Mostrando entradas con la etiqueta Japan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Japan. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de mayo de 2026

Japón. “Una sociedad con alma de cristal dentro de un cuerpo social de acero.”

Concepto: Amor DiBó · Imagen generada con IA


Una sociedad con alma de cristal dentro de un cuerpo social de acero.


El cine japonés contemporáneo muchas veces convierte problemas sociales cotidianos en auténticas tragedias existenciales silenciosas. Y lo hace sin grandes discursos. Mientras una parte del cine español todavía necesita verbalizar mucho el conflicto, discusiones, explosiones emocionales, personajes explicando lo que sienten, el cine japonés suele mostrar una bandeja de comida intacta, un alumno mirando la ventana, un traje negro repetido cien veces, un silencio incómodo en un ascensor, o alguien durmiendo en el metro. Y con eso ya te está hablando de agotamiento, alienación, presión colectiva, miedo al fracaso, soledad moderna, desaparición emocional.


Por eso muchas películas japonesas dejan una sensación rara que aparentemente “no pasa nada”… pero sales con una tristeza pegada al cuerpo. Además, Japón tiene una capacidad muy particular para convertir lo estructural en íntimo. La demografía contamina en la cocina, el trabajo dinamita el erotismo en el dormitorio, la presión escolar crea un “queso de gruyere” en la salud mental y la vergüenza social estigma la identidad.


En España solemos hacer más cine de conflicto interpersonal. Japón muchas veces hace cine de fricción invisible entre individuo y sistema. Y hay otro detalle fascinante: Japón no siempre filma la rebelión. A veces filma simplemente el desgaste.


Eso en Occidente cuesta más porque culturalmente esperamos héroes, catarsis, denuncias claras y finales liberadores. El cine japonés en cambio puede terminar con alguien simplemente continuando su rutina y ahí está precisamente la tragedia.


Películas como Drive My Car, Una hija en Tokio (A Missing Part)), Shoplifters, Perfect Days, Monster, o incluso Tokyo Sonata hablan muchísimo de eso, personas intentando seguir funcionando mientras por dentro algo ya se ha roto.


Y creo que por eso conecto con ese cine. Porque no miro solo la superficie narrativa. Suelo detectar la tensión invisible que hay debajo de los personajes. Probablemente esa sensación que tengo sea la clave. Japón me parece muchas veces un laboratorio humano llevado al extremo de ciertas ideas modernas.


Muchos sociólogos, filósofos y psicólogos llevan décadas observando Japón casi como una “sociedad adelantada”. Hiperurbanización, envejecimiento, aislamiento social, digitalización emocional, sustitución del contacto humano, agotamiento laboral, caída de natalidad, relaciones afectivas más frías, identidades muy disciplinadas, presión por encajar. Japón parece haber llevado ciertos mecanismos de civilización moderna “hasta el final del túnel”.  Es como si el individuo estuviera continuamente limando sus bordes para no alterar la armonía colectiva.


Muchos directores japoneses parecen decir que “la sociedad funciona… pero las almas están cansadas”. Japón reduce muchísimo ese “caos humano regulador” y el resultado puede ser una sociedad elegantísima… pero emocionalmente contenida hasta extremos difíciles de comprender desde fuera. Por eso a veces el cine japonés parece casi extraterrestre para un espectador occidental. No porque los japoneses “sientan menos”, sino porque muchas emociones han sido educadas para no desbordarse públicamente. Quizás lo más inquietante sea que muchas tendencias occidentales actuales, móviles, aislamiento, hipercontrol social, fatiga mental, relaciones digitales, hacen pensar que partes del mundo se están “japonizando” lentamente. Es cuando Japón deja de parecer exótico y empieza a parecer un espejo adelantado del futuro.


El país que su gente ha sido moldeada por los terremotos, tifones, volcanes, tsunamis y han aprendido a recuperarse pronto, con coraje, con poder para levantarse en cualquier circunstancia. Porque la colectividad es más importante que el individuo, como un Ejército. 


Japón se entiende como una adaptación permanente a la fragilidad. Todo puede romperse mañana.


Por eso desarrollaron tanto la disciplina, la previsión, el control emocional, la rapidez para reconstruir, la obediencia colectiva, y la importancia del grupo en armonía. Porque cuando millones de personas viven en espacios reducidos y además bajo amenaza natural constante, el caos individual puede poner en peligro al conjunto. El lema es “aprende a convivir sin romper la armonía”. Conceptos como: Mono no aware: la tristeza suave de las cosas pasajeras y Wabi-sabi: la belleza de lo imperfecto y transitorio nacen de convivir con un mundo inestable.


Como resultado yo la defino: Una sociedad con alma de cristal dentro de un cuerpo social de acero.





Amor DiBó 

Instagram: @amordibo

Youtube: @amordibo

viernes, 10 de abril de 2020

Mujer que habla con voz infantil y Doraemon


"Huellas dactilares en la voz"
Ya se, ya se que mis seguidores de cine se van a sorprender que hable de otro tema que sea cine. Espero que al menos les interese tanto como a mi.

1 de Abril de 2020
El Gobierno de Malasia pide a las mujeres que se maquillen para evitar conflictos durante el confinamiento. Hablar con la voz de Doraemon y no molestar a los maridos para evitar la violencia de género. El gobierno malasio a los pocos minutos se vio obligado a disculparse.

Increíble repito: La mujer debe hablar con voz de gato de dibujos animados para evitar molestar a sus maridos durante el confinamiento por el coronavirus con el fin de evitar conflictos domésticos.

Uno de los carteles de la campaña se veía a un hombre sentado en un sofá y pedía a las mujeres que se abstuvieran de ser “sarcásticas” si necesitaban ayuda con las tareas domésticas.. Otro cartel decía: “Evite fastidiar a su esposo”.

Lo que me hace gracia es que el Gobierno Malasio podría haber aprovechado su orden pidiendo a los maridos en confinamiento determinados deberes como ducharse, peinarse, arreglarse, quitarse el pijama, ponerse colonia, hablar suave a su esposa, tener paciencia y un etc. más que amplio.  

jueves, 12 de marzo de 2020

First Love... de Takashi Miike


Película: First Love - Hatsukoi
Año: 2019 
Duración: 108 min.
País: Japón
Dirección: Takashi Miike
Guion: Masa Nakamura         
Música: Kôji Endô 
Fotografía: Nobuyasu Kita
Reparto: Masataka Kubota, Shôta Sometani, Nao Omori, Jun Murakami
Productora: Coproducción Japón-Reino Unido;
Jeremy Thomas
Recorded Picture Company (RPC) / Oriental Light and Magic (OLM) / Toei
Género: Thriller. Acción

Sinopsis

El título de First Love viene a cuento de la relación entre Mónica y Leo, quienes se conocen en circunstancias extresantes y extremas en una noche en la ciudad de Tokio. Leo es un joven y prometedor boxeador que atraviesa una mala racha. Además recibe la noticia de que tiene un tumor cerebral de modo que su carrera en el boxeo ha terminado y no tiene mucho tiempo para vivir. Mónica es una adicta que paga las deudas de su padre con el trabajo sexual, mientras acumula sus propias deudas con sus proxenetas abusivos. A pesar de éstas circunstancias, Mónica, es bastante inocente y se ve envuelta en una compleja trama con el tráfico de drogas que la señalan como objetivo: desde un yakuza, un policía corrupto y una asesina enviada por las tríadas chinas. 
Aunque Mónica es una jovencita desamparada, dócil y en apuros también es capaz de llevar al héroe a una situación mortal. 
Esta historia de Mónica y Leo sirve de apoyo para lo que verdaderamente se trama en la película. Aunque los dos se verán inmersos en una guerra de bandas y tendrán que sobrevivir a la carnicería que se les viene encima. Hay dos realidades que caminan en paralelo: una trama con policías corruptos, mafia china y la omnipresente yakuza. Un mundo de sujetos oscuros, llenos de avaricia, brutalidad y esclavos de los instintos más oscuros del ser humano.    
Leo recuerda a Alain Delon en Rocco y sus hermanos.