La chica zurda (Left-Handed Girl)
Ficha técnica
Sinopsis
Una adolescente zurda vive en los márgenes invisibles de Taipéi, atrapada entre la precariedad económica, la desatención familiar y una sociedad que exige encajar incluso en los gestos más pequeños. Su condición —ser zurda— se convierte en un símbolo silencioso de disidencia: un cuerpo que no responde a la norma, una identidad que se resiste a ser corregida.
A través de una mirada íntima y casi documental, la película retrata el tránsito de la adolescencia hacia una adultez prematura, donde cada decisión parece tomada más por necesidad que por deseo.
Hablando de la película...
Anécdotas y curiosidades
- Primer largometraje en solitario de Shih-Ching Tsou, hasta ahora más conocida como productora habitual de Sean Baker (Tangerine, The Florida Project, Red Rocket).
- El guion fue desarrollado durante varios años y reescrito a partir de improvisaciones con actores no profesionales.
- Sean Baker no dirige, pero su huella es clara: rodaje en localizaciones reales, atención al detalle cotidiano y empatía radical con los personajes invisibilizados.
- La zurdera no se trata como rasgo anecdótico: funciona como metáfora social, cultural y corporal.
- Se rodó en formato digital con cámara en mano, buscando una textura cercana al documental urbano.
¿Dónde se rodó?
La película se rodó íntegramente en Taipéi (Taiwán), principalmente en:
- Barrios populares y zonas residenciales periféricas
- Calles comerciales de bajo presupuesto
- Mercados locales y espacios domésticos reales
No se utilizaron sets construidos: todo sucede en espacios habitados, con transeúntes reales, ruido urbano y vida no controlada.
5 escenas clave
1. La corrección
La protagonista es reprendida por escribir con la mano izquierda. Un gesto mínimo que revela una violencia cultural heredada y normalizada.
2. El trayecto
Un largo desplazamiento por la ciudad (autobús, calles, pasillos). La cámara observa sin intervenir: la ciudad como jaula y refugio a la vez.
3. La comida
Una escena doméstica aparentemente banal donde se hace visible la ausencia emocional más que la pobreza material.
4. El estallido
Un momento de ruptura: la chica reacciona de forma impulsiva, torpe, casi infantil. No hay épica, solo cansancio acumulado.
5. La mano
Plano final centrado en la mano izquierda en acción. No es un cierre redentor, sino una afirmación silenciosa: existir sin pedir permiso.
Me ha sorprendido que un director tan singular como Sean Baker colabore en el guion de esta película. Es una sorpresa muy lógica y muy reveladora a la vez. Y dice bastante más de Sean Baker de lo que parece a primera vista.
Baker es “singular” en estilo, sí, pero muy coherente en su ética. Si miras La chica zurda desde ese lugar, la colaboración encaja casi como una pieza que estaba esperando sitio:
- Baker no escribe historias “extravagantes”, escribe vidas fuera de foco. Personas a las que nadie mira de frente, o a las que se les pide constantemente que se corrijan para resultar aceptables. Ahí la zurdera no es una anécdota: es un gesto cotidiano convertido en campo de batalla. Territorio Baker puro.
- Que no dirija y solo coescriba es clave. Aquí no impone su gramática visual ni su ritmo, sino que acompaña una mirada ajena (la de Shih-Ching Tsou) que conoce desde dentro la cultura taiwanesa. Es un acto de contención poco habitual en autores con “marca”.
- Además, Baker lleva años interesado en cómo el sistema domestica los cuerpos: el cuerpo sexual (Tangerine), el cuerpo infantil (The Florida Project), el cuerpo masculino desorientado (Red Rocket).En La chica zurda, el cuerpo es corregido desde lo mínimo: la mano “incorrecta”. Más sutil, pero igual de político.
- Hay algo casi militante en esta alianza: ceder el foco. Baker utiliza su prestigio para que una historia pequeña, local y femenina exista sin ser folklorizada ni “exportada” para Occidente.
Sean Baker no firma este guion para dejar su huella, sino para borrar la suya y permitir que otra mirada respire.
Si mi nieto hubiera visto la peli estaría muy contento por cómo se enseña a la niña a pedir perdón en cada uno de los establecimientos que roba un objeto con la "mano izquierda" "la mano del Diablo" que su abuelo le descubre. En la cultura Taiwanesa está muy arraigada de forma atábica.
En muchas culturas asiáticas —y en la taiwanesa de raíz confuciana— la mano izquierda no es solo “incorrecta”: es desorden, ruptura del flujo correcto de las cosas. Llamarla “la mano del Diablo” no es tanto una cuestión religiosa como atavismo simbólico: lo que no sigue la norma trae desequilibrio al grupo. Por eso el perdón no es íntimo, es público. Hay que restaurar el orden delante de los demás.
La niña pide perdón con la mano izquierda, como si pidiera perdón por existir torcidamente. Quizá por eso la película conmueve: porque nos recuerda que muchas culpas no nacen del daño causado, sino de tradiciones que nadie se atreve a cuestionar.
Amor DiBó
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