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miércoles, 13 de septiembre de 2023

Golpe de Suerte de Woody Allen (2023)


Película: Golpe de Suerte

País: Francia (2023). Dirigido por Woody Allen
Escrito por Woody Allen
Producido por Letty Aronson, Erika Aronson
Protagonizada Lou de Laâge, Valérie Lemercier, Melvil Poupaud
Amor, intriga, adulterio, muerte, asesinatos”. Una entretenida “”comedia negra””. La película tiene un tono alegre de alegría inexpresiva, incitado por su banda sonora de pepitas de jazz de los años 60, en particular “Cantaloupe Island” de Herbie Hancock. 

No es una comedia, pero me ha hecho mucha gracia cómo se libra de los inconvenientes… Fanny y Jean lo tienen todo de la pareja ideal: realizados en su vida profesional, viven en un magnífico apartamento en los bonitos barrios de París y parecen estar enamorados como el primer día. Pero cuando Fanny se cruza, por casualidad, con Alain, un antiguo amigo del instituto, inmediatamente zozobra. Se vuelven a ver muy rápidamente y se acercan cada vez más…. Qué hará Jean para librarse del inconveniente?!?..😅🎥👏#fimatec #peliculasentretenidas 🎥👍
@kellyclemencia 

jueves, 8 de octubre de 2020

Rifkin's Festival... de Woody Allen



Película: Rifkin's Festival

Año: 2020

Duración: 92 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Woody Allen

Guion: Woody Allen

Música: Stephane Wrembel

Fotografía: Vittorio Storaro

Reparto: 

Wallace Shawn, Gina Gershon, Elena Anaya, Louis Garrel, Sergi López, Christoph Waltz, Steve Guttenberg, Damian Chapa, Georgina Amorós, Douglas McGrath, Bobby Slayton, Yan Tual, Andrea Trepat, Enrique Arce, Ben Temple, Luz Cipriota, Karina Kolokolchykova, Elena Sanz, Manu Fullola, Nathalie Poza, Isabel García Lorca, Ken Appledorn, Rick Zingale, Godeliv Van den Brandt, Natalia Dicenta, Stephanie Figueira, Nick Devlin, Yuri D. Brown, John Sehil


Productora: Coproducción entre Estados Unidos, España e Italia; Gravier   Productions, The Mediapro Studio, Wildside.


Colaboración:  de RTVE, TV3, ORANGE TV y la DIPUTACIÓN FORAL DE GUIPÚZCOA


Género: Drama. Comedia, Cine dentro del cine


Sinopsis:


La canción de Apertura es “Wrap your troubles in Dreams” (Envuelve tus problemas en sueños) ya nos da pistas de la película.


El filme narra en clave de comedia romántica la historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de cine de San Sebastián. La pareja queda seducidos por el mundo del cine del Festival, así como de la belleza y encanto de esta ciudad de España. 


Ella es la agente del director más prometedor -y pretencioso- del momento, con el que flirtea sin disimulo. Él llega a San Sebastián como si su mujer llevara una mascota y no hubiera encontrado canguro mientras ella trabaja. El conoce a una cardióloga española que cree estar fascinado por ella y, que a su vez, vive una relación tóxica con un pintor excéntrico. 


Sue a lo largo del Festival tiene un affaire con el brillante director de cine francés y Mort Rifkin se enamora de la cardióloga que trabaja en la ciudad.  

Una historia de enredo, de amor, desamor, con el miedo a la muerte siempre rondando, y que la película sirve de homenaje al gran cine clásico europeo de hace algunos años.


Ampliando Datos 

La película inauguró la  68 Edición del Festival de San Sebastián en la Sección oficial (fuera de concurso). 


Rifkin’s Festival es la cuarta colaboración entre THE MEDIAPRO STUDIO y el prestigioso director y guionista después de que ya produjese títulos como “Midnight in Paris”, “Conocerás al hombre de tus sueños” y “Vicky Cristina Barcelona.


Detalle que me hace pensar en que Mediapro apuesta por una muy rentable línea de negocio que mueve toda una maquinaria. Me explico, la apuesta es ser : El geriátrico de directores del Olimpo Cinematográfico que dichos directores disfrutaron de los mieles, la creatividad, la genialidad y que trabajaron en proyectos inolvidables que pertenecen a la Historia del Cine. 


Esta idea atrápenla porque no es baladí la tesis. La tesis del geriátrico me hace recordar que la gente mayor explica sus batallitas. Repite y repite hasta ser el relato insustancial, ante un público dispuesto a escuchar pero desinflado de entusiasmo.También me recuerdan a aquellos olvidados teatros donde las viejas glorias hacen sus monólogos, interpretan sus viejas canciones y chistes en un rostro maquillado con un aire espectral por un pintalabios exagerado o un rímel casi de payaso.

Opinión:


Woody Allen después de 49 películas filmadas,  en esta en concreto intenta ironizar sobre los festivales y el narcisismo de los artistas aunque es bastante moderado y no logra las carcajadas inteligentes que antaño sabía cocinar. Se ríe de los directores actuales, pretenciosos y revolucionarios del séptimo arte.


Woody Allen lleva una eternidad haciendo la misma película como si se hubiera instalado en un bucle. 


En Rifkin’s Festival Woody Allen hace un recorrido por las grandes obras maestras de directores que le han influido. Reivindica el cine clásico especialmente el cine Europeo, como FelliniTruffaut, BergmanOrson WellesJean-Luc Godard y Luis Buñuel.


Todas esas escenas son recreadas e insertadas en esta comedia romántica con sabor triste y parece que, intercalando críticas ácidas que a mi modo de ver no lo consigue. 

Durante la proyección me parecía estar viendo el Especial de Navidad de José Mota en TVE1.


Spoiler: el mejor chiste de la película es la charla con la muerte, maravillosamente interpretada por un fugaz Christoph Waltz. 


El casting que en principio parece interesante con Wallace Shawn, alter ego de Woody Allen, no logra para mi esa caricatura intensa de su personalidad. Gina Gershon defiende bastante bien su papel,  Elena Anaya  me parece una tapa de mejillones al vapor, que cuando los vas a comer, ostia éste está vacío, este está vacío. Educada cuando habla English y arrabalera e histérica cuando habla español, como si soltase toda la tensión que vivía detrás de las cámaras.  Por destacar algo. 


Vittorio Storaro  idealiza el cielo de San Sebastián sin lluvia, ni frío ni niebla ofreciéndonos un color demasiado intenso como si el Sol fuera no sólo mediterráneo sino Toscano. Me faltó una fotografía más creativa, más vanguardista, si lo que se pretendía es hacer un publirreportaje de San Sebastián con sus playas, su gastronomía, sus callejuelas y lugares emblemáticos, cafés con terraza, suites y grandes escaleras del fabuloso Hotel María Cristina,  en una postal de amor por la ciudad.  Sinceramente la fotografía no la encontré relevante para la talla de Storaro y me esperaba más.


Woody Allen elige criticar al personaje del joven director que llega a ser alabado por el único motivo de haber hecho  películas con una gran carga política o social. Eso para el protagonista del film, son simples banalidades que son parte del circo que los humanos hemos creado en todo a nuestra persona. Woody Allen opina que los temas importantes y los temas que la humanidad se ha cuestionado a lo largo de miles de años, son cuestiones relacionadas con nuestro papel en este mundo y el significado de nuestra propia existencia. 

La química, la conexión entre Elena Anaya y Wallace Shawn para defender sus personajes, está tan ausente como el humo de una chimenea que el viento se lo lleva.

Finalmente Opino: Woody Allen en los últimos trabajos, me parecen productos de un bazar chino: compras cualquier herramienta y sirve para 2 minutos, luego la tienes que tirar, para poder olvidar el fracaso.

Esta película es una bagatela olvidable.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

WONDER WHEEL...de Woody Allen enamorado de la belleza de Juno y Justin


Desde que estrenara la inolvidable Annie Hall en 1977, Woody Allen ha venido realizando una película anual, faltando únicamente a la cita en 1981. A eso se le llama regularidad. Unas veces ha producido películas geniales y otras mediocridades irrelevantes. En su conjunto, da la sensación de que el punto álgido de su cine se encuentra en los años 80 y que después se ha ido produciendo un descenso en la calidad media. Ahora, cuando ha cumplido los 82 años de edad lanza un producto, Wonder Wheel, que sabe a poco en relación a sus grandes éxitos pero que tampoco es un despropósito irrelevante como aquella lamentable Vicky, Cristina, Barcelona (2008). Lo principal que se le puede reprochar a Allen en esta película es que podría haber sacado mucha más punta a algunos de los temas que aparecen en el guión y que terminan siendo solamente detalles puntuales (el niño pirómano, el mafioso). Sin embargo, la película contiene algunos elementos interesantes que merecen ser comentados, sólo por ser quien es Woody Allen.

Quien verdaderamente sí se ha esforzado en esta cinta y el que será recordado cuando se hable de ella es el director de fotografía Vittorio Storaro, cuya fotografía es de una pulcritud, definición y luminosidad tan arriesgadas y tan próxima a la piel de los actores que el color del cristalino de los ojos de Justin Timberlake nos traslada a las doradas puestas del sol. El trabajo de Storaro bailando con las luces y las sombras, consigue fotografiar las emociones de forma magistral... pero ese magnífico trabajo resulta incompleto por que el director se pierde en sus obsesiones.  El guionista y director, Allen aparece en esta película como una mamá enamorada de sus bebés. ¿Y quiénes son ellos? La belleza de sus dos protagonistas, Juno Temple y Justin Timberlake.

¿De qué va la película? De los años 50 en el parque de atracciones de Coney Island. Todos los protagonistas son gente que, de una forma u otra, están relacionadas con el parque.  El mecánico de la noria (Jim Belushi), está caso con Kate Winslet, camarera del bar. No se llevan  particularmente bien y están atravesando una de sus habituales crisis, agravadas por el incipiente alcoholismo de él y las obsesiones de ella. Pronto aparece un personaje inesperado, la hija de la pareja (Juno Temple) que es perseguida por un mafioso. La historia es relatada por un joven que trabaja como salvavidas en el mismo parque pero que aspira a ser escritor y nos relata la historia. 

Y este es el problema: que hace falta algo más para componer una película. Woody no juega con la sorpresa de los detalles y por consiguiente no cautiva al espectador. El niño, la noria, la playa, los mafiosos. Nada de nada.  Si hubiera que definir una película por su fotografía, ésta lo es, ciertamente, pero es que una película es algo más que eso: es un guión bien perfilado, son unos personajes descritos en profundidad, son sorpresas, son giros inesperados, son diálogos inolvidables, son situación que arrebaten a la platea y sintonicen con los espectadores. Muy poco de todo encontraremos en esta cinta. Tal es el esquema argumental. 

Sorprende que el tratamiento del guión sea casi teatral. Los diálogos, las situaciones, todo evoca alguna pieza estrenada en Broadway, más que a un producto cinematográfico. Y, como en toda obra de este tipo, lo que se pretende transmitir al espectador son impulsos de la naturaleza humana. El problema es que para ello es necesario definir con más precisión a los personajes. 

Entre lo más destacable de la película figuran las interpretaciones del cuadro de actores, desde Kate Winslet hasta Jim Belushi y desde Timberlake hasta Juno Temple. La magistral interpretación de  la Winslet que encarna a una mujer agobiada y adicta al fracaso, con el hábito de romper su vida y la de los demás para ser salvada, es tan real como patética, es desde luego un elemento destacable. Incluso me da la sensación que su personaje iba por libre y que sólo su personaje hubiera dado para una película. Recuerdo ahora la escena de la escalera... Cuando el público ve a Timberlake, relacionado con la madre (Kate Winslet) y la presencia de la hija (Juno Temple), se diría que está asistiendo al triángulo  que formaron el propio Woody Allen, Mia Farrow  y su hija adoptiva, actual esposa del director de cine.  


Cabe decir que, en su conjunto, a esta película le faltan los elementos necesarios para superar la barrera del aprobado discreto. En realidad, a muchos , especialmente a los no familiarizados con la “época gloriosa” de Woody Allen, les parecerá un producto insípido y olvidable.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Crisis in six scenes, la serie de Woody Allen de 2016


Debió ser hacia la primavera de 2015 cuando Amazon comunicó el proyecto de realizar una miniserie dirigida, escrita y protagonizada por Woody Allen. Era algo inédito porque en la dilatada carrera de Allen y entre su medio centenar de películas (casi una por año) no hay rastro de ninguna producción para la pequeña pantalla. Además, Allen, a poco de conocerse la noticia confesó que sus miedos y neurosis habían aumentado con el desafío inédito. Así pues, existía el riesgo de que la serie constituyera una fenomenal muestra de bisoñez en el medio televisivo y de la incapacidad de Allen para adaptarse al plasma. Y, sin embargo, la serie –que todavía no se ha estrenado en España, pero que los seriéfilos pueden ver en VOSE- es altamente satisfactoria especialmente para –como veremos- determinado tipo de público. Así que tranquilidad: Allen ha salido airoso del trance.

¿EN QUÉ MOMENTO ESTÁ EL CINE DE ALLEN?

Hitchcock estuvo en la cima de su gloria con Vértigo (1959) y Psicosis (1960). Fritz Lang con Los Nibelungos (1924) y Metrópolis (1927). Incluso Ed Wood conoció desde el más allá la cresta de la ola, no con su cine sino con la reconstrucción de su vida realizada en 1995 gracias a la simbiosis de Johnny Deep y Tim Burton. Así pues, en una carrera tan dilatada como la de Woody Allen y que tiene mucho más pasado que futuro, cabe preguntarse en qué momento estamos: si cerca de su zénit o en las laderas de la decadencia. Los premios no son, desde luego, el mejor indicativo, pero si se trata de premios, la mayor acumulación en el cine de Allen tuvo lugar en los años 80. Desde Vicky, Cristina, Barcelona (2008) daba la sensación de que Allen estaba filmando películas alimentarias, buena parte de cuyo coste estaba asumido por ayuntamientos deseosos de promover su imagen. Su último estreno Café Sociey (2016) no aportó ni lustre ni esplendor a su filmografía.

sábado, 27 de agosto de 2016

Café Society... o como el amor puede situarse en el limbo


Estaríamos dispuestos a recomendar esta película solamente a los incondicionales de Woody Allen, advirtiéndoles, eso sí, de que correrían el riesgo de revisar su opinión sobre este director. En efecto, no creemos que pueda gustar ni siquiera a los que han logrado digerir y disculpar al peor Woody Allen (el exclusivamente alimentario que practica el viejo refrán español de “cría fama y échate a dormir”). Resulta comprometido, pues, recomendar a alguien esta película y no se nos ocurre ningún grupo social que pueda acogerla favorablemente, sin bostezos o cabezaditas durante la proyección. Solamente en el caso de que esté usted terminando la carrera de ciencias audiovisuales y dedique su tesina de licenciatura a Allan Stewart Königsberg, más conocido como “Woody Allen”, deberá ver casi obligatoriamente esta cinta, para concluir que incluso los más grandes directores de Hollywood, van y decaen. El resto de personal puede abstenerse de ver Café Society y jamás tendrá la sensación de haberse perdido algo valioso o entretenido.