martes, 20 de diciembre de 2016

The Infiltrator: ¿otra de narcos y policías o algo más?



Están de moda las series, los documentales y las películas sobre narcotraficantes y sobre los policías que los persiguen. En Netflix hay varias series sobre el tema y una de ellas de alta calidad (Narcos que, además, está narrado por uno de los agentes de la DEA que participaron en su persecución), así que cuando se anuncia una película sobre el mismo tema, lo primero que se piensa es en que hay demasiada reiteración. 

¿De qué manera sería posible plantear la lucha contra los cárteles de la droga desde una perspectiva nueva e inédita? Brad Furman director de esta cinta, El infiltrado, nos lo expone: presentándose como directivo de un banco y proponiendo el blanqueo y la inversión de los dineros procedentes del tráfico de cocaína. Tal es el papel asumido por “Robert Mazur” (Bryan Cranston), policía harto de detener a pequeños traficantes y que, al encontrarse próximo a la jubilación, se plantea dar un golpe decisivo y en la cúpula del negocio de la droga. 



La película cuenta las vicisitudes de “Mazur” desde el momento en el que decide realizar esta operación hasta que logra desarticular la red. En el curso de este periplo, el propio protagonista experimenta una metamorfosis interior. A medida que avanza la trama, “Mazur” empieza a percibir que el entorno en el que se ha infiltrado son sus “nuevos amigos” y empieza a sentir cierta empatía con ellos que entra en contradicción con la misión que tiene que realizar. Además debe soportar otro frente de tensiones: su esposa le insta a que abandone estas actividades que rompen la normalidad familiar e incluso la hacen imposible. Así pues, la trama se desarrolla entre fuerzas contradictorias y refleja los conflictos interiores del protagonista. Éste elemento, es el que mantiene la tensión especialmente en la segunda parte de la película y lo que nos mantiene con la vista y el interés fijo en la pantalla.

UNA OPERACIÓN MUY REAL

La película dramatiza las memorias del que fuera agente del Departamento de Aduanas de los EEUU, Robert Mazur, que consiguió hacerse pasar por un hombre de negocios corrupto, con el nombre de “Bob Musella” y asestó un golpe decisivo al Bank of Credit and Commerce International (BCCI). Dicho banco, fundador en 1972, se había convertido ocho años después en el séptimo mayor banco privado del mundo con dos billones de dólares en activos. El banco quebró en 1991, después de ver su nombre asociado al cártel de Medellín y al general Noriega, presidente de Panamá y que también trabajaba con los cárteles colombianos. El episodio de la quiebra ya había sido abordado en la película The International (2009, Dinero en la sombra) protagonizada por Clive Owen y Noami Wats y dirigida por Tom Tykwer. Fue una película cara (50 millones de dólares) que recaudó diez millones más de lo que había constado, sin embargo, no fue particularmente apreciada por la crítica y a pesar de denunciar las redes de enriquecimiento rápido de bancos mediante el lavado de dinero procedente del narcotráfico y de la venta ilegal de armamentos. 

Pues bien, Pablo Escobar era uno de los principales clientes del BCCI. Cuando la DEA llegó a esta conclusión estableció la Operación C-Chase que tuvo a Mazur como protagonista. Éste recorrió cementerios de Florida para asumir la personalidad de un fallecido, Bob Musella. La operación duró un par de años en el curso de los cuales, Mazur construyó su nueva identidad: multimillonario en condiciones de mover capitales a través de sus empresas, tardó poco en configurarse como hombre puente entre los directivos del BCCI y el cártel de Medellín. Llegó a simular un compromiso matrimonial con otra agente infiltrada y, consiguió amputar uno de los “lavaderos” de dinero de los narcos. Al terminar publicó el relato de su aventura con el título de Infiltrado (publicado en España como e-book por Editorial Planeta) a partir del cual Ellen Brown Furman elaboró el guión.


UN REPARTO ESTIMULANTE

Ver a Bryan Cranston en el papel de Mazur/Musella constituye uno de los mayores atractivos de la película. Lo recordábamos como el padre de familia en la serie Malcolm (2000-2006), con un registro cómico que, aun sin pasar desapercibido, no llamó particularmente la atención. Mucho más interesante fue asociar su rostro con el protagonista de Breaking Bad (2008-2013), el enfermizo profesor de química, prácticamente desahuciado por la medicina, cuyas aventuras y desventuras empiezan el día en que decide fabricar anfetaminas. Nos pareció un actor brillante, pero como otros muchos que hemos visto, podían haber resultado devorados por series televisivas; nada garantizaba, en efecto, que volviéramos a verlo y mucho menos en la pantalla grande. Pero cuando se estrenó Trumbo (2015) vimos que era capaz de superarse incluso. Su interpretación le valió una nominación al Óscar como Mejor Actor. A partir de ahí, su carrera se ha disparado.



La participación de Diane Kruger es otro de los alicientes de la película interpretando a “Khaty Ertz”, igualmente infiltrada. Los aficionados a las series la recordarán de su papel particularmente brillante en The Bridge (2013-2014) como “Sonya Cross”.

Un buen plantel de actores hispanos, adornan también la película: lejos están los tiempos en los Rubén Ochandiano era uno más de los jovenzuelos estereotipados de Al salir de clase (1997-2002). Desde entonces se ha ido afirmando en la escena internacional trabajando con directores de la talla de Steven Soderbergh en Che (2008). Así mismo está presente también el veterano Simón Andreu en un papel de mafioso colombiano protagonizando con Cranston alguno de los gags de más tensión de la cinta. Finalmente, el actor colombiano John Leguizamo ejerce también de infiltrado.

En general, todos los actores realizar un trabajo que oscila entre lo brillante y lo aceptable. 



VALORACIÓN Y RECOMENDACIONES

La película ha sido acogida por la crítica con diversidad de opiniones. Por nuestra parte estamos tentados de darle una valoración positiva. El conjunto es coherente, bien armado, ágil y con momentos de máxima tensión y suspense. Quizás el guión debería de haber estado algo más pulido en los diálogos, pero el mensaje queda claro: el “infiltrado” siempre corre el riesgo de verse ganado por los personajes contra los que inicialmente ha sido enviado. Ser un infiltrado implica crear un personaje, actuar, modelarlo traspasando las fronteras de la realidad y terminar creyéndose el personaje que interpretan. Actuar y meterse al límite, es como una droga. Luego pasa lo que pasa… Tal es el mensaje de la cinta. 

Para ver esta película y disfrutarla, lo primera es hacer examen de conciencia y plantearnos si estamos o no saturados de películas de narcos colombianos o mexicanos. Si lo estamos, mejor evitémosla. Si creemos, por el contrario, que todavía tenemos espacio para una más: elijamos esta antes que cualquier otra. Aunque solamente sea por ver la actuación de Cranston. La película tiene momentos de máxima tensión, así que si esto es lo que nos apetece ver, seguramente ésta es la película que más dosis nos ofrece en la cartelera de diciembre. Y si lo que estamos buscando es un relato histórico dramatizado esté no solamente es creíble sino que además demuestra con cuánta frecuencia, la realidad supera a la ficción.



FICHA:


Título original: The Infiltrator
Título en castellano: Infiltrado
Género: Thriller - Drogas

Duración: 127 minutos
Director: Brad Furman

Origen: EEUU
Actores: Bryan Cranston, Diane Kruger, Benjamin Bratt, John Leguizamo, Amy Ryan, Said, Taghmouia, Ruben Ochandiano, Smón Andreu, Jason Isaacs, Olympia Dukakis.

Puntuación: 7
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