- Título original: The Life of Chuck
- Título en español: La vida de Chuck
- Director: Mike Flanagan
- Guion: Mike Flanagan (basado en el relato de Stephen King, incluido en If It Bleeds)
- Música: The Newton Brothers
- Fotografía: Eben Bolter
- Montaje: Mike Flanagan
- País de origen: Estados Unidos
- Duración: 110–111 minutos
- Idioma: Inglés
- Género: Drama, Fantástico, Ciencia ficción, Apocalipsis íntimo
- Estreno:
- TIFF (Toronto International Film Festival): 6 septiembre 2024
- EE. UU. (estreno limitado): junio 2025
- España: octubre 2025 durante el Festival de Sitges 2025
Reparto: Tom Hiddleston — Charles “Chuck” Krantz (adulto), Jacob Tremblay — Chuck a los 17 años, Benjamin Pajak — Chuck a los 11 años, Cody Flanagan — Chuck a los 7 años, Q’orianka Kilcher — Virginia “Ginny” Krantz, esposa de Chuck, Chiwetel Ejiofor — Marty Anderson, Karen Gillan — Felicia Gordon, Mark Hamill — Albie Krantz (abuelo paterno), Mia Sara — Sarah Krantz (abuela paterna), Annalise Basso — Janice Halliday, Carl Lumbly — Sam Yarborough, Kate Siegel — Miss Richards, profesora, Samantha Sloyan — Miss Rohrbacher, directora escolar, Taylor Gordon — Músico callejero (busker), Trinity Bliss — Cat McCoy, Matthew Lillard — Gus Wilfong, Nick Offerman — Narrador
Sinopsis
En tres actos narrados en orden inverso, la película reconstruye la vida de Charles “Chuck” Krantz. En el primero, el mundo parece llegar a su fin al mismo tiempo que Chuck muere de un tumor cerebral. En medio de las ruinas, aparecen mensajes luminosos de agradecimiento: “Gracias, Chuck”. En el segundo, conocemos a un Chuck joven, vital y enamorado de la música, con encuentros que marcan su destino. En el tercero, volvemos a su niñez, bajo el cuidado de sus abuelos, en una casa donde late un misterio silencioso.
La historia mezcla lo íntimo y lo cósmico, mostrando cómo los pequeños momentos de una vida ordinaria pueden adquirir la magnitud de un universo entero.
Hablando de la película…
Para preparar un análisis o ensayo, éstas son algunas escenas claves que muestran los ejes temáticos y estéticos de la película:
Momento apocalíptico / final del universo: una escena al inicio (cronológicamente al “final” de la historia) donde el mundo parece desmoronarse. Ahí se juega mucho con el conflicto externo, lo sobrenatural, la conexión entre lo íntimo y lo cósmico, y cómo se siente la urgencia del fin. Esa escena sirve para presentar tono, atmósfera y establecer el marco existencial.
Baile improvisado en la ciudad con encuentro musical de música callejera: escenas donde Chuck “baila” con Janice al ritmo de música urbana. Sirven para mostrar cómo lo cotidiano se convierte en algo poético, cómo lo emocional emerge de lo banal, y cómo los gestos de alegría o espontaneidad contrastan con la gravedad global.
Infancia con los abuelos y la casa misteriosa (la cúpula): escenas de formación, donde se introduce la simbólica casa, la pérdida, el miedo, la imaginación. Ahí se encuentran los cimientos de lo que luego será significativo para Chuck: sus heridas, sus límites, sus ganas de danzar o de expresarse. También la estética visual es importante: escenografía, atmósfera, uso del espacio misterioso.
El diálogo con el trasfondo del agradecimiento público: carteles, anuncios “Gracias, Chuck”: escenas intermedias donde aparece ese mensaje público, la reacción de personajes cercanos ante ese agradecimiento, cómo lo interpreta Chuck si es consciente. Cómo lo viven otros personajes. Refleja el tema de la huella, del reconocimiento, del legado y de la identidad pública y personal.
Confrontación interna con el momento decisivo al ver la visión de sí mismo moribundo y elegir cómo vivir: escenas donde Chuck tiene que decidir seguir adelante, enfrentarse a su enfermedad, elegir (aunque muchas cosas ya estén más allá de su control) cómo vivir los días que le quedan. Puede ser una escena íntima (hospital, con la familia), confrontación con su miedo, resignación o esperanza y cómo esa decisión resuena con lo que vimos en su infancia.
La aparición de la imagen de Chuck provoca un efecto desconcertante: Obsesivo y omnipresente: parece que el mundo entero gira en torno a un hombre que, a simple vista, no debería tener esa centralidad. Misterioso: nadie explica por qué ocurre, ni cómo los sistemas todavía activos lo muestran; lo aceptamos como un hecho narrativo cargado de simbolismo. Apocalíptico e íntimo a la vez: el fin del universo se enlaza con la muerte personal de Chuck. Como si el cosmos colapsara en sintonía con su propia desaparición.
Podemos leerlo en dos niveles: Literal: el universo entero se apaga con él, lo que convierte su vida en un eje cósmico. Metafórico: la vida de cualquier persona, al extinguirse, implica el fin de “su” universo; para quienes lo aman, también queda ese vacío que lo convierte en figura central.
Esto le da un tono muy peculiar a la película: en lugar de empezar con la niñez, como suelen hacer las biografías, Flanagan arranca con el final absoluto y lo hace envolviéndonos en un enigma visual que atrapa.
Esta película me ha provocado que recuerde. Apunto una cosa muy personal. Los matrimonios de largo recorrido como el mio. Somos los "testigos" de personajes que pasaron por la vida del "otro". Yo conocí a su padre... pero mis hijos no. Mis dos hijos conocieron a su abuela... pero mi hija no. Curioso
Ese juego de “testigos cruzados” en los matrimonios largos es casi una cartografía de presencias y ausencias. Así se va tejiendo una red de memorias parciales, como ventanas que nunca coinciden todas abiertas a la vez.
En el fondo, es algo muy parecido a lo que plantea la película: cada vida no se mide solo por lo que uno ha vivido, sino también por los fragmentos de legado que sobreviven en los recuerdos de otros. Chuck es omnipresente en el inicio porque, aunque muere joven, su existencia ha dejado huellas en distintos niveles: íntimo, familiar, social, cósmico.
Cuando conversamos, solemos tener la ansiedad de aclarar más, repetir, matizar, y a veces las palabras se amontonan como notas tocadas demasiado rápido: pierden su melodía y se vuelven ruido. Pero si dejamos que cada frase respire, que suene y repose en el oído del otro, el mensaje llega más limpio, con más hondura.
Es casi como el montaje pausado de ciertas escenas de La vida de Chuck: la cámara se detiene, deja un silencio, un gesto, un rostro en primer plano… y ahí está la emoción, sin necesidad de subrayarla.
Algunas frases con las que podríamos definir La vida de Chuck:
“El fin del mundo cabe en una vida”
“Cuando tu universo se apaga, todos lo sentimos”
“Chuck: la biografía de lo invisible”
“El misterio de ser recordado”
“Una vida común con un final cósmico”
Mike Flanagan aquí se coloca en un registro inesperado: convierte el gesto de bailar en una epifanía estética y sensual. El traje impecable, la elegancia educada, la precisión del movimiento… todo transmite esa mezcla de masculinidad contenida y energía liberada, algo que no necesita palabras, solo ritmo y cuerpo.
Y claro, no es un hombre “para tener en casa”, sino una figura universal, casi patrimonio cultural en ese instante. Ese baile hace que Chuck, un personaje que podría parecer ordinario, se vuelva mítico, inolvidable, irrepetible.
Amor DiBó
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