miércoles, 16 de septiembre de 2026

Sus Hijos (& Sons) de Pablo Trapero


Ficha Técnica

Título: Sus hijos
Título original: & Sons
Año: 2025
Países: Reino Unido, Estados Unidos y Canadá
Duración: 119 minutos
Dirección: Pablo Trapero
Guion: Sarah Polley y Pablo Trapero
Basada en: La novela & Sons, de David Gilbert, publicada en 2013
Fotografía: Diego Dussuel
Música: Cristóbal Tapia de Veer
Género: Drama familiar, humor negro

Producción: Infinity Hill, Matanza Cine y Elevation Pictures
Distribución en España: Divisa Films y Vercine

Reparto principal:
Bill Nighy como Andrew Dyer
Noah Jupe como Andy Dyer
Johnny Flynn como Richard Dyer
George MacKay como Jamie Dyer
Imelda Staunton como Isabel Platt
Dominic West como Rainer
Anna Geislerová como Gerde
Arthur Conti como Emmett Dyer

La película se presentó mundialmente en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2025 y posteriormente pasó por el Festival de Londres. Fue premiada por su guion en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. 

Sinopsis

Andrew Dyer fue uno de los escritores más importantes de su generación, pero lleva casi veinte años recluido en su casa, sin publicar una nueva obra y ahogándose progresivamente en el alcohol. También lleva demasiado tiempo sin hablar con Richard y Jamie, sus dos hijos mayores, que crecieron bajo la sombra de un padre admirado por todo el mundo y emocionalmente ausente dentro de su propia familia.

La muerte de un antiguo amigo y la sensación de que su propio final está cerca empujan a Andrew a convocarlos. Richard y Jamie regresan creyendo que su padre desea reconciliarse o poner en orden su herencia. Sin embargo, Andrew no los ha reunido para pedir perdón, sino para revelarles algo difícil de aceptar: Andy, el muchacho al que todos consideran fruto de una relación extramatrimonial, sería en realidad un clon suyo, creado por una misteriosa organización sueca. (Los Palingenetistas. Procede de palingenesia, que significa renacimiento o regeneración. Son una organización sueca ficticia, no un grupo científico real.)

Pero detrás del secreto científico aparece otro secreto quizá más doloroso. El gran escritor también habría utilizado los diarios de su hijo mayor como materia prima para construir la obra que lo convirtió en una celebridad.


Hablando de la película... 

Anécdotas del rodaje, los actores y la producción

El debut en inglés de Pablo Trapero

Sus hijos es el primer largometraje que Trapero dirige íntegramente en inglés. Además, abandonó los espacios argentinos de películas como El bonaerense, Elefante blanco o El clan para trasladar la historia original desde Nueva York hasta Inglaterra.

Este cambio no elimina su identidad como director. Trapero vuelve a uno de sus grandes temas: la familia como espacio de protección y, simultáneamente, como estructura de poder, secretos y violencia emocional.


De Nueva York a una mansión inglesa

La novela de David Gilbert transcurre principalmente en Nueva York, pero la película sitúa a Andrew Dyer en una gran casa de Oxfordshire. El rodaje principal comenzó en el Reino Unido en diciembre de 2024 y algunas escenas se filmaron en Oxford, entre ellas en Worcester College, durante enero de 2025.

La transformación resulta significativa: la casa no es solamente una residencia. Parece el mausoleo de un escritor vivo. Está llena de libros, recuerdos, alcohol y huellas del pasado, pero apenas deja espacio para el futuro.


Sarah Polley y la adaptación

La primera versión del guion fue escrita por Sarah Polley, ganadora del Óscar al mejor guion adaptado por Ellas hablan. Trapero participó posteriormente en la escritura y en la transformación cinematográfica de una novela extensa, llena de cartas, diarios, textos literarios y relatos secundarios.

La película concentra buena parte de esa complejidad en la reunión familiar y convierte la casa en el centro emocional de la historia. De este modo, la ciencia ficción no domina la narración: aparece como una grieta dentro de un drama familiar aparentemente realista.

Un reparto construido desde estilos diferentes

Trapero explicó que cada miembro del reparto poseía una manera muy distinta de abordar su personaje. Su propósito no fue obligarlos a ajustarse mecánicamente al guion, sino permitir que durante el rodaje surgieran nuevas capas y pequeños descubrimientos.

Esa variedad favorece a la familia Dyer: Bill Nighy interpreta desde la fragilidad, la ironía y la arrogancia; Imelda Staunton introduce una energía frontal; George MacKay transmite un dolor contenido; Johnny Flynn aporta resentimiento y cansancio, mientras que Noah Jupe debe resultar familiar y extraño al mismo tiempo. 

Noah Jupe leyó rápidamente el guion

Noah Jupe contó que leyó el guion en aproximadamente dos horas y quiso incorporarse al proyecto. Su trabajo tenía una dificultad especial: no debía hacer una imitación exagerada de Bill Nighy, sino sugerir discretamente que Andy podría contener algunos de sus gestos y movimientos.

Aquí aparece una paradoja fascinante: George MacKay quizá se parece físicamente más a Nighy, pero es Noah Jupe quien reproduce algunos de sus tics. La película juega así con nuestra necesidad de buscar semejanzas para poder creer en el clon. Entrevista de TIFF

Bill Nighy no quiso verse en pantalla

Bill Nighy ha explicado en distintas ocasiones que evita contemplar sus propias interpretaciones. Antes del estreno mundial de Sus hijos en Toronto aseguró que mantenía su decisión de no verse actuar. No se trataba de una desconfianza hacia Trapero, sino de una costumbre relacionada con su propia incomodidad ante la pantalla.


Un cambio llamativo en el reparto

En mayo de 2024 se anunció que Matt Smith formaría parte del reparto junto a Bill Nighy, George MacKay y Noah Jupe. Sin embargo, cuando la producción avanzó, Smith ya no figuraba entre los intérpretes definitivos y el personaje de Richard terminó siendo interpretado por Johnny Flynn. Las informaciones publicadas no explican claramente el motivo del cambio. 


Cinco escenas clave

1. El escritor contempla su propia desaparición

La muerte de su amigo Rainer obliga a Andrew a mirar algo que llevaba años evitando: su propia mortalidad. No es únicamente el miedo a morir. También es el temor a desaparecer después de haber vivido convencido de que su obra lo hacía inmortal.

Esta escena establece la gran contradicción del personaje: Andrew ha escrito libros que permanecerán, pero ha destruido las relaciones con las personas que debían recordarlo.

2. El regreso de Richard y Jamie

Los hijos mayores vuelven a la casa paterna cargando con dos tipos diferentes de resentimiento. No regresan al hogar, sino al lugar donde se originaron muchas de sus heridas.

Trapero transforma los silencios, las miradas y las frases aparentemente triviales en restos de antiguas discusiones. La familia no necesita recordar en voz alta todo lo sucedido: sus cuerpos ya recuerdan por ellos.

3. La revelación de Andy

Andrew asegura que Andy no es realmente su hijo, sino su “reflejo autónomo”, la expresión que prefiere utilizar en lugar de clon. Según su relato, fue creado por los Palingenetistas, una misteriosa organización sueca dedicada a perpetuar genéticamente a hombres y mujeres considerados excepcionales.

La revelación parece introducirnos de repente en otra película. Sin embargo, el clon no es la verdadera ruptura. Lo verdaderamente perturbador es descubrir para qué lo quiso Andrew: para contemplarse de nuevo, educarse desde el principio y fabricar una versión mejorada de sí mismo.

4. El hijo mayor acusa al escritor

El enfrentamiento por los diarios destruye el pedestal literario de Andrew. Su hijo sabe que el padre se apropió de sus escritos íntimos y los convirtió en el material de la obra que cimentó su fama.

Esta escena modifica el sentido de la palabra “autor”. Andrew no solamente ha sido autor de libros: pretende ser autor de sus hijos, de sus recuerdos y hasta de una nueva versión biológica de sí mismo.

El padre no roba únicamente palabras. Le roba al hijo el derecho a ser propietario de su propia experiencia.

5. El enfrentamiento entre Andrew e Isabel

Cuando Isabel se enfrenta a su exmarido, la película deja a un lado buena parte de su juego intelectual y permite que aparezca la consecuencia humana de sus decisiones.

Imelda Staunton representa a quien tuvo que recoger los pedazos mientras Andrew construía su leyenda. Frente a ella, el escritor ya no puede refugiarse completamente en la genialidad, en la vejez ni en el alcohol. Es uno de los momentos en los que el gran autor queda reducido al hombre que fue incapaz de cuidar a su familia.


El clon humano: ¿un hijo o una segunda oportunidad?

Andrew afirma haberse clonado para tener una segunda oportunidad. Pero esa segunda oportunidad no la obtiene él, sino otro ser humano.

Esa diferencia es fundamental. Un clon no sería la continuación de una conciencia. Compartiría el ADN del individuo original, pero no sus recuerdos, su educación ni su recorrido emocional. Crecería en otra época, rodeado por otras personas y sometido a experiencias distintas.

Por tanto, Andy no puede ser Andrew corregido. Puede parecerse a él, heredar ciertas predisposiciones o reproducir algún gesto, pero sigue siendo una persona independiente.

Andrew dice que quiere cuidar al muchacho mejor de lo que se cuidó a sí mismo. En apariencia, existe un acto de ternura. Sin embargo, bajo esa ternura se esconde un narcisismo enorme: no ha aprendido a cuidar a los hijos que ya tenía, pero crea otro ser porque considera que solamente él merece una segunda oportunidad.

No repara el daño causado a los demás. Se reproduce para intentar perdonarse a sí mismo.

Los Palingenetistas de Suecia

Los Palingenetistas son una organización ficticia heredada de la novela de David Gilbert. Su nombre procede de la palingenesia: la idea del renacimiento, la regeneración o el retorno a la vida.

Supuestamente, esta organización clandestina está relacionada con el legado de Alfred Nobel y pretende conservar genéticamente a personas consideradas excepcionales. El planteamiento abre una pregunta peligrosa: ¿quién decide qué individuo merece ser repetido?

Andrew acepta sin demasiadas dudas que él forma parte de ese grupo privilegiado. La clonación se convierte así en el último reconocimiento que puede recibir un hombre célebre: no basta con reeditar sus libros, estudiar su obra o conservar su casa; también debe reeditarse su cuerpo.

En la realidad, Suecia ha permitido investigaciones con células madre y ha aceptado bajo regulación la llamada clonación terapéutica, destinada a la investigación y no al nacimiento de seres humanos. La implantación de embriones clonados con fines reproductivos continúa prohibida. Por tanto, la organización que aparece en la película pertenece enteramente a la ficción.


Los diarios: otra forma de clonación

El plagio de los diarios del hijo no constituye una trama secundaria. Es el espejo literario de la clonación biológica.

Andrew realiza dos operaciones semejantes: Extrae las experiencias íntimas de su hijo y las convierte en literatura propia. Extrae su material genético y lo convierte en un nuevo ser humano. En ambos casos toma algo vivo, elimina a su verdadero propietario y lo presenta como una extensión de sí mismo.

Por eso, el gran asunto de la película quizá no sea la clonación científica, sino la apropiación. Andrew se apropia de las palabras de un hijo y del cuerpo de otro. Quiere controlar el relato familiar del mismo modo que un novelista controla a sus personajes.

Sus hijos no son personajes, pero él los trata como si pudiera escribirlos, corregirlos o descartarlos.


La influencia de la ausencia

Aparece la expresión, “la influencia de la ausencia”. Es magnífica porque define algo que la película muestra constantemente: una persona puede determinar una familia incluso cuando no está presente.

Andrew ha sido un padre ausente, pero su ausencia no ha dejado un espacio vacío. Ha producido consecuencias concretas. Los hijos crecen tratando de conseguir una aprobación que nunca llega. La madre debe asumir el trabajo emocional que él abandona. Los hermanos construyen identidades distintas frente al mismo vacío. El prestigio público del padre dificulta que los hijos puedan denunciar el daño privado. Andy nace como intento de corregir una ausencia, pero termina heredándola.

En ese árbol genealógico, lo que pasa de una generación a otra no es solamente el ADN. También se transmiten los silencios, los abandonos, las comparaciones y los secretos.

El padre ausente permanece en cada decisión de sus hijos. Incluso cuando no está, continúa organizando la familia alrededor de él.


Reflexión final

Andrew Dyer dispone de reconocimiento, dinero, inteligencia y una obra destinada a sobrevivirlo. Sin embargo, nada de eso le permite regresar al pasado. Por eso intenta fabricar una segunda versión de sí mismo.

La película parece decirnos algo bastante cruel: un hombre puede clonar su cuerpo, plagiar unos recuerdos y reescribir una historia; lo único que no puede reproducir es el tiempo que no dedicó a sus hijos.





Amor DiBó

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