En Fleabag, parafraseando a Marshall Mac Luchan, puede decirse que la serie es el personaje. Todo en esta serie gira en torno a la protagonista que atiende al alias de Fleabag, que quiere decir algo así como pulga aunque también sugiere mala suerte. Dado que fue la propia protagonista, Phoebe Waller-Bridge, la autora del guión, la miniserie puede ser considerada como una comedia de autor, con ribetes de tragedia especialmente en los últimos minutos del último episodio. La serie viene del Reino Unido, con lo que debemos entender que tiene mucho de humor inglés.
FLEABAG, UNA CHICA ¿POCO USUAL?
Se sabe quién es “Bridget Jones”: una chica que empieza a dejar atrás la juventud y se va adentrando de día en día en la madurez, trata de ser feliz y un buen día decide que tiene que asentar su vida, rebajar su peso y adoptar unas formas de vida que correspondan a su edad y mejore su físico. Ahí empieza su diario y ahí empieza la trama de esta película que catapultó a la Renée Zellweger. La película cuenta sus problemas, ilusiones y decepciones. Esto mismo, o parecido, es lo que ocurre con Fleabag. Solo que en esta ocasión, la protagonista está contenta con ser quien es, vive una vida desenfadada, es desinhibida en la cama y cuando quiere un amante no tarda en encontrarlo… aunque siempre, inevitablemente, termine por decepcionarla o, simplemente, el personaje sea decepcionante. No hay en Fleabag el comedimiento y la necesidad de ser dueña de su propia vida que se percibe en Brigdet Jones. Lo que hay es una vida que sigue un curso al que la protagonista no está dispuesta a renunciar: amores y negocios ruinosos, relaciones tormentosas con su familia, y un futuro que no está nada claro.
