domingo, 4 de diciembre de 2016

Fauda, la rabia entre judíos y palestinos vista con ecuanimidad



La mutua hostilidad entre judíos y palestinos está a punto de cumplir 100 años y va camino de durar otros 100. Así que cuando Netflix anunció esta serie producida en el Estado de Israel, lo primero que pensamos es que los palestinos iban a quedar como chupa de dómine (expresión en desuso que hacía referencia al blusón –chupa– usado por los clérigos de otros tiempo –dómines– que daban clase y eran poco apreciados por sus alumnos). Se indicaba, además, que la serie iba a tratar sobre una unidad hebrea destinada a infiltrarse entre los terroristas palestinos, así que: blanco y en botella. Y luego resultó que no: la serie, no solamente es llevadera, sino que no hay en ella ni héroes invulnerables, ni resulta de un maniqueísmo lacerante. Todo se entiende mucho mejor si tenemos en cuenta que hoy el 30% de los habitantes del Estado de Israel son de origen palestino. 

ISRAEL: EL SUEÑO DE SER UNA POTENCIA CINEMATOGRÁFICA

No hace mucho comentábamos la serie Hostages que calificábamos como un thriller producido en Israel que nos dejó el sabor de la insatisfacción. Faltaba algo para hacer creíble la situación y sobraban episodios. Fauda, es posterior en dos años a Hosteges y realizada prácticamente con los mismos medios. Los errores y deficiencias de la primera serie han sido corregidos y el resultado es un producto cuyo interés va in crescendo para demostrar que el título (fauda, en árabe, quiere decir “caos”) no es gratuito.


Hasta hace poco, las series producidas en el Estado de Israel no llegaban a España. Obviamente, existe un nexo entre Hollywood y las productoras judías del otro lado del mar, como lo hay entre EEUU (cuya élite política se siente como el “pueblo elegido de la modernidad”) e Israel (“pueblo elegido de la antigüedad”). En realidad, los cerebros que dirigen las productoras de Hollywood fueron los primeros en darse cuenta de lo interesante de algunas series elaboradas en Israel. Así pues, optaron, por comprar sus derechos y realizar versiones propias. Por eso salieron series como In Treatment (2008-2010) basada en la hebrea Be Tipul (2005-2008) o Traffic Lighy (2011) que salió de la adaptación de la hebrea Ramzor (2008-2014), por no hablar de la archiconocida Hatufim (2010-2012) cuyo nombre no dirá nada en España, salvo que añadamos que Hollywood la convirtió en Homeland (2011-hoy).

Poco a poco, la industria del cine del Estado de Israel se ha ido convenciendo de que el negocio no está en vender los derechos de sus series a gigantes norteamericanos, sino elaborar ellos mismos productos competitivos que pudieran venderse bien en el mercado internacional. Obviamente, no todo lo producido en Israel es exportable, ni podría ser entendido en Occidente. Pero, cada vez con más frecuencia, se realizan series competitivas, incluso en el difícil terreno de las sit-com (véase Avodá Arabit, “trabajo árabe”, eufemismo para aludir a la chapuza y que aborda el tema de la minoría palestina ciudadana de Israel, algunos de cuyos miembros han optado por asimilarse a los judíos con la consabida “fe del converso”) y en el mismo género negro. 

De lo que no cabe la menor duda es que en Oriente Medio ha surgido una potencia cinematográfica que va a competir con las cinematografías nórdicas, latinas y anglosajonas. 

JUDÍOS Y PALESTINOS EN CONFLICTO

Fauda nos muestra el estado actual del conflicto entre ambas comunidades y el dolor que provoca el mantenimiento de una situación que cuesta un goteo cotidiano de vidas humanas. Cada parte, acentúa sus represalias ante los zarpazos que recibe de la otra. Hoy ya resulta imposible remontarnos a cómo se originó aquel conflicto y, por lo demás, la situación en la Palestina de la Declaración Balfour (que cumplirá un siglo en 2017) ya no tiene absolutamente nada que ver con la que se vive hoy. La serie, no entra en antecedentes, simplemente describe la fase actual del conflicto. 

Un terrorista palestino que se creía muerto, goza de buena salud. Simplemente simuló su muerte. El propio agente israelí que lo ejecutó no cree que hubiera podido sobrevivir. Incluso algunos de sus familiares lo tenían por muerto. El terrorista, al que se le imputan centenar y medio de asesinatos, manifiesta su intención de acudir a la boda de su hermano menor. Los servicios de seguridad hebreos deciden capturarlo o ejecutarlo allí mismo y envían a un comando compuesto, entre otros, por el mismo agente que creía haberlo matado. A partir de ahí, las cosas se complican. La operación sale mal y los agentes israelíes deben huir. Desvelar lo que ocurre a partir de ahí sería revelar los pormenores de la serie, eso que hoy se llama hacer “spoiler”.


En cualquier caso, las tintas no están cagadas en el guión elaborado tres showrunners judíos. Los palestinos no quedan como unos terroristas sanguinarios, ni los agentes judíos se adornan con las habilidades de Superman o de 007. El fracaso de la operación genera muertes (eso que eufemísticamente se llaman “daños colaterales”) y los palestinos responden. La escalada va en aumento y refleja con una precisión extraordinaria lo que está ocurriendo en la Palestina de cada día. Inevitable que, en medio de todo esto caos aparezcan destellos de amor entre un judío y una palestina.

La serie puede considerarse una crónica bastante descarnada del conflicto. Obviamente sigue las orientaciones oficiales del gobierno hebreo: aislar a los extremistas de Hamás tendiendo cabos a los moderados. Política que es, no solamente boicoteada por el radicalismo palestino, sino también por los extremistas de su propio bando. El mensaje que transmite la serie es: “La Ley del Talión, practicada por unos y por otros lo único que ha conseguido es que nos despedacemos, así pues, mejor ir por otro camino”.

FAUDA, UNA SERIE PROMETEDORA PARA LA CINEMATOGRAFÍA JUDÍA

No vale la pena que nos extendamos en el cuadro de actores. Todos ellos, sin excepción, son completamente desconocidos en Europa. Cabe reconocer que son convincentes en sus papeles, moderados en su expresividad, en absoluto histriónicos e, incluso, en algunos momentos, brillantes. En lo que se refiere a la trama, su desarrollo a lo largo de los doce capítulos no decae: siempre “pasan cosas”, nunca la cámara se recrea más de lo necesario en una escena, todo transcurre con un ritmo vertiginoso entre momentos de gran tensión. En ningún momento aparece el cansancio, ni siquiera el espectador encuentra un momento para ir al WC. Hay poca música, si bien recordamos en el episodio sexto, a un joven miembro de Hamás tocando una canción palestina que nos ha parecido muy similar al Qanún y que resulta conmovedor. 

La serie puede ser bien acogida por los admiradores de las cinematografías menores que, además, gusten consumir thrillers. También los que deseen llegar al fondo de la cuestión de Oriente Medio y conocer en el momento actual lo que se cuece por allí, tendrán en esta serie la versión de los moderados judíos que aspiran a entenderse con los palestinos y aislar a los radicales. Les guste la serie o no, es, en cualquier caso un testimonio de primera mano –moderado– sobre lo que allí ocurre. Desaconseja para fanáticos de uno u otro bando.

Por algún motivo se nos ocurre, finalmente, que acompañando a esta serie sería bueno que el espectador viera –o recordase– otra cinta judía completamente diferente en su técnica y en su concepción, pero muy similar e incluso complementaria a esta: Vals con Bashir (2008), película de dibujos animados sobre las masacres de los campamentos palestinos de Sabra y Chatila, operados por los milicianos libaneses del Kataeb, dirigidos por Bashir Gemayel, y apoyados por Israel. Fauda y esta película les ayudarán a entender mejor lo que allí ocurre.


Ficha

Título original: Fauda.
Título en España: Fauda.
Temporadas: 1 (12 episodios)
Duración episodio: 45 minutos
Año: 2015.
Temática: Thriller.
Subgénero: Terrorismo.
Tema: Un agente retirado vuelve a la acción después de que el líder palestino que creía haber matado resultara haber sobrevivido. A partir de su retorno, su unidad y sus adversarios palestinos se enzarzan en una situación cada vez más endiablada.
Actores:  Lior Raz, Hisham Sulliman, Shadi Ma’ari, Laëtitia Eïdo, Tsahi Ha-Levi, Yuval Segal, Nega Gerti, Tomer Kapon, Itzik Chem, Rona-Li Shimon
Lo mejor: un esfuerzo por ver el conflicto judío-palestino de manera ecuánime.
Lo peor: algunos giros de la trama son muy previsibles .
Puntuación: 7
Web oficial en castellano: https://www.netflix.com/es/title/80113612
Presentación hebrea subtitulada en inglés

¿Cómo verla?: A través de Netflix. 
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