miércoles, 2 de noviembre de 2016

Mannix, detective, duro y motorizado…



Hay detectives de alto standing y otros que apenas sobreviven siguiendo a maridos infieles o buscando a niños díscolos fugados del domicilio familiar. Mannix no era de estos: sus honorarios eran altos, su clientela selecta, sus casos espectaculares, sus modos elegantes y, sobre todo, sus vehículos y su fondo de armario de lo mejorcito de la época. Prolongó su presencia en TVE durante ocho temporadas y dejó una huella indeleble entre las series proyectadas en aquellos años… Mannix fue a la televisión de los 70, lo que “Philip Marlowe” o “Sam Spade” fue al género negro de los años 40. Entre 1967 y 1975, los jóvenes que aspiraban a la elegancia y a la aventura deseaban ser como “Joe Mannix”, de profesión detective.

Hay referencias históricas que ayuden a encuadrar a Mannix en su tiempo. El fatal desarrollo de la Guerra del Vietnam hacía que el pueblo americano precisara, sobre todo, ocio. Los problemas interiores (Vietnam, la contestación y la contracultura ¿quien no recuerda a Jane Fonda y sus manifestaciones?, el underground, los hippis, el pacifismo, el empeachment de Nixon como consecuencia del affaire Watergate y la primera crisis del petróleo (1973), verdaderos signos de los tiempos, no están presentes en esta serie que pretendía ser solamente de ocio. Alejar a los norteamericanos de los grandes problemas de su tiempo, encarrilarlos por el ámbito de lo políticamente correcto, distraerlos, conseguir que mirasen hacia otro lugar y, sobre todo, entretenerlos fue el cometido de esta serie que dilató su existencia en unos momentos particularmente duros para los EEUU. 



En España las cosas no iban mucho mejor. Cuando se proyectó por primera vez en TVE a partir de 1969, eran tiempos convulsos. Rara era la semana en la que no se producía ningún disturbio en la Universidad e igualmente raro era el mes en el que no había detenciones por motivos políticos. Cuando se estrena Mannix en España, ETA ya ha cometido algunos atentados y estaba considerada como uno de los grandes riesgos para la seguridad del Estado. Seguiría así durante los siguientes 35 años, pero en aquella época, las generaciones nacidas con la postguerra no estaban habituadas al terrorismo. En los años siguientes, los disturbios se trasladarían a las fábricas. Cuando la plana mayor de Comisiones Obreras iba a ser juzgada por el Tribunal de Orden Público, el presidente del gobierno, Almirante Carrero Blanco saltó por los aires en su Dodge Dart blindado. A partir de ese momento, con un jefe del Estado anciano y debilitado, era evidente que al régimen le quedaban pocos telediarios. Cuando TVE proyectó sus últimos episodios de la octava temporada de Mannix, Franco acababa de morir. 

Tal fue el contexto en el que se emitió esta serie. Valía la pena recordarlo para entender su éxito: era un cine de evasión. Simplemente. Sin más ambiciones, sin más interés, sin más aspiraciones. Eran años en los que proyectaban series similares: la calva y el chupa-chups de Kojak (1973-1978), la gabardina raída y la voz cascada de Colombo (1971-1973), el caballo y el sombrero tejano de McCloud (1970), fueron casi contemporáneos: todos ellos tenían los mismos objetivos, distraer a un público cada vez más preocupado. Pero algo distinguía a Mannix y le imprimía carácter. 

Quizás fuera el físico de Mike Connors, su protagonista, que superaba a los de todas las demás series y hacía de él un punto y aparte. Dennis Weaver (“McCloud”) no pasaba de ser un rústico tejano. Casi un patán. Peter Falk un tuerto bajito y tosco, además de miserable. Telly Savallas (“Kojak”) otro paleto, prepotente. Frente a ellos, Miker Connors – Mannix era un hombre de mundo, elegante, educado, culto, refinado y con olor a limpio, embadurnado en aftershave y desodorante. Era natural que su figura emergiera sobre todos los demás, especialmente en la vieja Europa.

Connors es conocido por su papel protagonista en esta serie. Sin embargo, cuando superó el casting tenía en su haber un largo recorrido cinematográfico y televisivo. A partir de 1952 había ido multiplicando apariciones en la pequeña y en la gran pantalla. La última vez que apareció en el plasma fue en un cameo en la serie Dos Hombres y Medio (en la temporada 2007). Entre ambas fechas hay una larga carrera que tuvo su zénit con la serie que nos ocupa. Mannix desarrollaba sus investigaciones en la sociedad californiana. Allí siempre ha habido cierto refinamiento y una apertura de miras ausente en la “América profunda” o en el “viejo sur”. De hecho, como signo de los tiempos y como tributo a la integración racial, Mannix tuvo como ayudante a “Peggy Fair” (rol asumido por Gail Fisher). Fue una de las primeras actrices negras en asumir un papel importante en una serie y la primera que ganó un Globo de Oro por su interpretación. Pero cuando acabó la serie, su carrera se fue apagando y, más tarde, prematuramente, se apagaría también su vida. 


Había algo en Mannix diferente a otros detectives de su tiempo y al mismo tiempo que sintonizaba con los grandes protagonistas del género negro norteamericano. No era un tipo invulnerable. Como a los grandes detectives, Mannix, de tanto en tanto, recibía alguna paliza. De hecho, era el pupas o poco menos. Con frecuencia era baleado (no menos de en una docena de ocasiones encajó plomo, en especial dentro de sus lujosos y paradigmáticos vehículos) e incluso se cuenta que al filmar el piloto de la serie se luxó un hombro. Era un tipo deportivo (fue piloto de carreras y parecía quedarle el gusanillo del motor).

Su arma era la Walther PPK y el Colt 38. Había aprendido el oficio de las armas en la Guerra de Corea; parecía que también había participado en guerras sucias en Iberoamérica y tardó en independizarse (en la primera temporada trabajaba a las órdenes de “Lew Wickersham”, interpretado por el más que notable Joseph Campanella). ¿Y el nombre? “Mannix” no es, desde luego, un apellido anglosajón. Su origen era armenio (o al menos así aparece en algún episodio, cuando en realidad, su nombre carece de la sonoridad de aquellas latitudes). 

La España de los últimos años del franquismo disfrutó con esta serie. Más de cuarenta años después de la emisión el último episodio, la serie está a disposición del público en DVD (y algunos episodios en programas “peer to peer”). Gustarán a los nostálgicos, a los estudiosos del género negro norteamericano y a los que les cautiven las figuras de los detectives modelados en Hollywood. A todos estos, nada mas oigan los primeros compases de la pegadiza música de la serie, les invadirá un torrente de recuerdos. A las nuevas generaciones es más difícil que Mannix les diga algo. Y, claro está, los aficionados a los vehículos antiguos de alta gama encontrarán a esta serie, inspiradora. 



FICHA:

Título original: Mannix
Título en España: Manix
Temporadas: 8 (194 episodios)
Duración episodio: 50 minutos
Año: 1967-1975
Temática: Thriller
Subgénero: Detectives
Actores principales: Mike Connors, Gail Fisher, Joseph Campanella, Ward Wood, Robert Reed, Ron Nyman.
Lo mejor: La  música extremadamente pegadiza.
Lo peor: Lo convencional y reiterativo de la serie.
Puntuación: 6,5

¿Cómo verlo?: Pueden adquirirse en DVD en Amazon o en La Casa del Libro. Algunos episodios pueden bajarse a través de programas “peer to peer”.
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