Decididamente, 2016 ha sido el año de las series que toman como eje central el satanismo, los diablos, los monstruos llegados del inframundo, los exorcismos y las posesiones demoníacas. Este tipo de series se ha convertido en algo habitual en los streamings de las distintas plataformas. Crazy Head es una más de estas series, ni mejor ni peor que otras similares, quizás adaptada solamente a un público más juvenil que Out Cast e incluso que Lucifer y, sin duda, con menos referencias cinematográficas que The Exorcist o La semilla del diablo. Está elaborada para un público joven, casi adolescente. Pero, aún así, cabe preguntarse por qué se ha producido este florecimiento de series sobre satanismo en este año 2016.
SATANÁS VIVO Y ACTIVO EN EL PLANETA TIERRA
Se conoce aquello de que “la mayor treta del diablo es inducir a pensar que no existe”. Si nos tomamos en serio la frase, eliminaremos la posibilidad de que el Diablo en persona esté detrás de esta proliferación vermicular de series en las que de una forma u otra aparece su figura. Vivimos tiempos de cambios endiablados, casi diabólicos, la inseguridad camina con nosotros, sabemos lo que hacemos hoy pero ignoramos si a la vuelta de unas pocas semanas conservaremos nuestro trabajo, nuestra estabilidad o si la recuperaremos. Por lo demás, cada vez está más presente esa amenaza terrorista: ayer en Niza, hoy en Berlín, pasado mañana ¿entre nosotros?, anteayer en tantos y tantos sitos. ¿Cómo no ver el futuro con cierto escepticismo y con una sensación de intranquilidad? Como máximo, podría decirse que las penas del infierno ya no nos asuntan porque el infierno está aquí, entre nosotros.
