jueves, 8 de enero de 2009

El Sexo del Futuro con gotitas... de oxitocina

Si cada vez estoy más convencida de "Dime lo que comes y sabré lo que piensas" y eso que no soy ni bioquímica, ni bionosequé ni bionoscuantos. Lo cierto es que mi nombre Amor me ha llevado a querer apostar por enterarme del origen del Amor entre Humanos... lo que llamaríamos la Neurología de los Sentimientos.

Larry Young, del Centro de Investigaciones sobre Primates Yerkes, en Atlanta (EEUU), revela esta semana en 'Nature' los resultados de los últimos experimentos en la búsqueda de una preciada fórmula del "Elixir del Amor". Son trabajos de laboratorio en los que se diseccionan las emociones hasta convertirlas en cadenas de procesos bioquímicos que carecen de todo romanticismo.

Como siempre lo que sigue a continuación son estudios con ovejas, ratones, macacos... que nos ayudan a comprender el comportamiento humano:

Los investigadores han comprobado que la conexión entre una oveja y su cordero o un macaco y su cría es la misma que en los seres humanos: ya sean personas, ratas o ganado, una descarga de oxitocina favorece los comportamientos maternales, como es cuidar a los vástagos. Probaron que con un 'chute' de esta hormona una oveja se vincula en el acto con una cría, aunque sea ajena. Y lo mismo pasa con las hembras de ratones de las praderas: se ligan al varón más cercano cuando reciben la dosis adecuada.

Pero esta oxitocina necesita de otro neurotransmisor: la dopamina, que es el de la recompensa y la motivación hacia un comportamiento.

Es facil deducir que estas hormonas se activan cuando vemos las fotos de nuestros hijos o las de nuestro ligue. Young apunta que «quizás esta vinculación con la pareja tenga su origen en una conexión maternal subyacente en el cerebro y por ello los pechos son un estímulo erótico para los varones, del mismo modo que estimular la cerviz o los pezones durante el acto sexual dispara la oxitocina y consolida el lazo emocional en la parte femenina».

En el caso masculino, existen otros caminos neuroquímicos: en los machos de ratones de la pradera, la vasopresina es la hormona que potencia la unión a la pareja, la agresión a los rivales y los instintos paternales.

Esta nueva visión del Amor, como un cóctel de neurotransmisores y mutaciones genéticas, plantea la posibilidad de crear drogas eficaces que sean capaces de provocar sentimientos de amor o desamor, brebajes con base científica que desaten pasiones.

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