lunes, 24 de octubre de 2016

Homeland (4ª y 5ª T), o la política exterior norteamericana


Hay series que no se pueden despachar con un comentario de dos folios. A ello contribuye el que cada año van apareciendo más temporadas y, por lo que sea, cada una de ellas es de calidad desigual a las otras. Homeland es de este tipo: empezó siendo una cosa y ha terminado teniendo una orientación diferente. En 2011 era una ficción sobre un soldado desaparecido y que retornaba a casa, gustó por encima de la media; luego decayó por lo cada vez más increíble del guión y, finalmente, en las dos últimas temporadas estrenadas se ha vuelto una especie de crónica de la política norteamericana en Oriente Medio visto desde el prisma de los servicios de inteligencia. Cada uno de estos tramos merecería un comentario pormenorizado. Centrémonos, pues, a la cuarta y quinta temporadas (estrenadas en diciembre de 2015 y de 2015, respectivamente), cuando las noticias indican que dentro de poco se emitirá la sexta.

Como en otros muchos casos, Homeland es la adaptación de una serie de éxito filmada anteriormente en Israel: Hatufim (2010-2012) que puede traducirse como “prisionero de guerra”. En esta versión original, el protagonista es un soldado del ejército judio apresado en 1991 en el curso de una operación encubierta en el Líbano, junto a otro compañero. Han pasado 17 años y, gracias a las negociaciones, ambos soldados vuelven a casa, uno caminando y otro en el ataúd. Cambiando unos pocos parámetros, esta serie que tuvo gran repercusión en el Estado de Israel (y que puede verse subtitulada en castellano en la blog de la TV israelita) dio origen a Homeland. Era evidente que, Hollywood cambiaría algunos parámetros (la pareja protagonista pasa a ser un marine y una agente de la CIA), para adaptarlo a un público más amplio y que no podía entender las particularidades del conflicto judío-palestino. 


La traducción literal de Homeland vendría a ser algo así como “tierra de casa” y, de manera más correcta, “Patria”. En algunos países iberoamericanos se ha proyectado con el título de “Prisionero de guerra”, pero en España se ha optado por mantener, con buen criterio, el título original norteamericano: Homeland. En realidad, solamente la primera temporada hace referencia a “Brody”, el “prisionero de guerra” retornado. Y hemos de decir que la primera temporada fue de una calidad y de un interés extraordinarios que fue bajando en las dos siguientes, cuando ya quedaba lejos el “retorno” de “Brody”. Fuimos muchos los que nos alegramos cuando el personaje desapareció al final de la tercera temporada.

La cuarta y la quinta, se desarrollan respectivamente en Pakistán y en Berlín. El eje de la serie ha pasado a la agente “Carrie Cathison” y “Peter Quinn”, agente de operaciones especiales. Ambos de la CIA. La desaparición de “Brody” (cuya presencia solamente tenía sentido en la primera temporada e hicieron falta dos temporadas más para que los guionistas advirtieran que, manteniéndolo vivo, la trama se volvía cada vez más inextricable) sentó bien  la serie que en estas dos temporadas recupera su tono y su verismo. Siguiéndola se pueden entender los problemas y los criterios de la política exterior norteamericana en las zonas más calientes del planeta.

En la cuarta temporada, el público que busque algo más que ver un thriller de espionaje, encontrará datos suficientes para entender lo que está ocurriendo en Pakistán: país fronterizo con Afganistán, enfrentado al gigante indio por la cuestión de Cachemira, codiciado por los EEUU y a la sombra de China, desde que los soviéticos invadieron Afganistán en 1979, Pakistán se convirtió en “santuario” de la resistencia afgana, especialmente en las llamadas “zonas tribales”, fronterizas entre ambos países. Desde los años 70 el ISI (Inter-Services Intelligence, la CIA paquistaní) ha conservado el máximo poder e influencia, haciendo valer su presencia y sus nebulosas actividades en la zona. 


Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, el ISI no es una especie de delegación local de la CIA; lo era en los años 80, cuando aceptó ser una de las herramientas que utilizó Langley para movilizar a los islamistas de todo el mundo contra la URSS. Fue así como la acción conjunta del ISI y de la CIA entregó a un “bastardo de confianza” la red de “freedoms fighters” llegados de todo el mundo islámico, que hizo la vida imposible a los soviéticos. Ese “bastardo” era Bin Laden al que la CIA puso en sus manos la base de datos que daría lugar a Al-Qaeda (de hecho este nombre quiere decir “la base”)… A partir de 2001, el ISI diseña una estrategia propia que ya no es la de apoyo incondicional a la CIA… sino que frecuentemente va contra los intereses norteamericanos y se sitúa al servicio del “Pakistán ante todo”. La cuarta temporada de Homeland se desarrolla en ese contexto: guerra de Afganistán – alianza Talibanes/ISI – política de lucha antiterrorismo de los EEUU – guerra de drones – eliminación de los dirigentes talibanes no reductibles. La trama gana verismo, discurre sobre los elementos esenciales del tablero político local realmente existentes y mantiene el interés a lo largo de sus 12 episodios.

En la quinta temporada el escenario cambia. Ya no es Oriente Medio, sino Berlín. También aquí hay algunos elementos de actualidad política. El primero de todos: la sumisión de los servicios secretos alemanes (Bundesnachrichtendienst, Servicio Federal de Inteligencia, BND) a la CIA, las diferentes orientaciones interiores del espionaje norteamericano, el problema del yihadismo en Europa, filántropos y ONGs que intentan ayudar a los “refugiados”, etc. En algunos momentos la serie es tremendamente realista hasta adentrarse en los pagos de la incorrección política. Dos frases claves. Un agente de la CIA dice a uno alemán: “Los yihadistas encuentran cobijo en Europa mientras ustedes están incapacitados por sus propias leyes”. Bingo. Otra perla pronunciada por el antiguo jefe de la CIA a alguien que le pregunta sobre la estrategia yihadista: “Morir por el califato, leer su puto libro, el único que han leído y que leerán en su jodida vida, tal es su estrategia”. La sombra del yihadismo en Europa y del Estado Islámico en Siria recorren la trama de esta quinta temporada, que, después de un arranque lento, recupera el tono a partir de la tercera entrega.


Sobre las interpretaciones cabría hablar de Claire Danes, que encarna a la agente “Carrie Mathison”. Sin su presencia esta serie no sería posible y, de hecho, tanto cuando existía el personaje de “Brody” (Damian Lewis), o ahora que comparte protagonismo con Rupert Friend (“Peter Quinn”), la Danes sobresale gracias a los matices con que los guionistas han adornado al personaje que encarna: hay algo de alienado en la expresión de la actriz que le da un verismo especial, como si fuera una bipolar quintaesenciada. En estas dos entregas, especialmente en la cuarta, el carácter bipolar de “Carrie” tiene aún más protagonismo. En cuanto al personaje de “Saul Berenson”, antiguo jefe de la división de Oriente Medio de la CIA, encarnado por el polifacético Mandy Patinkin, es interpretado con sobriedad y corrección. En torno a ellos se mueven una serie de personajes recurrentes del que el más importante es “Dar Adal” (encarnado por el veterano Murray Abraham), siniestro especialista en operaciones encubiertas, un titiritero de agentes y hombre vidrioso de la inteligencia norteamericana. Buen papel el de Miranda Otto, inolvidable “Eowin, la princesa guerrera” de El Señor de los Anillos, devenida, por necesidades del guión, jefa de la estación de la CIA en Berlín. Todos estos personajes y otros muchos más, bien dirigidos y siguiendo sólidas tramas argumentales, dan como resultados 24 episodios dignos de verse.

Una serie interesante que gustará especialmente a los aficionados a los thrillers y al género del espionaje, dirá algo a quienes se interesan por la política internacional y quieren entender los problemas de Oriente Medio. Sabrán apreciarla, igualmente, los amantes de emociones fuertes, giros inesperados y sorpresas narrativas. Una buena serie televisiva que recupera el tono que tuvo en la primera temporada y perdió en las dos siguientes.


FICHA
Título original: Homeland
Título en España: Homeland
Temporadas: 5 proyectadas (+ 1 en elaboración)
Duración episodio: 46-84 minutos 
Año: 2011-2016 (60 episodios emitidos)
Temática: Thriller 
Subgénero: Espionaje 
Actores principales: Clare Danes, Mandy Patinkn, Rupert Friend, Sarita Choudhury, F. Murray Abraham, Miranda Otto, Laila Robins, Tracy Letts.
Lo mejor: dos temporadas que nos reconcilian con esta serie.
Lo peor: que llegan después de que muchos hayan perdido el interés por la serie.
Puntuación: 7 
Web en castellano: http://www.cuatro.com/homeland/  
¿Cómo verlo?: En España se ha emitido por Fox, QUatro, Energy, FDF y actualmente “residede” en Netflix. 




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