lunes, 17 de octubre de 2011

Nuestra vida se parará... con mando a distancia.





Asistí a la conferencia del Dr. Hiroshi Ishiguro en CosmoCaixa el 11 de octubre.

Tiene 47 años y ya se ha operado con cirugía en la cara y el cuerpo para no ser más viejo que su androide Geminoid. Parece tener 28 años desde la butaca de la sala de actos. Ha tenido que entrar en quirófano para no envejecer mientras él (Geminoid) seguía siendo joven.

En el turno de preguntar lo vi un pelín, medida española, desesperado. Así como durante los 15 minutos que esperó a que todo el público llegara, buscara sitio y se sentara de una puñetera vez. La conferencia tenía las 19h como hora de inicio. La hora española es perfectamente de 15 a 20 minutos más tarde.

Las preguntas se las tenía bien merecidas por no exponer con brevedad impactante la mentalidad japonesa que requiere y acepta con agrado el robot como "animal de compañía", perdón como producto doméstico, y la diferencia con Occidente que va como con 12 horas de retraso, tecnológicamente hablando.

Japón... voy a definir la receta emocional con la que ha elaborado la cultura del silencio. Respeto a la intimidad, evitan preguntar cuestiones muy personales e íntimas. Respeto a la comunidad, limpieza en las ciudades, silencio en los trenes. Amabilidad, austeridad, simplicidad, humildad, discreción. Todo para mantener la armonía del conjunto. Frente al individualismo de Occidente, dónde la gente puede perder los nervios y gritar creando emociones negativas que perjudican a las personas de nuestro alrededor. Esas emociones transmiten una inquietante y demoledora energía negativa a quienes nos quieren.

Ahora bien, no hay sitio en Japón para todos. Ya saben, se caen de la isla. El espacio está milimetrado y la inmigración no tiene cabida. Por lo tanto sólo pueden compartir el espacio con robots que tengan apariencia humana, como nueva mano de obra y nuevos cuidadores.

Ishiguro nos habla de la necesidad de androides humanos como fin para no comer solos. El hombre es un ser social, aunque se pueda llegar a pensar que es un trozo de carne fresca en el supermercado. Repito es un ser social que sólo puede alcanzar la excelencia conviviendo con otros seres humanos. Aristóteles decía que el ser humano es un "animal que habla" y ahí está la razón que con fuerza Ishiguro nos despertaba de nuestro camino iniciado en Internet, los Iphone, los blackberry, etc. y el fin de la comunicación de los seres humanos. Bueno, defino que la comunicación es algo como mínimo de dos, uno habla y otro escucha. Y saber escuchar en estos tiempos es un lujo que sólo será posible redescubrir con androides domésticos.

Es verdad que la industria de la robótica está definida en robots con tareas de vigilancia, museos, aeropuertos, centros comerciales, guía, limpieza, conducción, hospitales, cirugía, guerra, todos, menos el último según se mire, con el objetivo de ayudar a los seres humanos.

La robótica doméstica empieza a ser de gran consumo, sólo falta crear androides que den sexo, entonces y sólo entonces se implementará con un éxito de millones. Se disparará su rentabilidad al llegar a todos los hogares del mundo.

La posibilidad de mantener relaciones emocionales con robots, se llegará a percibir como una situación más fiable, por aliviar dichas necesidades confesables y no confesables.

Es verdad que los efectos positivos para una sociedad, es utilizar robots en trabajos peligrosos, pesados y repetitivos.

La necesidad de robots con aspecto humano tiene millones de posibilidades como los tiene hoy por hoy todas las relaciones que tenemos con mascotas o animales domésticos. Fueron introducidos por un servicio, los gatos para cazar ratones; los perros, guardar la casa; los caballos, como medio de transporte y traslado de objetos pesados.

Los humanoides pueden llegar a ser queridos como una mascota o incluso más porque tendrán la capacidad de hablar y de moverse como un ser humano. El diseño perfecto será aquel que sepa mirar a los ojos. Los beneficios terapéuticos serán extraordinarios para aquellas personas que carezcan de una red satisfactoria de apoyo social humano... dado que las relaciones humanas provocan dificultades e insatisfacciones.

Los humanoides serán eternamente jóvenes mientras el ser humano desaparece. Los niños de hoy que crezcan amando a sus mascotas robots, de adultos tendrán humanoides. Estos a medida que el software sea más sofisticado para amar al ser humano se establecerán vínculos emocionales. Se llegará a creer que los robots te amarán de forma incondicional, siempre estarán ahí y te aceptarán tal como eres. Ante todo empatía. Dado lo cual el nivel de dependencia del ser humano y su mascota humanoide será muy elevado. Los androides deberán tener en su cerebro de silicio, implantes cerebrales humanos a fin de lograr la capacidad de revelar emociones con cambios sutiles de expresión en los ojos, las pupilas, morder o presionar los labios, cambios de color en la piel, respirar con dificultad, parpadear, tragar saliva... se entiende el gesto, pues saliva no tienen los robots.

Algunos pensarán que el camino más sencillo es que la robótica será la recreación de los nuevos esclavo del futuro. Y ahí lo dejo.

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