El día 9 de Octubre vi la película The Arrow at Rest at Every Instant of its Flight y en los primeros minutos que parten con humor me pareció que empezábamos bien. Película en Blanco y negro, la actriz principal muy singular y hacia el último tercio me vencieron algunos micro-sueños de ver tantas películas, como cuando se conduce en una autopista de noche después de un montón de horas. Sin embargo, afronto la crítica con mucho entusiasmo y determinación.
SINOPSIS — The Arrow at Rest at Every Instant of Its Flight . Theodore Schaefer (2026)
En una Nueva York fotografiada en blanco y negro, tres mujeres físicamente idénticas viven historias aparentemente independientes.
Violet trabaja en un salón de máquinas recreativas y sueña, junto a su compañera, con conseguir dinero suficiente para escapar de su precaria existencia.
Sinopia es una profesora intelectual de clase acomodada cuya vida sentimental se complica entre infidelidades, encuentros amorosos y conversaciones intelectuales.
Jade es una joven carterista que, tras descubrir una nota de despedida en una cartera robada, decide ayudar a una desconocida en dificultades.
Mientras tanto, una misteriosa mujer mayor recorre la ciudad con una maleta buscando a alguien idéntico a ella que, según afirma, pretende arrebatarle su vida.
Tres historias protagonizadas por Gus Birney que, entre el humor, el absurdo y la filosofía, reflexionan sobre la identidad, el paso del tiempo y la dificultad de cambiar nuestro destino.
Hablando de la película…
The Arrow at Rest at Every Instant of Its Flight es una comedia en blanco y negro que combina humor, filosofía y teatro del absurdo.
El humor nace del contraste entre la inteligencia de las protagonistas y lo absurdo de sus decisiones.
Inspirada en la paradoja de Zenón, la película plantea una pregunta: ¿nos movemos realmente o permanecemos inmóviles mientras creemos avanzar?
Una propuesta cinematográfica singular, divertida en sus primeros compases, que invita a reflexionar sobre las distintas vidas que podríamos haber vivido.
¿Qué pretende contarnos realmente la película?
La clave está en el título y en una paradoja del filósofo griego Zenón de Elea. Zenón planteaba que una flecha en movimiento, observada en un instante preciso, ocupa una posición fija. ¿Cómo puede entonces estar moviéndose si en cada instante parece inmóvil?
El director, Theodore Schaefer, utiliza esta paradoja para hablar de personas que viven, se relacionan y toman decisiones, pero que, en el fondo, parecen incapaces de avanzar en sus vidas.
Las tres mujeres que parecen una sola
Mi interpretación es que estas tres mujeres representan distintas maneras de vivir el estancamiento, la identidad y el paso del tiempo.
Violet, la inteligencia frente a la ambición económica.
Violet y su compañera sueñan con ser millonarias, pero no parecen entender la riqueza de la misma manera. Violet introduce argumentos intelectuales que su compañera no alcanza a seguir. Dos mujeres que fantasean con hacerse ricas y acaban recurriendo a un pequeño robo. Podría ser una sátira de la distancia entre las grandes aspiraciones y los recursos reales para alcanzarlas.
Sinopia, la inteligencia frente al absurdo sentimental.
Una profesora intelectualmente sofisticada que convive con una pareja a la que considera poco brillante. Sin embargo, ambos mantienen encuentros sexuales con el mismo hombre, aparentemente sin conocer la coincidencia. ¡Es casi una comedia de enredos! Con una escena de ascensor de escenografía teatral, con un ascensorista que participa en una conversación cómica prolongada, parece romper deliberadamente con el naturalismo cinematográfico. El ascensorista parece encarnar el mito de Sísifo.
Jade, una carterista con conciencia
Jade es una joven que sobrevive gracias a pequeños robos, apuestas y engaños. Sin embargo, cuando descubre una posible nota de suicidio en una cartera que acaba de robar, decide buscar a su propietaria para ayudarla. La situación la conduce hasta una partida de póquer, donde intenta conseguir el dinero que necesita la desconocida.
El personaje introduce una contradicción moral: una mujer que vive aprovechándose de los demás termina arriesgándose para ayudar a alguien. Jade demuestra que una conducta deshonesta no excluye necesariamente la capacidad de sentir compasión. Y quizá sea la protagonista que más claramente intenta cambiar el rumbo de otra vida.
Hay dos lecturas posibles que me parecen especialmente interesantes:
Las vidas que podríamos haber vivido. Cada personaje representa una posibilidad distinta. Cambian las circunstancias, las decisiones y las relaciones, pero quizá permanece una misma insatisfacción. No importa qué camino se elija, siempre existe la sospecha de que otra versión de nosotros mismos habría vivido mejor.
La imposibilidad de encontrarnos con nosotros mismos. La mujer mayor introduce una inquietud que las otras protagonistas parecen ignorar, la posibilidad de que exista otra versión de nosotros mismos viviendo una vida que sentimos que no nos pertenece. Quizá el director está hablando de esa distancia entre quienes somos, quienes fuimos y quienes imaginamos que podríamos haber sido.
¿Por qué en blanco y negro y con ese humor? Schaefer ha reconocido su admiración por las nuevas olas cinematográficas de los años sesenta, especialmente la francesa, la japonesa y la checa. Quería recuperar su libertad narrativa y su energía. Por eso utiliza el blanco y negro, los 16 mm, el jazz, los montajes rápidos y un humor que en ocasiones roza el absurdo.
¿Cómo la ha recibido la crítica hasta hoy, 21 de octubre de 2026?
Entre las críticas consultadas predominan las valoraciones favorables, pero no unánime. Hay entusiasmo por su libertad cinematográfica y la interpretación de Gus Birney, aunque también críticas a su exceso de diálogos y a su aparente pretensión intelectual.
Jamie Dunn (The Skinny). Una crítica entusiasta. Celebra el virtuosismo de Gus Birney, la libertad narrativa y las influencias de las nuevas olas cinematográficas. Considera la película una obra original y llena de energía.
Nikki Murray (CultureCues). Destaca su humor, su extrañeza y su profundidad filosófica. Reconoce que a veces resulta desconcertante, pero encuentra fascinante la manera en que sus historias terminan relacionándose.
Óscar Hidalgo (LGECine) ofrece una valoración más reservada. Aunque aprecia la interpretación y las ideas de la película, considera que el guion acumula demasiadas conversaciones sin permitir que el espectador asimile lo que sucede. También destaca la escena del ascensor
Una anécdota… la protagonista y la mujer de la maleta son madre e hija en la vida real. Gus Birney y Constance Shulman aportan un parecido físico auténtico al juego de identidades. No es simplemente una decisión de maquillaje o de caracterización.
No descartaría esta película y les invito a descubrirla. Tiene una propuesta filosófica reconocible, una actriz que sostiene buena parte del experimento y una puesta en escena deliberadamente poco convencional.
Puede que no todas sus ideas lleguen con la misma claridad al espectador, pero su humor y su libertad narrativa merecen atención.
Porque quizá lo más difícil de la vida no sea avanzar, sino descubrir si realmente nos estamos moviendo.

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