lunes, 28 de noviembre de 2016

1992, o cómo se hundió el sistema político italiano


A veces hace falta el valor de encarar la propia historia nacional. La de Italia, desde 1945 no es, precisamente, de las más satisfactorias. Hasta que llego la democracia a España, Italia era, sin duda, el país más corrupto de Europa y el espejo de lo que no debía de ser un Estado moderno. Luego, a partir de mediados de los años 80, España pudo dar lecciones de corrupción y superar al modelo italiano. La diferencia entre ambos países es que Italia parece no tener miedo a encarar su pasado y en España, salvo honrosas excepciones (véase El hombre de las mil caras [2016]) o se realizan caricaturas (Cuéntame cómo pasó [2001-2015]) o mero colorín histórico (Lo que escondían sus ojos [2016]), mientras que en Italia se tiene el valor de producir una miniserie como 1992 (Mille novecento noventadue). La trama nos sitúa en Milán y Roma durante la Operación Manos Limpias que barrió de un plumazo al “pentapartido” que había gobernado en aquel país en los veinte años anteriores.

UNA TEMÁTICA MUY FOTOGÉNICA

1992 fue un gran año en los países latinos: en España tuvieron lugar los eventos del quinto centenario del descubrimiento de América, la Expo universal de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona (recompensas del PSOE a las dos comunidades sin las cuales no hubiera sido posible su ascenso al poder. En Italia, por su parte, el juez Di Pietro hincó sus garras en la red de corrupción socialista encabezada por Bettino Craxi y en todo lo que se llamó “tangentópolis” (algo así como las redes de corrupción y mordidas que se habían extendido en todos los niveles del Estado italiano.



Milán, la capital socialista de Italia fue una de las ciudades más afectadas, junto a la capital. Nada hasta ese momento había ocurrido que pudiera inquietar de manera determinante a los líderes de la Democracia Cristiana y del Partido Socialista. Incluso en los peores momentos del terrorismo en los que se intuía, mucho más que la presencia de grupos políticos, la acción de una peligrosa logia masónica, la Propaganda 2 en la que participaban las más altas estructuras y personalidades de la nación, incluidos de los servicios de inteligencia, ni siquiera en los momentos más tensos de la lucha contra la Mafia o la Camorra, existió la sensación, como en 1992, de que todo estaba a punto de cambiar. 

En realidad, lo que estaba ocurriendo era que el empresariado, harto de pagar comisiones a todo tipo de políticos, que muy frecuentemente eran superiores al valor de la obra pública emprendida, se convencieron de que ellos mismos  debían de promover un partido político y unas figuras políticas que terminaran con todo ese sistema insostenible de sobornos y corruptelas y que, al menos, uno de los suyos dirigiera el país. Esa persona –que aparece en algunos momentos en la miniserie- fue Silvio Berlusconi, personaje sin el cual no se podría reconstruir la historia de Italia desde 1992. Además de su partido, Forza Italia, otra fuerza política emergió en aquellos momentos, la Lega Nord que también aparece con su propio logotipo en esta interesante trama.

La espectacularidad de la operación Manos Limpias y lo vistoso de algunos de sus personajes hace que esta serie sea extraordinariamente atractiva e incluso adictiva. Obviamente, no todo lo que cuenta es historia. De hecho, el período se revive a través de media docena de personajes representativos de la vida italiana de la época, cuyas historias se entrecruzan en aquellos momentos de cambio y renovación.

VIDAS UNIDAS POR MANOS LIMPIAS

La historia está correctamente narrada. Como en todos los productos de este tipo con múltiples protagonistas, unos gustarán más que otros y no siempre todas las actuaciones son de la misma calidad, pero sí es cierto que el nivel medio de la serie está situado en la franja alta de la tabla de calidades. La serie va en la senda del “giallo” italiano (la narración de un episodio criminal novelada) que ya vimos en Roma Criminal (2008-2010) sobre la “banda de la Magliana” que intentó constituir una red de delincuencia organizada en la capital italiana en la segunda mitad de los 70 y principios de los 80, pero es muy superior. En aquella serie ya se intuían conexiones entre delincuencia común y formaciones políticas. 1992 va mucho más allá, está infinitamente más cuidada, tanto a nivel de realización como de casting y el guión, por lo demás, es mucho más arriesgado. 


Los sucesos de la Italia de aquel año van desfilando inexorablemente a través de las vidas de seis personajes: un publicista de éxito, con aspectos oscuros en su pasado, brillante, ambicioso (interpretado por Stefano Accorsi); un veterano de guerra que los azares de la vida sitúan en la bancada de la Lega Nord y en un parlamento en el que se siente desplazado y confundido (Gido Caprino), una chica de compañía cuyo amante ha sido arrestado por corrupción y deberá encontrar una fuente de ingresos de sustitución (Miriam Laone), un policía judicial con problemas de salud que quiere vengarse de un sistema judicial que considera corrupto (Domenico Diele), una chica frívola hija de una familia poderosa y cuyo cabeza ve afectado por la Operación Manos Limpias (Tea Falco) y, finalmente, un policía romano con futuro que terina siendo lo que uno menos espera. 

A lo largo de la serie, estos personales se interrelacionan pero, sobre todo, son las excusas para mostrarnos mediante unas pinceladas históricas bastante ajustadas a la realidad y con trazos incluso detallistas, todo que ocurrió realmente en la historia del final del “pentapartido” (la coalición democristiana, socialista, socialdemócrata, liberal y republicana que se había repartido Italia en los 20 años anteriores) y el régimen berlusconiano.

Cabe también recordar que el período que se inicia en 1992, termina con la dimisión de Silvio Berlusconi el 12 de noviembre de 2011. Habían pasado casi veinte años de lo que se llamó la “segunda república” (en realidad, seguía siendo la primera porque ni la constitución ni lo esencial de la arquitectura política italiana habían cambiado). En 2016 se ha estrenado en la pantalla grande Suburra ambientada precisamente en esos momentos finales del régimen berlusconiano. Película imprescindible (aunque demasiado imaginativa en nuestra opinión) para quien quiera tener una versión del entierro de las esperanzas depositadas en 1992.

UNA SERIE ADICTIVA

La serie fue, inicialmente retransmitida en Italia en marzo de 2015 por el Canal Sky Atlantic y por Sky Cinema y posteriormente en LA7. A partir de ahí saltó a otros países europeos y en la actualidad puede decirse que toda Europa ha podido conocer esta serie e, incluso, ver reflejadas en ella, sus propias miserias. En España permanece en la oferta de Canal+. Ha registrado buena críticas en Italia y recogido algunos premios en aquel país (al Mejor Guión y al Mejor Actor en el en el Roma Fiction Fest 2015. En la actualidad están confirmadas dos temporadas más de la serie: 1993 y 1994.


Uno de los elementos más interesantes de la serie es la banda sonora que registra muchos temas musicales de la época y que puede ser considerada como un verdadero catálogo de hit de principios de los 90. En cuanto a la música de presentación y ambientación también es notable y su partitura fue compuesta por el teclista de Subsonica, David Dileo. 

La serie se ha presentado bajo la forma de un thriller político-social, con la habilidad de que cada episodio concluye con un sobresalto o una sorpresa para el espectador que lo deja, literalmente, “enganchado” al siguiente.

DEBEN DE VERLA AQUELLOS QUE…

Si es usted amante de los thrillers políticos debe de verla urgentemente. Le gustará y sabrá apreciar el ritmo trepidante de la trama. Si siempre ha sentido interés por la política y conoce lo que fue la Operación Manos Limpias, esta película le recordará algunos de sus principales hitos. Si vive usted en esta parte de la Galaxia, tan castigada por la corrupción, le reconfortará saber que en todas partes cuecen habas y que, al final, algún juez decide romper la baraja y enfrentarse a todo y a todos para poner pasar arriba a un sistema cuyo rasgo característico era la corrupción. Obviamente, los admiradores del cine italiano disfrutarán igualmente y quizás pueda interesar a un público que no encaja con todos los perfiles anteriores pero que quiere ver alguna serie europea de calidad y con una capacidad adictiva notoria.



Ficha

Título original: 1992 (Mille novecento noventadue).
Título en España: 1992.
Temporadas: 1 (10, en producción))
Duración episodio: 60 minutos
Año: 2015.
Temática: Thiller.
Subgénero: Político.
Tema: Serie ambientada en los cambios políticos que tuvieron lugar en Italia a raíz de la Operación Manos Limpias que acabó con las redes de corrupción socialistas y democristianas en la Italia de principios de los años 90 y vio el advenimiento de nuevas fuerzas políticas.
Actores: Stefano Accorsi, Guido Caprino, Domenico Dele, Tea Falco, Miriam Leone, Alessandro Roja.
Lo mejor: el valor de hablar sobre la corrupción en Italia de 1992 en la Italia corrupta de 2016.
Lo peor: hace falta visualizar un documental complementario para entender todos los datos
Puntuación: 7
Web oficial en castellano: http://www.movistarplus.es/1992    

¿Cómo verla?: A través de Canal+. 
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