lunes, 15 de junio de 2009

De la sangre saca el moco...


La noticia de que el "moco" es capaz de curar distintas enfermedades y regenerar tejidos ha causado un enorme impacto social. El "moco" no es más que plasma sanguíneo obtenido por la propia sangre del paciente. Esta sangre, sometida a un proceso de centrifugacion, se descompone en distintos elementos plasmáticos. Uno de ellos es el "moco".

La técnica no es nueva, se utiliza desde hace 10 años en odontología y en cirugía oral y máxilofacial, se ha utiliado también en lesiones musculares, tratamiento de tendinosis, de problemas en ligamentos y cartílagos, fracturas óseas, injertos, consolidación de prótesis, etc. Poco a poco se ha ido comprobando que el "moco" está en condiciones de resolver otras muchas enfermedades, especialmente la artrosis, los distintos tipos de reumatismos, incluidos los deformantes. En todos los casos, además, el moco tiene propiedades sedantes y disminuye significativamente el dolor, al tiempo que aumenta la capacidad de movimientos y la actividad de los tejidos dañados.

Recientemente, un conocido semanario norteamericano, Neesweek, ha publicado una entrevista con el Doctor Edward Anthua, director científico del BTI, Biotechnology Institute en el que explicaba de manera accesible las propiedades del "moco" y resumía el método de obtención a partir de sangre de los pacientes que debían ser tratados. Y entonces ocurrió lo sorprendente.
La noticia fue leída por Rabin Wolf, un comerciante judío residente en Queens, Nueva York. A diferencia de España, donde el tratamiento con el "moco" empieza a ser utilizado en la sanidad pública, en EEUU la única forma de acceder a este tratamiento es en hospitales privados inaccesibles salvo para la élite económica.

Rabin estaba aquejado de dolores insoportables a causa de un reuma deformante en las manos que había adquirido después de treinta años de ejercer su profesión de tintorero. Los productos químicos y detergentes enérgicos utilizados habían penetrado en sus articulaciones disolviendo las cápsulas sinoviales y provocando el desgaste de los huesos de sus dos manos. Al leer la noticia, desesperado ante la imposibilidad de recurrir a esta técnica y no poder afrontar los costes, decidió extraerse él mismo medio litro de su sangre, la colocó en una centrifugadora que utilizaba su esposa en la cocina. Tras 30 minutos de centrifugado, Wolf observó que en las paredes del vaso quedaba depositado una sustancia viscosa y densa, de color amarillento que correspondía exactamente a la descripción dada en la entrevista de Neesweek.

Rabin, desoyendo la oposición de su esposa, esterilizó una jeringuilla de insulina y aplicó pequeñas cantidades del "moco" en los lugares más afectados por los dolores reumáticos. Casi inmediatamente, éstos cesaron. Dado que el director del Biotechnology Instituye insistía que también este producto plasmático podía sustituir ventajosamente a la toxina botulítica -el conocido popularmente como "botox"- en tratamientos de belleza, su propia mujer se atrevió a extraer medio litro de su propia sangre e inyectárselo en el labio superior obteniendo el ejecto esperado.

La noticia, dada a conocer por la agencia Asociated Press, demuestra que los laboratorios farmacéuticos tienen tendencia a complicar procesos de obtención de medicamentos que, en realidad, son extremadamente simples y que pueden resolverse mediante procediminetos caseros. Rabin Wolf y su esposa estarán eternamente agradecidos a la centrifugadora de cocina.

Para una ampliación de la noticia y detalles: LINK ORIGINAL AMPLIADO

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