¿Es demasiado metafísico este inicio para una película infantil?. ¿Ya nos hablan de un tal Fleak y no sabemos quién es?.
Me parece un inicio ambicioso y con riesgos. Entra directamente por la puerta de la metafísica para una película dirigida a un publico de 10-12 años. Está colocando piezas simbólicas antes de que aparezca el conflicto físico de Thomas. Esto es lo que oigo en el prólogo sin saber nada de la historia:
“No estamos solos en este Universo”. Apertura cósmica. El niño deja de ser “solo un niño lesionado”. Pasa a formar parte de algo mayor.
“Innumerables caminos que podemos recorrer”. Aquí ya aparece el tema de la película: los caminos posibles de la vida. Y precisamente Thomas acaba de perder uno, caminar.
“Podemos perdernos y alejarnos de todo lo que conocemos”. Esto ya suena menos a ciencia ficción y más a discapacidad, duelo y aislamiento. El accidente lo separa de su mundo anterior.
“Dos mundos que se separan poco a poco”. Mundo antes del accidente y el mundo de después. Niño que camina, niño que no camina. Realidad, fantasía. Incluso cuerpo, sombra.
“Es posible viajar de uno a otro”. La fantasía aparece como puente terapéutico. Fleak no sería solo criatura fantástica: podría funcionar como mediador psicológico.
Mi intuición es de que “¿no empieza demasiado arriba?”. Mientras el guion habla de universos, dimensiones y separación de mundos, el niño espectador, quizá solo quiera saber: “¿Quién es el bicho peludo y qué aventura vamos a vivir?”.
Hay películas infantiles que entran por la emoción y luego elevan la reflexión. Aquí parece que Jens Møller empieza al revés: primero la idea filosófica y luego el cuento. Mi sospecha es que no estamos ante una película “sobre un niño discapacitado que vuelve a caminar”, sino sobre aceptar la pérdida del yo anterior. Y ahí la metáfora de las dimensiones puede tener mucho sentido.
