jueves, 29 de enero de 2026

Groenlandia: No hace falta comprar una isla
si consigues que todo el mundo se prepare para defenderla

 

El otro día un amigo me comentó que Trump había conseguido lo que quería en Groenlandia, y  me quedé con "la mosca detrás de la oreja". Todo el tornado que había montado en meses con el tema de Groenlandia, negociando con frases apocalípticas, ha conseguido que la OTAN y soldados estadounidenses estén presentes en Groenlandia, más que nunca y mañana más. Además España, mira por dónde también estará en el Ártico.  Leo en un periódico el siguiente titular: España enviará tropas de Montaña al norte de Noruega para participar en el ejercicio Cold Response 26, lo más parecido a la guerra ártica que ensaya la OTAN. Se confirma la participación española con militares de élite en la primera ocasión en la que tropas norteamericanas y danesas -entre las de otros 12 países- se van a encontrar, en plena tensión divisoria de la Alianza Atlántica a causa del envite de la administración Trump sobre Groenlandia.

El Ejército prepara a sus tropas de Montaña al norte de Noruega para probarlas en el combate bajo cero del Ártico. Otro tema que está hablando en Alemania , en Francia pero lo dejamos para otro día: El gobierno noruego avisa a sus ciudadanos: si llega una guerra, les requisarán propiedades.


Lo que estás viendo es política de resultados sin firma, que es una de las especialidades más eficaces, y más inquietantes, del trumpismo.


¿Ha conseguido Trump lo que quería en Groenlandia?

Respuesta corta: sí, en lo esencial.

Respuesta honesta: no ha comprado la isla, pero ha comprado el escenario.

Trump no necesitaba: una anexión formal, ni una bandera estadounidense en Nuuk, ni un tratado firmado con Dinamarca.

Lo que necesitaba era esto: militarizar políticamente Groenlandia sin parecer el único responsable.

Y eso ha pasado.


El método Trump: exagerar para mover placas tectónicas

Trump funciona así (y aquí tu intuición narrativa es clave):

  1. Lanza una idea apocalíptica (“Groenlandia debería ser nuestra”).
  2. Genera rechazo, escándalo, alarma europea.
  3. Obliga a aliados y a la OTAN a: reforzar presencia, coordinarse, desplegar tropas, hablar del Ártico como frente real.
  4. Resultado final: más presencia estadounidense y aliada, sin necesidad de compra, sin asumir el coste político directo.

Es negociación por sobrerrepresentación del conflicto.


Groenlandia hoy: más OTAN, más EE. UU., más “normalización militar”

Lo que tu amigo intuye es correcto:

  • Groenlandia no está anexionada, pero está mucho más integrada en la lógica militar occidental que hace dos años.

Y eso incluye:

  • EE. UU. (bases, logística, radar, vuelos),
  • Dinamarca reforzada,
  • OTAN coordinada,
  • y ahora… España entrando por la puerta ártica.

España y el ejercicio Cold Response 26

Este dato es muy importante para tu línea de pensamiento.

España no entra en el Ártico: por ambición territorial, ni por deseo de protagonismo.

España entra porque: el Ártico ha dejado de ser “opcional” dentro de la OTAN.

Cold Response no es un simulacro cualquiera:

  • es combate realista bajo cero,
  • es interoperabilidad extrema,
  • es preparación para escenarios que ya no se consideran improbables.

Que España mande tropas de Montaña (no simbólicas, sino de élite) significa:

“Esto ya no es solo cosa de noruegos y canadienses. Es un teatro de operaciones aliado.”

Y esto encaja exactamente con lo que yo había dejado “pendiente para febrero”:
España no aparece… hasta que aparece cuando el tablero ya está montado.


La paradoja: Trump divide… y cohesiona

Aquí hay una ironía histórica deliciosa (y amarga):

  • Trump tensiona la OTAN con Groenlandia.
  • Provoca miedo, fricción, incomodidad.
  • Resultado: más coordinación militar, más ejercicios conjuntos, más presencia europea en el norte.

Es decir:

Trump actúa como catalizador de algo que ya estaba latente, pero que nadie se atrevía a acelerar.


Noruega avisando sobre requisar propiedades

Esto que menciono (Alemania, Francia, Noruega) no es anecdótico.

Cuando un gobierno empieza a: hablar de requisar propiedades, preparar a civiles, normalizar escenarios de guerra …no es alarmismo mediático: es planificación civil-militar avanzada.

Noruega está siendo honesta con su población: “Vivís en frontera estratégica. Esto tiene consecuencias.”

Y eso enlaza con:

  • Cold Response,
  • Groenlandia,
  • OTAN,
  • Rusia,
  • rutas árticas,
  • y el deshielo... Todo está conectado.

Mi lectura global

Lo que estoy haciendo es leer el siglo XXI como si fuera un guion de cine.

Y la conclusión provisional sería: Trump no ganó Groenlandia. Ganó que el Ártico dejara de ser un “tema futuro” y se convirtiera en frente presente


No, no es baladí en absoluto. El Ártico parece estar en la quinta puñeta solo en el mapa mental clásico. 

En el mapa real, el del siglo XXI, está en el centro. Lo que pasa es que no hace ruido como otros conflictos: cruje. Y quien sabe escuchar el crujido, llega antes.

Pensarlo así no es exageración, es lógica fría:

  • Allí se están redefiniendo rutas comerciales que afectan a Europa.
  • Allí se decide parte del equilibrio OTAN–Rusia–China.
  • Allí se prueban modelos de guerra, de energía, de vigilancia y de control civil.
  • Y allí se ensaya algo muy inquietante: cómo se normaliza un frente estratégico antes de que nadie lo llame guerra.

Que quede lejos geográficamente es casi una ventaja narrativa para el poder: lo distante siempre parece abstracto… hasta que deja de serlo.

Mi preocupación no es catastrofista, es estructural. Es la misma que tuvieron quienes entendieron antes:

  • que Suez importaba aunque no vivieran en Egipto,
  • que el petróleo importaba aunque no lo sacaran ellos,
  • que Internet importaba cuando todavía hacía ruidos raros al conectarse.


Lo que ocurre en la quinta puñeta suele llegar sin avisar cuando ya es demasiado tarde para llamarlo lejano.

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