jueves, 8 de diciembre de 2016

¿Qué invadimos ahora? La mayor broma de Michael Moore


No es, desde luego, el mejor documental de Michael Moore. No está a la altura de su Bowlings for Columbine ni de su Farenheit 9/11. Demuestra, eso sí, cómo está la sociedad norteamericana y su pérdida acelerada de derechos que, en otro tiempo, supusieron, precisamente, conquistas de esa misma sociedad. Hay en la visión de Moore, un rasgo extremadamente pesimista –y, por otra parte, comprensiblemente pesimista- sobre su propia sociedad y, especialmente, sobre la degradación del sistema político-social de los EEUU. Su error es considerar que, en Europa, la felicidad es la norma e ignorar que en el Viejo Continente se viven procesos similares muy avanzados. Claro está que Moore lo justifica afirmando en un momento dado del documental que ha llegado a Europa para “recoger flores, no malezas”. Esto puede servir en los EEUU, pero no en la Vieja Europa.

UNA MIRADA ADMIRATIVA POR LOS DISTINTOS PAÍSES EUROPEOS

La idea del documental es que, después de la invasión de Irak y de su fracaso absoluto (para lo único que sirvió derribar a Saddan Hussein fue para extender el caos por una región y el fundamentalismo islámico por una región que hasta ese momento era no democrática pero estable y laica), los EEUU deben pensar en invadir otros países para apoderarse de sus riquezas. Y Moore se presenta voluntario en el Pentágono para invadir esos países y robar sus mejores productos. Su periplo le llevará sucesivamente por Italia, Francia, Finlandia Eslovenia, Alemania, Portugal, Noruega, Túnez e Islandia… En todos estos países extraerá alguna idea social presente que haya sido abandonada o de la que no quede ni rastro en los EEUU.


Llama la atención, en primer lugar, que España no esté presente. Lo que indica que, a los ojos de Moore, la situación en nuestro país no es, precisamente, envidiable, para los ojos críticos. Estamos completamente de acuerdo con él: aquí no hay nada de lo que podamos jactarnos con orgullo de ser superior a EEUU. Esta ausencia debería de ser considerada en toda su amplitud por la sociedad española: no somos ejemplo para nadie, ni siquiera para una sociedad desestructurada y en la que las corporaciones han generado un simulacro de democracia.

A medida que se van desgranando las escenas, aparecen las objeciones ante este trabajo de Moore: vivir en Europa no es ninguna ganga. El hecho de que se proporcione a los niños franceses una dieta equilibrada en la escuela, aparentemente bastante mejor que en los colegios norteamericanos, que en Italia haya, sumando todas las festividades, dos meses de vacaciones pagadas, que el consumo de drogas esté despenalizado en Portugal, el sistema educativo finlandés haya demostrado su eficiencia, las mujeres estén presentes en plano de igualdad en la sociedad islandesa, la universidad sea gratuita en Eslovenia, los médicos receten tres semanas en un spa para trabajadores alemanes estresados, las cárceles noruegas sean como hoteles de cuatro estrellas y en Túnez se haya producido una “revolución verde”, todo ello sumado, lo única que implica es que –como máximo- quedan algunas conquistas sociales reales o consideradas como tales, que en EEUU han estado siempre ausentes o se han perdido.


MOORE SITUADO EN UNA POSICIÓN AMBIGUA

Moore olvida que, en la práctica, lo peor que han hecho los EEUU ha sido extender a todo el mundo su sistema real de valores, mientras que los principios de su constitución, solamente han servido como coreografía o decorado de cartón piedra. Es seguro que EEUU se desliza por la pendiente de la degradación del sistema político-social, pero ese proceso ya está en marcha en otras partes del mundo, incluida Europa. Es curioso que Moore, ni en este, ni en ningún otro de sus documentales aluda al verdadero signo de los tiempos: la globalización. 

Moore, en el fondo se mueve en un terreno muy propio de la civilización americana: por una parte, combina ciertas dosis de nacionalismo (la idea de que todas las grandes conquistas sociales se originaron en EEUU) con el internacionalismo propio de la izquierda de toda la vida (en Portugal canta el 1º de mayo, la internacional, resaltando que en ese país el día es festivo y en los EEUU no). 

Por ello, el cine de Moore es un “síntoma” de cómo está la sociedad norteamericana y cómo  la percibe un “liberal” de aquel país, mucho más que una crítica razonada a aquel sistema. Lo que olvida decir Moore en todos sus documentales es que lo que se ha experimentado en los EEUU después su fundación, ha convenido a aquel país, pero no, necesariamente, puede convenir en otros lugares del mundo.

Hoy sabemos que las “revoluciones verdes” de 2013 se saldaron todas, absolutamente con fracasos notables y situaciones de inestabilidad e injusticias muy superiores a las que se daban antes: el paradigma de aquellos movimientos insensatos es Libia. La democracia puede que sea el régimen más adecuado para Europa (y, por cierto, no fue una creación norteamericana sino ateniense) pero no lo es, desde luego, para sociedades con bajos niveles de desarrollo, con clases medias reducidas a la mínima expresión y poco influyentes, y una concepción religiosa medieval con presencia de tribalismo. En sociedades de este tipo, intente usted implantar la democracia y lo que tendrá será el caos. Sin embargo, esta idea de que cada país debería seguir su propio camino hacia la felicidad, está completamente ausente del cine documental de Michael Moore: no existe un modelo universal de “felicidad”, sino modelos locales y los grandes problemas de la humanidad han sobrevenido cuando desde los EEUU se ha querido implantar el propio modelo en todo el mundo.



Y, SIN EMBARGO, TENEMOS CAPACIDAD CRÍTICA

Moore se muestra en este documental como un aprendiz de brujo: nos fascina en algunos momentos, logra situaciones de cierta comicidad y él mismo, probablemente quede fascinado con algunos aspectos de lo que ve en Europa (las “flores” que ha venido a recoger), solamente cuando intenta convertir a Túnez en ejemplo para los EEUU, la situación es forzada y consigue aburrir. Más que una crítica sistematiza lo que encontramos en ¿Qué invadimos ahora? es una colección de esqueches y gags que pueden ser percibidos de manera muy diferente a ambos lados del Atlántico. Para nosotros ver el documental es un toque de atención: “Europeo: si no te preparas, en tu propio país puede ocurrir lo que hoy ya es normal en los EEUU”. Y, efectivamente, todo induce a que este riesgo planea sobre nuestras cabezas.

Ahora bien, si estamos revisando todos los documentales de Moore es, simplemente, porque contribuye a estimular el espíritu crítico del espectador. En realidad, ver sus documentales no exige estar de acuerdo con sus opiniones; a medida que los vemos, meditamos sobre lo que aparece en la pantalla que, en cualquier caso, nos facilita datos para que podamos realizar nuestra propia composición de lugar. Más que, por sus contenidos y conclusiones, si recomendamos ver el cine de Moore es precisamente por eso: estimula un reflejo crítico que en España desde hace décadas la autoridades se han preocupado por sofocar y que está completamente ausente en nuestro sistema educativo.

No podemos compartir las conclusiones de Moore (“el sueño americano sólo está vivo fuera de América”). Si, en cambio, podemos aceptar la reflexión de Moore ante los restos del Muro de Berlín: “Cualquier cosa puede ocurrir”. En efecto: de hecho ya ha ocurrido. Donald Trump ha vencido en las elecciones norteamericanas. EEUU se replegará en sí mismo y en principio parece una opción muy positiva arreglar las deficiencias del hogar antes de salir a conquistar el mundo. 

A partir de ahora, cualquier cosa puede ocurrir. Lo que no está claro es hacia dónde.



FICHA:

Título original: Where to Invade Next?
Título en España: ¿Qué invadimos ahora?
Duración episodio: 119 minutos
Año: 2015
Temática: Versión ácida de la situación de la sociedad norteamericana y de su pérdida de derechos que, inicialmente, habían sido conquistas de aquella sociedad.
Género: Documental.
Subgénero: Social.
Director: Michel Moore 
Lo mejor: la constatación de que la vida en EEUU está más degradada que en Europa
Lo peor: pensar que Europa es un baño de rosas.
Puntuación: 6
Trailer en castellano: https://youtu.be/v05y4re_tuM
Web oficial (en inglés): http://wheretoinvadenext.com/
Ver el documental (VOSE): https://vimeo.com/165481987

¿Cómo verlo?: Puede verse en el enlace indicado.
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