Reconocemos que el pasado 4 de marzo se nos pasó el estreno de una película que hubiera merecido nuestro más encendido elogio. La cosa es de lamentar porque necesitamos buenas películas españolas como el recién nacido precisa de la teta materna. Se debió a la sugerencia de un amigo el que rebuscáramos en la red hasta dar con ella en una versión de calidad aceptable. Lo que vimos nos sorprendió por tres motivos: la coherencia del guión (perfectamente atado y sin dejar cabos sueltos), el tema (a medio camino entre el thriller policial y un caso de corrupción política) y la realización (escrupulosa y extraordinariamente dinámica). ¿Quién dijo que no podía existir un “Spanish noir” en condiciones de rivalizar con las producciones nórdicas tan en boga hoy, de las que soy una verdadera fan-friki, o con las mejores producidas en Hollywood desde los años 40.
