miércoles, 2 de noviembre de 2016

Historias para no Dormir, la obra maestra de Chicho


Quienes tenemos más de 50 años no podemos de estar agradecidos al cerebro imaginativo de Chicho Ibáñez Serrador que nos obsequió con las grandes producciones televisivas del tardo-franquismo. Historias para no dormir, ocupa un lugar importante en la producción televisiva de Chicho, que acompaña a aquel gran éxito internacional impensable en la época que fue Historia de la frivolidad (1967) y la primera película de Chicho, La Residencia (1969). A partir del 4 de febrero de 1966 el televidente quedó enganchado a la primera pantalla durante 50 minutos, más un bloque de publicidad, con la serie Historias para no dormir. Cuando se emitió el último el último episodio el 27 de septiembre de 1982, España y la TV habían cambiado extraordinariamente, sin embargo, la serie siguió gozando del favor del público. En total fueron 29 episodios, suficientes como para dejar una huella imborrable.

Hasta 1966 a ningún directivo de TVE se le había ocurrido que el terror pudiera interesar. No es raro que la televisión anterior a esa fecha fiase todo su éxito a series extranjeras, novelas de producción propia –desiguales en cuanto a su interés– y a ser la única existente en esos momentos. Chicho había aprendido el oficio en anteriores experiencias televisivas. Sabía lo que le interesaba al público. Antes de Historias para no dormir, Chicho había adaptado novelas de ciencia ficción de Ray Brandbury en la serie Mañana puede suceder (1964-1965). Observando las reacciones del público ante esta serie, Chicho rectificó el tiro, combinó anticipación y terror y de ahí salió el 4 de febrero de 1966, el primer episodio de Historias para no dormir, El Cumpleaños.




Desde el primer momento la serie atrajo la atención de los espectadores. Algunos guiones eran propios de Chicho, aunque la mayoría fueran adaptaciones de Bradbury o, especialmente, de Edgar Allan Poe. Al terminar esa primera temporada, el relato titulado El Asfalto ganó la ninfa de Oro del Festival de Montecarlo, en un tiempo en el que ni los atletas ni los programas españoles obtenían galardón alguno. Filmado con una estética minimalista (la televisión de entonces ahorraba en todos los terrenos), vista a casi medio siglo de distancia, el espectáculo resulta conmovedor. Nos habla de la soledad y del aislamiento del hombre urbano, de la inhumanidad de las grandes ciudades, del repliegue a lo personal, del egoísmo y de la burocracia, de la ineficiencia de las autoridades y de que la bondad y la normalidad no tienen lugar en los tiempos modernos. 

No es una crítica coyuntural (sobre la que la censura si estaba permanentemente en estado de vigilia) sino estructural: lo que se denuncia es el sentido de la modernidad. El papel protagonista estuvo interpretado por su padre, Ibáñez Menta. Nos equivocaríamos si viéramos en esta elección un rastro de nepotismo. Si era el protagonista y siguió siéndolo de muchos episodios de Historias para no dormir, es porque bordaba los personajes y en particular éste del pobre diablo tocado con canotier y bastoncillo, progresivamente engullido en el asfalto.


De esa primera temporada merece destacarse El Tonel, inspirado en El Barrill de Amontillado de Edgar Allan Poe en el que descubrimos a una Gemma Cuervo casi adolescente en papel de esposa infiel. De la segunda temporada merecen recordarse todos que causaron verdadero terror en la noche española de los sesenta. Entre los episodios figuraba una recreación de la vida de Edgar Allan Poe, al que Chicho profesaba una verdadera devoción en esta materia, El Cuervo. Otros, como La Zarpa o El Transplante alcanzaron su finalidad de aterrorizar y entretener.

En su época, Historias para no dormir alcanzó niveles de audiencia nunca antes igualados y generó un interés desmesurado en los medios de comunicación. Los espectadores tenían la sensación de que estaban presenciando la primera serie española competitiva y que podía igualarse a los productos internacionales que se emitían, a pesar de la pobreza de medios empleados.

Cuando se revisan los episodios se percibe la calidad de los actores españoles de la época. Todos ellos procedían del teatro: sabían vocalizar, su dicción era precisa, nítida, clara, poco que ver con la mayoría de actores surgidos de Al salir de clase (1997-2002) los que se le exigía un simulacro de interpretación y apenas murmuraban su papel. Lamentablemente, casi todos los actores que protagonizaron Historias para no dormir, ya han fallecido. Su calidad y el hecho de que pudieran ser contratados por una televisión que apenas disponía de medios y cuyo presupuesto era más que limitado, sorprende. Si vale la pena ver aquella serie a casi medio siglo de distancia es precisamente para comprobar la calidad interpretativa de aquel cuerpo de actores. Su trabajo es todavía más notable si tenemos en cuenta que los papeles se aprendían de memoria y tenían reducir al máximo el trabajo de montaje y edición.

Cuesta trabajo explicar por qué hubo que hacer un salto de quince años para que llegara la tercera temporada de la serie. En efecto, en 1982, Chicho recupera sus Historias y, con unos medios más amplios filma cuatro capítulos. A pesar de anunciarse en el 2000 que la serie volvería y reemitirse como presentación el episodio de los años 70 titulado El Televisor, el proyecto no cuajó. Tele5 volvió a recuperar la idea en 2005 con episodios dirigidos por Mateo Gil, Jaime Balagueró, Alex de la Iglesia y Enrique Albizu, coordinados por el propio Chicho que además debía dirigir uno de los capítulos. De esta nueva intentona salieron solamente dos capítulos (el filmado por Alex De la Iglesia y por Balaguero). Los tiempos habían cambiado y las aficiones y tendencias del público eran otras.


Historias para no dormir seguía una tradición muy utilizada por TVE en sus 20 primeros años de vida: recurrir a autores clásicos a la hora de escenificar tragedias o comedias. Se confiaba en los clásicos como ahora se confía en los culebrones. Gracias a esta tendencia, muchos conocimos la obra de Ray Bradbury o de Edgar Allan Poe antes de haberlos leído. Fue Chicho y sus producciones las que nos incitaron a leerlos. Lo mismo ocurría con Estudio 1 o Novela.

Aquella televisión originaria nos obsequiaba semanalmente con escenificaciones teatrales de obras consagradas como las mejores de su género, antiguas y modernas, clásicas y experimentales. Para algunos ha sido la única oportunidad que hemos tenido de ver el teatro de Ibsen o de Arniches, de Lope o el drama clásico. No solo las obras eran seleccionadas sino que los actores figuraban entre los más dotados de la época. Aquella televisión educaba culturalmente. Las propias obras de teatro proveían del espíritu crítico suficiente para que hiciera inútil la tarea de la censura. Ahora cabe preguntarse, si algún canal de TV se atrevería a volver a ofrecer El enemigo del pueblo de Ibsen… No solamente sería imposible por no existir actores del fuste de José Bódalo, sino porque el mensaje que transmite esta obra es tan identificable con lo que está pasando hoy en España que se diría que Ibsen pensaba en nuestra país y en nuestra época cuando escribió una de sus obras cumbres.

Una serie de culto para amantes de la ciencia-ficción y el terror; para todos aquellos que amen nuestro cine, para quienes vieron la serie en su estreno y quieran revivir aquellos años en los que eran jóvenes y tenían una vitalidad en el cuerpo que hoy ya no queda lejos, para los jóvenes que quieran ver un producto que emocionó, asustó e interesó a sus padre, para quienes se interesen por los clásicos del terror y de la ciencia ficción, para los que sepan apreciar a los buenos actores y para los incondicionales de Chicho Ibáñez Serrador: a todos estos, esta serie históricas les está esperando en la Televisión a la Carta de RTVE…

FICHA:

Título original: Historias para no dormir
Título en España: Historias para no dormir
Temporadas: 3 (29 episodios)
Duración episodio: 50 minutos
Año: 1966-1982
Temática: Ficción
Subgénero: Terror
Actores principales: Narciso Ibáñez Menta, Narciso Ibáñez Serrador, Estanis González, Lola Lemos, Pedro Sempson, José María Cafarell, Miguel Aguado, Manuel Galiana, amparo Baró, Aurora Redondo, Javier Loyola, Danel Dicenta, Ricando Alpuente, Fernando Sánchez Polack, Fiorela Faltoyano, Mara Goyanes...
Lo mejor: la presentación de cada episodio realizada por Chicho.
Lo peor: lo limitado de los medios al alcance de TVE en la época.
Puntuación: 9

¿Cómo verlo?: Fueron emitidos por TVE y en la actualidad la mayor parte de los episodios pueden verse on line en la web
http://www.rtve.es/alacarta/videos/historias-para-no-dormir/  También puede verse en YouTube y bajarse a través de programas “peer to peer”.
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