martes, 22 de noviembre de 2016

Den som draeber, “el que mata a otro…”


El Código Penal danés en su artículo señala en su artículo 237 que “El que mata a otros será castigado por homicidio con prisión de 5 años hasta la cadena perpetua…”. “El que mata a otros” o en lengua danesa, “Den som draber”. Tal es el origen del título de esta serie danesa que pertenece al aluvión de series que llega de los países nórdicos. Estas producciones no siempre llegan a las distintas cadenas y plataformas que pueden verse en España. Sin embargo, allí donde no llega el esfuerzo de contratación de estos canales, llegan YouTube, expontáneos que se ponen a realizar los subtítulos en cualquier idioma y webs piratas en Internet que ofrecen la serie sin pedir mucho más. No es, desde luego, la mejor forma de apoyar la producción de teleseries (especialmente hoy en donde el espectador puede crearse una televisión a la carta utilizando distintos recursos, pero sí una opción que está al alcance del público cuando un producto le interesa particularmente.

Desde hace unos años, los países nórdicos se han convertido en verdaderas potencias productoras de series televisivas, emitidas especialmente por las televisiones europeas, pero que con frecuencia llegan al mercado norteamericano o son objeto de adaptaciones. Buena parte de estas series son thrillers policiales. Sin ánimos de ser exhaustivos recordamos: Bron/Bröen, Mammon, Los crímenes de Fjälbacka, Varg Veum, Wallander, Fordrydesen… Sin olvidar las que llegan direcmente a la pantalla grande (Los casos del departamento Q en sus tres entregas: Redención [2016], Profanación [2014] y Misericordia [2013]) de la misma temática. Dejemos, pues, establecido que los Países Nórdicos realizan unas series policiales que son, habitualmente, entretenidas y con un estilo depurado y una irreprochable técnica narrativa. Estas series llegan después de que la novela negra nórdica se convirtiera en un género extraordinariamente pujante entre los lectores. De hecho, buena parte de las tramas de estas series están extraídas de novelas. 




Ahora bien, no todas estas series tienen las mismas calidades, ni siquiera idénticas pretensiones y no todas han sido producidas con los mismos presupuestos. Lo único que tienen en común es la fotografía (en todas ellas de una calidad muy notable) y el grupo de actores que las protagonizan (los países nórdicos en su conjunto, no tienen más que 26 millones de habitantes, sólo algo más que la mitad de la población española: es, pues, normal, que los mismos rostros se repitan una y otra vez y que, al cabo, de ver media docena de series, ya estemos en condiciones de reconocer a los protagonistas y sentirlos como familiares). Todos ellos tienen un nivel más que aceptable de calidad interpretativa y suelen aportar credibilidad y savoir faire a los roles asumidos. Ahora bien, en películas de género negro, el tercer elemento esencial –el primero en realidad– es el argumento: si éste es bueno, la película tira adelante aunque la fotografía no nos llame la atención, la música sea irrelevante, o los actores no terminen de creerse sus papeles. En el género negro la trama es lo único que, como mínimo, debe ser irreprochable. Y este es el problema en Den som draber: que su argumento no está todo lo trabajado que hubiera sido de desear. 

La serie trata de un grupo de la policía de Copenhague especializado en asesinatos en serie. Mal punto de partida, porque la figura del asesino en serie es fundamentalmente norteamericana y los Países Nórdicos apenas han tenido casos de este tipo. Pero hagamos un esfuerzo de imaginación y admitamos que tal grupo existe y que, más allá de la serenidad y tranquilidad nórdica, hay matarifes sueltos por las calles. A partir de ahí, la serie recuerda extraordinariamente a Mentes Criminales (2005-hoy): la Unidad de Análisis de Conducta del FBI trabaja a destajo en los EEUU y une los esfuerzos del policía convencional con los del psicólogo. Tal es también el planteamiento de Den som draeber: sólo que el departamento está formado por una policía, un psicólogo y el jefe de ambos. Las figuras de los asesinos en serie son del mismo calibre en ambos productos. Desde el principio se sabe quién es el criminal y todo el interés de la trama radica en saber cómo los policías/psicólogos lograrán identificarlo y qué desmanes cometerá hasta ese momento.


La diferencia entre Mentes Criminales y Den som draeber es especialmente de presupuesto. Todas las demás constantes de esta serie se mantienen (casting, fotografía, localizaciones), pero se percibe que los medios destinados a la guionización son menores y se resiente en la trama de todos los episodios que contiene elementos “débiles”. Las resoluciones de los casos son demasiado simples. Aún así, los giros, las sorpresas, los efectos dramáticos, se mantienen y logran retener la atención del espectador, incluso propinarle algún sobresalto, pero cuando termina la emisión y meditamos sobre lo que hemos visto, caemos en la cuenta de que el guión hace aguas en los elementos que conducen hasta la resolución de cada caso.

El peso de la serie recae sobre tres actores, uno de ellos habitual de las teleseries nórdicas, Lars Mikelsen (que incluso ha aparecido en House of Cards (2013-hoy) asumiendo el papel de presidente ruso). Le corresponde el papel de jefe del grupo, condescendiente con sus subordinados y enérgico en su trabajo. Pero los dos protagonistas sobre los que descansa el peso de la serie son la detective “Katrine Reis” y el psicólogo “Thomas Schaeffer”, interpretados respectivamente por Laura Bach y Jakob Cedergren. La Bach es una rotunda actriz nórdica que en 2005-2006 ya había protagonizado una miniserie entre del incipiente “nordic noir” que entonces estaba en sus albores: Der Adler – Die Spur es Verbrechens (El Águila – el rastro del crimen) no emitida en España. Además de actriz es mezzosoprano y da la talla y las hechuras de walkiria wagneriana. Su compañero, Jakob Cedergren, con una buena formación teatral, tuvo su salto a la fama a raíz de protagonizar (junto a Lars Mikkelsen con quien coincide en Den som draeber nuevamente) la miniserie Ederkoppen (2000). A esto siguieron otras series de “nordic noir” y se tomó por primera con Laura Bach en Der Adler en la que apareció en tres episodios. Es un actor convincente que en esta ocasión encarna a un profesor de psicología que tiene tendencia a resolver los casos, identificándose con la personalidad del criminal al que persigue, así intuye sus reacciones y se anticipa a sus movimientos… pero también protagoniza episodios que resultan incomprensibles para sus superiores y para su propia compañera. Pero es eficiente en su trabajo y resuelve casos de manera casi paranormal. 

La serie fue creada por Elsebeth Egholm, uno de los escritores que ha propulsado la novela negra danesa. Es el creador del personaje de Dicte Svendsen, algo así como un Sam Spade danés. La serie fue emitida por la TV2 danesa siendo recibida con división de opiniones: convenció a algunos críticos pero otros formularon objeciones negativas sobre el producto. La audiencia reaccionó de la misma manera. No alcanzó los niveles de audiencia de otros productos similares y se clausuró antes de que pudiera rodarse la segunda temporada. Sin embargo, para dar una salida.
Serie para seguidores impenitentes de producciones nórdicas y adictos al “nordic noir”. Contraindicada para los fanáticos de Mentes Criminales que tendrán a esta serie como una especie de hermano menor.



Ficha

Título original: Den som dræber.
Título en España: Those Who Kill (Los que matan).
Duración episodio: 55 minutos.
Año: 2011 (10 episodios).
Temática: Thriller.
Subgénero: Policíaca.
Tema: Un grupo especial de la policía danesa investiga a asesinos en serie.
Actores: Laura Bach, Jakob Cedergren, Lars Mikkelsen, Lark Winther Andersen, Frederik Meldal Noergard.
Lo mejor: el espectador permanece en vilo el tiempo de proyección.
Lo peor: tramas algo flojas y previsibles.
Puntuación: 6,5
Web oficial
Web oficial en castellano:   

¿Cómo verlo?:
On line en http://www.seriesflv.net/serie/den-som-draeber.html  Pueden verse en youTube sin subtítulos, en o conseguirse a través de programas “peer to peer”.
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