domingo, 20 de noviembre de 2016

The IT Crowd, cerebritos informáticos enloquecidos

The IT Crowd, cerebritos informáticos enloquecidos
No creo exagerar si califico a esta serie como una de las mejores de la historia. Seguramente por su originalidad y por el modelo humano que propone como protagonista: un par de cerebritos abandonados en un sótano que componen el “departamento informático” de una empresa británica en donde la incompetencia está presente desde la cúpula hasta el sótano del edificio. Una administrativa recién llegada se pone al frente de este departamento, aun cuando no tenga ni la más remota idea de informática y su capacidad para dirigir un grupo sea poco menos que nula. Pero la chica pone empeño y a partir del segundo episodio, los tres personajes centrales constituyen una “unidad” con personalidad propia dentro de Industrias Delholm. A partir de ahí, la sit-com fluye con facilidad. 
Como siempre en este género, de lo que se trata es que los protagonistas estén perfectamente diseñados, sus contornos estén claros y sus reacciones estén siempre de acuerdo con lo que se espera de ellos. Si a estos personajes, ya de por sí surrealistas, se une una trama no menos absurda que discurre en el interior de una empresa que podría ser calificada con facilidad como “la nave de los locos”, el resultado está asegurado: simplemente, desternillante.




El papel del cerebrito en la modernidad
Series como The IT Crowd o Big Bang Theory (2007-hoy) tienen como protagonistas al mismo elemento humano: el cerebro científico y tecnológico sin el cual hoy no sería posible la existencia de ninguna empresa. Domina las nuevas tecnologías y, aparentemente, es el elemento que mejor puede responder a los desafíos tecnológicos del siglo XXI y… sin embargo, es un elemento absolutamente relegado a un papel secundario por dos motivos: su falta de habilidades sociales hace que sus comportamientos entren dentro de lo que podríamos definir como “freakysmo”; y el hecho de que el resto de la sociedad lo perciba como anómalos en relación a la mayoría de sus miembros. Ser inteligente o dominar determinadas tecnologías, en el momento actual, parece como una maldición: la sociedad es poco comprensiva con este tipo de sujetos. Es más, de pequeños solían ser objeto de burlas inmisericordes por parte de sus compañeros y cuando crecieron les acompañó siempre esa sensación de que el mundo los rechazaba. En realidad, los rechazada, pero también no encajaban en él. 

Hagamos abstracción de los personajes de estas series sobre cerebros. Pensemos en alguno que hayamos conocido personalmente o, incluso es posible que nosotros mismos tengamos ese principio de genialidad o dominemos alguna tecnología de vanguardia: vayan donde vayan están fuera de lugar. Hablan de lenguajes y conceptos incomprensibles, han empleado los mejores años de su vida estudiando y formándose y durante ese tiempo apenas se han preocupado de dominar habilidades sociales. No es que se les vea como inadaptados, es que, ellos mismos, se consideran y se sienten como tales. Se les respetaría si, además de ser maestros en sus especializaciones técnicas o científicas, pudieran disponer de los medios suficientes como para aplicarlas. En lugar de eso, al no pertenecer a dinastías económicas, deben contentarse con ser simples asalariados, más o menos brillantes, más o menos bien remunerados, pero integrantes, en el mejor de lo casos, de la sufrida clase media: dependiente de un salario y principales contribuyentes de las arcas públicas. Dominando las tecnologías, este grupo social, no tiene capacidad propia para aplicarlas, sino que están obligados a ocupar un lugar secundario en el esquema económico. ¿Díganme si esta situación, en sí misma, no tiene un elemento grotesco que los guionistas no han hecho nada más que llevar a sus límites más extremos?.


The IT Crowd, en las sit-coms inglesas
Esta serie es “inglesa”, no solo por haberse producido en las islas británicas sino por el ADN de su humor. A pesar de que en las últimas décadas hayan sido las series norteamericanas las que hayan marcado la pauta de las sit-com, lo cierto es que también ha existido una “rama británica” con personalidad propia y cuyos productos más destacados han derivado de lo que podemos llamar “escuela de los Monty Python”. De hecho, la primera de todas ellas, Fawlty Tower (1975-1979), con apenas 12 episodios divididos en dos temporadas, tuvo su origen en este grupo inglés y, concretamente en John Cleese, guionista, creador y protagonista de la serie (como “Basil”) junto a su esposa Connie Booth (en la serie “Polly, la camarera”).

A partir de ahí, el estándar estaba creado. Series como The Young Ones (1982-1984) que tenía como protagonistas a jóvenes marginales, o Yes Minister (1980-1982) que retrataba a la cúspide del gobierno inglés en el período de ascenso del thatcherismo o, incluso, Extras (2005-2007) De Ricky Gervais, no hicieron nada más que discurrir por el mismo camino. Incluido The IT Crowd


Una crítica a la gran empresa
“Hace cinco años llegué aquí provisto sólo con mis ilusiones, mis proyectos, una maleta con poca ropa… y cinco millones de libras esterlinas”, tal es la alocución que realiza “Mister Denholm”, el desmadrado y descoyuntado propietario de Denholm Industries, a su consejo de administración poco antes de tirarse por la ventana al ver aparecer a la policía financiera en el edificio. Se suele creer que las empresas que triunfan lo hacen por la capacidad de sus jefes y por la originalidad de su proyecto. En realidad no siempre es así: los propietarios de la empresas son, con cierta frecuencia, individuos histriónicos, cuyos estudios no han servido para hacer de ellos buenos gestores, ni mucho menos para saber gobernar a sus subordinados. Los escalones inferiores deben soportar estoicamente la incapacidad de sus jefes y rezar porque sus horas de ocio les resten tiempo para adoptar las peores decisiones que podrían aprobar en su jornada laboral. Es un misterio porqué muchas empresas gestionadas así siguen existiendo. Seguramente por el impulso que tenían en otro tiempo, o porque a partir de cierto punto, la cadena de mandos actúa con criterios más rigurosos. 
En general, los hijos de los grandes capitales de la industria de las décadas anteriores, no está en condiciones de asumir la herencia legada por sus padres. Tras un período en el que intentan hacer efectivo su mando, la mayoría fracasan, la cuenta de beneficios disminuye, el accionariado exige resultados y, o bien, venden la empresa o simplemente colocan un director ejecutivo que asume sus tareas con mayor capacidad. Estos elementos están constantemente presentes en los 25 episodios de esta serie. 


Un trío de actores con gran vis cómica
Chris O’Dewd, encarna a “Roy Trenneman”, el típico informático decidido a pasar lo más desapercibido posible y trasladar sus aficiones al puesto de trabajo, mucho más que a contestar el teléfono de asistencia al cliente. Sabe hacer su trabajo: pero tiene pocas ganas de hacerlo. Se lanzó a la actuación a comienzos del milenio y The IT Crowd pertenece a sus primeros trabajos. De origen irlandés, ha multiplicado sus actuaciones en los últimos años en el Reino Unido y EEUU, alternando cine y televisión. Hoy puede considerarse un actor consumado. Le acompaña su físico al que une una expresividad que acentúa el impacto de los gangs. “Moss”, es el segundo empleado del departamento, un tipo extraño, indudablemente freaky, seguramente afectado por el síndrome de Asperger, a pesar de su edad vive con su madre y tiene un carácter infantil e ingenuo, para colmo tiene tendencia a meter la pata en el momento más inesperado. Está interpretado por Richard Ayoade, hijo de padre noruego y madre nigeriana, tiene una experiencia similar a  Chris O’Dewd y en la actualidad presenta Gadget Man (2013-hoy). Su seriedad británica contrasta con su aspecto físico; y su capacidad profesional está en las antípodas de sus habilidades sociales. La química entre ambos personajes es uno de los factores clave de la serie. La jefa de ambos, “Jen Barber”, interpretada por Katherine Parkinson, suele ser una mentirosa compulsiva y reiteradamente torpona. La conocíamos de Extras y la volvimos a ver en algunos episodios de Sherlock (2012) y de Humans (2015), en donde ha hecho convincentes papeles. Aquí conforma la tercera pata humorística. “Richmond Avenal” que aparece avanzada la primera temporada, es un extraño y siniestro gótico interpretado por Noel Fielding, uno de los actores cómico más famosos de la actual escena inglesa. Cuando rodó esta serie, su carrera estaba en los comienzos. 

Si es usted amante de las sit-coms, se la recomendamos. Si se identifica con el humor inglés, la aprovechará todavía más. Si, además de todo esto, trabaja o tiene conocimiento del sector informático, entonces verá que la serie exagera, pero no excesivamente. En cualquier laboratorio de informática o en cualquier departamento de atención al cliente pueden encontrarse tipos similares a los que pueblan el desordenado sótano en donde esto cuatro actores evolucionan con sus locuras y sus enredos… Y si lo que le gusta es reír se la recomendamos encarecidamente.



Ficha

Título original: The IT Crowd.
Título en España: Los informáticos (Netflix utiliza el título original).
Duración episodio: 22 minutos.
Año: 2006-201.
Temporadas: 4 (25 episodios)
Temática: Comedia de situación.
Subgénero: Cerebros locos.
Tema: Las peripecias de los dos miembros de un departamento de informática y de su voluntariosa y torpe jefa en una empresa moderna.
Actores Principales: Chris O’Dewd, Richard Ayoade, Noel Fielding, 
Lo mejor: se empieza y no se para de reír.
Lo peor: el inoportuno suicidio del director de la empresa, Denholm Reynholm (que hubiera podido dar mucho más de sí).
Puntuación: 8
Web oficial en castellano: https://www.netflix.com/es/watch/70140450    

¿Cómo verlo?: Ha sido emitido por Canal+. En la actualidad puede verse a través de Netflix, comprarse en DVD y BlueRay. En youTube se encuentran la mayoría de los episodios en versión original. A través de programas P2P se puede bajar en VOSE.
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