Reconozco que cuando vi que Netflix había incluido esta serie en su catálogo no le presté mucho interés. Vi que era una serie de “abogados”. A fin de cuentas, en nuestra infancia y juventud nos saturamos de estas series, desde Perry Mason (1957-1966) hasta la insufrible Ally McBeal (1997-2002), pasando por la española Turno de oficio (1986-87, con el inolvidable Juan Luis Galiardo y el estreno televisivo de Juan Echanove que, quién lo diría, en otro tiempo fue joven), la desternillante Juzgado de Guardia (1984-1992) y la insuperable The practice (1997-2004). En nuestro paso por la vida, no tuvimos bastante con esa extraña raza de leguleyos, y preferimos no verlos ni siquiera en televisión. Pero, al final, al ver cada día Better Call Saul! en el escaparate de Netflix, cedimos a la tentación. Total, si no gustaba, siempre existe la posibilidad de cortar y a otra cosa. Y gustó.
