Fueron cinco, de los que cuatro alcanzaron la fama y el quinto consiguió el sueño de todo espía auténtico: pasar desapercibido durante los años que estuvo en activo. Los cinco trabajaron para el KGB: no eran mercenarios, creían en su trabajo y en que la URSS representaba los intereses del proletariado internacional y era la garantía de la paz mundial. Los cinco habían estudiado en la más elitista de las universidades inglesas, Cambridge. Todos eran hijos de familias pudientes o muy pudientes y habían constituido una especie de sociedad secreta –Los Apóstoles– durante los años 30. No militaban en el Partido Comunista, pero constituyeron en el Trinity College y en el King’s College, una red de informadores al servicio de la NKVD, precedente del KGB. El más audaz de todos ellos, Kim Philby, llegó a infiltrarse en la inteligencia británica y se convirtió, con el paso de los años, en uno de sus responsables. ¿Sus nombres? Además de Philby, Guy Burgess, Donald Mac Lean y Anthony Blunt. Estaban instalados en el Ministerio de la Guerra, el Palacio Real, el MI5 y el MI6. Faltaba el quinto hombre. Durante mucho tiempo se sospechó del filósofo Ludwig Wittgenstein o de Sir Roger Hollis. Luego se supo que era John Cairncross, cuya identidad solamente se conoció solamente en 1990. Esta miniserie va de los primeros cuatro espías. Es una pequeña obra de arte y la cinta mejor construida sobre este grupo de espías.
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viernes, 11 de noviembre de 2016
miércoles, 2 de noviembre de 2016
The Company, o la intrahistoria de la CIA
Esta miniserie figura entre las más recomendables para los devoradores de series de espías. Los tres episodios en los que se dividen los 286 minutos de filmación tienen un extraordinario nivel de interpretación y un rigor histórico inigualable. Parte de la historia –concretamente el papel de James Jessus Angleton, uno de los fundadores de la CIA- había sido narrada en El buen pastor (2006), pero aquí se realiza un recorrido rápido por toda la historia de la “compañía” que da nombre a la serie (los funcionarios de la CIA aluden a ella con ese eufeismo) desde su fundación hasta la caída del Muro de Berlín. Un repaso, en definitiva, a la historia de la Guerra Fría.
Un producto tan depurado y brillante era lo que cabía esperar que emanara de los dos productores ejecutivos, Ridley Scott y John Calley. Calley (fallecido en 2011) llevaba en activo en la industria del cine desde el remoto 1966. Su primer gran éxito fue Estación Polar Cebra (1968) que ya tocaba el tema del enfrentamiento entre los EEUU y la URSS en la Guerra Fría. A este siguieron otros éxitos, más de taquilla que de calidad: El Código Da Vinco (2006) y Angeles y Demonios (2009) que alternó produciendo películas de más calidad y menor taquilla (Conociendo Jane Austen [2007] y Lo que queda del día [2003]). Era, pues, un productor experimentado cuando asumió el reto de esta serie. Además tenía la compañía de Ridley Scott de quien enumerar sus éxitos como productor y director resulta ocioso. Baste recordar que dirigió (y produjo) películas que han entrado por derecho propio en la historia del cine: Alien, el 8º pasajero (1979), Blade runner (1982), Thelma y Louise (1991), 1492: la conquista del paraíso (1992), Gladiator (2000), Hannibal (2001), Black Hawk: derribado (2001), El reino de los cielos (2005), Red de mentiras (2008)…Lo menos que puede decirse de ambos es que conocen su oficio y saben lo que le gusta al público.
martes, 18 de octubre de 2016
El infiltrado, Hiddleston contra Laurie según Le Carré
A las novelas de John Le Carré siempre les ha sentado bien el cine; sin ánimo de ser exhaustivo recordamos El espía que surgió del frío (1965), Llamada para un muerto (1966), La Casa Rusia (1990) y ya en el tercer milenio las muy notables El sastre de Panamá (2011), El jardinero fiel (2005) y El topo (2011). Junto con Graham Green, es sin duda, el gran novelista del mundo del espionaje y su cronista desde la segunda mitad del siglo XX hasta hoy. Le Carré siempre ha tenido la habilidad de escribir sus novelas en función de la actualidad política. La novela en la que se basa esta miniserie fue escrita en 1993, una época en la que ya no podía recurrir a las rivalidades entre los EEUU y la URSS, y las trasladó al mundo de la delincuencia y el tráfico de armas. En 2015 la BBC decidió transformar la novela en miserie optando por ambientarla en un momento de actualidad: las mal llamadas·“primaveras árabes” y el período del derrumbe del régimen egipcio de Mubarak. A pesar de esta licencia, la serie es extraordinariamente fiel a la letra y al espíritu de la novela.
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