jueves, 1 de diciembre de 2016

Los últimos Espartanos: el contexto de las Termópilas


En 2007, la película 300, popularizo el nombre de Esparta y la más conocida gesta de sus guerreros, la defensa del paso de las Termópilas que detuvo durante unos días a los persas. Claro está que la película se había hecho en función del cómic de Frank Miller publicado en 1998 y que no dejaba de ser una “fantasía heroica” en la que no quedaban claros, ni los porqués, ni los antes, ni los después, ni siquiera se percibía la totalidad de lo que había ocurrido, ni mucho menos se era capaz de encuadrarla dentro de la historia de Grecia, ni siquiera de su disputa con el imperio persa. Tanto Miller como Zack Snyder, director de la película, se habían limitado a mostrar una serie de bofetadas espectaculares en el cómic y de pretendida grandeza inconmensurable en la película, sin entrar en muchos más detalles. Hacía falta, pues, un documental, que nos ayudara a situar lo narrado en 300 dentro de una perspectiva histórica comprensible que hiciera de nosotros “especialistas” en ese episodio crucial del mundo clásico. De hecho, el documental Los últimos espartanos podría ser subtitulado “cómo dárselas de enterado sobre la batalla de las Termópilas, empleando apenas hora y media”. 

EL CONTEXTO DE LAS TERMÓPILAS

A pesar de lo que sugiere el título del Canal Historia, no todos los productos que se emiten a través suyo tienen que ver con la historia, ni siquiera, todos los que están centrados en esta temática, son aceptables y tienen calidad suficiente como para poder ser considerados como “Historia” con mayúsculas. Incluso los responsables de este canal parecen pensar que la historia “aburre” al espectador y tienen tendencia a intercalar en su programación programas de puro ocio (sobre ovnis, parapsicología, misterios y seudo-historia) entre los cuales, de tanto en tanto, figura algún documental que puede enseñar al espectador algo sobre el título del canal. Éste es uno de ellos.




Negamos que la historia sea aburrida, especialmente cuando se dispone de recursos de animación y de una técnica narrativa capaz de interesar al más apático espectador. Reconocemos que cuando elegimos Los últimos espartanos, pensábamos que iba a tratarse de un documental sobre la pérdida de influencia de la ciudad griega que se prolongó durante trescientos años hasta convertirla en algo irrelevante y su famosa “educación espartana” (la agogé) en una especie de espectáculo circense. Triste destino para una potencia guerrera. Pero destino, al fin y al cabo, de toda comunidad de este tipo en la que la selección natural genera, inevitablemente, decadencia: “mueren los mejores, sobreviven los menos combativos”. Pero, en realidad, el documental alude en su título a los famosos 300 guerreros espartanos que figuraron al Rey Leónidas en su defensa del paso de las Termópilas entre el 7 y el 10 de septiembre del año 480 a.C.

Pero –y esto es lo interesante- el documental nos sitúa en el origen del Imperio persa y especialmente 10 años antes de la batalla, cuando Darío envió al ejército persa a conquistar Atenas. Parece increíble (y forma parte de las glorias de Europa) que apenas 8.000 griegos consiguieran sitiar a 30.000 persas en la llanura de Maratón, mucho más que el que un guerrero griego recorriera los 41.800 metros que separaban el escenario de la batalla de Atenas para dar la noticia de la victoria. El Partenón se levantó como recuerdo de aquella gesta de la que hoy todos los europeos podemos sentirnos orgullosos.

La derrota fue considerada como una afrenta por parte de los persas. Jerjes, sucesor de Darío, decidió vengarse. Maratón precede a las Termópilas: Maratón fue el primer round de un combate que tendría otros tres asaltos: Salamina y Platea serían los últimos. Con la batalla naval de Salamina, las llamadas “guerras Médicas” llegan a su punto de inflexión: Grecia ya nunca más será yunque, a partir de entonces pasará a la ofensiva.



LAS TERMÓPILAS Y EL ESTRECHO DE ARTEMISIO

La historia a veces es injusta: se centra en unos episodios y olvida otros que tuvieron tanta o más importancia. En realidad en el entorno de las Termópilas no tuvo lugar una batalla sino dos: la que se desarrollaba en tierra y cuyo nombre quedó asociado al Rey Leónidas, y la que cortó inicialmente la posibilidad de que los persas atacaran por la retaguardia al apenas millar de combatientes griegos que obstruía el estrecho paso. Los persas intentaron un desembarco en la retaguardia griega que, de haberse producido, habría hecho que la batalla apenas durase unas horas (el principio de la ciencia militar es la imposibilidad de articular una defensa eficiente combatiendo en dos frentes al mismo tiempo).

Lo que ocurrió en las Termópilas es bien conocido: durante tres días, los espartanos resistieron los reiterados ataques de fuerzas persas que les superaban ampliamente en número, hasta que, finalmente, sucumbieron hasta el último hombre. Pero tenemos tendencia a ignorar todo lo demás: por ejemplo, que los espartanos no estaban solos sino que un millar de focenses les acompañaban, o que la posición que permitía atacarlos por la retaguardia estaba defendida por tespios que abandonaron el combate para ir a defender su ciudad.

En realidad, fue gracias a Tesmístocles y a la flota ateniense que plantó cara a la persa en el estrecho de Artemisio, que Leónidas pudo resistir casi tres días. Así pues, el nombre del jefe de la frota ateniense debería figurar con el mismo relieve que el del Rey Leónidas. No solamente, Temístocles se enfrentó a una flota de 800 naves con apenas 200, sino que además demostró ser un hábil estratega. La tempestad que estalló en la noche redujo sustancialmente la flota persa y hundió 200 de sus naves.  Al día siguiente, más barcos persas volverían a ser víctimas de los espolones de las trirremes griegas. 


Hoy se dice que Temístocles era “populista” solamente por el hecho de que se enfrentó a la nobleza ateniense amparado en las clases populares. En realidad, fue un político brillante y un estratega todavía más lúcido. Fue el artífice de la victoria del estrecho de Artemisio y de la todavía más decisiva batalla naval de Salamina. A pesar de que su acción en Artemisio prolongara durante tres días la vida del Rey Leónidas y de sus guerreros, al concluir las guerra Médicas, los espartanos lo consideraron adversario al proteger Atenas con altas murallas. Entre esto y que la aristocracia ateniense se la tenía jurada, Temístocles –oh maravilla de maravillas- huyó a Grecia y se puso al servicio de Artajerjes I, el emprerador persa, siendo nombrado gobernador de Magnesia donde murió según cuenta Plutarco por suicidio cuando el emperador le pidió que fuera a combatir contra los atenienses. Él fue, sin duda, el hombre que salvo a Grecia de la amenaza persona.

UN DOCUMENTAL ESCLACEREDOR Y BIEN REMATADO

Documentales de este tipo se agradecen porque tienden a completar algunos episodios servidos por la industria del entertaintment. Cuando Holywood (o Villa Abajo) producen una película de género histórico, hay que abordarlas con todo tipo de reservas: es probable que veamos un espectáculo aceptable, pero no cometamos el error de pedirle rigor histórico. Si buscamos cómo sucedieron verdaderamente los hechos, debemos indagar a bien en documentales solventes o bien en libros de texto. Todo depende de nuestro tiempo y de nuestras predisposiciones. 

Obviamente, todo documental debe ceñirse a un metraje limitado y no puede pedirse profundización, sino, como máximo contextualización y que los datos ofrecidos respondan a la realidad. El espectador, al verlo, debe entender fácilmente lo esencial del episodio histórico expuesto y, sobre todo, debe retener en su mente los datos esenciales. Frecuentemente, esto se logra mediante la combinación entre intervenciones breves de especialistas y reconstrucción de escenas mediante actores o efectos especiales. Los últimos espartanos tiene de lo uno y de lo otro. Es pues, un producto recomendable, especialmente para aquellos que se sientan hijos del mundo clásico y aspiren a remontarse a los momentos estelares de Grecia. Solo cuando las ciudades griegas alcanzaron la ofensiva estratégica, apareció la figura de Filipo de Macedonia y de Alejandro Magno. Ambos son hijos directos de los hechos históricos que acaecieron en la llanura de Maratón, en el paso de las Termópilas o en las aguas del estrecho de Salamina.



FICHA:
Título original: The last spartans
Título en España: Lo últimos espartanos
Duración: 2 entregas de 46 minutos
Año: 2012
Temática: La batalla de las Termópilas, con sus antecedentes y sus consecuentes y su periferia (que habitualmente suelen ignorarse)
Género: Documental.
Subgénero: Histórico.
Dirección: David W. Padrusch
Lo mejor: que no se limita a mostrarnos la batalla en sí sino todo lo que le rodeó.
Lo peor: algunos montajes visuales no son del todo convincentes.
Puntuación: 7,5
Ver el documental en castellano (1ª parte): 
Ver el documental en castellano (2ª parte):

¿Cómo verlo?: Puede verse en los enlaces indicados.
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