viernes, 4 de septiembre de 2026

KFFBCN 2026. Joint Segurity Area . Park Chang-wook


Ver por primera vez en 2026 en el KFFBCN 2026 cambia muchísimo la lectura de la película Joint Segurity Area de Park Chang-wook. Esa distancia de 26 años puede ser precisamente el eje más interesante de esta reseña, no solo qué contaba Park Chan-wook en 2000, sino qué queda hoy de aquella esperanza.

Y hay algo especialmente potente: Joint Security Area no imagina realmente una reconciliación política. Imagina algo mucho más pequeño y, quizá por eso, más doloroso: que cuatro hombres puedan dejar de ser enemigos cuando dejan de representar a sus respectivos Estados.

La esperanza de Joint Security Area

La película se estrenó en un momento muy particular. En junio de 2000 había tenido lugar la primera cumbre intercoreana entre Kim Dae-jung y Kim Jong-il. Era la época de la Sunshine Policy, cuando parecía posible que la relación entre las dos Coreas entraran en una etapa diferente. Por eso creo que Park Chan-wook hace algo muy inteligente: no derriba la frontera, aino que atraviesa la frontera emocionalmente.

Los soldados siguen perteneciendo a dos ejércitos enemigos. La DMZ continúa ahí. Las órdenes continúan ahí. Las armas continúan ahí. Pero durante unas horas aparecen los cigarrillos, las bromas, las conversaciones, los juegos y la curiosidad por el otro. Y eso convierte la frontera en algo casi absurdo.

Vista desde 2026, la película resulta bastante más triste

Aquí está, para mí, la gran diferencia con el espectador del año 2000. El espectador coreano podía preguntarse: ¿Y si algún día esto fuera posible?. Nosotros, 26 años después, podemos preguntarnos: ¿Cómo es posible que todavía no lo haya sido?

Porque la película plantea que el problema no está necesariamente en las personas. Cuando los soldados se conocen, descubren rápidamente que pueden entenderse, reírse juntos e incluso desarrollar afecto. El problema aparece cuando vuelven a entrar en la habitación la Historia, el uniforme, la bandera, la jerarquía y el miedo.

Hablando de la película...

Para Joint Security Area me viene perfecta para mirar el momento político, porque permite enfrentar la esperanza del año 2000 con la realidad geopolítica de 2026. Yo lo resumiría así, en diez líneas:

  1. Corea del Norte y Corea del Sur siguen técnicamente sin un tratado de paz: el armisticio de 1953 detuvo la guerra, pero no la cerró políticamente.

  2. Corea del Sur mantiene a Estados Unidos como principal garantía militar, con tropas estadounidenses estacionadas en el país y una alianza defensiva muy estrecha.

  3. Corea del Norte ha convertido su arsenal nuclear y sus misiles en su principal seguro de supervivencia, haciendo mucho más difícil cualquier presión militar exterior.

  4. China continúa siendo el gran sostén económico y estratégico de Pyongyang, aunque tampoco desea una Corea del Norte imprevisible ni excesivamente poderosa.

  5. Para Pekín, la península funciona además como colchón estratégico: una Corea reunificada y aliada de Washington podría llevar la influencia estadounidense hasta su frontera.

  6. Rusia ha recuperado un protagonismo que en 2000 era mucho menor, estrechando su cooperación política y militar con Corea del Norte, especialmente desde la guerra de Ucrania.

  7. Japón observa el conflicto con enorme preocupación, tanto por los misiles norcoreanos como por el equilibrio militar entre China y Estados Unidos en Asia.

  8. Las antiguas expectativas de reconciliación intercoreana de la época de la Sunshine Policy están hoy mucho más debilitadas; Pyongyang ha endurecido incluso su discurso sobre Corea del Sur.

  9. Por eso la DMZ no separa únicamente dos Coreas: en cierto modo representa también el punto donde EE. UU., China y Rusia miden sus respectivos espacios de influencia.

  10. Y ahí Joint Security Area resulta dolorosamente actual: los soldados están separados por unos metros; las potencias que hay detrás de ellos, por intereses que abarcan medio planeta.


Además, vista hoy hay una ironía tremenda. Corea del Norte y Corea del Sur comparten idioma, historia, tradiciones y vínculos familiares anteriores a la división. Sin embargo, generaciones enteras han nacido ya sin conocer personalmente la otra Corea. Los protagonistas hacen exactamente lo contrario: conocen primero al individuo y después recuerdan que deberían considerarlo enemigo. Ahí está la tragedia. Y Park Chan-wook ya estaba siendo Park Chan-wook. Después de que ayer viera Sympathy for Lady Vengeance, resulta fascinante retroceder cinco años.

Aquí todavía no encontramos al Park Chan-wook visualmente desatado de sus películas posteriores, pero ya aparecen varias obsesiones suyas: culpa, violencia, versiones contradictorias de un mismo acontecimiento, personajes atrapados por decisiones irreversibles y, sobre todo, la dificultad de establecer quién es realmente culpable.

El misterio de las 15/16 balas es un magnífico mecanismo de thriller, pero acaba importando mucho menos que otra pregunta: ¿Quién mató realmente aquella amistad? ¿El soldado que disparó? ¿El miedo? ¿Los ejércitos? ¿La división de Corea? ¿Una guerra que oficialmente terminó en armisticio y nunca en un tratado de paz?. Ahí Park transforma un whodunit en algo político y humano.

Hay otro detalle que creo que puede interesar mucho

La investigadora interpretada por Lee Young-ae es casi una extranjera dentro de su propia historia. Tiene origen coreano, pero llega desde una institución neutral, la Comisión de Supervisión de Naciones Neutrales, vinculada en la película a Suiza. Cree que podrá reconstruir el acontecimiento mediante pruebas, balística y declaraciones. Pero progresivamente descubre algo inquietante: la verdad judicial y la verdad humana no son exactamente la misma cosa. Puede averiguar quién disparó cada bala. Pero eso no explica por qué cuatro enemigos terminaron siendo amigos. Ni por qué esa amistad terminó convertida en tragedia. Y aquí enlaza curiosamente con la Lee Young-ae de Lady Vengeance: Park volverá a colocarla frente a la culpa, la verdad y la imposibilidad de reparar completamente aquello que ya ha ocurrido.

Y el título también tiene cierta crueldad Joint Security Area — Área de Seguridad Compartida.

Compartida, sí. Segura, bastante menos.Hasta la propia expresión adquiere un significado irónico. Es uno de los lugares más controlados del planeta y, sin embargo, basta una relación humana clandestina para que todo el sistema entre en crisis.

Veintiséis años después, Joint Security Area no ha envejecido. Lo inquietante es que tampoco ha envejecido suficientemente el conflicto que retrataba.

Ver a Park Chan-wook no solamente como estilista de la violencia, sino como observador de lo absurdo que resulta convertir al vecino en enemigo.

Hablando del perfil de Mujer en ésta película...

Park Chan-wook en Joint Security Area puede resultar especialmente interesante precisamente por lo que todavía no hace con su personaje femenino.

Lee Young-ae interpreta a la mayor Sophie E. Jean y tiene una función decisiva: es quien investiga, interroga y reconstruye aquello que ocurrió entre los soldados. Pero una cosa es que sea fundamental para la estructura narrativa y otra que Park la convierta en un personaje con la profundidad psicológica que dará después a sus protagonistas femeninas.

En JSA yo la veo casi como los ojos del espectador. Llega desde fuera, observa a los hombres, detecta sus contradicciones y va desmontando las versiones oficiales. Sabemos cosas sobre su origen y su relación indirecta con la división coreana, pero Park no penetra todavía demasiado en ella. 

De Sophie a Geum-ja hay un salto enorme

Cinco años después, en Sympathy for Lady Vengeance, Park vuelve a trabajar con Lee Young-ae y prácticamente invierte la situación.

En JSA, ella investiga la tragedia de los hombres.

En Lady Vengeance, ella es la tragedia, la investigación, la víctima, la verdugo y el centro moral de la película.

Incluso visualmente hay diferencia. Sophie viste ese uniforme de neutralidad, contención y profesionalidad. Geum-ja, en cambio, es convertida por Park en una construcción visual extraordinaria: maquillaje, rojo, negro, blanco, ropa, rostro, sangre… Todo habla por ella.

Hay además una paradoja Sophie posee poder institucional, pero poco espacio dramático propio. Es mayor, investigadora internacional y dirige interrogatorios a hombres armados. Para una película coreana del año 2000, no es una mujer decorativa ni pasiva. Pero Park todavía la utiliza principalmente como instrumento para descubrir a los personajes masculinos.

Eso cambiará muchísimo en su cine posterior. JSA funciona como punto de partida. Permite preguntarse cómo pasó Park Chan-wook de una mujer que observa y reconstruye la historia de los hombres a mujeres que terminan apropiándose de la película entera.

Park Chang-wook juega con 16 balas, porque una no encaja en el cargador... para obligarnos a descubrir que la versión oficial no encaja en quién es el amigo y quién es el enemigo.

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