jueves, 1 de diciembre de 2016

Westworld, ciencia ficción en un parque temático


En su irrupción en España a finales de noviembre de 2016, la plataforma HBO ha colocado en primera fila en su streaming esta serie (junto a Juego de Tronos) a modo de ariete. Esto ya es significativo de que la plataforma internacional la considera uno de sus productos más “fuertes” y, por tanto, susceptible de romper la hegemonía que hasta ahora tiene Netflix y el imperio descendente de Movistar+. Y se trata, en efecto, de una serie pulcramente realizada que tiene el inconmensurable atractivo de que en ella aparecen (si bien es cierto, que esporádicamente) actores de primera fila: Ed Harris, Anthony Hopkins o la danesa Sidse Babett Knudsen (a la que conocemos por las series extremadamente recomendables 1884 y Borgen).

UN PRECEDENTE DIRECTO (O VARIOS)

En 1973 recordamos haber visto (sí, es una confesión de nuestra edad) una película que nos llamó la atención, sin ser un peliculón. Lo original era su temática y el papel de Yul Brynner, uno de sus protagonistas. Se trataba de Almas de Metal. Además de Brynner participaban en la película otros actores de la época cuya fama procedía de la televisión: James Brolin (Marcus Welby, MD [1969-1976]), Dick Van Paten (Con ocho basta [1977-1981]), Alan Oppenheimer, Richard Benjamin, etc, actores de reparto en innumerables series. En aquella época el tema era extremadamente original, pero a la película le faltaba intensidad y al acercarse al final se convertía en una ensalada de tiros de la que no se salvaba si el chico de los bocatas. Pero el tema era idéntico al de la serie que ahora nos ofrece HBO.



En efecto, un parque temático ofrecía a los clientes la posibilidad de trasladarse al tiempo que eligieran entre la oferta y vivir aventuras en su interior junto a personajes mecánicos que actuaban según guiones preestablecidos. Pero los robots empiezan a fallar y uno de ellos, Yul Brynner persigue a los protagonistas (y a cualquiera que se mueva) impulsado por un afán destructivo sin precedentes y que sólo volveremos a encontrar en la historia del cine con Terminator (1985). La serie que atiende al mismo nombre que esta película, Westworld, es, pues, un remake de esta película.

Pero los tiempos han cambiado, las posibilidades de los efectos especiales se han mutiplicado por mil desde que la era digital ha irrumpido en la cinematografía (y cuyas posibilidades vimos, precisamente, en Terminator-2, El día del juicio [1991] y Desafío Total [1990]) y la misma ciencia ha dado pasos agigantados para fabricar entidades biológicas en laboratorios. Además, desde 1973 (e incluso antes) muchas películas han tocado el tema de la “revuelta de la máquina” (2001: una odisea espacial [1968]) o de la máquina que toma conciencia de sí misma (Blade Runner [1982]). Así que precedentes no faltan. Podemos decir, pues, que el remake de Westworld es hijo de muchas leches o, casi mejor, de celuloides diversos.

UN BUEN RESULTADO DE CIENCIA FICCIÓN

La serie se estrenó a principios de octubre de 2016 en los EEUU, recibiendo críticas generalmente positivas y en algunos episodios rozando la unanimidad de la excelencia. La audiencia también ha respondido positivamente. Las instituciones cinematográficas, de momento, la están cubriendo de nominaciones y se prevé que para 2017 contará en su palmarés con más premios que cualquier otra serie del año anterior. Y se entiende: lo paradójico de la serie es lo que constituye su principal atractivo: el espectador se traslada a velocidad de vértigo del laboratorio en el que se fabrican las entidades biológicas artificiales al escenario del parque temático (una ciudad del farwest situada en las inmediaciones de un lugar que remite al Cañón del Colorado).

Luego es particularmente notable la introducción de cada episodio. Cada vez están más presente en nuestras vidas las impresoras en 3D, hecho que aprovecha la productora para sugerir que en los “anfitriones” artificiales están construidos con material biológico “escupido”, fibra a fibra, nervio a nervio, tendón a tendón, por estas impresoras, recubriendo un esqueleto fabricado en un proceso industrial anterior. 


La película ha sido calificada como “drama”. En realidad, lo es, pero este rótulo es demasiado amplio como para que pueda decirnos algo sobre su contenido. Mucho más pertinente sería calificarla como producto de ciencia ficción. Y el subgénero la situaría en un plano similar a películas como Desafío Total (el protagonista ha contratado un paquete de realidad virtual que no es el suyo), Parque Jurásico (1993, en la que se recrea una edad y unos personajes que, al escapar a cualquier control, generan peligros para los visitantes) o a Blade Runner (que profundiza en la dimensión psicológica de los androides).

La combinación de todos estos elementos es buena y la serie se sostiene y recibe una buena acogida.

LAS COLUMNAS REALES DE LA SERIE

Para evitar que los actores de la serie fueran solamente habituales de series televisivas o secundarios de la gran pantalla se ha recurrido a la presencia de actores consagrados en la pantalla grande (Hopkins y Harris) y para los que fueron ganados por series danesas recientes la presencia de Sidse Babett genera un atractivo especial irresistible (por mucho que la actuación de estos tres actores se reduzca a unos pocos minutos en cada episodio: obviamente, son el “gancho”).

Los actores sobre los que descansa la serie son Evan Rachel Wood (“Dolores Abernathy), una entidad biológica perdida en un medio que no parece el suyo, actriz que llevamos viendo intermitentemente en papeles de reparto en cine y televisión. Actriz convincente es la contrapartida femenina y sutil en la serie. James Mardsen es otro rostro de la nueva generación de actores que se van abriendo paso, escalando en papeles de reparto de películas de primera fila: X-Men (2006 y 2014), Superman Returns (2006) y en numerosas series de televisión desde los años 90. Idéntico historial tiene Thandie Newton (cuyo papel más increíble fue como Condoleezza Rice en W [2008]) que se volvió un rostro familiar desde Urgencias (1994-2009). Finalmente, Jeffrey Wright, en la serie “Bernard Lowe, jefe de la División de Programación” del parque temático, e interlocutor especial de “Dolores”. Lo recordarán de Los juegos del hambre (2014 y 2015) y nos causó una particular impresión en la película The Manchurian Candidate (2004) como desquiciado ex combatiente de la Tormenta del Desierto, atenazado por sus visiones recurrentes y terrores nocturnos.


Sobre estos actores y media docena más, se sostiene la serie. A ellos corresponden los verdaderos méritos por mucho que el atractivo promocional descanse sobre grandes nombres. Pero la serie tiene otros dos elementos destacables: la banda sonora y el tema central compuestos por Rain Djawadi un compositor de origen germano-iraní que ya había servido los temas de Iron Man (2008), Hotel Transilvania (2012) y Juego de Tronos (2012-2016). Los exteriores de la serie se filmaron en Castle Walley (Utah), paisaje árido y de perfiles montañosos fácilmente reconocibles. Pero estos paisajes no hubieran quedado resaltados de no ser por una excelente fotografía.

Todos estos elementos hacen de esta serie un producto particularmente redondo en el que nada queda al azar ni a la improvisación. Un producto caro con una calidad superlativa.

SERIE PARTICULARMENTE ADAPTADA PARA…

En tanto que híbrido de una serie de géneros y temas, la serie está adaptada para gustar a un público muy diverso. En primer lugar y, sobre todo, a los amantes de la ciencia ficción. En este género son frecuentes las distopías y esta lo es. Destila cierto pesimismo sobre lo que tenemos ante la vista. Los amantes de los westerns encontrarán algo de inspiración y para los que alternen pantalla grande con plasma, la presencia de veteranos actores reconocidos, les generará salivilla. Incluso aquellos que se sienten atraídos por el cine intimista y por la profundización psicológica de los personajes, pueden reconocer que esta serie, los diálogos que se otorgan a las entidades biológicas artificiales les definen en esa dimensión casi espiritual. Cada temporada tiene una serie que deslumbra más que las demás o que, en cualquier caso, está hecha para deslumbrar. Westworld ha sido concebida con ese criterio. Así pues, es difícil que deje indiferente al espectador.



Ficha

Título original: Westworld.
Título en España: Westworld (Almas de metal).
Temporadas: 1 (7 episodios)
Duración episodio: 27 minutos
Año: 2016.
Temática: Ciencia Ficción.
Subgénero: Parque Temático.
Tema: Problemas en un parque temático ambientado en el Oeste y poblado por seres artificiales realizados con impresoras 3D biológicas que tienen tendencia a salirse del guión y actuar por iniciativa propia.
Actores: Ed Harris, Anthony Hopkins, Sidse Babett Knudsen, Jaffrey Wright, Evan Rachel Wood, Thandie Newton, James Mardsen
Lo mejor: la presentación y la banda sonora.
Lo peor: una idea con muchos precedentes.
Puntuación: 7
Web oficial en inglés:  http://www.hbo.com/westworld
Trailer de la película Westworld:

¿Cómo verla?: Puede verse a través de la plataforma HBO, ser comprada en VO en DVD y BlueRay. 
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