sábado, 7 de enero de 2017

Banshee, o como jugar al Trivial Pursuit viendo esta serie


El canal Cinemax ha emitido algunas de las series más interesantes de los últimos tiempos. Por ahí han pasado últimamente Ray Donovan, Juego de Tronos (2011-hoy), True Blood (2008-2014) y las más modestas Veep (2012-2017), House of Lies (2012-2016), etc, producidas por HBO. La serie ha llegado a la cuarta temporada, acaso porque escenas de violencia extrema y sexo gratuito ejercen un irresistible capacidad de atracción sobre el público. A parte de esto, el mérito de Banshee consiste en que, no aporta nada nuevo a las teleseries y, sin embargo, se hace entretenida.

LOS AMISH COMO TELÓN DE FONDO

A pesar de que Único testigo (1985) utilizó a comunidad Amish como excusa para un inolvidable thriller, este exótico grupo religioso ha aparecido en innumerables ocasiones en la cinematografía norteamericana. Luego se les vio en la séptima temporada de Se ha escrito un crimen (1984-1986) que regularmente se viene reponiendo en alguna televisión. Hasta en Expediente X aparecieron unos seudo-amish cuando la serie estaba dando sus primeros pasos. En Los Simpson (1989-hoy), en la abracadabrante 1000 Maneras de morir (2008-2012), en la convencional Bones (2005-hoy) y en tantas otras, hemos visto evolucionar a Amish. Gracias a Tele5 nos enteramos que también existe una mafia amish a través de una serie de docudramas (Mafia Amish, 2013). Con Banhsee nos trasladamos a una comunidad remota en la que los amish están presentes y uno de ellos (que la ha abandonado unas décadas antes), es el malo-malísimo.



Ya tenemos pues un escenario sorprendente (las tradiciones y costumbres amish, por mucho que las conozcamos, siempre sorprenden por su arcaísmo y a pesar de que supongan sólo la enésima excentricidad religiosa norteamericana) y paradójico (el rigorismo de los amish contrasta con el que en la serie el principal malvado haya pertenecido a este grupo o que la adolescente calenturienta aparezca ataviada como amish cuando no lo hace en pelotas en la cama del protagonista). Hará falta ver ahora cuál es el arranque de la serie.

Quince años antes, en el curso de un robo de diamantes preparado por una banda de profesionales, uno de sus miembros, “Lucas Hood”, cae detenido. Pasará quince años en una prisión, endureciéndose por dentro y por fuera. Habitual de las peleas carcelarias y de la supervivencia en medios hostiles, una vez en libertad solamente piensa en recuperar lo que le corresponde del botín y para ello acude al pueblo en el que se encuentra la compañera que logró escapar tras el atraco. Su cómplice ha reconstruido su vida en un pueblo perdido de Pennsylvania al que llega en la noche. En la barra de un bar conoce al nuevo sheriff que acaba de llegar y que muere a los pocos minutos asesinato por unos patanes que también pagan con su vida. El propietario del bar, “Sugar Bates”, un ex convicto reinsertado, ayuda al protagonista a acabar con los malvados y a deshacerse de los cuerpos y entre ambos nace la idea de que “Hood” asuma la personalidad del sheriff muerto. A partir de entonces, y por la magia de Hollywood, el antiguo preso se convierte en defensor de la ley en el condado de Banshee.

No es que esté particularmente convencido de su misión, es que quiere ganar tiempo para recuperar su parte del botín. A partir de ese momento, chocará con el jefe de la mafia local, un ex amish pasado al lado oscuro, “Kai Proctor”, que oficialmente es propietario de un matadero. La trama se va complicando porque “Hood” cada vez está más implicado en su papel de defensor de la ley y el orden y no duda en tratar de poner coto a los desmanes de “Proctor”.

¿EN DÓNDE ESTÁ EL ATRACTIVO DE LA SERIE?

Como puede verse hasta aquí, el arranque de la serie parece bastante estereotipado. Una simple sustitución de personalidad, un personaje que termina creyéndose su papel, una comunidad rebasada por la delincuencia, unos arquetipos maniqueos como en cualquier otra serie, un viejo delincuente convertido en venerable camarero de un bar, una ladrona que todo tienen por esposa del fiscal y que se gana la vida como agente inmobiliaria, matones de pocas luces e incluso un casino administrado por la comunidad india local. Hasta aquí, se trata de elementos que hemos visto presentes en otros muchos productos cinematográficos. Cabría decir que se tratar de una serie tópica y poco imaginativa. 


En realidad es una serie de calidad aceptable y con cierta capacidad de enganche (ha podido prolongar su existencia durante cuatro temporadas), sin duda gracias a que en cada episodio aparece alguna escena tórrida de sexo salvaje y el inevitable reparto de bofetadas que llega antes o después, pero que nunca falta a su cita. El protagonista se ve implicado en una situación que cada vez se le vuelve más insostenible. Quizás el atractivo de esta serie sea que no nos obliga a ver nada nuevo, sino que nos remite a otras muchas series y películas de las que albergamos recuerdos fragmentarios en nuestro cerebro. Es como un dejá vu que nos induce a la mirada retrospectiva: “¿Qué otro malvado tenía como apellido “Proctor”? ¿En qué otras películas hemos visto a chicas amish super sexys? ¿Cuándo fue la última vez que vimos en el cine una sustitución de personalidad? Y el tema de los casinos indios ¿cuántas series nos lo han mostrado en los últimos tiempos? Para los espectadores más veteranos es como un “trivial pursuit” que nos impone retos, a veces difíciles; para los espectadores más jóvenes es una síntesis eso que se llama “macguffins” y de recursos dramáticos que aparecen desde que los thrillers se configuraron con su actual diseño.

VALORACIÓN Y RECOMENDACIONES

No es una mala serie, pero tampoco es excepcional. La crítica la ha acogido con diversidad de opiniones. Huyan de valoraciones extremas: ni es muy buena, ni es muy mala. Es mediocre en algunos momentos, pero en otros reviste cierta brillantez. El protagonista, Antony Starr apareció ante las cámaras en algunos episodios de Xena, durante toda la serie neozelandesa Outrageous Fortune (2005-2010) fue co-protagonista y tras acabar Banshee ha iniciado el rodaje de American Gothic (2016) todavía no estrenada en España. El resto de actores merece recordarse a Ben Cross (“Mr. Rabbit”), brillantísimo actor británico inolvidable por su interpretación del atleta Harold Abrahams en la película Carros de Fuego (1918) y que aquí volvemos a ver convertido en un malvado consumado. Se trata, por tanto, de actores con experiencia y carreras dilatadas. Otros muchos rostros habituales en las teleseries son reconocibles y contribuyen a aumentar los atractivos del “trivial pursit”.

La serie no es apta para almas sensibles (a causa de las escenas de violencia), ni para erotofóbicos (a causa de las escenas de sexo). Puede gustar a los que habitualmente se sientan ante el televisor y quienes ver algo que no exige de ellos un esfuerzo excesivo y que tenga todo lo que se le pide a un thriller completo. Lo atractivo de la serie es que no hay nada nuevo en ella, sino una síntesis de elementos que siempre son aceptados por el público. Gustará por tanto a los consumidores de thillers por lo mismo que no dirá nada a quienes tengan predisposición para la sit-com o las series románticas o de zombies. 



Ficha

Título original: Banshee.
Título en España: Banhsee.
Temporadas: 4 (38 episodios)
Duración episodio: 43-59 minutos
Año: 2013-2016.
Temática: Thriller.
Subgénero: Acción – Crímenes.
Tema: Un preso que acaba de cumplir quince años de condena sale de prisión y va a buscar la parte del botín que le corresponde a un pueblo perdido, allí adopta la personalidad de sheriff y trata de resolver los problemas de los vecinos, sin olvidar su objetivo inicial. 
Actores: Antony Starr, Vana Milicevic, Lili Simmons,Ulrich Thomsen, Hoon Lee
Lo mejor: Sin aportar nada nuevo se hace llevadera.
Lo peor: La poca credibilidad de la situación que da pie a la serie.
Puntuación: 6,5
Trailer (en inglés): https://youtu.be/rM6tfDiNSkw
Trailer (en castellano): https://youtu.be/ZH4KVMw3jyU
Web oficial (en inglés): http://www.cinemax.com/banshee/ 
¿Cómo verla?: Puede verse en HBO.


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