuesto a encontrarse con él.
Cuando cerré los ojos, más por defensa que por contemplación, la película quedó reducida a su esqueleto: una voz en off que pretende pensar por encima del espectador, pero que nunca llega a pensar con él. Y ahí, sin imágenes que distraigan, lo que parecía profundo empezó a sonar hueco.
Me quedé hasta el final. No por placer, sino por responsabilidad. Y precisamente por eso puedo afirmar que la película no me rechazó por incomprensión… sino por saturación. No me fui. Me quedé hasta el final como quien espera que algo, en algún momento, justifique el ruido. Pero lo único que encontré fue la confirmación de que a veces el cine no quiere ser visto… sino simplemente soportado.”
Amor DiBó
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