lunes, 19 de diciembre de 2016

The Night Of, por fin una serie que además de adictiva sea crítica


Hoy se hacen series con la facilidad con que se reproducen los virus. No todas las series valen la pena, ni todas llegan a los mínimos de calidad. Incluso, muchas de las que contienen valores estéticos o narrativos, pocas son las que van más allá y nos ofrecen una visión crítica de algún aspecto de la sociedad. Sólo unas pocos puede ser llamadas “series completas”: narración perfecta, interpretación brillante, fotografía inmejorable y, para rematar el pastel, la guinda de una actitud crítica hacia el sistema judicial norteamericano. Por tanto, partamos diciendo que si hay una serie que valga la pena verse emitida desde el otoño de 2016 es The Night Of. Ocho episodios de una hora.

Destacamos como elemento interpretativo su cuidada fotografía aplicada en 24 fotogramas por segundo, es el elemento que invita al espectador a que se acerque lo suficiente para descubrir los detalles más invisibles. Decía Mies van der Rohe que Dios estaba en los detalles.  

LO ESENCIAL DE LA TRAMA

En el primer episodio se nos pone en situación: un joven universitario, sin antecedentes, brillante en los estudios, nacido en los EEUU, en el seno de una familia trabajadora de origen paquistaní, un buen día se encuentra inmerso en una endiablada situación imprevista. Conoce a una chica de la que lo ignora todo, la lleva en el taxi de sus padres a recorrer Nueva York y terminan en el barrio acomodado en la que ella vive, haciendo el amor. Él se duerme y, unas horas después cuando va a despedirse de ella, la encuentra asesinada a cuchilladas. Poco después es detenido por la policía. Todo apunta a que el asesino es él. Y, sin embargo, un policía y un abogado defensor, aparentemente muy desgastados por sus respectivos oficios, intuyen que algo no termina de encajar y que se les escapa. A partir de ahí, empieza una trama interesante cuyo elemento central es la absoluta ineficiencia del sistema judicial y policial norteamericano.




Procesos caros, inasumibles para economías modestas, indeseables para jueces, fiscales y defensores, angustiosos para el acusado, conducen necesariamente a “soluciones” por vía de acuerdos: alguien inocente puede declararse culpable voluntaria y conscientemente para alcanzar un pacto de reducción de condena y no arriesgarse a ser defendido en un proceso con jurado por un abogado de oficio que no ha tenido tiempo ni interés en preparar la defensa y que puede concluir con una condena muy superior al acuerdo que ofrece la fiscalía. 

A esto hay que sumar, unos servicios policiales, poco o nada motivados, rutinarios, lentos, escasamente profesionales y unas cárceles masificadas, en donde nada parece impedir la violencia desencadenada entre sí por los grupos tribales. Hay que preguntarse si todo esto puede tener algún remedio en los EEUU o si el problema es que, ese modelo de justicia se está extendiendo a todo Occidente. Y más parece que es así.

La serie, por tanto, además de entretenida y bien estructurada, pone el dedo en la llaga y aborda una cuestión esencial en los EEUU: Cualquier pequeño error cometido en la vida cotidiana puede desencadenar una espiral que absorbe a jóvenes de clases medias y populares, hasta depositarlos en el sumidero del sistema penal

LOS ESPECÍMENES QUE SE MUEVEN EN EL SISTEMA JUDICIAL NORTEAMERICANO

Por la serie van desfilando todos los personajes y personajillos que caracterizan el sistema de justicia norteamericano: policías con ganas de que transcurra lo antes posible su jornada laboral, fiscales, jueces y oficiales de justicia deseosos de llegar a acuerdos, delincuentes habituales entre los que se filtra, de tanto en tanto, algún inocente, abogados defensores desaprensivos, abogados de campanillas deseosos de salir por televisión asumiendo gratuitamente casos importantes a modo de promoción, familiares de acusados humillados y maltratados por el sistema penitenciario, presos devorándose y maltratándose unos a otros, en cárceles bajo el control de las mafias más duras. Entre toda esa fauna de violentos, oportunistas y apáticos, que constituyen una estructura ciega, sorda, muda e ineficiente, existen especímenes raros que, a veces, no siempre, procuran hacer su trabajo y recordar lo que un día quisieron ser. 


Tal es el caso del abogado defensor “John Stone”, protagonizado por John Turturro, abogado de pocos pleitos y ninguno memorable, habitual de los acuerdos con la fiscalía y que va defendiéndose a costa de buscar cada día en las comisarías a pequeños delincuentes como clientes. Y también el caso de “Dennis Box” (interpretado por Bill Camp), un detective con décadas de servicio que huele cuando algo no cuadra por muchas que sean las pruebas acusatorias. Estos dos elementos y un interno de la prisión de Rikers, “Freddy” (Michael K. Williams), son los pilares de esta película que apuntalan la experiencia del protagonista “Nasir Khan” (Riz Ahmed) el falso culpable atrapado en la espiral judicial.

En películas de este tipo, lo que suele fallar es la credibilidad de los personajes. O los guionistas caen en la trampa de presentar a “héroes” arquetípicos que creen irracionalmente en la inocencia de un acusado o a “super-villanos” obsesionados en sembrar maldad. Pero en esta miniserie todos los personajes, sin excepción, pueden existir perfectamente en la sociedad norteamericana. Son creíbles y están interpretados por actores que los hacen todavía más asumibles. La historia, por tanto, tiene el marchamo de la autenticidad.

QUIÉN ES QUIEN EN LA SERIE

Creada por Steven Zaillan (también creador de American Ganster [2007], Gangs of New York [2003], Hannibal [2013-2015] y oscarizado por La lista de Schindler [1994], la miniserie es una adaptación de la primera temporada de la serie británica no estrenada en España, Criminal Justice (2008) en donde el argumento es prácticamente el mismo. 


Inicialmente, el papel protagonista le había correspondido a James Gandolfini como el abogado defensor “John Stone”, pero el fallecimiento de éste en 2013, recondujo el planteamiento: sería Robert De Niro quien asumiera el rol. Surgieron problemas de agenda y, finalmente, fue Turturro el que terminó contratado para el papel de defensor. Fue la esposa de Gandolfini quien, finalmente, le convenció para que sustituyera a su marido fallecido que, por lo demás, aparece en los créditos como “productor”. Turturro, es un actor con múltiples registros, protagonista habitual de películas de cine independiente.  

La serie se filmó en apenas 150 días en Manhattan y Brooklyn. Está muy influida en su estética por el género negro norteamericano e, inmediatamente, cuando se ve la presentación de la serie se percibe que se trata de un producto muy elaborado, refinado y de altura. Nunca se ha visto encasillado en un tipo de papel determinado pero tiende a representar a tipos de estrafalarios con algún rasgo diferencial (en este caso a un abogado con problemas cutáneos en los pies). En cuanto a Bill Camp que encarna al detective veterano, ha desarrollado la mayor parte de su carrera en el teatro, sin embargo se ha permitido actuar en algunas seres de éxito (Boardwalk Empire [2010-2014]) antes de asumir el papel co-protagonista en esta serie que lo ha convertido en un rostro conocido a nivel mundial. 


Capítulo aparte merece Riz Ahmed, “Nasir Khn” en la serie, con un todavía corto historial filmográfico, nacido en Wembley (Londres), pero establecido en EEUU y de padres paquistaníes, que realiza una contenida creación del personaje de “falso culpable”. Graduado en Oxford, inmediatamente se percibe que tiene una sólida formación y que se encuentra todavía en los primeros pasos de su carrera, favorecida por unos ojos particularmente expresivos.

BALANCE Y RECOMENDACIONES

Una muy buena miniserie que, sin duda, está entre las 10 mejores del año. No solamente merece verse, sino que es una de las mejores inversiones en tiempo que podemos realizar ante el plasma en las vacaciones que se avecinan. 

La serie tendrá un valor especial para los amantes del género negro americano que verán en la serie reminiscencias del cine de los 70  incluso de series de los 80 (hay algo en ella que estaba presente en Canción Triste de Hill Street [1981-1987]). Los interesados por las series “de abogados” verán por primera vez a un actor genial, Turturro, ejerciendo de exótico defensor en lo que constituye uno de los valores añadidos de la serie. Quienes aspiren a percibir el verdadero rostro de los EEUU y, en especial, de su sistema judicial, tendrán aquí un prisma de visión inigualable. Cualquier persona que haya pisado alguna vez los EEUU sabe que lo narrado en esta película es perfectamente real y posible. Así pues, la miniserie satisfará también a los que buscan menos ficción y más historias de valor humano y social. Y, por supuesto, los que gustan del buen cine trasladado a la televisón, la sabrán apreciar particulamente. 


Ficha

Título original: The Night Of
Título en España: The Night Of.
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 60 minutos
Año: 2016.
Temática: Thriller.
Subgénero: Drama judicial - Asesinato.
Tema: Un joven universitario de origen paquistaní termina una noche con una desconocida. Al despertarse al día siguiente, la mujer ha sido asesinada y todas las sospechas recaen sobre él.
Actores: John Turturro, Riz Ahmed, Bill Camp, Jeannie Berlin, Peyman Moaadi, Paul Sparks, Sofia Black-D’Elia.
Lo mejor: la actuación de Turturro.
Lo peor: cierta lentitud de la trama en algunos momentos.
Puntuación: 8
Trailer (en inglés): https://youtu.be/PbHkfsyU-r8
Trailer (en castellano): https://youtu.be/ZhoEElB0s7A
Web oficial (en inglés): http://www.hbo.com/the-night-of
Web oficial (en castellano)
¿Cómo verla?: Puede verse en HBO.


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