martes, 3 de noviembre de 2026

SEMINCI 2026. Rose . Markus Schleinzer


FICHA TÉCNICA 

Título original: Rose

Dirección: Markus Schleinzer

Guion: Markus Schleinzer y Alexander Brom

Países: Austria, Alemania y Francia

Año: 2026

Duración: 94 minutos

Género: Drama histórico

Idioma original: Alemán

Fotografía: Gerald Kerkletz

Música: Tara Nome Doyle.

Diseño de vestuario: Doris Bartelt.

Producción: Johannes Schubert, Philipp Worm, Tobias Walker y Karsten Stöter.

Reparto: Sandra Hüller (Rose), Caro Braun (Suzanna), Godehard Giese, Robert Gwisdek, Maria Dragus, Augustino Renken, Annalisa Hohl y Maurice Leonhard.

Narración: Marisa Growaldt.

Festivales y premios: Estrenada mundialmente en la competición de la Berlinale 2026, donde Sandra Hüller obtuvo el Oso de Plata a la mejor interpretación protagonista. Seminci 2026 Premio del Público Sección Oficial. 

Sinopsis:

A comienzos del siglo XVII, un misterioso soldado llega a una pequeña comunidad protestante de Alemania y asegura ser el legítimo heredero de una granja abandonada.

Su rostro marcado por una cicatriz, su carácter reservado y su pasado desconocido despiertan inicialmente la desconfianza de los habitantes. Sin embargo, su dedicación al trabajo, su disciplina y su respeto por las costumbres religiosas le permiten integrarse progresivamente en la comunidad.

Pero detrás de aquella aparente normalidad existe un secreto que amenaza con alterar su vida y la de quienes le rodean.

Ambientada en una sociedad profundamente condicionada por la religión, las jerarquías y los privilegios masculinos, Rose plantea una reflexión sobre la identidad, la libertad individual y el precio de desafiar las normas establecidas.


Anécdotas y curiosidades

Markus Schleinzer 17 años eligiendo actores. Antes de dirigir sus propias películas, trabajó durante 17 años como director de casting. Colaboró con Michael Haneke, Jessica Hausner y Ulrich Seidl. En La cinta blanca (2009), incluso ayudó a dirigir a los niños durante el rodaje. Rose es su tercer largometraje, después de Michael (2011) y Angelo (2018).

Sandra Hüller: el personaje fue escrito pensando en ella. Schleinzer ya tenía a Hüller en mente mientras escribía. Habían trabajado juntos como intérpretes en Sisi & Ich (2023). El director volvió a ver numerosas películas suyas para comprender mejor sus recursos interpretativos. La actriz, conocida internacionalmente por Anatomía de una caída, La zona de interés, además de la divertida Este/Oeste. 

Caro Braun: un casting de más de 700 mujeres. Para encontrar a la intérprete del segundo personaje femenino principal, Suzanna, se realizaron pruebas a más de 700 mujeres. Schleinzer ha explicado que muchas de las aspirantes manifestaron cuánto había influido Sandra Hüller en su formación y desarrollo como actrices.


Otras cuatro curiosidades especialmente interesantes

El origen fue una llamada de cumpleaños. Una amiga historiadora llamó a Schleinzer para felicitarlo. Estaba leyendo un expediente criminal sobre una mujer ejecutada exactamente 250 años antes, en esa misma fecha. Aquella coincidencia despertó el interés del cineasta por estas historias.

La historia se construyó a partir de documentos judiciales. Los guionistas investigaron varios casos de mujeres que adoptaron identidades masculinas. El personaje de Rose reúne elementos de diferentes experiencias históricas.

El blanco y negro no es solamente una elección estética. Schleinzer quería evitar que la espectacularidad del vestuario y los decorados históricos distrajera de los personajes. Según explicó, eliminar el color permite concentrar la atención en los gestos, las heridas y los conflictos humanos.

Sandra Hüller tuvo un desafío físico e interpretativo muy particular. La actriz explicó que debía conseguir que Rose resultara convincente como hombre ante los demás personajes, sin perder la tensión interior de alguien que teme ser descubierto. 


Hablando de la película… 

A partir de aquí analizo acontecimientos y decisiones de los personajes que forman parte del desarrollo de la historia. Si todavía no has visto Rose, te recomiendo regresar a este apartado después de disfrutarla.


En Rose, los pantalones no son una simple prenda masculina. Son casi un pasaporte social. Como mujer, Rose tiene restringidas determinadas libertades. Vestida de hombre, puede acceder a espacios y comportamientos que antes le estaban vedados. Convertida en otro hombre, con un nombre, una historia y unas propiedades, consigue algo más: una posición reconocible dentro de la sociedad.

¡Ahí aparece una transformación fundamental de Rose!. Termina descubriendo la codicia.

La evolución de Rose a partir de vestirse de hombre que le permite escapar de las limitaciones impuestas a las mujeres. Continúa adoptando, no solo una identidad sino otra, la identidad del soldado fallecido que le proporciona una propiedad, un lugar en el mundo y cierta estabilidad. Pero cuando consigue todo eso, ya no le basta. Quiere más tierra. Quiere ampliar sus posesiones. Y aquí sucede algo extraordinariamente interesante: Rose empieza a comportarse no solamente como un hombre ante la sociedad, sino como un propietario que participa plenamente de sus valores.

La propuesta de matrimonio del vecino introduce una nueva contradicción. Para aumentar su patrimonio, Rose debe asumir otra de las obligaciones que aquella sociedad atribuye a los hombres: convertirse en marido.

Y eso me lleva a una reflexión: ¿hasta qué punto la codicia es verdaderamente suya y hasta qué punto nace de haber interiorizado los privilegios y las ambiciones de la posición social que ha conquistado? No creo que debamos dar por hecho que la codicia sea exclusivamente masculina. Pero la película parece mostrar cómo Rose, al acceder al poder que antes le estaba negado, también descubre sus tentaciones.

Me parece especialmente interesante porque no convierte a Rose en una heroína idealizada. Le reconoce sus contradicciones, sus deseos y sus defectos.


Paralelismo

Durante la Seminci tuve ocasión de ver y analizar también Woman Unknown, de la directora May el-Toukhy. Dos películas protagonizadas por mujeres muy diferentes, separadas por el tiempo y las circunstancias históricas, pero que comparten una característica: son luchadoras que han dedicado buena parte de sus vidas a conquistar una posición propia.

Sin embargo, en ambas aparece un momento en el que la ambición y la codicia actúan como un interruptor que se enciende con una decisión. La razón parece nublarse y la confianza en todo lo conseguido hasta entonces les hace subestimar los riesgos. Es como una partida de ajedrez, juego que no sé practicar, aunque comprendo perfectamente su lógica, donde el simple movimiento de un peón puede desencadenar el caos o conducir a la victoria.

Porque, en ocasiones, una decisión aparentemente pequeña puede poner en peligro todo aquello que nos ha costado,  una vida construir.

Rose ha conseguido sobrevivir a una guerra, adoptar otra identidad, apropiarse de una historia ajena y hacerse aceptar por una comunidad. Cada éxito puede reforzar su convencimiento de que también podrá superar el siguiente obstáculo. Es lo que podríamos llamar la trampa del éxito: haber vencido tantas dificultades que uno termina confundiendo la experiencia acumulada con una garantía de invulnerabilidad.


El Engaño no lo perdona la sociedad cuando es descubierto

El engaño puede ser el instrumento que nos permite conquistar la libertad y, al mismo tiempo, la causa de que terminemos perdiéndola. Pero no todos los engaños tienen la misma naturaleza moral.

Rose engaña inicialmente para sobrevivir por ser mujer. Sin embargo, cuando consolida su posición y entra en una relación matrimonial, su engaño adquiere otra dimensión: ya no afecta solamente a su propia vida, sino también a la de otra persona que toma decisiones sin conocer la verdad.

Una sociedad necesita cierto grado de confianza para funcionar. Una pareja, todavía más. 

Por eso me resistiría a afirmar que nadie tolera el engaño. A veces lo perdonamos cuando comprendemos sus motivos. Lo que resulta mucho más difícil es recuperar la confianza después de descubrirlo.


La fortaleza de las mujeres y la severidad con que son juzgadas. ¿Qué resulta más grave: que Rose haya construido su vida sobre una mentira o que la sociedad no le haya permitido decir la verdad? 


Mi recomendación

Rose es una película magnífica. Markus Schleinzer construye un relato de una enorme riqueza humana, apoyado en un guion inteligente, una dirección extraordinariamente precisa y un reparto excelente, encabezado por una Sandra Hüller que vuelve a demostrar por qué es una de las grandes actrices de nuestro tiempo.

No estamos únicamente ante una historia sobre la identidad femenina en el siglo XVII. Estamos ante una reflexión sobre la libertad, las apariencias, el poder, la ambición y las contradicciones del ser humano.

El blanco y negro, lejos de restar expresividad a la película, potencia su atmósfera y concede a los personajes una presencia extraordinaria.

Y, si todavía no la han visto, les aconsejo que lleguen a la sala sabiendo lo menos posible de su argumento. Permitan que Schleinzer les lleve de la mano, que la historia les sorprenda y que sean ustedes quienes descubran sus contradicciones.

Después, cuando se enciendan las luces, quizá descubran que Rose todavía tiene muchas cosas que contarles.

Porque hay películas que terminan con los títulos de crédito y otras que comienzan a crecer en nuestra cabeza precisamente en ese momento. Rose pertenece a las segundas.






Amor DiBó

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