lunes, 9 de enero de 2017

Elementary, o el imposible Holmes y la improbable doctora Watson


Vaya por delante que aparte de que tanto Lucy Liu como Jonny Lee Miller son unos estupendos actores, sus papeles como “doctora Watson” y “Sherlock Holmes” en este serie, son absolutamente increíbles como lo es su ambientación en la ciudad de Nueva York y hacer pasar al famoso detective inglés como asesor del NYDP y, entre horas, llevarlo a sesiones de un grupo de apoyo para toxicómanos. Quizás si en lugar de llamarse “Sherlock Holmes” se hubiera llamado “John Smith”, la serie sería más tolerable, e incluso aceptable. Pero ver al protagonista de las novelas de Conan Doyle transferido a otro contexto, otro tiempo, con otro encuadre y destacando su adicción, es algo superior a lo que un espíritu sensible que ama a este personaje puede soportar.

UN SHERLOCK QUE NO ES SHERLOCK HOLMES

En 2012 la cadena norteamericana CBS le pareció demasiado barroca y difícil para el público norteamericano, la revisión que había hecho la BBC del personaje de Conan Doyle en la serie que llevaba por título Sherlock. Para la CBS, la serie inglesa era demasiado sofisticada y presuponía un conocimiento previo de las obras sobre el detective literario tantas veces llevado al cine. Así pues era preciso realizar una adaptación al público norteamericano, presuponiendo que lo ignoraba todo o casi todo el personaje. Lo que era mucho suponer, porque no hacía tanto que se habían estrenado dos películas de seguimiento masivo que situaban perfectamente al detective de ficción: Sherlock Holmes (2009) y Sherlock Holmes: juego en las sombras (2011). El caso es que Robert Doherty realizó una nueva adaptación a la vista del “tirón” que estaba teniendo la serie inglesa promovida por la BBC.


Si la serie inglesa se preocupó de despojar a Holmes de todas las connotaciones temporales que lo situaban en el Londres victoriano, pero respetó los rasgos del personaje y tuvo en cuenta las temáticas de sus novelas, resaltando especialmente su capacidad deductiva, Doherty, en cambio, se limitó a crear un nuevo tipo de detective, sin parecido alguno con Holmes e incluso con una capacidad deductiva del nivel de “aquí hay una colilla, luego han fumado”. Así pues, como reedición o reinterpretación de la figura del detective inglés, la serie es absolutamente infumable y sin ningún interés. Ahora bien, como serie en la que un asesor de la policía neoyorkina, ayuda a descubrir crímenes, acompañado por una ayudante exótica, la serie es aceptable e incluso entretenida. 

El “Holmes” que nos muestra esta serie como reclamo no es el Sherlock Holmes que emanó de la literatura inglesa de finales del XIX. Es otro personaje. Por lo demás, Holmes no está sólo, falta su sempiterno adversario, el “profesor Moriarty” aparece tenuemente y con el sexo cambiado. Ni rastro del “coronel Morand”. Lo de menos es que le fáltela pila, la chalina o el gorro de cazador o que figure el mismo cráneo frenológico que aparece en el 221B de Baker Street, o que toque el violín, es que faltan un Mycroft que dé la talla, el hermano de Sherlock, el torpe inspector Lestrade, la señora Hudson casera de Holmes y un doctor Watson, dignos de tal nombre y que tengan alguna relación con el espíritu de los rasgos que le atribuyó Conan Doyle. 

Para hacer una serie nueva no basta con adoptar una política de género y volver mujer y oriental a un personaje que fue varón y anglosajón, ni convertir en elemento central de la trama la adicción de Holmes a la cocaína que en las novelas de Conan Doyle tenía un interés secundario. De la familia del detective se sabe solamente que su padre le paga la estancia en Nueva York, el tratamiento de desintoxicación y la acompañante para vigilarlo que no es otro que la “doctora Watson”. Por eso, “éste Holmes” es “otro Holmes”. Puestos a realizar comparaciones, la serie protagonizada por Benedict Cumberbatch es respetuosa con el personaje literario, la que comentamos ahora, es simplemente, un aprovechamiento ilícito a efectos de marketing del mismo personaje.


LA TRAMA Y LOS PROTAGONISTAS

Y, sin embargo, hubiéramos salvado a la serie de no existir este elemento deliberadamente vinculante entre la figura del detective Sherlock Holmes y su traslación neoyorkina. Porque la serie es entretenida, tiene cierto humor y no se hace en ningún momento pesada. A medida que avanzan los episodios, los protagonistas se sienten más cómodos en sus roles, más sueltos, asumiendo e interiorizando más a sus personajes. Así pues, no es una serie a desechar: lo desechable es que se la vincule al personaje literario, pero, a fin de cuentas, debió pensar Doherty, si hemos visto a un Sherlock Holmes resolviendo casos en su adolescencia (El secreto de la Pirámide [1986]), si lo hemos visto en forma de dibujos animados resolviendo casos en un futuro imperfecto (Sherlock Holmes en el siglo XXI [1996]), si lo hemos visto travestido y con el género cambiado (Las aventuras de Shirley Holmes [1997-2000], serie canadiense) y, para colmo, convertido en una especie de perro antropomórfico en Sherlock Hound (1984-1985, anime italo-japonés), ¿qué impedía verlo como toxicómano rehabilitado asesorando al NYDP?

La serie en este sentido no puede ser más simple: se produce un crimen, el “detective Marcus Bell” llama a Holmes, éste aparece acompañado por la “doctora Watson” y el crimen es resuelto a la vuelta de unas escenas. Eso es todo. Unos episodios son más originales que otros; en algunos la resolución es ingeniosa, en otros es plana e irrelevante. En fin, como en cualquier otra serie de detectives y criminales. Quizás el factor diferencial de esta serie sea cierto sentido del humor y un intento de buceo en el interior de la “doctora Watson”. El papel de ésta es asumido por Lucy Liu, conocía por su estreno en televisión en la serie Ally McBeal (1997-2002) y luego por su participación en las dos entregas para la pantalla grande de Los Ángeles de Charlie (2000 y 2003). Películas posteriores como Kill Bill (2004), El Caso Slevin (2006) contribuyeron a cimentar su fama. Sin ser una actriz particularmente expresiva, le ayudan sus facciones orientales (es norteamericana de padres chinos) y su voz (que ha prestado también a series dibujos animados).


El papel de Holmes (o mejor seudo-Holmes) está asumido por Jonny Lee Miller, seleccionado para el papel, sin duda, por su origen británico. Lleva en los escenarios televisivos desde los 11 años y ha participado en numerosas series, especialmente británicas. Fue en 2006 cuando empezó a trabajar en producciones norteamericanas. Uno de sus papeles más notables fue encarnando a “Sick Boy”, un artista amoral co-protagonista de la película Transpoitting (1996). Llegó a ser tenido en cuenta para reemplazar a Pierce Brosnan en el papel de James Bond en 2005, que finalmente obtuvo Daniel Craig. Volvió a EEUU con la serie Eli Stone (2008-2009) y luego fue el psicópata antagonista de Dexter (2006-2013) en la quinta temporada. De momento, lleva en antena desde 2012 y se ha estrenado su quinta temporada. 

VALORACIÓN Y RECOMENDACIONES

Como hemos dicho, la serie no es diferente a otras que se están proyectando en estos momentos: El Mentalista (2008-2015), Castle (2009-2016) y muy poca en relación a Bones (2006-hoy). Si en la serie británica Sherlock, los guiones resaltan la capacidad deductiva del personaje, éste mismo elemento, intenta estar presente en Elementary, pero los guionistas no se han esforzado mucho en esta dirección. A veces, las deducciones son imposibles, en otras demasiado evidentes. Falta, en definitiva, “algo” para considerarla como una serie “diferente” a las otras que hemos mencionado: alguien particularmente dotado para la investigación y con una personalidad de contornos descritos a brochazos, descubre crímenes. 

Este tipo de series son atractivas, no tanto por el argumento en sí mismos como por el estilo de los personajes y sus relaciones entre ellos: como en Bones o en Castle, se recurre a la tensión sexual entre dos protagonistas de distinto sexo. Era el aliciente de la serie: a la pregunta sobre si Holmes y Watson eran gays, le sustituye ahora la duda de si se pegarán un revolcón o sus relaciones serán casta y profesionales.

Serie de buenos y malos, de detectives y criminales, que ofrecerá una reedición para el público que se sienta particularmente atraído por esta temática. No es recomendable para admiradores de Sherlock Holmes, ni siquiera para los “abiertos”; contraindicado absolutamente para los de “estricta observancia” y los rigoristas ortodoxos. No encontrarán nada que les pueda interesar, como no sea la deconstrucción hollywoodiense del personaje.



Ficha

Título original: Elementary.
Título en España: Elementary.
Temporadas: 5 (107 episodios)
Duración episodio: 43-46 minutos
Año: 2012-hoy.
Temática: Thriller.
Subgénero: Crímenes – Detectives – Sherlock Holmes.
Tema: Un detective inglés trasplantado a Nueva York, llamado “Holmes”, asesora al NYDP en la resolución de crímenes acompañado por la “doctora Watson”.
Actores: Jonny Lee Miller, Lucy Liu, Aidan Quinn, Jon Michael Hille, John Noble, Ophelia Lovibon, Ato Essandoh, RhysIfans.
Lo mejor: Es habitualmente entretenida y fácil de ver sin esfuerzos de comprensión.
Lo peor: Que no tiene nada que ver con el personaje literario.
Puntuación: 6,5
Trailer (en inglés): https://youtu.be/Ku6v3ZVPyTk
Trailer (subtitulado en castellano): https://youtu.be/dv4jIXNY0RM
Web oficial (en inglés): http://www.cbs.com/shows/elementary/ 
Web oficial (en castellano): http://www.netflixespana.es/elementary/1329
¿Cómo verla?: Se emite en Quatro y en Netflix.
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