domingo, 23 de octubre de 2016

Real Humans, más humanos que los humanos


Sabíamos que los suecos eran buenos realizando thrillers  policíacos, lo que no sabíamos era que también apuntaban maneras en el terreno de la ciencia ficción. Real Humans es una serie que viene de Suecia y nos presenta una historia de las interrelaciones entre humanos y robots. En 1950 Isaac Asimov publicó su famosa novela Yo, robot. Desde entonces el tema de cómo sería una sociedad en la que robots ultrasofisticados estuvieran masivamente presentes, ha sido tratado en otros muchos textos y en no menos películas. Habitualmente, en todos estos productos hay una serie de lugares comunes: robots que han desarrollado sensibilidad humana, robots que se rebelan contra sus propietarios y amenazan al mundo, robots que no saben que son robots, robots que empatizan con los humanos, robots que sustituyen a humanos, humanos que afrontan la lucha contra los robots… Pues bien, la habilidad de la Severiges Televisión(SVT) ha consistido en reunir todos estos elementos en una sola serie y añadir algunos más surgidos de la mente de Lars Lundström, su creador. 


La serie llegó en un momento en el que el terreno está abonado por noticias que cada día nos informan de nuevos avances en cibernética e inteligencia artificial. Cuando en 1982,Ridley Scott filmó su inolvidable Blade Runner, la película pasó casi desapercibida, fue, luego, su demanda en vídeo (inolvidables compañeros aquellos reproductores de VHS, o de Beta, o incluso aquel desgraciado sistema Video 2000 desarrollado por Philips, inolvidables los videoclubs de la época y sus carnés de socio, las multas y los olvidos, los descuentos y su desaparición cuando ya eran parte de nuestra vida) lo que la convirtió en una película de culto con la que se inicia la presencia reiterada de robots en la pantalla. Incluso la joven generación estaba predispuesta a admitir que un día los robots estarían muy presentes en la sociedad: desde niños se habían criado viendo Mazinger Z (1972-1974) y cuando llegaron a la juventud se extasiaron, claro, con Blade Runner… Pues bien, esos mismos espectadores, hoy, cuando ya peinan canas y sus excesos hormonales están atenuados, agradecen la emisión de Real Humans, sofisticada versión postmoderna y preapocalíptica de un mundo en el que la cibernética extrema está al alcance de casi todos.


Una seria así solamente podía haberse realizado en un país nórdico. En aquellos laboratorios de la modernidad, se plantean problemas que no se intuyen todavía en latitudes más cálidas. La serie nos muestra un momento en el que la cibernética y la realidad virtual han alcanzado niveles de excelencia. Los tiempos en los que se llama “robot” a una especie de tortuga a pilas que limpiaba el suelo, han quedado muy atrás. Ni siquiera el término “robot” puede aplicarse  los nuevos productos lanzados al mercado. La palabra ha quedado como sinónimo de lo industrial, son robots mecánicos sustitutos del proletariado. Sin embargo, las empresas del sector han percibido otros “nichos de mercado” en los que ofrecer productos para los que la palabra “robot” ya no es aplicable. Se les llama “hubots”, contracción de “humano” y “robot” y cuyo nombre resume lo son: mucho más que máquinas; sólo algo menos que humanos. 

El mercado de estos hubots es extraordinariamente amplio: a partir de su lanzamiento en el mercado, ¿para qué se van a contentar lo solitarios con una mascota? A fin de cuentas, al hubot no hay que sacarlo a hacer sus necesidades o darle de comer, no ladra ni genera legañas, no entra en celo ni hay que caparlo: él mismo se provee de lo necesario para su existencia y es autónomo en todas sus funciones. Se le puede programar como se programa cualquier electrodoméstico y se le desconecta cuando se estima oportuno. Lo tienen los ancianos que viven solos: no solamente realizan todas las tareas domésticas, sino que además son buenos conversadores. Lo tienen los niños caprichosos que ya no piden a sus padres esos molestos perros de carne, hueso, pelo y pulgas. Lo tienen los erotómanos para sustituir a compañeras poco dotadas para las artes amatorias o insensibles a sus parafilias. Y, claro está, con el tiempo, algunos modelos avanzados han desarrollado sentimientos, recuerdos y aspiraciones. Así ha quedado borrada la barrera que separa a lo humano de lo no-humano: la capacidad de tener conciencia de sí mismo. Ahí empezaron los problemas.


Real Humans nos muestra una sociedad en la que ha aparecido el lucrativo negocio de robar y reparar robots, reprogramarlos y dotarles de otra personalidad; una sociedad bajo vigilancia donde la policía busca aquellas máquinas que quieren dejar de serlo y que han dado muestras de disfunciones; una sociedad con abogados que llegan a reconocer “derechos humanos” a los hubots y a asumir su defensa y sus reivindicaciones; partidos de extrema-derecha que reivindican la primacía de lo humano y grupos terroristas dispuestos a obtenerla dinamita en mano; hubots infiltrados en el movimiento terrorista; amores entre hubots y humanos; hubots resistentes refugiados en las montañas; racistas que no pueden soportar la presencia de un hubot: “Los humanos primero”… Estamos un paso más allá del mundo que nos han mostrado las tres temporadas de Black Mirror. Y, sobre todo, estamos ante una serie que tiene tres vertientes: ofrecer la visión de otro futuro imperfecto, realizar una crítica político-social y, finalmente, entretener al espectador.

El clima y el diseño de esa época se han realizado pulcramente, sin estridencias. Todo, en realidad, en esta serie, fluye de manera natural, es mesurado, limpio, casi aséptico. Los tonos pastel que acompañan a los hubots, su rigidez facial y lo perfecto de sus rasgos, los caracterizan. Como en la Tyler Corporation de Blade Runner, el lema que acompaña a los hubots es “más humano que los humanos” o “si es perfecto, no es humano”. 


Ver la serie constituye un placer y nos coloca ante algunas sombras que nuestra civilización tiene por delante. Gustará a los amantes de la ciencia ficción y de los relatos de anticipación, también a los que se interroguen sobre el futuro de la especie humana y sobre el techo de la inteligencia artificial. Hay aventura en esta serie, así que puede gustar a los que amen el cine de acción, pero también a quienes se identifiquen con historias de amor y con desarrollos intimistas, en la medida en que Lundström se ha esforzado en dar una dimensión psicológica a sus personajes, humanos y hubots. El desafío no era fácil, como tampoco lo era el papel de los actores que debían encarnar a lo que no eran más que máquinas. En cualquier momento se podía caer en el ridículo o, avanzando la serie, los actores que encarnan a los hubots, a fuerza de mostrar sentimientos, podían olvidar que eran máquinas y el director ceder a la tentación, no sólo de humanizarlos, sino de que actuaran como humanos. Evitada la tentación, no cabe sino felicitar a todos los que han participado en esta serie: sin excepción se han ganado el jornal y un lugar en el Olimpo de las Series.

La serie, tras dos temporadas, no ha sido cancelada, pero tampoco está claro su futuro. Todavía, de tanto en tanto, aparece la noticia de que la tercera temporada se está a punto de contratar. No hay nada al respecto. Sólo intenciones. Nosotros casi apostaríamos que no llegará. Las factorías nórdicas pueden alardear de no prolongar sus series hasta el infinito, cuando nada nuevo pueden ofrecer. Prefieren recurrir a formulas diferentes y no tenemos la menor duda de que, ahora mismo, están maquinando productos nuevos de acticipación. Lo nuevo, lo original, lo bueno, siempre termina siendo rentable. El remake inglés, Humans (2015-2016), realizado casi inmediatamente y previo pago de los derechos correspondientes es buena muestra de lo que decimos.


FICHA

Título original: Äkta människor
Título en España: Real Humans
Temporadas: 3
Duración episodio: 58 minutos 
Año: 2012-2014 (20 episodios)
Temática: Ciencia ficción
Subgénero: Androides
Actores principales: Pia Halvorsen, Johan Paulsen, Natalie Minnevik, Kåre Hedrant, Aline Palmstierna, Sten Elfström, Alexander Stocks, Anki Larsson, Lisette Pagier.
Lo mejor: la originalidad del tema.
Lo peor: la lentitud de algunos capítulos.
Puntuación: 7 
Web en castellano: 

¿Cómo verlo?:. A través de Movistar Plus o bien mediante programas “peer to peer” con subtítulos en castellano en http://www.subdivx.com/index.php?buscar=Real+Humans&accion=5&masdesc=&subtitulos=1&realiza_b=1 
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