martes, 10 de enero de 2017

Baretta, una serie extraña para un precedente de O.J. Simpson


No era una serie destinada a triunfar en España, al menos con ese título. Y sin embargo, tuvo éxito en los años de la transición, seguramente porque la audiencia terminaba tranquilizándose sabiendo que los asesinatos se cometían en una remota ciudad norteamericana y no en la acera de enfrente de sus domicilios. Sería casi una serie de policías contra criminales de no ser por las particulares connotaciones del policía protagonista y por todo lo que siguió con el actor que lo encarnaba (y que desapareció de las pantallas para reaparecer en las cárceles y en los juzgados norteamericanos). Estas son sus historias.

“VER A BARETTA” NO ERA “IRSE DE VARETA”

Era terrible, porque sonaba igual. A nadie en su sano juicio se le hubiera ocurrido hoy emitir una serie cuyo título, Baretta, tenía la misma fonética que “vareta”. En el pudibundo diccionario de la Real Academia de la Lengua se dice aún que “vareta” es “una expresión picante con que se zahiere a alguien” y evita mencionar las expresiones que todavía eran típicas en las España de los 60 y 070: “irse de vareta” o “estar de vareta”, esto es, verse afectado por una descomposición intestinal demoledora. Sin embargo, esta afinidad fonética no fue obstáculo para que Televisión Española la contratara durante la transición y raro era el hogar en el que no se había hecho alusión a lo peregrino del título. 

lunes, 9 de enero de 2017

Land of Mine... El odio en la guerra no podrá nunca masacrar la compasión


Mi Crítica de Land of Mine la podéis leer en este enlace de El Cine en la Sombra

http://www.elcineenlasombra.com/land-of-mine-2016-de-martin-zandvliet-critica/

Elementary, o el imposible Holmes y la improbable doctora Watson


Vaya por delante que aparte de que tanto Lucy Liu como Jonny Lee Miller son unos estupendos actores, sus papeles como “doctora Watson” y “Sherlock Holmes” en este serie, son absolutamente increíbles como lo es su ambientación en la ciudad de Nueva York y hacer pasar al famoso detective inglés como asesor del NYDP y, entre horas, llevarlo a sesiones de un grupo de apoyo para toxicómanos. Quizás si en lugar de llamarse “Sherlock Holmes” se hubiera llamado “John Smith”, la serie sería más tolerable, e incluso aceptable. Pero ver al protagonista de las novelas de Conan Doyle transferido a otro contexto, otro tiempo, con otro encuadre y destacando su adicción, es algo superior a lo que un espíritu sensible que ama a este personaje puede soportar.

UN SHERLOCK QUE NO ES SHERLOCK HOLMES

En 2012 la cadena norteamericana CBS le pareció demasiado barroca y difícil para el público norteamericano, la revisión que había hecho la BBC del personaje de Conan Doyle en la serie que llevaba por título Sherlock. Para la CBS, la serie inglesa era demasiado sofisticada y presuponía un conocimiento previo de las obras sobre el detective literario tantas veces llevado al cine. Así pues era preciso realizar una adaptación al público norteamericano, presuponiendo que lo ignoraba todo o casi todo el personaje. Lo que era mucho suponer, porque no hacía tanto que se habían estrenado dos películas de seguimiento masivo que situaban perfectamente al detective de ficción: Sherlock Holmes (2009) y Sherlock Holmes: juego en las sombras (2011). El caso es que Robert Doherty realizó una nueva adaptación a la vista del “tirón” que estaba teniendo la serie inglesa promovida por la BBC.

Spanish Western, así nació, creció y murió un subgénero cinematográfico


El pasado 6 de enero de 2017 TVE nos ofreció un documental filmado algo más de un año antes. Un buen regalo de Reyes porque en menos de una hora pudimos recordar, no solo aquel género ya desaparecido y del que solamente Tarantino se ha preocupado por rememorar en Django desencadenado (2012) y Los odiosos 8 (2015): el spaghetti western. A pesar de las connotaciones italianizantes del género, este documental nos recuerda que gracias a él, una provincia olvidada, la penúltima en renta per cápita en aquel momento, Almería, logró dinamizarse. Sólo por eso, ya valdría la pena ver este documental.

DE ESPLUGAS CITY AL DESIERTO DE TABERNAS

En sur de España tiene un lugar cuyo paisaje corresponde a otras latitudes. Lo mismo vale para rodar escenas de ciencia ficción que se desarrollan en otro planeta como para ambientar la acción en latitudes exóticas. Es, simplemente, un paisaje casi lunar, más parecido a las zonas desérticas de Nuevo México. Además, en los años 60, la vida allí estaba también mucho más próxima al México de la segunda mitad del siglo XIX que a la Europa desarrollada de la postguerra. Estos dos elementos fueron esenciales para que entre el primer tercio de los años 60 y el segundo de los 70, se desplazara allí la producción mundial de westerns. Spanish Western nos habla de lo que implicó este ciclo y lo hace a partir del testimonio de algo más de una docena de personajes que participaron en aquel capítulo que hoy pertenece a la historia del cine: extras, directores, técnicos, especialistas, actores…

domingo, 8 de enero de 2017

El Fugitivo: afectado por el síndrome de fuga


El Fugitivo llegó a España en la segunda mitad de los 60 y nos tuvo en vilo durante ciento veinte semanas. El país parecía alarmado de que un policía de aspecto desagradable y adusto pudiera perseguir de manera inmisericorde a un pobre médico pediatra al que le habían asesinado a su mujer y un tribunal declarado culpable. No solamente, todos sabíamos que era inocente, sino que, además, conocíamos el rostro del verdadero asesino y su condición de manco. Todo el país estaba ya suficientemente bregado en series norteamericanas así que sabíamos que la cosa terminaría bien, pero ignorábamos cuándo y cómo se restablecería la verdad y la justicia. Y mientras el país pagaba los plazos del 600 o regresaba a casa después de una dura jornada de pluriempleo, esta serie desgranaba las aventuras del “doctor Richard Kimble”.

UNA HISTORIA REAL

Lo más original de la serie, era, desde luego, la naturaleza de minusválido del asesino: era manco. Hoy, una serie así no hubiera podido filmarse. El culto a lo políticamente correcto hubiera impuesto que el verdadero asesino fuera un individuo perfectamente normal que no perteneciera a ninguna minoría. Y, de hecho, en el caso real que inspiró esta serie, el verdadero culpable, no sólo no era manco sino que se trataba de un blanco, anglosajón y protestante, Richard Eberling que como único rasgo diferencial, era calvo.

sábado, 7 de enero de 2017

Kojak... una calva, un sombrero y un chupetín


Kojak fue el primer personaje que lució una lustrosa calva y que tuvo el valor de aparecer ante las cámaras con un chupetín encajado entre las mandíbulas. Ahí empieza y termina toda la novedad aportada por este personaje que, sin embargo, terminó eclipsando al actor que lo encarnó, Telly Savalas. Era duro, ligoncete y guasón. La publicidad que acompañaba a la serie lo presentaba como incorruptible. Era un gran salto, porque Savalas, hasta ese momento, había hecho de malvado (así lo vimos en Los Intocables y en El hombre de Alcatraz [1962]) o de tipo desaprensivo (Poncio Pilato en La historia más grande jamás contada [1965], en Los doce del patíbulo [1967] y de “Stavros Blomfeld” en 007 al Servicio Secreto de su Majestad). En el fondo, el policía incorruptible tenía cara de bribón.

LA ERA DE LOS “DUROS”

Los años 70 registraron una floración desmesurada de este tipo de personajes construidos todos a imagen y semejanza de Mannix. En la primera mitad de los 70 llegaron a estar en pantalla, superponiéndose, un mínimo de ocho de personajes que luchaban contra el crimen, como detectives o como policías. Kojak abarcó la parte central de la década (entre 1973 y 1978), tuvo que rivalizar con Colombo (1971-1978) que era anterior a ély se dedicaban al mismo oficio (inspector de homicidios). Pero en su lucha contra el mal, Baretta (1975-1978), Cannon (1971-1976), Kolchack (1975-1975), el matrimonio MacMillan y Esposa (1971-1977) y el más tardío Hart y Hart (1979-1984), detectives privados, realizaban el mismo trabajo. Así pues, los 70 fueron de saturación y de inflación de series de detectives. Se habían ido superponiendo a los westerns que, poco a poco, desaparecieron de las parrillas televisivas.

La Frontera Azul, mamporros a orillas el Lian Shang Po


Fue la primera serie japonesa que llevó a los televisores españoles y ya apuntaba maneras. No las mismas que Humor Amarillo, pero si con cierta estética similar. Caminando sobre el reguero dejado por “el pequeño saltamontes” (Kung-Fu), prácticamente se empezó a emitir a poco de haber cesado las correrías de David Carradine por caminos polvorientos y cuando Bruce Lee ya era una leyenda de las artes marciales. Gustó entre un público predispuesto a llenar los gimnasios de Kung-Fu y las escuelas de mística oriental. No ha sido repuesta por ninguna televisión desde entonces. Y es una pena.

CHINA NO ES JAPÓN, PERO…

En 1973, China seguía siendo un misterio para Occidente. En 1972, poco antes de dimitir, Nixon, a través de su Secretario de Estado, Henry Kissinger, había logrado entrevistarse con el presiden Mao y establecer relaciones diplomáticas con China en lo que se llamó la “política del ping-pong” que escenifica en uno de sus esqueches la película Forrest Gump (1994). Se trataba, en realidad, de una alianza antisoviética realizada al margen de las afinidades ideológicas y en donde la lógica geopolítica impuso sus reglas. Pero un año después, cuando la Nippon Televisión estrenó La Frontera Azul, la República Popular China era un enigma. Mao moriría poco después de Franco, en 1976 y dos años después La Frontera Azul se estrenaba en España cosechando un éxito clamoroso e inmediato. De hecho, todavía hoy, a barrios muy alejados del centro de las grandes ciudades, en ocasiones, se les sigue mencionando como “el Lian Chan Po” como recuerdo de aquella serie proyectada en los momentos más duros de la transición.

Sherlock: cuando creíamos que lo habíamos visto todo sobre Sherlock Holmes


Después de la reconstrucción del personaje de Sherlock Holmes realizada por Jeremy Brett para la serie The Memoirs of Sherlock Holmes, o de los dos largometrajes (Sherlock Holmes [2009] y Sherlock Holmes: juego e sombras [2011]), parecía imposible que algún productor se atreviera a lanzar una nueva serie televisiva sobre la figura del detective creado por Sir Arthur Conan Doyle. Y sin embargo, la BBC -¿quién sino la BBC hubiera podido hacerlo?- en 2010 abordó al personaje desde una perspectiva completamente original e inédita: Sherlock Holmes fue, sin pudor ni miramiento alguno, trasladado el Londres victoriano a la capital multiétnica del Siglo XXI. Y, contrariamente, a lo que se podía prever, tan arriesgada operación dio un resultado positivo. Hoy es, acaso una de las series mejor elaboradas que se emiten.

REINTERPRETACIÓN O MUERTE

Era imposible superar al Sherlock Holmes interpretado por Jeremy Brett y superar la ambientación de aquella serie histórica. Nunca como en esa ocasión, los textos originales de Conan Doyle fueron seguidos tan escrupulosamente y, por tanto, fue entonces cuando estuvimos más cerca del espíritu que quiso imprimir a su personaje. Volver a filmar una nueva serie con las mismas pautas hubiera sido tan suicida como tratar de construir un remake de 2001, una Odisea espacial (1968). Lo insuperable lo es y, por definición, es único e irrepetible. Así pues, en 2010 a la BBC se le planteó el problema de qué hacer con este personaje emblemático de la literatura victoriana: o se olvidaban definitivamente de él o bien se remozaba su rostro de arriba abajo y reconstruirlo como se hace con esos edificios histórico de los que se respeta la fachada, pero todo lo demás se derriba para construir algo que solamente en su exterior evoca al modelo originario. Y fe por ahí por donde tendieron Mark Gatiss y Steven Moffat.

Banshee, o como jugar al Trivial Pursuit viendo esta serie


El canal Cinemax ha emitido algunas de las series más interesantes de los últimos tiempos. Por ahí han pasado últimamente Ray Donovan, Juego de Tronos (2011-hoy), True Blood (2008-2014) y las más modestas Veep (2012-2017), House of Lies (2012-2016), etc, producidas por HBO. La serie ha llegado a la cuarta temporada, acaso porque escenas de violencia extrema y sexo gratuito ejercen un irresistible capacidad de atracción sobre el público. A parte de esto, el mérito de Banshee consiste en que, no aporta nada nuevo a las teleseries y, sin embargo, se hace entretenida.

LOS AMISH COMO TELÓN DE FONDO

A pesar de que Único testigo (1985) utilizó a comunidad Amish como excusa para un inolvidable thriller, este exótico grupo religioso ha aparecido en innumerables ocasiones en la cinematografía norteamericana. Luego se les vio en la séptima temporada de Se ha escrito un crimen (1984-1986) que regularmente se viene reponiendo en alguna televisión. Hasta en Expediente X aparecieron unos seudo-amish cuando la serie estaba dando sus primeros pasos. En Los Simpson (1989-hoy), en la abracadabrante 1000 Maneras de morir (2008-2012), en la convencional Bones (2005-hoy) y en tantas otras, hemos visto evolucionar a Amish. Gracias a Tele5 nos enteramos que también existe una mafia amish a través de una serie de docudramas (Mafia Amish, 2013). Con Banhsee nos trasladamos a una comunidad remota en la que los amish están presentes y uno de ellos (que la ha abandonado unas décadas antes), es el malo-malísimo.

viernes, 6 de enero de 2017

Corrupción en Miami: policías estilosos y pretenciosos


Nunca fue de mis series favoritas, aunque ahora un interés que no le vi mientras se proyectaba. La serie arrancó en 1984 y se mantuvo hasta el final de la década, cubre así los años que van de la nominación de Reagan para su segundo período presidencial hasta la consumación del hundimiento de la URSS. Cuando se inició la filmación de la serie ya estaba claro que el llamado “bloque soviético” se estaba desintegrando. No puede extrañar, por tanto, que en esas circunstancias, Hollywood juzgara que, frente a una serie depresiva, realista y casi apocalíptica, como era Canción Triste de Hill Street, debiera existir otra en la que el lujo y los oropeles destacaran por encima del polvo, las ratas y la miseria. Esa serie fue Miami Vice, más conocida en nuestros pagos como Corrupción en Miami.

MIAMI VICE, REFLEJO DE UNA ÉPOCA

La pregunta de cómo era posible que un policía de anti-vicio (con un sueldo medio normal en los EEUU) pudiera manejarse con un Ferrari Daytona y luego con un Ferrari Testarrosa, constituye sin duda el gran misterio de esta serie, pero también la evidencia de lo que aspiraba a ser la serie y la impresión que sugería: que EEUU seguía siendo una gran potencia, que lo era más que nunca y que hasta un policía de anti-vicio podía tener un coche que, en Europa solamente podían pagarse acaudalados de primera fila. Luego resulta que el Testarrosa en cuestión era, efectivamente, el reflejo, pero de la situación real que vivía el país: en realidad, no era una auténtico Testarrosa sino una carrocería de este modelo sobre un chasis de un Chevrolet Corvette del 80 que tampoco estaba mal, pero que no pasaba de ser un coche fabricado en serie, una especie de quiero y no puedo para ligones de más de 50 años. El apaño no gustó a Enzo Ferrari que en 1986 regaló dos vehículos auténticos y demandó a quienes habían hecho las réplicas (y las estaban comercializando aprovechando el tirón de la serie). En una escena “histórica”, el falso Testarrosa salta por los aires. Para colmo, la carrocería del auténtico Testarrosa (obviamente con chapa roja) no era “fotogénico” en las escenas nocturnas, así que fue nuevamente pintado de blanco.

Gasland o la locura del fracking: el Estado contra el Pueblo


Documental imprescindible para conocer los daños colaterales generados por el fracking, procedimiento mediante el cual se extrae petróleo y gas natural que no se podría obtener mediante procedimientos convencionales. El documental, elaborado por Josh Fox, nos muestra los aspectos más crudos y desagradables de esta técnica. Y lo que es peor: por primera vez en la historia de la humanidad, los intereses de un grupo económico (el petrolero) y de quienes detentan la administración pública, apuntan contra la población de los EEUU. 

¿QUÉ ES EL “FRACKING” O LA “FRACTURA HÍDRICA”?

En el “año 2” de la administración Bush, 2002, un nuevo procedimiento ya conocido desde el siglo XIX, pero muy modificado y optimizado, se empezó a utilizar para extraer petróleo de yacimientos de que otra manera no hubieran podido ser explotados. Se trataba de inyectar agua a presión con otros adictivos perforando un pozo hasta una profundidad de 2500 metros para favorecer la salida a la superficie de petróleo y del gas natural. 

Así pues, hace falta la autorización de los propietarios del terreno, grandes cantidades de agua, un equipo de perforación y de cimentado del pozo, otro de inyección de agua a presión, un estanque para el agua que vuelve a la superficie mezclada con el petróleo y el gas natural y una logística para almacenar y transportar los materiales utilizados y obtenidos. El sistema se aplica en yacimientos en los que, en lugar de bolsas de petróleo y gas se encuentra en pequeñas cantidades en fracturas en las rocas. 

jueves, 5 de enero de 2017

Real Detective, algo más que documentales dramatizados


A poco de empezar el año Netflix ha colocado un producto que, efectivamente, aporta novedad e intensidad al género policial. No estamos ante una serie de investigaciones a los CSI (2000-2015) o a lo Mentes Criminales (2005-hoy), si tampoco documentales como cada capítulo de Crímenes Imperfectos (1996-2011). Es otra cosa. Habitualmente, el mestizaje da productos de calidad inferior a cada uno de los elementos originarios, así pues, al hablar de Real Detective no deberíamos utilizar esta palabra, sino más bien “maridaje”. En efecto, lo que los creadores de esta serie han elaborado ha sido un maridaje entre el documental y el género policial. Y el resultado ha sido perfecto.

NO SON CASOS HABITUALES, SON CRÍMENES ESPECIALES

Una de las cosas que se pueden reprochar a Crímenes Imperfectos es lo irrelevante de la inmensa mayoría de casos que reconstruyen. Gente irrelevante, trastornados en la mayoría de los casos, psicópatas o, simplemente, criminales estúpidos, cometen asesinatos absurdos y, obviamente, son detenidos. Los testimonios de los policías que participan en esas investigaciones y la forma en que cuentan el episodio, es rutinaria; resulta evidente que, para ellos, se ha tratado de un caso más: ni les ha impresionado ni les ha causado una particular impresión; se han limitado a resolverlo y… a otra cosa. 

Kung-Fu, el polvo y el sudor del pequeño saltamontes


Ver a “Kwai Chang Caine” recorrer con paso cansino, polvorientos caminos del farwest cuando empezaba cada episodio, era la garantía de que en los siguientes 60 minutos íbamos a ver mamporros intercalados con pildorillas de sabiduría oriental. Lo sabíamos y nos gustaba. Aquella fue la primera serie de artes marciales y prácticamente la última ambientada en el “lejano Oeste”. Y, a pesar de las bofetadas, la serie era pacifista y, entre pistolas y riñas tumultuarias, lo que trataba de transmitir era el mensaje místico que había llegado de Oriente en los 60 tamizado por el underground norteamericano.

LA EVOLUCION DEL WESTERN EN LA TELEVISIÓN

Al comenzar los 70 terminó un ciclo en las series televisivas marcada por la desaparición progresiva de los westerns. Bonanza terminó en 1973, El Virginiano y El gran chaparral en 1971. Estábamos lejos de los 60 que pueden considerarse como la etapa de plenitud de este género aplicado a la pequeña pantalla. Además de las series citadas recordamos Rawhide (1959-1965), Marcado (1965-1966), El Diputado (1959-1961) con el notable protagonismo de Henry Fonda o el mismísimo Jim West (1965-1969), sin olvidar que en los 50 este género fue el más mayoritario que estuvo presente en las televIsiones de todo el mundo con Rin-Tin-Tin (1954-1959), El llanero solitario (1949-1957), Range Rider (1951-1963), El Zorro (1957-1959), Sugarfoot (1957-1961), Bat Masterson (1958-1961), Cheyenne (1955-1963), El rebelde (1959-1961) y tantas otras.

miércoles, 4 de enero de 2017

Frequency: ciencia-ficción + policías y villanos


Estrenada el pasado 6 de octubre de 2016 en los EEUU, HBO la trajo apenas dos meses después a su plataforma española. Cuando se nos pregunta de qué va esta serie las respuestas posibles son dos: o bien de ciencia ficción o bien de policías y villanos. Pero, en realidad, sería más justo decir que va de comunicaciones entre vivos y muertos y de la posibilidad de rectificar el pasado con el riesgo de obtener resultados indeseables. Claro está que, a fuerza de ir modificando el pasado, uno puede acercarse a la situación ideal tal como hacía Bill Murray en Atrapado en el tiempo (1993). Serie interesante por la síntesis que realiza entre varios géneros.

CIENCIA FICCIÓN – PARAPSICOLOGÍA – VIDEOJUEGOS

Se admite que una película que trate sobre la comunicación entre vivos y muertos pertenece al género parapsicológico (admitiendo que tal comunicación sea posible). Ahora bien si se trata de la comunicación de dos personas que están instaladas en dos tiempos distintos, estaremos ante un producto de ciencia ficción: no es que se viaje en el tiempo es que la comunicación entre dos personas no es simultánea en el tiempo. Finalmente, si el argumento de una película registra la posibilidad de modificar el futuro estaremos de nuevo ante ciencia ficción clásica, pero con muchas más probabilidades, en el dominio de los videojuegos. En efecto, en cada partida podemos modificar los resultados de la anterior y, finalmente, lograr conquistar, después de indecibles vueltas atrás, el objetivo final sea cual sea.

Resistance: bacterias contra antibióticos, una lucha sin esperanza


El género documental tiene de bueno que con mucha frecuencia es más sorprendente que una película de ficción. ¿Quién iba a pensar hace ochenta años que los antibióticos recibidos en aquel momento como el remedio a todos los males iban a terminar convirtiéndose en un riesgo? Tenemos tendencia a pensar que solamente un médico puede suministrarnos antibióticos cuando se lo pedimos, pero, en realidad (hasta no hace mucho en Europa y aún hoy en los EEUU), estamos ingiriendo antibiótico de maneras inesperadas. Esto ha hecho que la carrera entre bacterias cada vez más fuertes y antibióticos progresivamente más evolucionados, prosiga sin esperanza.

NO SIEMPRE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA ES CULPABLE

Para diagnosticar una enfermedad producida por una bacteria, además de los síntomas externos, que pueden coincidir con los de otras enfermedades, serían necesarios análisis pormenorizados que no siempre son posibles. Además, en la mayoría de los casos, se trata de enfermedades simples ante las cuales el médico, presionado por el paciente, receta un antibiótico. 

Poco importa que el paciente hubiera sanado de su resfriado espontáneamente al cabo de una semana o que el antibiótico ya no sea el adecuado para afrontar la enfermedad en cuestión: lo que importa es que médicos presionados por el tiempo que pueden dedicar a un paciente, por las limitaciones presupuestarias de la Seguridad Social y por los propios pacientes que quieren salir de la consulta con un remedio que les garantice la salud a corto plazo, recetan una y otra vez antibióticos.

Canción triste de Hill Street: EEUU tal como eran en los 80


La serie llegó a España en 1982 y enganchó inmediatamente a la audiencia. Hasta ese momento se habían visto series de policías y series sobre detectives, pero nunca habíamos asistido a la vida cotidiana de una comisaría instalada en uno de los peores barrios de cualquier gran ciudad norteamericana, ni tampoco sabíamos nada de los policías que allí trabajaban, ni sobre sus interrelaciones o sus vidas personales. Y cuando menos lo esperábamos llega Canción Triste de Hill Street y nos muestra a lo largo de siete un rostro de los EEUU que desconocíamos.

LA AMÉRICA DE HILL STREET BLUES 

En los años 80 cuatro fenómenos encadenados rasgaron los EEUU: la derrota inapelable de Vietnam, el embargo del petróleo, el empeachment del presidente Nixon y la sensación de que el bloque soviético estaba ganando la partida por la hegemonía mundial. Sin embargo, los EEUU no terminaron de reaccionar en los años 70. Salvo excepciones, el rostro que nos mostraba el cine de Hollywood no fue particularmente depresivo, sino que más se produjo una tendencia a realizar fugas hacia géneros clásicos (la aventura) y hacia futuros remotos en el espacio y en el tiempo (Star Wars, 1977), en televisión Kojak (1973-1978), Baretta (1975-1978), Colombo (1971-1978), Cannon (1971-1976), Mannix (1967-1975), MacMillan y esposa (1971-1977), Barnaby Jones (1973-1980), Kolchak (1974-1975), Hart y Hart (1979-1984) mostraban a policías e investigadores privados, eficientes en su lucha contra la criminalidad o la vida en comisarías políticamente correctas al estilo de Las calles de San Francisco o repletas de comicidad como la que vimos en Las desventuras del Sheriff Lobo (1979-1981), y, como esto no bastaba, volvieron los superhéroes, preferentemente femeninos (La Mujer Maravillas, 1975-1979 y La Mujer Biónica, 1976-1978), prosiguió cada vez más atenuado el culto al pasado en forma de series ambientadas en el farwest (La casa de la pradera, 1974-1983; Kung-fu, 1972-1975) o en paraísos idílicos en donde la gente resolvía sus problemas al estilo de Vacaciones en el mar (1977-1987). Y en lo que se refiere a series bélicas, la única que se proyectó fue M.A.S.H. (1972-1983) que nos daba una versión cómica e idílica de la Guerra de Corea… 

Lo que escondían sus ojos… una vez meditada y digerida


La revisión de la historia de nuestro país es una asignatura pendiente de nuestra cinematografía. Y a veces se entiende los motivos. Este, empecemos por ahí, es un país Cainita. Aquí basta que alguien destaque en algo para que tenga a medio país jaleándolo y al otro medio tratando de apisonarlo. Por eso somos incapaces de revisar serenamente nuestra historia y todo lo que se oculta bajo la apariencia de “la memoria histórica” no pase de ser un intento de cambiar la historia, ocultarla o, simplemente, ensalzar a los que fueron denigrados sin atender a sus méritos. Así que, en principio, habría que alabar series como Lo que escondían sus ojos por lo que de inusual tienen. Luego, resulta que, una vez vista, la decepción se apodera de nosotros: hemos asistido a una especie de culebrón sentimental que solamente se diferencia de los que empezaron a llegar de Iberoamérica hace 30 años. Para eso casi mejor el olvido.

EL CULEBRÓN DE POSTGUERRA

La miniserie nos cuenta los amoríos entre el entonces ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Franco y cuñado suyo, Ramón Serrano Suñer, y la marquesa de Llanzol, Sónsoles de Icaza. Es de sobras conocido que aquellos amores dieron como fruto el nacimiento de Carmen Díaz de Rivera, vivo retrato de su padre, que creció como una más en casa de los marqueses de Llanzol y solamente en plena pubertad se enteró de su origen. Primero se encerró en un convento y luego se fue a unas misiones en África. Regresó fortalecida para convertirse en secretaria de Adolfo Suárez durante su paso por Televisión Española y luego  cuando estuvo al frente del gobierno español. Falleció tempranamente con 57 años y tras ser uno de los personajes más relevantes de la transición.

Operación Stonehenge: ¿qué precedió al cromlech neolítico?


El monumento antiguo más investigado de Gran Bretaña era un misterio hace poco. Se trata del cromlech de Stonehenge. Se ignoran sus orígenes, pero este misterio queda –al menoshasta cierto punto- resuelto en este documental que supera con mucho los libros que habíamos leído en nuestra juventud: el de Ferdinand Niel (Stonehenge, templo misterioso de la prehistoria), el de Michel-Claude Touchard (La arqueología misteriosa) o el de Serge Hutin (Las civilizaciones desconocidas), todos ellos publicados en España en los 70. Luego olvidamos el tema y retuvimos aquel lugar como reflejo de una civilización cuya vida estuvo marcada por el recorrido del Sol y los hitos solsticiales. Cuando vimos este documental nos dimos cuenta de lo mucho que ha progresado la arqueología en la era de la informática. Algunos misterios y enigmas de Stonehenge siguen ahí, pero lo esencial ya está resuelto.

¿QUÉ YACE BAJO LA SUPERFICIE? 

Stonehenge se realizó con herramientas de piedra y hueso: per con una rígida planificación y una intencionalidad absolutamente implacable. En sólo 5 años, la arqueología del siglo XXI ha revelado una imagen y unos datos sobre Stonehenge sin precedentes. La primera parte de este documental titulado ¿Qué yace bajo la superficie? Nos describe la técnica utilizada por los científicos. La novedad no tiene que ver solamente con la técnica, sino también con el ámbito de lo estudiado. La idea es que el cromlech de Stonehenge no es un monumento único sino que está instalado en una comarca en la que existen otros muchos monumentos arqueológicos levantados en la misma época, por lo que, de una forma u otra, debían estar unidos al famoso “círculo de piedras”. Eso y ver cómo evolucionaron en las décadas anteriores y siguientes a la construcción del monumento central. El programa de investigación anglo-austríaco recibió el nombre de “Paisajes ocultos de Stonehenge”.

Audacia es el juego, periodistas en acción


Se la presenta como una serie innovadora y que fue el modelo para otras posteriores. En realidad, la novedad consistía en que los tres protagonistas eran redactores de Howard Publications y que la serie tenía como protagonistas a tres redactores que se turnaban en cada episodio, unidos por el común denominador de una secretaria que aportaba el poco humor que había en la trama. Audacia es el juego fue estrenada en España tempranamente, a poco de su emisión en EEUU. 

CON CUATRO HOMBRES JUSTOS COMO PRECEDENTE

Hoy aparece como una serie que aporta poco. Los comentaristas y críticos, cuando aluden a ella suelen decir que fue pionera de un género que proliferaría durante los años 70: las series de “mistery movies”: McCloud (1970-1077), Columbo (1971-1978), McMillan & Wife (1971-1977), Banacek (1972-1974), Madigan (1972-1973), McCoy (1975-1976), todas ellas producidas por la NBC. Pero esta afirmación es, cuanto menos, discutible.

Si hacemos excepción de la época en la que apareció Audacia es el juego, el formato recuerda extraordinariamente a Los cuatro hombres justos (1959-1960) realizada doce años antes. En ella, cuatro protagonistas diferentes se iban turnando en aventuras autoconcluidas bastante similares (y mucho más variadas) que los tres que aparecían en esta otra serie. Lo único que la NBC había variado era el número de protagonistas a los que les había restado su carácter de excombatientes (la guerra mundial había terminado un cuarto del siglo antes y los veteranos peinaban canas y empezaban a ser tripudos), introduciendo el elemento del semanario como nexo de unión. 

lunes, 2 de enero de 2017

Yo soy espía, realismo y humor en el mundo del espionaje


Los 60 fueron le era dorada de lo que podríamos llamar “el agente secreto de fantasía”. Abrió a brecha James Bond, pero por ella circularon simultáneamente El agente de Cipol (1964-1967), Misión Imposible (1966-1973), Los Vengadores (1961-1969), Audacia es el juego (1968-1971) y en terrenos muy coincidentes, productos tan divergentes como Los invencibles de Némesis (1968), Jim West (1965-1969) y Superagente 86 (1965-1970). Así pues, en principio, no se trataba de una serie muy original o que uno estuviera particularmente predispuesto para verla. Pero la existencia de un solo canal en España en aquella época generaba el que en las noches de los martes fuera casi obligado ver algún episodio. Por lo demás fue una de las primeras series protagonizadas por un actor negro (junto a Misión Imposible).

TODOS ERAN AGENTES SECRETOS

No recordamos que en la serie se hiciera alusión a algún servicio secreto realmente existente. Simplemente, los dos protagonistas, “Kelly Robinson” y “Alexander Scott”, eran agentes secretos, de una agencia tan secreta que ni se pronunciaba el nombre. Pero la gracia estaba en que viajaban por todo el mundo, siempre protegidos por sus coberturas: “Kelly” y “Scott” eran tenistas, aficionado el primero y su entrenador el segundo. En cada episodio (y se filmaron 83), ambos encuentran rivales villanos de muy distinta naturaleza y mujeres fatales que colaboran con las fuerzas del mal o, simplemente, tratan de desviarlos de sus misiones.

Rita o los problemas del sistema educativo danés


Comparar el sistema educativo danés con el español supone realizar un viaje de la luminosidad del día a las más sombrías tinieblas. Si todos los problemas que tiene la enseñanza en Dinamarca son los que nos cuenta esta serie, pueden darse por afortunados los que tienen hijos en aquel país. Y sin embargo, cabría decir aquello de que “en todas partes cuecen habas”. Tales “habas” son las que dan pie a esta serie que fluye con dos líneas argumentales: las peripecias de la protagonista en la escuela de la que es profesora y sus vivencias familiares.

TRES TEMPORADAS PARA UNA SERIE

Netflix colocó en diciembre de 2016 las tres primeras temporadas de esta serie que habían sido filmadas en 2012-2013 y 2015. Quedamos pues a la espera de su spin-off, Hjørdis (2015) realizada en torno a otra de las protagonistas de Rita. El género de “estudiantes y profesores” es habitual en la filmografía norteamericana, pero inédito en la producción danesa. De todas formas, ya hemos visto que los cinematografías nórdicas están desde el 2005 a la ofensiva y se han lanzado, no sólo a la conquista de los mercados internacionales, sino que no dudan en realizar incursiones en los géneros más variados y no solamente en los que hasta ahora habían sido su fuerte, el “género negro”. Con Heartless (2016) vimos una serie neogótica danesa. Ahora no nos puede extrañar esta serie sobre una profesora liberal y desenvuelta, poco convencional y agresiva que mantiene relaciones de proximidad con sus alumnos.

MacGyver, alias “el manitas” (el sueño de toda mujer española)


¿Quién no se acuerda MacGyver? La fama del personaje televisivo fue tal que un cuarto de siglo después de que se extinguiera la serie original fue rescatado por los directivos de la cadena norteamericana CBS, estrenada el 17 de octubre de 2016. La serie histórica dejó un buen recuerdo y el personaje se convirtió en el paradigma del “hágalo usted mismo”. No creo exagerar que MacGyver fue uno de los responsables de la generalización del bricolaje, es decir, del varón que lo mismo afrontaba la rotura de una tubería sin llamar al fontanero o la reparación de una puerta sin el auxilio del maestro en carpintería. El sueño de toda mujer española.

MACGYVER: EL HOMBRE QUE LO PUEDE TODO

En España un personaje no resulta popular hasta que no pasa al lenguaje cotidiano y se utiliza su nombre en algún chiste. Se da el caso del que fuera ministro Fernando Morán, tenido como una especie de adorno en el primer gobierno de Felipe González que terminó siendo un “ministro pop” gracias a los chistes que contaban sobre él. El gracejo español se fijó en él y terminó siendo el ministro más conocido y mejor valorado de su época (a pesar de que a él se deben algunos de los patinazos históricos que han lastrado nuestra historia: la mala negociación con la Comunidad Económica Europea, en especial).

Heartless, una de neo-monstruitos llegados de Dinamarca


Hemos visto a la cinematografía danesa manejando argumentos y géneros con excelente pericia técnica. Las series de género negro nórdico son, frecuentemente, geniales. Sus thrillers no tienen nada que envidiar ni a las  filmografías latinas, ni a las anglosajonas. La genialidad está presente en algunas de ellas (Bron/Bröen, Forbrydelsen) y la firmeza del trazo y la artesanía en otras (Wallander, Varg Veum). Sin embargo, a los nórdicos les ha dado por introducirse en otros géneros y así tenemos las series Bedrag, Rita o Heartless, en donde los resultados son desiguales: más que brillante en la primera (un drama económico), mejorable en la segunda (sobre una profesora y su vida sexual) y modesto en la tercera (casi una serie gótica). 

PERO DE QUÉ MONSTRUOS ESTAMOS HABLANDO

Hasta bien avanzada la serie no está muy claro a qué tipo de seres monstruosos son la pareja protagonista. No son fantasmas, están vivos, son de carne y hueso; neguémosle, por tanto, el carácter de manifestaciones de muertos. Sus rostros son moderadamente lustrosos (especialmente si tenemos en cuenta que el frío nórdico genera una palidez consuetudinaria), así que no son zombies, muertos vivientes. Ni siquiera son vampiros, no succionan, en efecto, la sangre e sus víctimas; por tanto, tampoco se les puede considerar no-muertos. En realidad son angelicales y bienintencionados, muy alejados de cualquier sospecha de satanismo. Son otro tipo de monstruitos.

Tokyo Trial: vencedores juzgando a vencidos


El llamado “Juicio de Tokio” en el que fueron encausados 25 altos responsables de la política y de las fuerzas armadas del Japón entre 1936 y 1945 se prolongó durante casi mil días y supuso, en la práctica, el último episodio de la Segunda Guerra Mundial. Esta miniserie en cuatro episodios narra este suceso desde el punto de vista de los jueces que participaron y en especial del juez holandés. La miniserie combina filmaciones documentales del proceso con dramatizaciones y resulta polémica en varios sentidos.

UNA MINISERIE DE CONTENIDO HISTÓRICO

Los llamados “juicios de Nuremberg” realizados por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial sobre los máximos dirigentes del Tercer Reich han sido objeto de varias películas de la que, sin duda, la más conocida fue Vencedores o vencidos (1961) y no tanto por su calidad como por el brillante elenco de participantes: Burt Lancaster, Maximilian Schell, Spencer Tracy, Richard Widmark, Marlene Dietrich, etc. Sin embargo, cuando el Japón se rindió, el llamado “juicio de Tokyo” no suscitó la misma expectación, por tanto, es de alabar que una miniserie sobre este tema, realizada escrupulosamente, sea proyectada desde el 16 de diciembre de 2016 en la plataforma Netflix.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Building the Great Cathedrals. La construcción de las grandes catedrales: cuando Europa tenía ideales


En 2014 se filmaron dos grandes documentales sobre la construcción de las catedrales góticas. Uno fue Made in Germany (Los Gigantes del Gótico) basado en la biografía dramatizada del maestro de obras que diseñó la Catedral de Sens. El otro, La construcción de las grandes catedrales, facturado en Inglaterra, abunda en los aspectos técnicos del gótico con reconstrucciones en 3D nunca vistas hasta ahora. En ambos casos se trata de documentales que nos están hablando de algo “nuestro”: como europeos, vale la pena no olvidar que fueron nuestros antepasados quienes realizaron esta proeza absolutamente inimaginable gracias a la capacidad técnica de los maestros de obras, a la habilidad de unos artesanos forjados que dominaban sus respectivas ramas (cantería, imaginería, carpintería, forja) y de la fe de un pueblo. 

UNA SOLUCIÓN TÉCNICA INÉDITA, CREATIVA Y HERMOSA

Hoy difícilmente podemos hacernos una idea de lo que supuso aquella gesta que se prolongó en los llamados “siglos del gótico”, desde el XII hasta el XVI. Sabemos cómo se levantaron (el Cuaerno de Notas de uno de los maestros de obras francés, Villard de Honnecourt [1200-1250], ha llegado hasta nosotros y explica la maquinaria, la técnica constructiva, las proporciones, el arte de leer los planos, que fueron utilizados), ignoramos solamente cómo nació ese arte y qué lo motivó. Por no conocer, ni siquiera conocemos los nombres de la mayoría de maestros de obras que las diseñaron, ni el de la casi totalidad de los talladores de piedra que modelaron aquellas imágenes que muestran sus fachadas. Y es que el verdadero arte, para serlo, debe ser anónimo: si es hermoso no es porque “nosotros” lo hayamos hecho así, sino porque reproduce unas proporciones que están en la naturaleza; y si no es así ¿para qué vamos a unir nuestro nombre a la fealdad impermanente?

jueves, 29 de diciembre de 2016

Quantico, o el FBI al salir de clase…


Serie cuyo título deriva del centro de formación de agentes del FBI en la ciudad virginiana del mismo nombre. No se trata de los estirados agentes del de la agencia federal fundada por Edgar Hoover, varones, blancos, anglosajones y permanentemente vestidos con traje de Armani, camisa y corbata, sino de algo parecido a una high school norteamericana multicultural. No es credibilidad lo que inicialmente destila esta serie, pero el hecho de que en el primer episodio abunden los giros inesperados, las sorpresas (algunas de ellas esperables) y la gente maja, así como el carácter adictivo que han destacado las críticas, animan a darle un voto de confianza en este panorama saturado de series. 

DOS LÍNEAS TEMPORALES PARA UN SOLO ARGUMENTO

La revista Fotogramas llegó a describir esta serie estrenada en el otoño de 2015 como “la mejor serie del trimestre”. Y aquel fue, ciertamente, un trimestre de series ambiciosas (Blindpost, Into the Badlands, Narcos, Club de Cuervos, Marco Pol, etc.). Ambiciosas no quiere decir que fueran brillantes. Hubo de todo. Genialidades y tostones. Y luego, alguna que no fue ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Si podemos calificar de alguna manera a Quantico es diciendo que nunca las ambiciones estuvieron tan altas y los resultados tan pobres. 

77, Sunset Strip: detectives pijos y con humor


Serie de los 60, sirvió de modelo para otras series que siguieron por su estela: Burbon Street beat (1959-1960), Hawaiian Eye (1959-1963), Surfside 6 (1960-1962)… Todas ellas contenían cierto sentido del humor, trataban sobre los mismos temas (investigaciones y crímenes) y estaban ubicados en lugares exóticos: Nueva Orleans, Hawai, Miami y, obviamente, la serie que nos ocupa en el lujoso Sunset Boulevard de Los Ángeles, conocido como Sunset Strip. Y, para colmo, todas habían sido producidas por la Metro. Un verdadero filón que inundó las pantallas de TVE en aquella década y que recordarán los mayores de 60 años. 

DETECTIVES PRIVADOS DE LUJO

En 1948 se había estrenado la película I Love Trouble (en España, Me gustan los líos), una típica cinta de género negro basada en una novela de Roy Huggins. Un político multimillonario contrata a un detective para investigar qué ha ocurrido con su esposa desaparecida. El detective se pone en marcha y todo lo que encuentra siguiendo la pista es que se había fugado con un músico y se había cambiado el nombre… Solo que no es la mujer que busca. El marido le ha dado fotos falsas. Al detective le cuesta poco deducir que la desaparecida, en realidad, ha sido asesinada por el marido que le ha contratado. Pues bien, el protagonista, “detective privado Stuart Bailey” (interpretado por Franchot Tone) inspirará a la serie 77 Sunset Strip, asumiendo su papel Efrem Zibalist.

Columbo, el anti-look para la crisis de los 70


Las series policíacas emitidas en los años 50 y 60 tenían siempre como protagonistas a atildados detectives que ni siquiera se despeinaban en las escenas de acción. Mannix fue uno de ellos, Los cuatro hombres justos eran modelos de elegancia y lo mismo puede decirse de El Santo o de Los Vengadores, estilosos representantes de una época en la que el look empezaba ser imprescindible. Desde 77 Sunset Strip, el lujo debía ser una característica que adornara al buen espía o al perfecto detective. Y entonces, cuando el modelo ya estaba creado, aparece Colombo y, simplemente, lo destroza: para ello le bastó una gabardina raída, unos zapatos gastados, unos pantalones en los que la raya era un recuerdo, un sombrero arrugado y un puro apestoso.

COLOMBO O EL AGOTAMIENTO DE LOS MODELOS IMPECABLES

Es importante fijar las fechas en las que apareció la serie: 1971-1979. A partir de 1942, con la entrada en guerra de los EEUU, termina la crisis de 1929 que no había podido ser superada ni por el “new deal” de Roosevelt, ni siquiera por el tiempo. El interés de los EEUU en presionar a Japón y obligarle a iniciar una guerra que no podía vencer, permitió a Roosevelt introducirse en la guerra europea. Ya desde 1940, Roosevelt había comprobado que la guerra germano-inglesa había estimulado la economía de los EEUU. Los siguientes 30 años de historia económica de los EEUU fueron de crecimiento continuo (son los años que Michael Moore recuerda con nostalgia en sus vídeos en los que el salario de un trabajador servía para alimentar todo el sueño americano de una familia). 

La vida secreta de los bebés: el aprendizaje en los dos primeros años de vida


Los dos primeros años de vida somos los que cambiamos más, conocemos más cosas en menos tiempo y, sin embargo, no recordamos nada. De pasar de ser un feto al nacer, todo cambia en el momento mismo del parto. Y es milagroso. Obviamente, este documental no tiene nada que ver, ni toca, la problemática abortista y, sin embargo, lo primero que se deduce mientras se ve es que el bagaje del niño al nacer es tal que se ha ido formando en el claustro materno. Si se acepta eso –y parece difícil negarlo– el “derecho al aborto”  queda en muy mala situación. La vida del ser humano no se inicia en el momento del parto… sino antes, mucho antes. Tal es la primera conclusión de este documental.

PENSAR Y RAZONAR, CAPACIDAD HUMANA

En las primera semanas de vida, el cerebro del niño empieza a tener reacciones neuronales además se sensaciones. Ese cerebro está dispuesto para entrar en funcionamiento ya desde su formación en el vientre de la madre. Es inútil preguntarse a partir de qué momento ocurre esto. Para algunos estará en potencia desde el momento mismo de la concepción, para otros, lo estará al cabo de unos meses y para los abortistas solamente el cerebro será “humano” a partir del nacimiento. Quien haya visto una ecografía tridimensional el feto en el vientre de la madre, con sus movimientos, con sus gestos, con su vida, difícilmente sostendrá esta última opción. No son raros los abortistas militantes que dejan de serlo en el momento de ver una ecografía tridimensional del feto en el vientre de la madre.

La dimensión desconocida… terror, intriga, ciencia ficción


En 1955 se había iniciado la emisión  Alfred Hitchcock presenta que tres años después era la serie más seguida por los espectadores de todo el mundo. La serie, por definición, tocaba especialmente temas de suspense. Un escritor y guionista que hacía poco había pasado del campo de la radio a la televisión, Rod Serling, se dio cuenta de que la fórmula era buena pero podía ampliarse a otros temas: terror, intriga paranormal, ciencia ficción, temas que entonces empezaban a ponerse moda. Así nació TheTwilight Zone, emitido en España como La Dimensión desconocida.

UNA SERIE MÍTICA

En la actualidad, se suele aceptar que La Dimensión Desconocida es una de las series mejor escritas de la historia y nadie ha llevado la contraria a los que sostenemos que es la seria de ciencia ficción mejor de todos los tiempos. Su calidad es tal que, de tanto en tanto, a pesar de tener casi 60 años, siempre hay algún canal que vuelve a reponerlo y un público veterano que vuelve a verlo con el mismo entusiasmo con que las nuevas generaciones.

El éxito de la serie se debió en su momento a varios factores, la hábil guionización fue el primero de todos. Se debe el mérito a Rod Serling (1924-1975). Serling se vio apoyado por un equipo de guionistas, pero tanto la idea original de la serie, como el tema de los 156 episodios fueron obra suya. Sería difícil encontrar un guionista más imaginativo que no tuviera inconveniente en concebir una trama sobre terrícolas secuestrados en un planeta improbable o el cuento de Navidad de un borracho disfrazado de Papa Nöel que se convierte mágicamente en el personaje original, o tramas bélicas de contenidos paranormales.

Vice Principals: los profesores de una High School norteamericana


Lo que sabemos de las High School norteamericanas (algo así como nuestros Institutos de Bachillerato) lo sabemos por comedias ligeras o bien por la noticia de que, de tanto en tanto, algún alumno enloquecido ha cometido alguna masacre (véase el documental Bowling for Columbine). No nos terminamos de hacer muy bien la idea de cómo es la vida cada día en estos centros de enseñanza. Vice Principals nos habla de esto y nos dice, además, que allí, las cosas no son ninguna ganga. 

DOS RIVALES, DOS MODELOS PROFESORALES

La serie nos cuenta la historia de dos profesores que ejercen como vicedirectores de un centro de estudios, “Neal Gamby” y “Lee Russell”. Cada uno de ellos responde a un estilo diferente: “Gamby” es un tipo autoritario, enérgico, partidario de las sanciones y duro con los alumnos a los que no deja pasar ni una; “Russell”, por el contrario, es lo podría considerarse un liberal, con el añadido de ser un oportunista y, sobre todo, sociópata. Ambos se sienten angustiados cuando el antiguo director del centro se jubila (papel fugaz interpretado por Bill Murray) y ambos creen estar capacitados para sustituirle. Sin embargo, el departamento de enseñanza impone a una nueva directora, “Belinda Brown” que llega con un programa basado en la amigabilidad con los estudiantes, evitar al máximo las sanciones e inspirada en los nuevos métodos de enseñanza.

martes, 27 de diciembre de 2016

Brown Nation: no existen paraísos multiculturales


Justo al comenzar las navidades de 2016, Netflix ha colocado en su escaparate de series ésta comedia de situación diferente por su temática pero que responde a las características habituales del género: un pequeño núcleo de personajes se enfrentan a situaciones cotidianas que, sin embargo, les conducen a situaciones absurdas y extremas. La única diferencia es que aquí no se trata de una familia o de un grupo de norteamericanos, sino de hindúes emigrantes a los EEUU que ya disfrutan de ciudadanía norteamericana. Lo menos que puede decirse de sus protagonistas es que están desubicados. Ellos son la “Brown nation” que viene a ser algo así como la “nación marrón (por el color de su piel).

CONTRASTES CULTURALES EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN

Quién pensó que tras la libre circulación de capitales seguiría la libre circulación de mercancías de un lugar a otro del planeta, habría que darle el premio a la mejor intuición económica. Hoy tenemos tostadoras fabricadas en China que se escacharran a poco de desenvolverse en horas en Portugal; a fibras fabricadas en el sudeste asiático que generan enfermedades cutáneas en los Países Nórdicos, y piensos fabricados en Corea del Sur con las que se alimentan reses en Argentina que terminan ocasionando obesidad mórbida en los EEUU. Pero, eso sí, la economía va bien.