miércoles, 21 de diciembre de 2016

El Santo,


Fue el primer icono televisivo que abarcó lo esencial de los 60. Nunca antes fue tan fácil reconocer al protagonista de una serie de televisión: El Santo no se vinculaba solamente con su actor, Roger Moore, sino también con un logotipo y una halo de santidad extremadamente simples. En su momento, El Santo fue a la pequeña pantalla lo que James Bond era en la grande: el personaje más característico de una época que entró en nuestros hogares a lo largo de seis temporadas y se convirtió en algo familiar, popular, pop, en definitiva. Y sin embargo, sus orígenes eran antiguos y oscuros como el mismo personaje.

ANTEDECENTES DE EL SANTO: VIAJE A LOS ORÍGENES

Leslie Charteris era un veterano autor de novelas policíacas cuando se estrenó la serie El Santo. En 1962 contaba 55 años y había escrito decenas de relatos e incluso fundando su propia revista. Su origen era incierto, a pesar de que su padre, de origen chino, aseguraba que pertenecía al linaje de la dinastía Shang. Empezó a escribir antes de entrar en la universidad y nunca ocultó que aspiraba a ser un play-boy desenfadado y bohemio. En 1926 cambió su apellido de resonancias orientales por el de “Charteris” (lo eligió al azar en la guía telefónica) y en 1930 escribió Enter The Saint que puede considerarse como el origen de la serie a la que se dedicaría en los 35 años siguientes: y escribió un centenar. Buena parte de los episodios de la serie están basados en relatos de Charteris, el último de los cuales fue escrito en 1963 (The Saint in the Sun), cuando hacía un año que su personaje ya se emitía por las televisiones de todo el mundo.


A principios de los años 60, Roger Moore que llevaba una década apareciendo regularmente el películas, intentó hacerse con los derechos televisivos del personaje de El Santo con la intención de interpretarlo. Moore estaba identificado con el personaje hasta el punto de que el vestuario con el que aparecía en la serie era suyo e incluso rechazó en dos ocasiones protagonizar películas de James Bond (a pesar de su éxito universal y de la oferta económica) a causa del tiempo que le absorbía protagonizar esta serie. Incluso en la introducción a uno de los episodios que se desarrolla en París, el guionista introduce un elemento de confusión que une a James Bond con Simon Templar (ver clip). Moore se convirtió, finalmente, en co-propietario de la “marca” a partir de la sexta temporada cuando empezó a filmarse en color.

Así pues, tenemos a un autor que en su juventud aspiraba a vivir como un play-boy y a un actor interesado por el personaje y con modales de play-boy. La simbiosis entre autor y actor fue perfecta.

UNA SERIE QUE FUE MUTANDO EN EL TIEMPO

La serie, retransmitida por el canal inglés ITV debió competir con The Avengers (1961-1967, Los vengadores), emitida por la misma cadena. Esto hizo que, con el paso del tiempo, y a medida que se iban agotando las novelas de Charteris, los guionistas fueron encarrilando la trama para vincular a El Santo a tramas de espionaje. Pero, inicialmente, en las dos primeras épocas, habitualmente, los guiones trataban sobre misterios “sencillos” que no afectaban ni a la seguridad nacional, ni a temáticas particularmente elitistas. Esta tránsito pasó desapercibido para los espectadores. 

Otro hábito de las primeras temporadas que se perdió a mediados de la serie fue la presentación del episodio, previa a la aparición de los crédicos, que realizaba el propio protagonista y que encadenaba con la trama. En un momento dado de esta introducción, él o alguien pronunciaban el nombre de “Simon Templar”, en ese momento, aparecía una aureola de santidad sobre su cabeza y la música característica (compuesta por Edwin Astley). Más adelante, la presentación desapareció y el recurso de la aureola (que se mantuvo hasta el final de la serie) aparecía como resultado de la misma trama.


En los episodios no se alude al pasado de El Santo, ni éste parece pesar en su psicología: simplemente, el personaje es como es, a nadie se le ocurría preguntar qué fue de niño, ni de qué vivía: simplemente se sabía que era millonario y realizaba una vida de play-boy (muy en boga en los años 60). Se sabía también que en las primeras temporadas utilizaba un Volvo P1800 con la matrícula ST1 (un coche que se convirtió en extremadamente popular y que costó un berrinche a los directivos de la Jaguar a los que se había ofrecido la posibilidad de que aportaran el vehículo).

UNA SERIE REMATADAMENTE BRITÁNICA

La sociedad londinense de hoy es “multicultural” y tiene al frente a un alcalde de origen paquistaní, sin embargo, en los años 60, Londres era la quintaesencia de lo británico: era frecuente ver por la calle a funcionarios y directivos con bombín, traje negro y paraguas enfundado del mismo color. Aquella ciudad admiraba a su élite económico-administrativa y todo lo que era lujo, distinción, estilo y ostentación. La serie El Santo, responde a esas características y por eso satisfizo al público británico y, por extensión, al europeo que se había recuperado definitivamente de la Segunda Guerra Mundial en los sesenta y las novedades culturales y sociales empezaban a llegar a la juventud, pero todavía no se habían impuesto entre las clases medias.


El humor británico del personaje, su deseo de presentarse como “valedor de los débiles” (tal fue la excusa con la que se formó el Imperio Británico), su pulcritud y un cinismo afectado, el lujo sin ostentación pero con estilo, sintonizaron bien con el espíritu de la burguesía media europea. 

Roger Moore que ya tenía un historial cinematográfico previo, encarno todas las virtudes del “gentleman” hasta en sus más pequeños modales. En el fondo, el mantenimiento de ese estilo era lo que le permitió saltar sin solución de continuidad, de ser “Simon Templar” a ser “James Bond”. La serie terminó en 1969, cuatro años después filmaba Vive y deja morir y encarnando al famoso 007. Le esperaban siete trepidantes cintas con esa identidad. Es, hasta ahora, el actor que más veces ha representado ese papel, lo cual es más meritorio todavía si tenemos en cuenta que Sean Connery le dejó el listón muy alto. Aparte de Moore la serie no tiene más protagonistas fijos.

VALORACIÓN Y RECOMENDACIONES

La serie fue objeto de algunas reposiciones en los 70 (no en España), luego remasterizada y relanzada como DVD en 2015 por Timeless Media Group en inglés. Antes, en 1997 se había lanzado el largometraje El Santo (1997) protagonizado por Val Kilmer en donde se insistió en los orígenes ocultos del personaje. No puede hablarse de que la película fuera superior o inferior a la serie, era, simplemente, diferente y, si se nos apura, complementaria.


En la segunda mitad de los sesenta y en los primeros años 70, viendo esta serie y otras por el estilo (Los Vengadores entre las que llegaban del Reino Unido y Misión Imposible (1966-1973), El agente de CIPOL, Viaje al fondo del mar, etc) empezamos a tener conciencia de que la televisión había alcanzando su madurez incluso en España (en donde se estaban filmando productos como Estudio 1 o Historias para no dormir). La cultura popular ya estaba discurriendo mayoritariamente por ese canal. El Santo, entraba perfectamente dentro de los parámetros de la época que podían interesar a las clases medias (el grupo social mayoritario y que registraba las más altas dosis de satisfacción y bienestar).

Dinámica, ágil, con tramas sencillas inicialmente, en el que un tipo sin problemas y con la vida resuelta se dedica a entregarse de manera altruista a los demás haciendo gala de un estilo y una distinción encomiables, la serie capturó los sueños de la clase media y se convirtió en el espejo de lo que querían ser y de cómo les gustaba vivir. Poco importa que, en ocasiones, Moore fuera histriónico (especialmente en las presentaciones que, por eso, terminaron eliminándose) o que su cinismo fuera en ocasiones excesivo y en otras su comportamiento pareciera acaramelado hasta la náusea, es que el personaje representaba el ideal social del momento. No es vano, las ventas de Volvo (“El coche de el Santo”) se dispararon. 

Serie que proporciona hoy una visión de lo que fue el “espíritu de los 60”, la mayoría de sus episodios mantienen el interés a pesar de lo simple de los argumentos y de unos guiones en los que se prestaba atención a la distinción más que a cualquier otro elemento. Serie, por tanto, más de formas que de fondos, además de los nostálgicos, es material degustable por los investigadores sociales, los hijos que quieran saber cómo fue la sociedad y los valores de los padres y por todos aquellos que se pregunten por qué a Val Kilmer se le ocurrió asumir el personaje no hace tanto y quién era aquel “Santo” que parecía no serlo tanto.


Ficha

Título original: The Saint.
Título en España: El Santo.
Temporadas: 6 (118 episodios autoconcluidos)
Duración episodio: 48 minutos.
Año: 1962-1969.
Temática: Thriller.
Subgénero: Intriga.
Tema: Un personaje irresistible, encantador y carismático, asume la defensa de los débiles ante las injusticias y  los crímenes. 
Actores: RogerMoore .
Lo mejor: el icono.
Lo peor: la mezcla de lo cínico y lo empalagoso
Puntuación: 7
Presentación (en inglés): https://youtu.be/lRlbmV39Zhw
Episodios (en castellano) Temporada 6:  
¿Cómo verla?: En youtube se encuentran la mayoría de los episodios. También han sido editados en DVD y pueden bajarse por programas P2P.


Publicar un comentario