Resulta una novedad –y una novedad particularmente agradable– el que las series argentinas cada vez estén más presentes en Netflix. Hace unos meses, apareció la muy notable Cromo, luego llegó El Marginal. La primera sugiere los espacios abiertos, la segunda la claustrofobia de una prisión. Recientemente Netflix ha clocado en su streaming, una tercera serie llegada de aquel país: Estocolmo, identidad perdida. Hay pues que felicitarse que el público que se expresa en castellano tenga series pensadas, interpretadas y guionizadas en nuestra lengua.
La serie se desarrolla en el ámbito del género negro, con connotaciones periodísticas y judiciales. Tiene el atractivo de la combinación de estos tres campos y el aliciente de ver en pantalla algunos actores bien consolidados en la escena hispanoamericana. La serie parte de la desaparición de una chica y de la investigación judicial y periodística para encontrarla. Por algún motivo el tema del secuestro ha estado presente en las últimas décadas de la historia argentina. Dejando aparte que durante el gobierno militar, unos y otros, escuadrones de la muerte y guerrilla montonera, secuestraban a diario (sin duda, el caso más espectacular, tanto en sí mismo como por su desenlace, fue el secuestro de los hermanos Born, multimillonarios que fueron liberados a cambio del rescate más espectacular de la historia en aquel momento y, pasados los años, uno de ellos montó una empresa informática con “el loco Garimba”, Rodolfo Galimberti, uno de los secuestradores), en la actualidad, con la crisis económica, el secuestro exprés se ha convertido en algo cotidiano. Sólo desde enero y hasta el mes de mayo de 2016 se habían dado 104 casos de este tipo de delitos: uno cada 29 horas. Y no todos los secuestros de este tipo se denuncian, así que es posible que las cifras sean todavía más preocupantes. Anteriormente, durante la anterior crisis económica de 2001, ya había empezado a practicarse el secuestro exprés (había poco dinero y se guardaba en casa, así que era el delito más rápido que podía cometerse). Por todo ello, el secuestro es algo que está a la orden el día en la sociedad argentina. Esta serie trata de un secuestro, pero no a voleo, sino con una finalidad: la trata de personas.

